La Verdad

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La Armada Invencible
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Mar y Cleo | 04-09-2016 | 08:09

Me veo aquí y aún no me lo creo y lo que es peor, no me reconozco. Pero cómo es posible que ya toque volver a la realidad verdadera con lo bien que estaba en mi propio y personal reality veraniego. Por mucho que cuente de estos meses estivales o me quedo corta o me visto de sinceridad y entonces nadie se lo va a tragar. Creo que no me he saltado nada, lo he disfrutado todo y me lo he traído para acá en forma de recuerdos, sensaciones, moreno dorado y pequeño michelín delator de esas cenas interminables e, incluso, algunas inconfesables; pero nada que reprocharme, nada de lo que arrepentirme, nada que echarme en cara, aunque un mucho de todo.

He cruzado fronteras, he subido montañas, he bañado mi piel en mares pequeños y grandes, en océanos fríos y en azules caribeños, he dormido bajo las estrellas y he reído ante inmensos horizontes, he soñado frente a imborrables puestas de sol y he amado bajo el manto de amaneceres que me estaban esperando. He aterrizado y he vuelto a despegar sin separar los pies del suelo mientras atracaba en innumerables puertos y calas paradisiacas. En cada uno de esos lugares en los que la felicidad tenía mi nombre escrito en la frente se ha quedado una pequeña cuenta pendiente, un hasta luego inconcluso, un para siempre, un… Una excusa para volver porque siempre hay un mañana, porque siempre es posible lo imposible y para eso que hoy parece que no, seguro que hay un luego esperándome.

Pero no es cuestión de volver a recorrer el camino andado, no siempre consiste en estar donde ya estuve, también es posible que lo del más allá se convierta en el más acá, porque digo yo que la misma distancia que me separa a mí de ti es la que te trae a buscarme y encontrarnos. De pronto me llegan propuestas de reencuentros, de visitas deseadas, de aún tu aroma sigue junto a mí, de no dejes que lo vivido se enfríe, y claro, a ver quién es la guapa que dice que no, y yo me derrito por dentro mientras me erizo por fuera. Pues eso, que aquí estoy, que me muero por volver a vernos, que no sé por qué tardas tanto, a ver qué es eso que te detiene para no haber llegado ya:

-Pues es que estoy viendo qué vuelo coger para aterrizar en tu tierra y me informan que estoy a la espera de que se inaugure el aeropuerto. ¡Debe ser increíble aterrizar en una pista sin estrenar!

Y yo cierro los ojos y aprieto los puños mientras mis maldiciones van directas a todos esos trajeados que se pasan la pelota unos a otros y al final el aeropuerto sin barrer.

-Oye, que como tengo los minutos contados qué te parece si me cojo un AVE desde Madrid y nos vemos, y nos besamos, y nos…

Y ahora, ¿qué contesto? Que no hay presupuesto, que no sé si vas a llegar a verme soterrado o cruzando calles. ¡Que ahora sí, que ahora no y este AVE ni corre ni vuela ni llega!

Y a mí me viene a la cabeza la Escuadra Invencible, sí, esa que fue derrotada porque no fue a luchar contra los elementos, y es que así no hay manera. Yo no puedo luchar contra un puñado de personajillos encerrados en sus despachos y enjugascados en sus peleas personales y en sus ambiciones políticas. Si es que así es imposible que me cuaje ningún amor con tantos impedimentos, así mis conquistas foráneas no puedan llegar a buen puerto, y no será porque yo no lo haya intentado, que bien alto que he ido dejando el pabellón por esos mundos este verano, pero está claro que a  estos señores políticos les importa un pito que yo tenga el corazón partío y les da un bledo que estemos aquí sin que puedan venir de allí. Ni yo me enamoro, ni tú vendes, y ni nada de ná y así todos salimos perdiendo, menos estos señoritos que luego salen en los telediarios y nunca han hecho nada. Pues eso, que solo me queda el derecho al pataleo, las ganas de chillar, el impulso de coger a más de uno por las solapas y decirle de todo y hasta pedir indemnización por sufrir un amor aplazado.

Pero mientras sí y mientras no, aquí estoy, porque si de verdad se quiere, si la ilusión es sincera, si nada ha sido un sueño pero, sobre todo, si aún me tienes ganas, no hay elementos contra los que luchar, ni aeropuertos fantasmas, ni AVEs sin alas. Tú y yo llegaremos al fin del mundo, juntos haremos de los sueños realidades y uniremos nuestros labios, acercaremos nuestros cuerpos para que se fundan en una indestructible y maravillosa armada invencible.

Sobre el autor Mar y Cleo

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