La Verdad

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Vacuna para el desamor
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Mar y Cleo | 01-11-2015 | 11:44

Quizá lleven los médicos razón con eso de que más vale prevenir que curar, porque después te curas, o no. Pero es que nos pasamos la vida adelantándonos a todos esos por si acaso esto, por si acaso lo otro, por si acaso aquello… ¿qué nos queda para la vida misma? Aunque claro, así me va a mí.

Y llegó la época de vacunarse contra la gripe, y llegó la época de los resfriados y el médico que me vacune y yo que nones. Y claro, por mi cabezonería más de un año he pasado mis días de fiebre en los que cada segundo me repetía lo mismo: ¿Por qué no me pondría la vacuna el pasado otoño?

Pero es que yo prefiero ir por la vida con esos remedios naturales de mis abuelas, claro que para todos los males no tenían las pobres solución, y por eso digo yo que tanta investigación para los mocos me parece genial, pero hay otro mal con el que se pasa peor que con la gripe y no entiendo por qué a nadie se le ha ocurrido hacer una vacuna para el desamor.

 Así me podría enamorar sin miedos y cuando sienta mi barriga se llena de mariposas, mi cabeza repleta de castillos en el aire y mi corazón explote al verlo, ¡pues a vivir la situación tan ricamente, porque alguien muy sabio empleó su ciencia en inventar una maravillosa pócima que se anticipe a que el amor pueda caducar como los yogures! Y yo me la tomaría y cuando el duro momento del adiós llegara, pues seguiría siendo tan superfeliz sin pasar por esos días o meses en los que solo me apetece encerrarme en mi habitación a llorar, o ponerme fina a base de hincharme a chocolate mientras veo una peli romántica, ni se me irá la pinza soñando que me volverá a decir que me quiere.

Porque realmente esto no es más que una locura, primero llega la locura del amor y luego puede que aparezca la del desamor. Hay auténticos expertos en levantar muros para parar los efluvios amorosos, pero es que a este paso nos vamos a volver todos locos, ¡que alguien me explique a ver cómo me enamoro y a la vez levanto un muro para que las flechas de Cupido no atraviesen de lado a lado mis sentidos!

Pero es que esto de vacunarse del amor tiene sus inconvenientes, porque no hay pócima, brebaje o mejunje que no tenga sus efectos secundarios, y qué quieres que te diga, que me parece que son peores que la propia enfermedad.

Puede que en mi currículum sentimental tenga algún que otro episodio que preferiría no haber pasado, pero mientras sí y mientras no, a mí nadie me quita lo que yo viví, lo que yo disfruté, lo que yo sentí, lo que para mí fue aquella locura de amor, es decir, que a mí nadie me quita lo bailado por lo llorado después.

Miro por la ventana con la mente perdida en mis propios pensamientos y de golpe lo tengo claro, suena la música y de un tirón me quito la armadura que me vestía,  porque la vida hay que vivirla a pecho descubierto, sin petos que oculten mis sentimientos, sin espadas que corten ilusiones. Y como si fuera el mismísimo don Quijote pienso enfrentarme a los gigantes con mi propia valentía, y si luego, donde yo vi sueños, resulta que son molinos, pues seguiré mi camino sin desfallecer mis fuerzas. A mí, que soy una auténtica guerrera de la vida, no hay espejismos que me hagan flaquear.

No he cumplido años todo este tiempo simplemente para soplar unas velitas y cerrar los ojos y pedir un deseo, no. Los años me han enseñado a decir:

─No, esto no me lo merezco, Sí, esto sí es lo que quiero.

Y así tengo lo tengo claro, no quiero saber nada de esos que viven en una mentira constante y además hasta se la creen, de los que dicen lo contrario de lo que sienten, de los que prometen prometen y después… ya se sabe cómo termina el refrán, o esos otros para los que yo no soy lo primero y único, no me merecen la pena, mi exclusividad tiene un precio, y por supuesto, aquellos que flaquean en compromiso, en decisiones y en dudas existenciales, lo siento, pero ya no estoy para tonterías.

¿Que a lo mejor me equivoco? Es posible, pero ¿y si acierto? ¿Y si resulta que sus ojos me miran y yo me derrito, y si sus caricias empiezan por la mano y terminan por rozarme el alma, y si de pronto es capaz de llevarme al fin del mundo con ida y sin vuelta, y si esto es de verdad, porque me siento más enamorada que nunca?  Pues eso, que visto lo visto, me niego a vacunarme.

Sobre el autor Mar y Cleo

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