La Verdad
img
Ciudadanos, tres al día
img
Joaquín García Cruz | 14-01-2018 | 06:36

El partido naranja, que sigue subiendo en afiliación como un suflé, encarga a Miguel López Bachero el papel de cazatalentos, prescriptores sociales de prestigio que ya trabajan como expertos

Lo verdaderamente emocionante de la cadena de oro, aquella estafa piramidal que en los años ochenta reportó pingües ganancias a los más espabilados del juego (a costa de otros muchos pardillos), era llegar cada mañana al banco, actualizar la cartilla y constatar un día más el crecimiento fulgurante de la cuenta corriente a base de imposiciones anónimas de mil pesetas, que entraban por remesas y proporcionaban un chute de adrenalina similar al que Ciudadanos experimenta cada vez que consulta su base de afiliados y contempla nuevas incorporaciones. De los 22.000 inscritos que el partido de Albert Rivera registraba en España en noviembre pasado, 1.047 eran de Murcia, la segunda región con un mayor aumento de la militancia (22%), solo por detrás de Cataluña, donde Ciudadanos es la primera fuerza en votos gracias al triunfo de Inés Arrimadas en las elecciones del 21-D. El censo va ya por los 1.210 militantes (dato del viernes pasado), lo que confirma un goteo constante, a razón de tres altas al día, y dibuja una tendencia que parece destinada a consolidarse y está directamente relacionada con el desencanto creciente hacia el PP, sin duda el caladero donde más papeletas pescarán Ciudadanos y el nuevo partido de Alberto Garre.

La identificación de Rivera con la unidad nacional, cuando –y donde– más amenazada se veía esta por el independentismo, y la frescura de su candidata Arrimadas, explican un éxito cuyas razones resultan de difícil extrapolación a Murcia. De hecho, habrá que esperar a mayo de 2019 para verificar si las urnas confirman también aquí el robustecimiento de Ciudadanos que anticipan las encuestas, pero la subida de la afiliación es ya un hecho –especialmente llamativo en Murcia, Molina de Segura y Alcantarilla–, al igual que el aterrizaje en el partido de destacados miembros de la sociedad civil, algunos situados en puestos de responsabilidad dentro de los ámbitos de la Región en los que se mueven. Ciudadanos prevé darlos a conocer en breve, envueltos en la vitola de grupos de expertos en economía, sanidad, justicia, educación y cultura. Algunos de ellos han llegado a la casa de la mano de Miguel López Bachero, profesor de la UMU y ex director gerente del Círculo de Economía, cuyo alistamiento en octubre pasado como secretario de Programas y Áreas Sectoriales insufla al proyecto autonómico de Albert Rivera una pátina de rigor y seriedad que viene a contrarrestar la idea primigenia de que Ciudadanos se nutre en parte de advenedizos y desechos de tienta, una imagen que hoy ya no se sostiene. López Bachero es el cazatalentos del partido, un ‘fichador’ de caras reconocibles en Murcia, por el momento colaboradores (no todos se han afiliado), entre los que hay personas a las que se asociará con el PSOE y otras vinculadas en mayor o menor medida al PP, si bien el perfil que se busca desde el Comité Autonómico responde a un dibujo distinto: influyentes, profesionales, clase media e independientes, etiquetas todas ellas muy queridas por los liberales, que también se enorgullecen de estar recibiendo un aluvión de mujeres.

A diferencia de Podemos, donde sus círculos asamblearios no impiden saber quién lleva la batuta (Óscar Urralburu), y de los partidos tradicionales, representados en el PP por un presidente (Fernando López Miras), y en el PSOE por un secretario general (Diego Conesa), en Ciudadanos se hace difícil localizar entre sus dirigentes a un líder omnímodo, alineados como están en una extraña estructura horizontal de mando en la que Albert Rivera sobresale por encima de las nubes, pero sin que haya un referente regional nítido. Miguel Sánchez tiene más visibilidad que nadie debido al altavoz que le da su doble faceta de portavoz en la Asamblea Regional y en el partido, pero en la parcela orgánica se sienta casi a la misma altura, aunque con voto de calidad, que Valle Miguélez (secretaria de Organización), López Bachero (Programas y Áreas Sectoriales), José Luis Ros (Comunicación), Francisco Álvarez (Acción Institucional) y María Dolores Jiménez (Relaciones Institucionales). Todos ellos son secretarios ejecutivos, junto con Miguel Garaulet (diputado al Congreso), Juan José Molina (diputado regional) y los portavoces municipales de Murcia (Mario Gómez), Cartagena (Manuel Padín) y Yecla (Antonio Puche). Ciudadanos cerrará la semana próxima la composición de siete comités territoriales, y sus respectivos coordinadores se sumarán al Comité Autonómico, que quedará formado por un total de dieciocho dirigentes y funcionará de forma parecida al Comité Ejecutivo en el PP o a la Comisión Ejecutiva del PSOE.
Miguel Sánchez figura como ‘primus inter pares’, pero ¿puede hablarse de él como un líder indiscutible de Ciudadanos? ¿Goza del respaldo mayoritario de los afiliados para superar las primarias del partido –a las que se presentará–, y de la confianza social necesaria para ganar las elecciones autonómicas? Hay quienes dudan de su liderazgo, pero él se ve fuerte, y convencido de sus opciones para vencer en las primarias que la formación naranja celebrará, probablemente a la vuelta del verano, para elegir a los candidatos a la Comunidad Autónoma y –atención– a las 45 alcaldías de la Región. El notable crecimiento de afiliados, y su certeza de que la política regional asiste ya a un cambio de ciclo, alimentan el entusiasmo de Ciudadanos, que tiene ya decidido un cambio sustancial con respecto a los comicios de 2015:el partido de Albert Rivera no volverá a suscribir un pacto de investidura. Si otro partido necesita a sus diputados, deberá compartir el poder con Ciudadanos, y pactar un programa de gobierno. Ciudadanos se ha cansado ya de estar en la oposición.

La pregunta era otra

López Miras se hace mayor con la imputación de Pilar Barreiro

La ceremoniosa rueda de prensa en la que Fernando López Miras (FER) anunció una rebaja del IRPFen el tramo autonómico, con todos sus consejeros esperando sentados a que el jefe descendiera por las escaleras del palacio de San Esteban, tuvo su miga. Puso de manifiesto que el presidente autonómico más joven de España se está haciendo mayor. Se le preguntó si permitirá, en su condición de presidente regional del PP, que Pilar Barreiro retenga su escaño en el Senado pese a que mañana comparecerá ante el Tribunal Supremo como imputada por sus relaciones con la trama ‘Púnica’, y FER contestó: «Si tengo que echar a patadas a alguien de mi proyecto, será cuando lo diga un juez». Pero esa no era la respuesta que se esperaba de él, no la que debió dar, porque la pregunta era otra, y la respondió como si llevara toda la vida al frente del PP.

Etiquetas

Otros Blogs de Autor