La Verdad

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¡Una mujer for president!
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Mar y Cleo | 20-12-2015 | 14:37

Yo esto de la reflexión y los votos me lo tomo muy en serio, pero hoy encima lo tengo que hacer por mandato legal. La cosa es que me pongo a reflexionar por las votaciones y la mente se va donde quiere, que en esta vida hay mucho qué pensar y realmente le dedicamos poco tiempo al asunto. Así que, con o sin votaciones, todos los años debería de marcarse un día de mirarse hacia adentro.

Aquí tengo todas las papeletas que me han echado en el buzón los últimos días. Ahora, como si de la colección de cromos se tratara, las pongo sobre la mesa, así, bien ordenadas, mirando concentrada sus caretos, a ver si así me llega la inspiración, porque la cosa está un poco complicada, que cada uno, a su estilo, tiene sex-appel:

─Pues sí, el coletas descamisado este, de glamour metrosexual anda el muchacho escaso. Le vendría bien un ratito de gimnasio, a ver si se estirajába un poco, que falta le hace. Aunque lo cierto es, que si cierras los ojos y le oyes, bien parece que estés de cháchara con el amiguete aquel de la universidad, sí ese que siempre votábamos para delegado porque el tío era la mar de enrollado, porque cachas cachas no estará, pero labia le sobra, ¡ya la quisieran muchos para sí! ¿Podrá?

─¿Y estos? Pues que entre este y el otro no sé cuál de los dos me gusta más. Tan bien plantados y qué dos buenos mozos están hechos… Tan altos, tan jóvenes, tan arregladitos y repeinados siempre, aunque con tantas ganas de comerse el uno al otro, que no sé yo si tanta ambición va a ser buena. Quizá, a lo mejor, les venga bien chupar todavía un poco de banquillo antes de jugar en primera, porque tan bueno como tan malo para estas lides es el exceso de juventud como la escasez de experiencia. Bueno, tampoco los descarto.

─En fin, y ahora el barbas canoso. Lo cierto es que ponerme, no me pone nada. Aunque he de reconocer que a mí siempre me han gustado los maduritos con experiencia, porque no tengo yo ganas ya de andar dando explicaciones y enseñando el nivel básico del día a día. Creo que tendría que pulir en algunas cosillas, aunque en otras reconozco que algo hemos mejorado. Pero si algún día le veo a este con un sobre guardado en el bolsillo, tendré una duda: ¿será la carta de los Reyes Magos o será un regalito del ratón Pérez?

¡Ay, pero qué complicado es esto de tener que elegir! Si por mí fuera les daba un pedacito de voto a cada uno y arreglado el asunto ¿Y si lanzo las papeletas al aire y al que caiga de cara le voto? De pronto lo veo todo claro, ya sé qué es lo que me pasa. Poco a poco, uno a uno, recojo los sobres de cada partido y, como si de un ceremonial se tratara, los aparto de mi vista. Ahora ya sé de dónde viene mi indecisión, ya lo entiendo todo. Desde que mis recuerdos me alcanzan siempre he visto encorbatados dirigiendo los pasos de mi país. Hemos tenido señores de diferentes colores, partidos y proyectos. Ha habido hombres más votados y otros menos. Pero lo cierto es que creo que ya va siendo hora de que haya un cambio, pero no ese cambio que prometen todos los de las papeletas que he guardado en el cajón.

Es la hora de que por fin por los pasillos de la Moncloa pisen y fuerte unos tacones, ha llegado el momento de que las decisiones vayan más allá de unos objetivos económicos, que alcanzar unas tasas determinadas recaiga en unas manos que hayan hecho en esta vida mucho más que perseguir una carrera política hasta conseguir presidir mi país.

Es verdad que no es tarea fácil, pero lo difícil muchas veces se solventa con inteligencia e intuición, y de eso nosotras somos las reinas. Igual de insistentes que podemos ser hasta conseguir lo que nos proponemos, con esa misma tozudez nos va a llevar a reinventarnos hasta que la tasa del paro no tenga un número a su lado. Y si mi abuela fue capaz de criar a todos sus hijos y además cada mes ahorraba en su sobre secreto para cuando llegaran las sorpresas, estoy muy segura que en poco tiempo la palabra recortes solo la usaríamos para dar algún corte de mangas al despreciable que aún no haya entendido que una mujer nunca puede ser su víctima.

Oye, pues que me alegro de este día de reflexión, me ha llevado a no olvidar la valentía femenina, que igual nos remangamos, que nos comemos el mundo, porque sí, porque ya estamos en tiempo de descuento y porque creo que por fin pronto lo veremos hecho realidad: ¡Una mujer for president!

Sobre el autor Mar y Cleo

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