La Verdad

img
Un corazón en llamas
img
Mar y Cleo | 12-04-2015 | 10:52

Las prisas no son buenas compañeras, y por más que intento vivir tranquila y sin agobios, te juro que llevo una semana que es un no parar constante. Y es que yo, que llevo la  fiesta en mis venas, me meto de lleno en todos los saraos que hay, pero oye, que no séqué me ocurre este año, que o los días pasan demasiado rápido o es que soy yo que no dejo escapar nada y me subo a todos los trenes. Igual me encuentro abrazando a la madrugada dejándome envolver por las caricias del amanecer, que me tomo el aperitivo rodeada de besos. Y es con la excusa de que solo es una vez al año, pues esto es un no parar. Y de pronto siento que voy a echar de menos tanta algarabía, esto de meterme por medio de la muchedumbre, escuchar pitos por los callejones y toda la ciudad vestida de luces y juerga, y me digo: ¡Que siga la fiesta mientras el cuerpo aguante!

Saltan chispas de mis manos al escribir, y te juro que no es fiebre, yo que me creía con el corazón congelado, ahora va y resulta que empieza a derretirse hasta tal punto que me entra un miedo tremendo a que termine por desintegrarse. Pero a ver quién es el que no ha sentido alguna vez ese hielo que se calienta y se convierte en ardor, hasta que explota en llamas. Y en ese jaleo que me encuentro de repente se hace el silencio, y miro a mi alrededor y clavo mis tacones en el suelo parándome en seco, porque necesito, aunque sea por unos instantes, respirar despacio intentando detener el tiempo. Cierro los ojos y cuento los latidos de mi corazón… uno, dos… uno, dos…pero nada, que no hay forma, de pronto me doy cuenta que está latiendo al ritmo de una batucada, y la sangre me hierve, mi cuerpo se convierte en antorcha, mis pies bailan solos y sin control, y es entonces cuando mi corazón helado se convierte en una maravillosa y gigantesca hoguera y ahí apareces tú, el que faltaba.

Y me pregunto:

-¿Pero qué miedo tengo a ti y al tiempo?¡Que entre los dos sumamos casi cien años!

Y claro, me da la risa y el temblor de piernas. Y me digo:

-¿Y qué son cien años, si lo que importa es vivirlos?

Hoy soy la reina de las fiestas, hoy me siento en lo más alto de la Gran Vía, aunque nadie me haya invitado. Hoy os miro a todos desde lo alto de un pedestal, voy a ser igual que la sardina que solo desnuda su corazón en llamas al final de la fiesta. Miro sus ojos y sé lo que ella piensa, le duele hasta la punta de las escamas de tantos días y noches de juerga, y encima vitorean su testamento y su velatorio, y para colmo, la van a carbonizar bajo una lluvia de fuegos artificiales. Vamos, casi como a mí, y si no, al tiempo. Salgo dispuesta a enamorarme y al final, nada de nada, acabo más quemada que la pobre sardina y mira lo que te digo, que a míno me hacen un velatorio y un testamento porque sería demasiado pitorreo, que para pitos prefiero mejor los que suenan por todas las esquinas y que no van dirigidos a mí.

Voy por los garitos y parezco totalmente un árbol de navidad andante en plena primavera, cuelgan de mi cuello collares de todos los colores, en mi pecho pins, en mis manos sortijas y pulseras, y todo esto adornado y superdecorado con cientos de lucecitas que se encienden y apagan mientras dure la pila made in China. Y de esta guisa, y sin saber por qué, me dejo  envolver por una capa sardinera que siempre que me ve solo tiene piropos y risas para mí, y recibo ese regalo especial para mujeres especiales como yo. Y oye, con ese lío me sube una especie de calor por dentro…¿me estarán prendiendo fuego ya? ¿Habrá llegado mi hora? Salgo disparada y dejo atrás la capa que me envuelve y de nuevo me paro en seco, comienzo a respirar despacio y profundamente para sentir qué música tienen ahora los latidos en mi pecho.

Me he convertido en la reina del fuego, mi perfume huele a hoguera mojada, en esta mágica noche las antorchas danzan al son de mis caderas, el humo me envuelve mientras el fuego desnuda esos olvidados y escondidos sentimientos que solo aparece al final de la fiesta. Cierro los ojos de nuevo, ya no quiero detener el tiempo, ahora siento el corazón en llamas, y me gusta y sonrío, mientras en mis ojos solo se reflejan las luces de la noche. Y vuelvo a abrazar la madrugada mientras mis tacones se hunden en una cálida y mullida alfombra de cenizas.

Sobre el autor Mar y Cleo

Últimos Comentarios

mesasilla 20-04-2017 | 10:18 en:
MarCleo 19-04-2017 | 12:21 en:
mesasilla 12-04-2017 | 15:57 en:
mesasilla 02-04-2017 | 21:20 en:
MarCleo 02-04-2017 | 11:56 en:

Etiquetas

Otros Blogs de Autor