La Verdad

img
Autor: Joaquín García Cruz
Mi selfi con PAS
img
Joaquín García Cruz | 08-10-2017 | 10:45| 0

El PP se hunde, pero otro PP emerge. Otro distinto. El filósofo Jorge Riechmann abrió esta semana el ciclo ‘Cartagena Piensa’ con una conferencia de enunciado más que sugestivo: ‘El colapso no es el fin del mundo’. Riechmann sostiene que la sociedad se autodestruye a pasos agigantados por su incapacidad para embarcarse en una transición socioecológica razonable, y que ya es tarde para evitar el colapso, pero aclara que no por eso estamos a las puertas del apocalipsis, sino únicamente ante el final de un mundo al que sucederán otros. Aunque es Podemos la formación con la que Riechmann está comprometido, su reflexión en el Centro Cultural Ramón Alonso Luzzy parecería la arenga de un ‘coach’ contratado por el PP para recuperar anímicamente a su militancia del colapso en que se encuentra por las imputaciones judiciales de Pedro Antonio Sánchez (PAS). El día en que PAS me regaló tantos y tan generosos titulares al confiarme su testamento político en el Quitapesares («abandono la vida pública», «quizá me vaya un tiempo de España», «me seguía una furgoneta blanca», «pude hincharme a dinero cobrando comisiones»…), lo que más me sorprendió, por encima incluso de su inaudita verbosidad, fue el epílogo de la entrevista. PAS acababa de proclamar en ella su rendición incondicional, lo que no fue óbice para animarme a que nos hiciéramos un selfi «y así tendrás un recuerdo de mi último día como político», de tal suerte que ahí estamos los dos, sonrientes en mi móvil, yo, por los titulares que me llevaba, y él, por algún motivo que entonces se me escapaba pero que acerté a comprender en un repaso posterior a mis apuntes. En una parte de la charla, que apenas mereció luego un retazo en la transcripción publicada, el expresidente se mostraba extrañamente optimista ante su futuro personal. A sus 41 años, está obligado -y está en su derecho- a rehacer su vida civil. No empleó el término resiliencia, pero sí el concepto. Lo superaré, soy fuerte, y dejaré atrás este calvario. Hay otro mundo más allá del mundo que para mí acaba de cerrarse, vino a decir, en consonancia con las instrospecciones de Jorge Riechmann en Cartagena. PAS se estaba dando una segunda oportunidad para evitar el colapso personal, y necesitaba explicitarlo como parte de la terapia, lo que seguramente da sentido al tono eufórico de sus declaraciones, que supieron a cuerno quemado entre algunos de sus colaboradores. Lo cierto es que, desde que encumbró a Fernando López Miras (FER), el PP empieza a sobreponerse del trauma y a recobrar el espíritu guerrero que se dejó en la batalla librada contra la oposición para defender -infructuosamente- a su líder, y hoy vislumbra un horizonte menos nublado, después de ver cómo el mundo anterior se hundía a sus pies. Quizá FER no sea el príncipe sarraceno capaz de asaltar Roma y regresar triunfante con las reliquias de Cristo, pero su entronización en la silla de PAS puede convertirse para los populares en el bálsamo de Fierabrás, la pócima que cure sus dolencias, que son muchas y abarcan desde el desgaste sufrido por la intensa campaña de acoso político al expresidente (ante la que equivocadamente respondieron en clave emocional), hasta la inquietante perspectiva de un cambio de ciclo que lo saque del Gobierno, 22 años después, empujado por sus errores, la irrupción del partido regionalista de Alberto Garre y la previsible mejoría en las urnas del flamante PSOE que ahora comanda Diego Conesa. De hecho, liberación es la palabra que mejor define el estado anímico de la dirección regional del PP, convencida por fin de que PAS le suponía un lastre debido a su complicada situación procesal. Los estrategas del partido hornean estos días en la cocina un relato distinto, con el que confían en retomar la delantera sin necesidad de pasarse la vida sacudiéndose el sambenito de la corrupción. Este es el mensaje que encabeza ahora su argumentario: «FER carece de pasado. Ya no podrán seguir dándonos la matraca con la corrupción». ¿Y qué pasa con los integrantes de la vieja guardia? Están que trinan. Fueron defenestrados por PAS y la crisis de su partido les ha sacado del ostracismo, pero solo para juntarse a tomar un café de vez en cuando y reclamar lo que coloquialmente llaman ‘la vuelta de las canas’. Antonio Sánchez Carrillo ya no preside el Comité Electoral, que le confería un poder omnímodo, y se cuenta que Joaquín Bascuñana y Miguel Ángel Cámara, que antes se tomaban el chocolate de espaldas, son ahora amigos de conveniencia, y que todos ellos hablan en nombre de Ramón Luis Valcárcel; pero más cierto es que con quien de verdad habla Valcárcel, y mucho, es con Fernando López Miras. Valcárcel, un tipo listo, sabe que un movimiento torpe podría dejarlo sin una segunda nominación para repetir en la lista de las elecciones europeas, que a la postre se materializará para él en una tarjeta dorada. La vieja guardia habla en su nombre, pero sin su autorización. Valcárcel no maniobrará. Y en el partido son una minoría quienes peinan canas, desde que su núcleo duro se vio laminado por PAS. El 60% de los miembros del Comité Ejecutivo Regional son gente joven, que aún juegan, al igual que FER, a la videoconsola, y saben que, tampoco en política, el colapso desemboca necesariamente en un apocalipsis. El lamentable caso de un ingeniero asustado

El lamentable caso de un ingeniero asustado

Estoy con Iñaki Gabilondo en que la gente que tacha de fascista a Serrat es gilipollas. Quienes no se confiesan abiertamente separatistas sufren estas semanas en Cataluña la ira de los otros. Peligro. El problema sigue siendo, claro, el desafío al Estado, pero también se encuentra en riesgo la libertad de expresión, que está por encima -en la Constitución Española- de cualquier otro derecho, incluido el falsario derecho a decidir que Puigdemont reclama. Me apena saber que un ingeniero de Caminos se ha visto obligado a meter la cabeza bajo tierra después de publicar en Youtube un vídeo en el que explica con términos fáciles de entender por cualquiera en qué consisten las obras del soterramiento, de qué van las vallas de metacrilato (el «muro») y qué es una catenaria. Se ha arrugado ante los insultos que le han jarreado desde internet. Cuidado con los gilipollas que desacreditan a quienes mantienen una opinión discrepante. Son un peligro.

Ver Post >
Pedro Antonio Sánchez deja la política
img
Joaquín García Cruz | 27-09-2017 | 9:24| 0

El exjefe del Gobierno autónomo confía aún en su absolución y medita irse un tiempo con su familia fuera de España

La semana en la que el independentismo catalán llegó al paroxismo se recordará también, en la Región de Murcia, por la caída de Pedro Antonio Sánchez a los infiernos.

Ver Post >
Aquella Cataluña y esta
img
Joaquín García Cruz | 08-09-2017 | 11:55| 0

Echo de menos aquella Cataluña vanguardista en todo, la Cataluña guay que se sabía más cerca de Europa que de la España provinciana que en cierto modo la envidiaba. Estos días recuerdo con nostalgia a la Cataluña de entonces, y no porque se haya quedado atrás en su modernidad, sino porque se ha difuminado en la bronca y parece que ya no invita a disfrutarla como antes. También porque no veo que los catalanes se rebelen contra la cacicada del Parlament, una asonada que en Madrid habría causado ya otro 2 de Mayo y en cualquier otra región sacaría también a su gente a la calle. La aprobación de la ley del referéndum convierte a la Cataluña política en un esperpento institucional, en un anacronismo alejado a distancia sideral de aquella otra Cataluña a la que admirábamos y de la que hoy sus responsables se empeñan en separarnos.

Ver Post >
Tropiezo en la ITV
img
Joaquín García Cruz | 05-09-2017 | 4:02| 0

La oposición comanditaria tumbó ayer en la Asamblea el decreto-ley del Gobierno regional sobre las ITV, lo cual certifica otra derrota parlamentaria del PP y anticipa la azarosa legislatura que tiene por delante. Este revés confirma también la imprevisibilidad de Ciudadanos, cuya complicidad el Ejecutivo de López Miras creía -hasta el momento de la votación- tener asegurada en forma de abstención, y corrobora la firmeza de PSOE y Podemos en su obstrucción por sistema a cualquier medida privatizadora, aunque lo que pudiera enajenarse fuera solo la gestión de un servicio público, no ya su titularidad. Todas estas certezas políticas eran esperables, pero queda por despejar una duda: ¿es mejor, para la sociedad (no para los partidos), el modelo actual de las ITV o el que proponía el Gobierno y ha tropezado con la oposición?

Ver Post >
Había mucho nivel
img
Joaquín García Cruz | 03-09-2017 | 4:02| 0

Mientras que el PP deshojaba la margarita de PAS, este recomendaba el ‘arroz aparte’ de El Poli, FER perdía al dominó, Urralburu asistía a una «tradicional cohetada», y un restaurante colgaba en la pared la foto de Miguel Sánchez

Ignoro quién es Ana Sharife. Atea, hija de musulmana y de cristiano, según reza su perfil en Twitter, contaba 4.000 seguidores cuando el lunes pasado fijó un tuit con la imagen de un montón de libros apilados y una sola palabra: bolardos. Me pareció un mensaje irrebatible, terminante y más directo, al corazón y a la mente, que la mayoría de los propalados tras la barbarie de Cataluña. El tuit de Ana Sharife fue también muy compartido en su día, aunque no tanto como la despreciativa respuesta que alguien arrojó sobre la pantalla del móvil de Kiko Rivera cuando el hombre se ofreció a ayudar a la ciudad de Barcelona en todo lo que su colaboración pudiera resultar útil. «De bolardo, lo petas», le escupió alguien a la cara, en todo un zasca característico de las legiones de imbéciles que han convertido Twitter en una red social dañina y adictiva como la nicotina, un mundo paralelo al que muchos políticos siguen enganchados en la creencia de que sus consignas llegarán más lejos y ganarán efectividad.

Es probable que, si Trump decide golpear al payaso de Corea, lo comunique, dado que así lo hace con todas sus bravatas, por Twitter, algo que sería tan demencial como las consecuencias del ataque. Estas cosas se hacían mejor ya en la Edad Media, cuando los señores feudales enviaban a sus reyes de armas para formalizar a los pies del castillo de sus nuevos enemigos, pergamino en mano, cualquier declaración de hostilidades. Qué menos que una carta certificada para desatar una guerra.

Una gentileza del catedrático de la UMU Ismael Crespo me ha llevado a leer estos días las recomendaciones de un especialista en comunicación política, Fran Carrillo, consultor y director de la Fábrica de los Discursos, que escribe en la revista ‘Más poder local’ un artículo dirigido a los políticos que quieran armar un mejor discurso y sacarle rédito en las redes sociales. Que sean directos, básicamente, que vayan al grano y que no se anden por las ramas, viene a decir. Que no cuenten su vida, vaya, que transmitan lo importante y -añado yo- reserven las gracietas y los chascarrillos para los grupos de amigos. Y que midan sus pasos, antes de darlos. «Promesas unidireccionales, advierte Fran Carrillo, solo sirven para hipotecar el crédito y credibilidad del gobernante o candidato a medio plazo, hipoteca con intereses altos que, en ocasiones, cuestan gobiernos. Por ello, para hacerlo compatible, recordable, sostenible, se necesita un relato creíble detrás y un orador auténtico narrándolo». A nadie importa de un político la playa donde se baña ni la capital europea que visitó en el puente de la Virgen. Pero la mayoría de los políticos hacen caso omiso a estos consejos (y al sentido común), se prodigan en bagatelas y acaban por erosionar su propia imagen pública, al contrario de lo que pretendían. Gobernantes y aspirantes nos han mostrado en agosto sus caminos de Santiago, las procesiones marítimas a las que asistían, sus travesías a la isla del Ciervo y las cintas que cortaban. Mientras que todo el PP pasaba el verano con el alma en vilo, deshojando la margarita de Pedro Antonio Sánchez (¿abandonará su escaño en la Asamblea?, ¿nos dejará huérfanos?), Sánchez se relamía en Twitter con los «buenísimos rollitos de almendra rellenos de chocolate blanco y con salsa de frutas de la pasión» que Arturo sirve en Los Collados Beach, o alababa el «‘arroz aparte’, único, de El Poli, en Águilas». Fernando López Miras, el presidente regional, reveló el miércoles pasado que estaba «pasando un rato estupendo en el Centro de Mayores de Mazarrón», donde «había mucho nivel al dominó y fue imposible ganar la partida». De Rafael González Tovar, el mandatario del PSOE, supimos que disfrutó de las fiestas de Ojós con amigos de «este pintoresco pueblo del Valle de Ricote», al que también aireó que había acudido Óscar Urralburu, el líder de Podemos, para celebrar «la tradicional cohetada que pone punto final a las fiestas populares». Por Twitter nos enteramos de que Miguel Sánchez, el portavoz parlamentario de Ciudadanos, forma parte ya «del elenco de fotos de Paco, del restaurante del Santuario Virgen de la Esperanza», donde lo han colocado en la pared, aunque yo hubiera elegido otra en la que figura caracterizado de Cristóbal Colón, que es con la que ha ilustrado durante una parte del verano su perfil en la red del pajarito azul.

A ver si, ya metidos en septiembre, dejamos las tonterías a un lado y vamos centrándonos, que hay mucho tajo por delante.

Ver Post >

Etiquetas

Otros Blogs de Autor