La Verdad

img
Quiero vivirlo, quiero sentirlo
img
Mar y Cleo | 29-03-2015 | 10:26

Si quieres que te diga la verdad, estoy harta de pesadillas, del invierno, del frío, de los abrigos, de escuchar amigas llorando por un amor que le ha puesto los cuernos, o a aquella que mira el móvil continuamente por si recibe un mensaje del pimpollo que la tiene encandilada, o de ver cómo un amigo no entiende que tiene que dejar de amargarse la vida por conseguir los sabores de esa mujer que se le ha metido entre pecho y espalda, sin darse cuenta de que hay más rosas en el jardín, incluso algunas sin espinas que hagan daño; o a esa mujer independiente que, para no atormentarse y sentirse mejor, siempre dice que no quiere pareja, que está mejor sola, y en cuanto le hacen dos carantoñas se derrite. Aún así, y pese a todo, estamos tan ciegos que seguimos llamando amor, a lo que no es más que desazón. Seguimos llamando felicidad, a lo que no es más que una lucha. Está claro que no tenemos remedio.

Hace unos días me decía una amiga que todo depende de la actitud con la que tú salgas a la calle, si te ves guapa, así te verán los demás, si desprendes alegría eso es lo que recibes, que en esta vida todo es proponérselo. Así que yo me digo:

─¡Quiero vivir, quiero sentir!

Y qué bien nos hubiera venido a más de uno si en vez de tantas malas noticias económicas nos hubieran dado una indemnización para que superáramos los tiempos menos felices. A ver si lo escucha algún político, que no tiene vuelta de hoja, cuanto más contentos estamos, más gastamos, más salimos y más felices pagamos los impuestos.

Escucha una cosa que te voy a decir, que no me he dado ningún golpe en la cabeza, ni es una decisión alocada: te juro que me alejo de todo lo que huela a lágrimas mías. Que yo ya no suelto ni una por nadie, mira por dónde qué bien me ha servido de experiencia cruzarme en el camino con personas sin corazón que solamente han ido a su interés, hombres que bebían los vientos por mí y de un plumazo, si te veo ni te saludo. ¿Pues sabes una cosa? Que no me importa nada, porque en mi vida solamente cabe quien quiera estar conmigo, y quien no, pues que le vaya bonito, por no decir que donde las dan las toman.

Y es que por ahí casi todos hemos pasado, hemos estado metidos en males de amor,  en cuernos, en un olvídame ya, vamos, en todos los charcos. Que hay historias de todos los colores, las hay de amor eternas, también están las pasionales, que tal y como llegan se van. También de esas de las que hay que huir, tormentosas y problemáticas. Pero es que lo que yo te digo, no tenemos remedio, muchas mujeres no sé qué nos pasa que nos da por echarle el ojo al más golfo, al más ligón, lo tengo claro, algo de masocas somos. Para nosotras es como fumar a escondidas, beber sin que nadie se entere, salir hasta altas horas, rozar el límite… Desde luego la cabeza no nos funciona demasiado bien, pero anda que vosotros…, tampoco os quedáis cortos, con ese culo de mal asiento y saltando de una en otra en busca de vete a saber tú qué.

Que en mi corazón es primavera todo el año, y solo quiero flores para desayunar, pero flores sin espinas y que huelan muy bien.

─¿Te has vuelto muy exigente? Así no hay forma.

─No es cuestión de exigir, es cuestión de saber decir no, o hasta aquí, pero sobre todo, y creo que es la única forma de que las cosas funcionen, es quererse a una misma.

Sí, lo sé, parece que son palabras nada más y que luego todos tropezamos en la misma piedra una y otra vez, pero ¡qué otra cosa queda por hacer! Si te entregas al máximo y te dan una patada, te hundes en la miseria. Si no te entregas, parece que vas por la vida de puntillas, pero cuanto la patada llega, pues a buscarse a otro y listo.

Ya no llamo amor a la pasión, ni llamo enamoramiento a la lucha, ni digo que estoy colada por quien ni me mira, ni persigo a nadie, que amar es algo muy distinto. Que he aprendido que se puede amar profundamente a alguien, aunque no sea tu pareja, que no hace falta que el compromiso te una por un anillo o unos papeles, que el amor llega caminando solo y brota de dentro con tal fuerza que hasta da miedo sentirlo, y yo, que soy una mujer muy valiente, me atrevo a decir que quiero vivirlo y quiero sentirlo mientras me vista de rosas y no de lágrimas.

Sobre el autor Mar y Cleo

Últimos Comentarios

mesasilla 20-04-2017 | 10:18 en:
Os declaro marido y mujer
MarCleo 19-04-2017 | 12:21 en:
Os declaro marido y mujer
mesasilla 12-04-2017 | 15:57 en:
Os declaro marido y mujer
mesasilla 02-04-2017 | 21:20 en:
Sin saber cómo ha venido
MarCleo 02-04-2017 | 11:56 en:
Sin saber cómo ha venido

Otros Blogs de Autor