Las Cajas de Ahorros y sus directivos

  Todos sabemos que Amancio Ortega es el dueño y Presidente de Inditex y que su empresa más conocida es Zara, también sabemos de su gran expansión por el mundo, que desde hace unos años cotiza en Bolsa y que sigue obteniendo beneficios a pesar de la crisis.

Como Amancio Ortega quiere cuidar su salud, ha dejado la presidencia nombrando para sustituirle a Pablo Isla, un directivo de la misma.

Como Inditex es una empresa muy compleja por su extensión y diversidad y factura muchísimos millones de euros, más que cualquier entidad financiera, a Pablo  Isla le ha puesto un sueldo altísimo, de muchos millones de euros, más alto que el de cualquier dirigente bancario. Pero como Amancio Ortega en un hombre muy listo se lo paga en acciones de la empresa.

Por lo tanto, liga totalmente al Presidente con la empresa. Si la empresa se gestiona bien y sigue generando beneficios las acciones subirán y por lo tanto el dinero de Pablo Isla también, y si la empresa pierde, sin duda, será también un perdedor.

También sabemos que si alguien quiere poner en marcha cualquier empresa, es necesario contar con un capital inicial, y que posiblemente pase años de penurias con escasos beneficios.

Consolidar una empresa en el mercado, requiere mucho trabajo y seguir exponiendo su capital. El objetivo sería conseguir beneficios y que la empresa adquiera cada vez mayor valor.

Nadie pondría dinero para una empresa que las previsiones fuera perder, como nadie daría la responsabilidad de la dirección de una empresa a alguien que no estuviera unido económicamente en las pérdidas  y en las ganancias.

Dos cosas que parecen indiscutibles no pasan con las Cajas de Ahorros.

Voy a poner un par de ejemplos: Imaginemos que un Presidente de una Comunidad Autónoma tiene mucho interés en que se construya un aeropuerto privado. ¿A quién le puede interesar poner dinero para constituir la empresa necesaria que se encargue de la construcción del mismo? Pues a empresas que tengan inversiones en planes urbanísticos próximos. Por un lado gastan dinero en la construcción del aeropuerto y por otro las viviendas que vendan se revalorizan. El dinero que gasten puede ser una inversión rentable. Pero como construir un aeropuerto cuesta muchos, muchos millones, y son pocas las empresas, podría ser que las ganancias no fueran tantas y por lo tanto se hace necesario que alguien generoso, generoso, ponga mucho dinero, ¿En quién se piensa? Pues en las Cajas de Ahorros. ¿Cuánto dinero tienen que poner?. Pues bastantes millones de euros, los suficientes para que los directivos de las Cajas de Ahorros puedan forma parte del Consejo de Administración de la empresa formada para construir el aeropuerto, ya que esto les permite cobrar un buen sueldo.

Las Cajas de ahorros pierden dinero, los aeropuertos no son rentables, al contrario, acumulan pérdidas, y cuando se están construyendo todo es poner dinero, y los directivos suman a su sueldo el sueldo de la empresa.

Como esto no aparece en la contabilidad de las Cajas estos ingresos cuantiosos que cobran adicionales pasan desapercibidos, aunque se mantienen año tras año.

Imaginemos un Parque Temático promovido por un Presidente Autonómico y que acarrea pérdidas después de varios años de funcionamiento y pésima gestión económica ¿Cómo se soluciona? Pues metiendo como socio a una caja de Ahorros que pone muchos millones de euros. Si después de bastantes años se liquida el Parque Temático a precio de saldo, supongo que alguien se habrá beneficiado, pero quien seguro, seguro, solo ha obtenido pérdidas ha sido la Caja de Ahorros implicada, y como es natural han obtenido beneficios los directivos de las cajas de ahorros que formaban parte del Consejo de Administración de la Empresa que gestiona el Parque Temático, y por lo tanto cobraban sus buenos sueldos de la misma.

Para financiar estos proyectos, y otros muchos en los que las pérdidas estaban garantizadas, las Cajas de Ahorros han tenido que endeudarse en los mercados financieros, mientras que los directivos aumentaban sus ingresos.

Para refinanciar la acumulación de deudas una salida que, aunque legal, no debió nunca permitirse, es  sacar al mercado cuotas participativas y participaciones preferentes. Debió tenerse en cuenta que la base social de clientes de las Cajas es la del pequeño ahorrador, con escasa cultura financiera, y que siempre ha confiado en su entidad bancaria.

Seguro que ni en solo consejero ni mucho menos ningún directivo ha gastado ni un solo euro en cuotas participativas ni en participaciones preferentes, y por lo tanto, no se sienten ni engañados ni estafados. Todo el dinero que han ganado a costa de las Cajas de Ahorros, seguro que lo tienen a buen recaudo en el Banco de Santander, por ejemplo.

Actuaciones nefastas mantenidas en el tiempo y en la que están implicadas instituciones públicas, políticas, sindicales y empresariales, no es ya que pongan en juego el estado de bienestar, es que atacan profundamente a los pilares básicos que sostienen un estado democrático.

Hasta pronto.            Pilar García.

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