La Verdad

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¡Cuánto tiempo sin verte!
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Mar y Cleo | 21-02-2016 | 16:24

Yo no sé si es que estoy haciéndome mayor y la memoria me flaquea o es que el cerebro es muy listo y mi memoria histórica es cada vez más selectiva. Porque lo cierto es que no tiene mucho sentido almacenar datos innecesarios, pero mucho menos sentido tiene si además de innecesarios, son vergonzantes. Hay que reconocer que todos llevamos algún manchurrón en nuestro currículum, ese personaje que pasó por nuestra vida y que afortunadamente no se quedó, pero que con el paso del tiempo sería imposible explicar qué demonios vimos en él y por qué tardamos tanto en darle carpetazo. Pero menos mal que la naturaleza es sabia y comprensiva, y qué hace, pues borrarlo del historial y no dejar ni rastro de su paso en nuestra memoria.

─Llevo un rato mirándote y no salgo de mi asombro.

─Pues por mí puedes seguir mirando y asombrándote…─le respondo haciéndome la interesante.

─Estás increíble. ¡Cuánto tiempo sin verte… y lo que veo me gusta más aún que entonces!

Y de hacerme la interesante, paso a parecer tonta:

─¿¡Cuánto tiempo sin verte!?

¡Pero este de qué va, si no nos hemos visto en la vida! Y cuando estaba dispuesta a quitarme el moscardón de un plumazo, de pronto me fijo en un pequeño detalle, en ese lunar junto a la oreja, esa manchita me resulta familiar… ¡Horror! Y como si todo se me viniera encima, al lunar le siguen en cascada todos los otros recuerdos: su mal aliento, sus besos sin fuste, su tacañería y su penosa… ¡bueno, mejor ni recordarlo!

─Lo siento, por más que lo intento no me viene a la cabeza, ¿o quizá sea mejor no recordarlo?

Pero en la vida no todo es tan fácil, sobre todo cuando me empeño en lo que no tiene que ser, y yo erre que erre, pues eso, al final todo se complica y la memoria selectiva se va a tomar viento y se incorpora en mi sistema la llamada memoria mosca cojonera. Porque igual que tengo en mi historial amoroso al personaje del que ya no queda rastro, por desgracia también tengo ese otro que no consigo despegármelo de mi capa sentimental ni con agua hirviendo.

Él se fue hace tiempo, pero para mí que fue ayer. Estoy segura que si le preguntaran, no se acordaría ni del día de mi cumpleaños, pero yo, en cambio, no he podido olvidar ni un solo día de los que estuvimos juntos. Vamos, que si suena en la radio nuestra canción, suspiro. Si me pongo el vestido que él me regaló, languidezco. Si veo en la tele nuestra película preferida, lo dejo todo y me derrito recodándolo. Pero por lo demás, hago mi vida normal, estas cosillas solo me pasan de vez en cuando, pero cuando me pasan… ¡cuánto me acuerdo de ti!

─¿Para qué sigo enganchada a un fantasma?─ me desahogo con mi confidente.

─Para espantar al siguiente. Para que cuando algún valiente te zarandee el corazón, en el eco resuene el nombre del dichoso fantasma y el valiente se vaya por el mismo camino que vino.

Mis recuerdos existirán mientras yo los siga convocando, mientras que, en silencio y a escondidas, los sueñe. Y se me vuelven cargas pesadas cuando soy yo sola la que los recuerdo, porque para que sean bonitos faltas tú, los dos juntos y al mismo tiempo rememorándolos y disfrutando cada minuto de aquellos instantes, es que así sola no tiene gracia.

Así que, como si de un conjuro se tratara, te ordeno que desaparezcas de mi vida, ¡zas! Necesito tener la memoria vacía para poder llenarla de historias que realmente merezcan la pena, de momentos inolvidables porque esos sí que los viviré de verdad y al lado de quien se merezca ocupar el puesto de protagonista de esta novela de mi vida, ¡que de personajes secundarios y fugaces ya estoy harta!

Hoy he salido a la calle, y después de mucho tiempo no te he buscado en las miradas de otros, ni he pasado por delante de tu bar favorito. Después de mucho tiempo he salido a la calle libre, porque he pasado página, porque he comenzado un libro nuevo repleto de nuevas sensaciones e ilusiones esperándome. He salido a la calle hecha una valiente y… ¡zas, te me apareces! No me ha importado tu porte ni tu mirada, porque esta vez me ha dado igual si me has repasado de arriba abajo o simplemente te has hecho el disimulado. Esta vez he seguido mi camino sin que los tacones me temblaran y sin que mi corazón palpitara acelerado. Esta vez me he dado cuenta de que desde que te fuiste estoy mucho mejor sin ti, de que desde que te marchaste la vida la siento a flor de piel. Miro de reojo en un escaparate mi reflejo, y me gusta, y veo que en mi sombra ya no queda ni rastro de ti, y me gusta.

Sobre el autor Mar y Cleo

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