La Verdad

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Ha comenzado la cuenta atrás
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Mar y Cleo | 06-11-2016 | 10:32

Y cuando aún andan las cremas solares sin encontrar una esquina donde hibernar, de pronto el calendario, los anuncios y los escaparates empiezan a meterme presión, y en este ataque de ansiedad de la cuenta atrás presiento que, por mucho que intente impedirlo, a este año le quedan muy pocos telediarios.

¡Recuerdo qué largo y qué apetecible parecía todo en enero! La verdad es que nos pasamos los meses deseando que llegue un puente, que sea mi cumpleaños, que empiecen las vacaciones, que estrenen mi serie favorita, que por fin vengas a verme desde aquellas tierras tan frías como lejanas, que nieve o que salga el sol en el Caribe; pero lo cierto es que me temo que a los días también les han recortado minutos y horas, porque estoy más tiempo deseando que suceda algo que luego disfrutando mientras por fin pasa.

-¿Recuerdas lo largos que eran los veranos de nuestra infancia?

-¿Recuerdas que entonces las vacaciones las medíamos en meses y no por días hábiles?

Ahora que por las mañanas comienza el fresquito, rebusco en el cajón de las inútiles prendas de entretiempo, esas que cuando te las pones pasas calor y si no te las llevas te hielas. Y ahí está, como esperando el momento oportuno, lo arrugo, pero antes de hacer canasta con él, de pronto, siento curiosidad y lo estiro y veo esa letra tan mía de cuando me concentro y me esmero, redondita, con todas sus puntas y rayitas de niña bien:

“Este año pienso cumplirlo, no voy a permitir que nada ni nadie me lo impida. Este año mi principal proyecto soy YO y MI FELICIDAD.” Firma y fecha: enero del 2016.

Me acuerdo perfectamente el momento en el que lo deseé, no puedo negar que desde ese día ha habido un antes y un después en mi vida.

Confieso que también me propuse apuntarme a taichí, pero me temo que lo más parecido a ese propósito fue visitar el chino de mi barrio cuando los domingos me falta algo. Creía que por fin iba a dejar de comer palomitas como una posesa mientras me zampo varias temporadas seguidas de mi serie, pero en lugar de eso me he comprado un artilugio que hace las palomitas de profesional. Pensé que no se me iba a volver a olvidar los cumpleaños de mis amigas, estaba segura que lo de llegar tarde a las citas lo iba a mejorar o que bajo ningún concepto caería en la tentación de comprarme unos tacones nuevos para ampliar mi excéntrica colección. Pues no, lo reconozco, no he cumplido con ninguno de estos propósitos, me declaro culpable, no tengo palabra ni voluntad, pero es que me importa un carajo.

Vuelvo a leer el possit en el que hice mi declaración de intenciones hace once meses y me pongo a pensar y creo que por primera vez en mi vida he cumplido con un megaproyecto que me impuse. No recuerdo haber soltado ni una sola lágrima en todo este tiempo, duermo a pierna suelta y cuando no lo hago es por una buena causa, me miro al espejo y me trato de tú con la que en él se refleja, y además entre nosotras no tenemos nada que reprocharnos. Es curioso, hay veces que me pillo desprevenida y me descubro una sonrisa que nace en el alma y se pinta en mi cara, no necesito que me digas que estoy guapa, porque no hay nada mejor que sentirme preciosa para saberme guapa.

Aquel día que escribí mi propósito del año firmé un acuerdo de buenas intenciones, hice las paces conmigo misma y de aquel apretón de manos ha nacido esta mujer feliz, soy una mujer que sabe lo que quiere, pero sobre todo, he aprendido a hacerle la cobra al que pretenda cruzarse en mi camino para nada bueno.

En este tiempo he tenido la suerte de compartir mis ilusiones con los que sois de verdad, que los virtuales están mejor donde están, en la nada. Sé que aún me queda un tiempito para que se cumpla del todo mi propósito, sé que aún me quedan más días para seguir descubriéndome, porque dentro de mí hay mucho por revelar. Sé que queriéndome a mí, también te quiero a ti, encontrando la felicidad dentro de mí, no necesito buscarla dentro de nadie, por eso juntos somos felices.

Pues sí, esta vez he cumplido mi plan del año, es lógico, a propósitos efímeros, éxitos fugaces; pero cuando se aman los proyectos, los resultados conseguidos son los deseados. De aquí a fin de año pienso tener y cumplir un plan para cada día y escribirlo en un possit cada mañana. Y por cada uno que cumpla, voy a regalarle un beso a mi corazón. Para hoy tengo planes, pero mejor me los guardo, aunque no te vayas muy lejos, que igual te sorprendo.

Sobre el autor Mar y Cleo

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