La Verdad

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A las menos cuarto
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Mar y Cleo | 29-06-2014 | 11:44

Huele a empujones, a zarandajas y carreras por ser la primera en pillar una ganga en las rebajas. Salto a los montones de ropa interior en busca de esas bragas de encaje o ese sujetador que hace una delantera de lo más impresionante, y encima es de marca. Sujeto con fuerza de un tirante, la de enfrente cayéndole las gotas de sudor por las sienes, tira del otro. Llega el fin del mundo entre toda esa gente ahí achuchándonos, y en un corre que te pillo, como si todo se volviera oscuro al tocar el reloj las tres menos cuarto, esto parece el acabose.

Y yo asociando ideas, rebajas igual a fin del mundo, y mi cabeza solo me lleva a pensar en qué haría yo si me dijeran que todo esto que conocemos se va al carajo.

Es cierto que así de primeras me pillaría con el pie cambiado, porque como tengo la agenda colapsada, claro, entre mis líos de trabajo y mis obligaciones con la peluquería, el láser, la fisio y el café que tengo pendiente de tomar con ese chico guapo que me presentaron hace unos días, pues no sé cómo organizarme para cancelarlo todo y crear una nueva agenda llena de eventos para despedirme de este mundo de la forma más explosiva que se me ocurra, porque mira que me quedan cosas pendientes por hacer, de esas que digo:

–No me quiero morir si haber hecho esto o aquello…

Pero una vez superado ese primer sopetón, me temo que me sale mi vena reflexiva y digo:

─¡Ay madre, que ahora sí que por fin voy a tener que tomar una decisión y de las tremendas! Porque a ver si soy tan valiente como para seleccionar con quién sí y con quién no comparto los últimos momentos en este planeta. La cosa está complicada y no es tarea fácil.

Yo para estas situaciones tengo mi propia receta, cuando no sé qué hacer, lo mejor es elegir lo de no hacer. Así que desde aquí queda dicho:

─Todos aquellos que un día me hicieron llorar, los que me mintieron, a los que les importé un comino, los que se olvidaron de mí cuando ya no les hice falta, los que disfrutaron y no me prestaron su apoyo cuando estuve en mis horas bajas y, sobre todo, los que por rabia, por envidia o por desaboríos no se alegraron conmigo cuando me llegaron los buenos momentos… a todos ellos, agur, chao, goodbye, arrivederci, adióssss, nos vemos, o mejor no, en otra vida.

Buffff, pues me he quitado de un plumazo a un buen puñado. Ahora toca centrarse en lo que sí quiero ¡y hay tantas cosas…! Porque he pasado momentos entrañables con mucha gente, incluso con algunos que ahora no caben bien en mi corazón, ellos ya me entienden, les tengo yo un cariño especial y no quisiera por nada que pasaran como si nada. Y estas cosas no se arreglan creando un grupo de wasp con todos ellos, qué va, que yo lo que quiero es revivir aquel buen rollo que tuve un día con uno, poder repetir esa cena de amigas que fue mágica, volver a bañarme en la gélidas aguas del río de mi infancia con mis primos, pelearme a muerte y morirme de risa con mis hermanos, ir a ese cine de verano donde el culo se me quedaba duro y los brazos helados mientras me dejaba caer hacia el lado que estaba mi primer ligue y no recordar nada de la película al día siguiente…

Y montaría la última fiesta de los últimos días con mis últimos amigos, y vendrían mis amores y sería una auténtica locura en la que no estaría permitido llorar, porque cuando las lágrimas no sirven para nada, ¿para qué malgastarlas?

Pero si después de todo este follón resulta que nada de nada, que es una falsa alarma, sería como una segunda vez, y a quién no le gusta que le den una segunda oportunidad, yo por lo menos lo agradecería, pero eso sí, la aprovecharía con pasión e intensidad, respirando cada aliento, congelando cada beso…

Lo que está claro es que la vida no es como las rebajas, en el día a día, los chollos suelen traer escondido algún defecto de fábrica y es mejor dejarlos pasar, y las gangas, pues lo mismo, que se lo lleve otra, y vamos, el ofertón del 2X1, pues va a ser que no, pero ni con lazo de regalo, que al final todas estas cosas al corazón le salen muy caras, y de rebajas terminan teniendo pero que muy poco.

Que si el mundo se acaba a las tres menos cuarto, yo empezaré a soñar y a amar desde ya mismo, que el reloj sigue su camino imparable, y sé que las nuevas oportunidades y los recuerdos se cruzan siempre a las menos cuarto.

Sobre el autor Mar y Cleo

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