La Verdad

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Y nosotras, ¿qué queremos?
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Mar y Cleo | 23-11-2014 | 10:23

Tengo claro que el peliagudo asunto de tener contenta a la parienta no es fácil. Que ya sé que nadie les ha dado a los hombres las coordenadas para hacer feliz a una mujer, que somos a veces una complicación y un calentamiento de cabeza. Aunque mira por dónde,  me parece que a muchos sí que les han dado el punto exacto del meridiano para irse con otra, y me consta que algunos lo tienen pero que muy bien localizado. Y al final las ex, las nuevas y las futuras andan repartiéndose al mismo, aunque él en realidad no quiere a ninguna, porque con quererse demasiado a sí mismo ya tiene bastante.

 Y digo yo, ¿por qué no nos darán un manual de instrucciones a unos y a otras para que nos facilitasen el camino?

A ver, supongamos que hago una encuesta entre las féminas sobre el tema, supongamos que ya la he hecho, y por último, supongamos que te la lees y la grabas en tu ADN. Pues aquí van algunos resultados:

Me encantan, me pirran, me vuelven loca los detalles. Y los detalles son eso, detalles. Sí, son todas esas cositas románticas que se te ocurrían cuando intentabas conquistarme y que, cuando ya caí en tus brazos, por arte de magia se te olvidaron. Ten detalles o piérdete.

Me deja boquiabierta pensar que estás deseando estar conmigo, que cuentas los minutos para salir disparado del trabajo y sentarte en el sillón a mi lado, hasta aquí todo requetebién. Así que si, aparte de hacerlo, vas y me lo dices, pues mucho mejor. Dime que me quieres

No resisto ver que la prolongación de tu mano tiene forma de iPhone en un constante brrrr infernal, y me aburre ver esa cara tan tuya reflejada en la pantalla con tu ridícula sonrisa. Y para colmo, cuando consigues separarte del móvil, enganchas de forma mecánica el mando de la tele. ¿Es que no te das cuenta que es muy incómodo, por no decir imposible, abrazarte y hacerte carantoñas con el puñetero portátil sobre tus rodillas, el móvil en el bolsillo  y el mando en la mano? En fin, una tarde acompañada de todos tus grupos de whatsapp, de los correos del trabajo y saltando del Face al Twitter y vuelta a empezar y a la vez haciendo zapping… Holaaa, estoy aquí. No te olvides.

Quiero que si alguna vez me prometes amor eterno, que no olvides lo prometido. Que las promesas se cumplen, y que si un día en un ataque de esos de sinceridad y arrojo amoroso se te ocurre darme tu palabra de que me vas a llevar a cenar el viernes que viene, pues eso: el viernes que viene tenemos cena. Aunque, llueva, granice o truene, el viernes hay cena y punto. No digas nunca lo que no vayas a cumplir

Quiero que hablemos, pero hablar por hablar no, quiero escuchar tu opinión, aunque hay ocasiones en las que mejor estarías con la boca cerrada, porque claro, tú te has despachado, y te quedas en la gloria, ¿eh? Y yo que me alegro por ti, pero, ¿te has preguntado alguna vez cómo me quedo yo después? Bueno, por si no habías caído, ahora te lo voy a decir: me dejas hecha polvo. No creo que sea tan difícil hacer un cursillito de esos de diplomacia. Tenemos que hablar

Quiero una coctelera de sexo con amor, de amor con sexo. Me gusta sentir que eres mi hombre y despertarme con olor a ti y cerrar los ojos y sentir que mi piel está viva. Quiero también abrazos sin sexo. Quiero besos por sorpresa. Que ya se sabe lo que dicen, la pasión embellece y yo soy muy coqueta. Tócame.

Y si por esas cosas de la vida decides largarte de mi lado para encontrar nuevas camas calientes, para irte a fiestas con otra, para creerte más hombre por eso de que estás con una morena y después con una rubia, ni se te ocurra volver a aparecer en mi vida, ni se te ocurra decirme que  todos y cada uno de esos días has dejado de acordarte de mí, ni te atrevas a mirar mi foto, ni se te pase por la cabeza asomar tu nariz por los lugares por donde paseamos nuestro amor por si me encuentras de nuevo. Si te vas, no vuelvas jamás.

¡Vaya encuesta, eh! Pero tengo que admitir que también hay muchas parientas satisfechas, casi las mismas que insatisfechas. A saber lo que contestarían ellos si les preguntase, porque creo yo que tendrán algo que decir, ¿no?

Yo por mi parte creo que la clave de este asunto peliagudo está en mirar, reír, sentir, amar, cuidar, respetar. Estoy segura de que una sobredosis de amor apasionado va a ser el único camino para encontrar las coordenadas del destino para que se unan dos corazones.

Sobre el autor Mar y Cleo

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