La Verdad

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Barrios
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Miguel Rubio | 18-03-2017 | 18:44| 0
La decisiva batalla del Huerto de las Bombas (1706) se desarrolló dentro de los límites del murciano barrio de Santa María de Gracia-San Antonio. Y no muy lejos estuvo el primer campo de fútbol del Real Murcia, en unos terrenos de la calle Torre de la Marquesa donde después se levantó la Cárcel Vieja. Son dos pinceladas de la historia que atesora este céntrico distrito, de unas 12.000 almas, que ahora protagoniza una iniciativa pionera para, contando con la colaboración de sus vecinos, decidir qué retos afronta el barrio de cara al futuro.
Enrique de Andrés y Coral Marín (del estudio Arquitectura de Barrio) han sido los encargados de armar las bases del proyecto, a desarrollar a partir de seis talleres (hasta el mes de mayo) abiertos a los vecinos, colectivos y asociaciones. El primero será este miércoles día 22 (de 17 a 20 horas), en el centro de la mujer de la plaza de Toledo, con el título ‘Conociendo el barrio’.

Una de las calles de Santa María de Gracia, en Murcia. / N. GARCÍA

Una de las calles de Santa María de Gracia, en Murcia. / N. GARCÍA

No solo se trata de que los vecinos descubran el rico pasado de su territorio más cercano; también de que aporten sus recuerdos y experiencias, esto es, “las visiones particulares que completan la historia oficial” de Santa María de Gracia, indica el arquitecto y profesor de la UPCT. Los siguientes talleres avanzarán en otras líneas de actuación gracias también a esa participación social. Por ejemplo, qué zonas son más utilizadas por los jóvenes para su ocio, dónde están las arterias más comerciales o si es necesario tanto espacio para el coche en detrimento del peatón. Las conclusiones permitirán disponer de una radiografía acerca de las posibilidades que ofrece Santa María de Gracia, sus necesidades y cómo afrontar el futuro con el fin de hacerlo más habitable, práctico y confortable para sus moradores En definitiva, se trata de realizar un ejercicio de recuperación de la identidad, “volver a entender el barrio como el exterior de tu casa, reconocerlo como tuyo”, matiza el arquitecto, y, de esta manera, que los vecinos se impliquen de lleno en su desarrollo y en su cuidado. En la experiencia colaborará el Museo de la Ciudad, que se encargará de publicar los resultados. Dicho museo ha emprendido una campaña con vistas a incluir en sus salas la historia de los barrios de Murcia. Enrique de Andrés destaca que el proyecto de Santa María de Gracia es una iniciativa pionera que nace con la idea de ser exportada a otras áreas urbanas.
Y, además, surge en un momento de especial efervescencia en los distritos históricos de Murcia, que tratan de recuperar protagonismo (Santa Eulalia aparece en la pista de despegue) a la vista de la pérdida de población que la mayoría de ellos vienen sufriendo desde hace años, en detrimento de las pedanías y de las nuevas zonas de expansión.
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Ideas para reutilizar
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Miguel Rubio | 04-03-2017 | 19:04| 0
El concurso de ideas para la nueva sede de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura y Edificación (ETSAE)  de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) ha sido sensible con las tendencias que asoman en este siglo XXI. Las bases de la convocatoria dan prioridad a la rehabilitación y la reforma de los edificios existentes frente a su demolición. La recuperación y la reutilización se han convertido en señas de identidad de la arquitectura de vanguardia. Así ha quedado de manifiesto, por ejemplo, en la selección de los cinco finalistas de los galardones Mies van der Rohe, de la Unión Europea, y, más recientemente, en el prestigioso Premio Pritzker, que ha recaído en el estudio catalán RCR. De este trío de proyectistas, el jurado destaca su “gran respeto por el pasado [...], agregando elementos solo cuando es necesario”, además de la conexión de sus obras con “el paisaje circundante y los valores locales”.
Dar prioridad a la conservación de los dos edificios que acogen las principales dependencias de la ETSAE ha sido un empeño colectivo de la comisión encargada de redactar las bases y del profesor y actual vicerrector Marcos Ros, consciente de que la sostenibilidad (unas de las competencias que desempeña dentro del equipo directivo de la UPCT) tiene mucho que ver con el aprovechamiento de lo existente, con darle una segunda vida a los recursos disponibles. Y ello pese a que los inmuebles sobre los que se proyectan las futuras instalaciones no cuentan con una protección especial. Ambas construcciones se levantaron a mediados del siglo pasado en el Ensanche de Cartagena, dentro de una manzana urbana que hoy se conoce como el campus de Alfonso XIII. Uno de los bloques funciona como sede institucional de la Escuela; el otro se conoce como Nave de motores, y es el más interesante de las dos desde el punto de vista constructivo. En su ejecución se emplearon vigas prefabricadas de hormigón en celosía, datadas a finales de los años 50, utilizando una técnica innovadora en aquel momento en el país.Una cubierta en diente de sierra y la iluminación natural cenital ofrecen un espacio diáfano “de gran flexibilidad y riqueza visual”, según aparece en la convocatoria.

Uno de los edificios de la Escuela de Arquitectura objetos de la reforma. / UPCT

Con estos mimbres, los concursantes tendrán que aportar las soluciones que permitan integrar “de la manera más unitaria posible” los dos edificios, y dotar así a la Escuela (800 alumnos, 90 profesores y once grupos de investigación) de “una personalidad única, frente a la actual situación de dispersión”. De la criba se encargará un jurado formado por representantes de la Politécnica, los colegios profesionales y el Ayuntamiento, además de los arquitectos Victoria Acebo García, Juan Domingo Santos, Víctor López Cotelo, Carlos Quintáns Eiras, Eva Prats Güerre y José Morales Sánchez. Hasta el 5 de mayo permanecerá abierto el plazo de entrega. El ganador contará con un presupuesto de 6 millones de euros para materializar su propuesta.
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El poder de los Vélez
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Miguel Rubio | 23-02-2017 | 12:31| 0

A Juan Pedro Navarro Martínez (Mazarrón, 1994) le duele ver la truncada rehabilitación del castillo de su pueblo. La puesta en valor de la fortaleza de los Vélez quedó inacabada. Es más, parte del auditorio al aire libre que se habilitó en el patio de armas se hundió, dando al traste con el proyecto de recuperar para uso público el monumento. “Una ruina dentro de otra ruina”, resume el joven investigador, graduado en Historia por la Universidad de Murcia que ahora completa su formación en Madrid. Aunque su especialización se centra en la historia social del delito, en su vuelta a Mazarrón, para participar en las jornadas Carlantum, abordará el poder que ejercieron los marqueses de los Vélez a través de una curiosa perspectiva: sus escudos heráldicos. En esta entrevista adelanta alguna de las pinceladas de su conferencia. La cita es este viernes 24 de febrero, a las 21.30 horas, en la sede de la Universidad Popular de la avenida Constitución. La entrada es libre.

-¿Qué supuso el Marquesado de los Vélez para el desarrollo de Mazarrón, en particular, y del antiguo Reino de Murcia, en general?

-El caso de Mazarrón es paradigmático. La concesión de las minas de alumbre en 1462 al marqués de Villena (la otra casa noble que campó en Mazarrón), da lugar a un pacto entre este y Pedro Fajardo, primer marqués de Vélez, para compartir la riqueza a partes iguales. Ahí entran en escena en la villa de Almazarrón. Pronto construirán su propio baluarte, el castillo-fortaleza, y la iglesia de San Antonio de Padua, patrón del linaje. Precisamente este Pedro Fajardo llevó a cabo una gran labor constructora en todo su señorío. Su etapa como adelantado mayor del Reino de Murcia fue un verdadero renacimiento con las construcciones del castillo palacio de Mula, de la capilla en la Catedral de Murcia, así como de su casa fuerte en Vélez Blanco. Es indudable la importancia del patronato del marquesado en el desarrollo histórico de nuestras ciudades y pueblos.

-¿Qué pretendieron representar esta familia de la nobleza en sus escudos heráldicos? ¿hasta qué punto era una imagen de poder?

-La representación heráldica del Marquesado de los Vélez es sin duda una de las más complejas del panorama regional y nacional. Como muchos otros linajes, se va ennobleciendo a través de los siglos, emparentando con diversas familias que van aportando prestigio social y patrimonio al legado familiar. La heráldica adquiere un valor especial en la modernidad, en una sociedad en la que era necesario demostrar orígenes dignos para promocionar. Como resultado, los escudos de la Casa de las Tres Ortigas son la imagen viva de más de cinco siglos de ascenso social y político, matrimonios, adquisiciones y, en definitiva, relaciones con la élite del poder.

-¿Con qué fin colocaron esos emblemas en sus castillos, iglesias y palacios?

-Los marqueses se valieron de sus blasones para mostrar al pueblo el poder que ostentaban (en Mazarrón, la coexistencia de dos grandes linajes hacía más patente esta necesidad) y la labor pública que realizaban con sus construcciones y obras pías. La construcción de edificios de culto para el recogimiento espiritual de los mazarroneros o la defensa de la villa mediante fortalezas y murallas eran grandes inversiones para las arcas de la Casa, pero necesarias para contentar a sus súbditos.

-¿Fueron unos nobles queridos o, por el contrario, temidos por el pueblo?

-El cine ha creado una falsa imagen de la relación entre el noble y sus vasallos. Los marqueses de Vélez, además de adelantados mayores del Reino de Murcia, fueron consejeros del rey, o virreyes de multitud de territorios adscritos a la Monarquía Hispánica, y las mujeres Fajardo también ejercieron como damas de la Corte o ayas del príncipe heredero. La presencia de estos nobles en los territorios de su señorío fue escasa, y casi siempre era el lugarteniente el que ejercía el poder. Por ello es probable que el pueblo entendiera el marquesado como una institución de poder represora despersonalizada. Se ha comparado el rol del noble moderno como el de ‘paterfamilias’, que castiga pero que es justo y consecuente.

-Su capilla en Murcia es hoy un reclamo de primer orden por su valor artístico. Pero en su día fue una obra polémica. ¿Aún quedan misterios por resolver de este monumento?

-Por supuesto. La capilla de Vélez es la gran obra del plateresco murciano. Entraña miles de leyendas, como bien sabemos, y es testigo de las relaciones entre el cabildo y el marqués. Sin embargo, a niveles formales y abstrayéndonos de lo puramente artístico, no ha sido demasiado trabajada. Un elemento que quizá pasa inadvertido al visitar la Catedral de Murcia es la cantidad de elementos heráldicos y epigráficos de gran calidad que existen en las capillas. Sería necesario poner en valor estos estudios historiográficos ya que son reflejo de una intencionalidad y mentalidad que se nos escapa a los hombres y mujeres del presente.

-¿Por qué no se enterraron finalmente en este mausoleo?

-La Casa de Vélez ha tenido una tensa relación con la oligarquía urbana de Murcia y con el propio cabildo, cosa que no ha ayudado mucho a la hora de establecer su necrópolis familiar en la capilla de la Catedral. A pesar del interés del primer y del segundo marqués de enterrarse en la nueva capilla, ambos recibieron sepultura en otros edificios de culto en Vélez Blanco, contraviniendo su voluntad. Los testamento de los sucesores marqueses de Vélez y de sus allegados muestran de nuevo este interés. A pesar de los esfuerzos por hacer de la capilla murciana el panteón familiar, las difíciles relaciones en época contemporánea entre la casa noble y la Iglesia, sobre la que recaía la conservación del monumento, hicieron imposible que se materializara el deseo del primer marqués. De hecho, los cuerpos que había albergado el monumento hasta la fecha fueron retirados.

-Su fortaleza en Mazarrón aún está pendiente de rehabilitación, ¿qué pueden desvela

Juan Pedro Navarro. / ROCÍO MERCURY

r aún esos trabajos?

-El castillo de los Vélez se encuentra en un lugar estratégico. Su interés arquitectónico como fortaleza de transición entre el estilo de construcción antiguo al moderno es evidente. Pero más aún, su ubicación ha sido esencial en nuestra historia contemporánea, pues por todos es conocida la existencia de túneles de la Guerra Civil bajo el promontorio del castillo. Quizá ese fue el gran problema de la última rehabilitación del monumento, que pretendía habilitarse como espacio cultural en abierto. Si se hubiera contado con la colaboración de gestores patrimoniales, historiadores y arqueólogos en el proyecto, quizá hoy tendríamos un potente centro de interpretación del castillo, y no una ruina dentro de otra ruina.

-Cultura ha avisado de la posibilidad de que las obras para la peatonalización del paseo de Alfonso X el Sabio hagan aflorar vestigios de su antiguo palacio de Murcia. Sería todo un descubrimiento, ¿no? ¿Qué podría aportar ese hallazgo?

-Totalmente de acuerdo. Cualquier descubrimiento, y más de esta magnitud, es fundamental para el desarrollo de la cada vez más creciente arqueología de época moderna. Los posibles hallazgos podrían ser fácilmente contrastables con las fuentes documentales, algo esencial para alcanzar el pleno conocimiento histórico no solo de los Fajardo, sino de la propia historia de Murcia. Ya la aparición de la planta del palacio sería un hallazgo fundamental, al que posiblemente podamos sumar la aparición de cultura material domestica, esto es, los objetos comunes en una casa noble de esta época, que nos ayudan a conocer los hábitos y modos de vida. Por supuesto todo dependería de la forma de actuación sobre la zona arqueológica, y la forma de conservación, todo un ejercicio de gestión patrimonial para el que esperemos, Murcia esté a la altura.

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Cultura y los faros
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Miguel Rubio | 08-02-2017 | 17:23| 1
La pelota está en el tejado de la Dirección General de Bienes Culturales. El ‘Catálogo de faros con valor patrimonial de España‘ destaca el “relevante interés” social, histórico y arquitectónico de 130 de las 190 torres de señalización marítima del país. La Región coloca tres de sus siete faros en uso en este selecto club: Cabo de Palos, islote de Escombreras y Portmán. Deja fuera los de Águilas, Mazarrón, Cabo Tiñoso y El Estacio (aunque sin explicar los motivos), y se olvida por completo del faro de isla Hormiga, que sí citan otras guías. El inventario, asumido por el Instituto de Patrimonio Cultural de España, una institución que dirige el arquitecto murciano Alfonso Muñoz Cosme, hace una llamada de atención acerca de la importancia de salvaguardar estos elementos del patrimonio industrial. Aunque en buen estado de conservación, Cabo de Palos, Escombreras y Portmán no aparecen en la relación de inmuebles protegidos de la Consejería de Cultura, según advierte la propia investigación. Un mensaje a navegantes al que debería dar respuesta el departamento de Noelia Arroyo.
Sobre los faros se sustentó el despegue económico de mediados del XIX. De hecho, los tres citados ya aparecían en el plan estatal del año 1847, cuya redacción coincidió con la llegada a España de la Revolución Industrial. “En muchas ocasiones se colocaban a petición de diversos colectivos locales bien porque se precisaba señalizar un puerto -lugar de intercambio de mercancías-, o bien para advertir de accidentes orográficos. Ayudaban a la navegación, favoreciendo la exportación de productos o materias primas, principalmente el mineral”, argumenta Santiago Sánchez, profesor de la Universidad del País Vasco y responsable del catálogo.

Faro de Cabo Tiñoso, en pleno espacio protegido. / PABLO SÁNCHEZ

La importancia de esta red de infraestructuras luminosas no es solo histórica.También tiene un potencial turístico. De hecho, el estudio remarca que “son visitables con facilidad” y recomienda que sean incluidos en una ruta temática. Una oportunidad que la Región no debería desperdiciar. ¿Quién da el primer paso?.
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125 años
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Miguel Rubio | 31-01-2017 | 18:14| 0

No es una cárcel, pero tiene calabozos. Ni un banco, pese a guardar una caja fuerte que, por cierto, nadie ha conseguido todavía abrir. Y menos una casa encantada, aunque alberga habitaciones secretas. Como todo edificio antiguo, el viejo Consistorio de Mazarrón conserva mucha historia, y algún misterio. Ahora cumple 125 años, y para celebrarlo se ha organizado un amplio programa de actividades, con conferencias, exposiciones y actuaciones musicales. También estrena logotipo, una imagen del diseñador cordobés Daniel Parra Lozano  Enclavadas en el corazón del pueblo, las Casas Consistoriales resultan el punto de partida perfecto para descubrir esta localidad de raíces mineras y marineras.

Su construcción se inició en el año 1889, con un diseño de Francisco Ródenas; pero las obras las terminó Francisco de Paula Oliver Rolandi, que le dio un toque modernista. Los promotores pensaron que el inmueble municipal debía ser un reflejo de la época de esplendor que por entonces vivía la localidad, gracias a la riqueza de las minas. Así que no se ahorraron gastos. Hermosos papeles pintados para las paredes, cortinas de terciopelo con dosel para las ventanas y tarima de madera y mosaico para el suelo. No debía quedar hueco sin decorar. Hasta los muebles (se conservan algunos de los originales) fueron traídos desde Barcelona en una goleta. Ya entonces tanto lujo, que todavía hoy puede sorprender, provocó críticas airadas, porque se consideró un gasto innecesario, más aún cuando muchos vecinos (también niños) se jugaban la vida en las negras galerías para extraer la galena argentífera a cambio de un mísero sueldo.

Daniel Parra, con la nueva imagen de las Casas Consistoriales.

Daniel Parra, con la nueva imagen de las Casas Consistoriales.

El edificio, declarado monumento histórico artístico, se restauró en 2008 para darle un uso cultural. El proyecto, capitaneado por Rafael Pardo Prefasi, logró uno de los premios de rehabilitación de la Región. Afortunadamente, es una construcción viva. No solo porque acoge muestras temporales y presentaciones. La Corporación sigue celebrando aquí sus sesiones plenarias cada mes, además de otras ceremonias solemnes. En el sótano están los calabozos, hoy convertidos en sala de exposiciones. En la entrada, en el antiguo despacho de Inspección y Celaduría, se conserva una caja de caudales cuyo contenido es un misterio, porque nadie ha dado todavía con la combinación que abre este arcón ‘incombustible’. Y en la primera planta (admire el pasamanos de la escalera y la impresionante lámpara) no hay que perderse el magnífico salón de plenos, con una rica decoración, y la alcaldía, con una habitación secreta cuya entrada está camuflada en la pared. Se se anima a recorrer las estancias, aproveche la oportunidad de subir a la terraza. Desde allí contemplará unas vistas únicas del pueblo. Y podrá ver de cerca el magnífico templete de zinc que corona el Consistorio. La guinda a un edificio para la historia.

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¿Héroe o villano?
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Miguel Rubio | 21-01-2017 | 22:31| 0

De la tradición castrense de Mazarrón, el protagonismo lo recupera el general Toral y Velázquez, gracias a los apuntes biográficos que acaba de publicar Juan Romera, miembro de la Real Academia Alfonso X el Sabio y cronista oficial de Puerto Lumbreras. El militar mazarronero (1832-1904) ha pasado a la historia por su participación en la guerra de Cuba y el papel que jugó en la capitulación ante Estados Unidos, y, por tanto, en la pérdida de las últimas colonias. ¿Héroe o villano? Todavía hoy la duda envuelve a la figura de este general de División nacido en los años del ‘boom’ minero de la villa. Para algunos, como el autor del libro, Toral y Velázquez salvó miles de vidas cuando, al constatar que poco se podía hacer ya ante el abrumador dominio del enemigo, intentó conseguir al menos las mejores condiciones para la capitulación. Y la rendición llegó tras la autorización por carta del Gobierno de España. Con todo, tuvo que enfrentarse a las críticas y los reproches de muchos de sus compañeros de filas, que no entendieron su decisión por un mal entendido código de honor. Pocos recordaron entonces el brillante expediente que atesoraba. Es más, a la vuelta de Cuba debió enfrentarse a un juicio, del que salió indemne. Sin embargo, ya nada fue igual. Sintió la indiferencia y el desprecio, que le llevaron a la locura. Acabó sus días ingresado en un manicomio del madrileño barrio de Carabanchel, que todavía hoy sigue en pie, aunque renovado. Para Juan Martínez Acosta, investigador mazarronero, José Toral y Velázquez fue “una víctima, una cabeza de turco. Sobre él recayó parte de la culpa de la pérdida de la guerra del 98. Otros se quitaron de en medio y le dejaron la responsabilidad. Era un buen segundo, pero no un líder”.El general de División Toral y Velázquez.

A Toral y Velázquez le dedicaron una de las principales calles de su pueblo, que luego pasó a denominarse Pintor Agustín Navarro. Hay quien ahora pide que vuelva a recuperar ese honor, tal y como tiene otro militar ilustre, Francisco Gómez Jordana (1852-1918), alto comisario de España en Marruecos, a quien los mazarroneros le regalaron el fajín de general con motivo de su ascenso, y padre de Francisco Gómez Jordana Souza, que también hizo carrera en el Ejército, vicepresidente en el primer gobierno de Franco, ministro de Asuntos Exteriores y diplomático.
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De Cuenca a Murcia
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Miguel Rubio | 18-01-2017 | 17:56| 0

Las miradas de muchos fieles de Cuenca están puestas estos días en Murcia. La imagen de Jesús Nazareno del Puente, una de las más populares de la Semana Santa de esa ciudad castellanomanchega, descansa en la casa-taller de Arturo Serna Gómez, a escasos metros del cine Rex, en pleno centro de la capital. El experto se encarga de la primera restauración en profundidad a la que es sometida la talla religiosa desde que fue esculpida por José Capuz en 1942.  Los trabajos se centran en restañar las ‘heridas’ dejadas por el paso del tiempo, algunas pequeñas intervenciones pasadas, «muchos repintes» y, sobre todo, el vaciado que los carpinteros Pérez del Moral realizaron a la talla en 1951, por encargo de la cofradía. Fue abierta con un corte transversal para aliviarla de peso con el fin de facilitar sus traslados en procesión, según indica el experto. La restauración deberá estar lista para los cortejos de la próxima Semana Santa conquense, declarada de Interés Turístico Internacional. Pero antes la hermandad que custodia al Nazareno del Puente deberá tomar una importante decisión: si la túnica tallada en la obra recupera su policromía original. Serna Gómez ha concluido, tras un minucioso reconocimiento y el análisis de documentación, que es de un violeta grisáceo, un tono muy alejado del marrón que presenta ahora. En definitiva, un cambio radical. De momento, el restaurador sigue a la espera de la postura que adopte la cofradía.

Arturo Serna, en plena restauración de la talla de Capuz. / V. VICÉNS

Arturo Serna, en plena restauración de la talla de Capuz. / V. VICÉNS

Esta es la única talla de Capuz en la Semana Santa de Cuenca. El artista valenciano introdujo el lenguaje moderno en la escultura de principios del siglo XX. En la Región dejó un importante legado. Principalmente en la cofradía marraja de Cartagena, que incluye en sus cortejos de Semana Santa varias tallas. En esta ciudad también se conserva el monumento del comandante Villamartín. Otros municipios, como Cieza, Lorca y Alhama de Murcia, también cuentan con imágenes religiosas de Capuz entre su patrimonio.

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Cinco referentes del siglo XX
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Miguel Rubio | 15-12-2016 | 16:47| 0

La Región aportará cinco conjuntos a la salvaguarda y la puesta en valor del patrimonio moderno. Se trata del colegio de EGB Santa María del Carmen (de los proyectista Molina Serrano, Pérez Albacete y Ruipérez Abizanda) y el abandonado complejo residencial de Espinardo (de Enrique Sancho Ruano), ambos en Murcia; los apartamentos Golf Bungalow y Los Miradores, en La Manga Club, del arquitecto Bonet Castellana, y el grupo de viviendas Bungalows II de La Manga (Cartagena), de Corrales y Vázquez Molezún; y, por último, el poblado de colonización La Estacada (Jumilla), de José Luis Fernández del Amo.
Estas construcciones entrarán a formar parte del catálogo más selecto de la arquitectura del siglo XX, que elabora la Fundación Docomomo. Tras superar la criba de una comisión técnica, ahora solo debe cumplirse el trámite formal de recibir el visto bueno del máximo órgano de dicha organización. Será la próxima primavera, y todo apunta a que no podrá reparos. Según lo que ha trascendido de la reunión de dicha comisión de expertos, esos cinco elementos quedarán recogidos en el inventario de Docomomo Ibérico con la máxima categoría. Esto quiere decir que no han sufrido transformaciones irreversibles sobre su estado original. La Región colocará un sexto edificio, aunque en un escalafón inferior (nivel B): la antigua sede de Hefame, en el barrio murciano del Infante Juan Manuel.
La propuesta de estos ejemplos del llamado Movimiento Moderno partió del Colegio de Arquitectos de Murcia (Coamu). El proceso arrancó en 2014, cuando la Fundación Docomomo pidió candidatos porque iba a proceder a una ampliación temporal de su inventario que alcanzaría la década comprendida entre 1965 y 1975. Ahora, el citado archivo documental incluye una veintena de construcciones de la Región levantadas entre principios de los años 30 y mediados de los 60.
La inclusión en este catálogo supone un reconocimiento de primer orden, aunque solo tiene un valor testimonial. Que un edificio aparezca en esa base de datos no asegura su protección. En la Región existen varios ejemplos, como la casa de Miguel Fisac en Isla Plana (Cartagena), irreconocible tras las reformas que realizaron sus últimos propietarios, o la Central Lechera Murciana, de Daniel Carbonell Ruiz, pendiente de que la pala eche abajo este símbolo de la industrialización que vivió Murcia en los sesenta. Con todo, bienvenida sea la catalogación de estos cinco referentes de la arquitectura del siglo pasado (en las imágenes que acompañan a estas líneas), ya que, sin duda, contribuirá a la difusión de un patrimonio cercano pero que pasa inadvertido. Y mientras tanto seguimos a la espera de que la Consejería de Cultura se decida a reunir los ‘monumentos’ del XX en un documento que le otorgue la protección que merecen.

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Un BIC en paradero desconocido
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Miguel Rubio | 10-12-2016 | 21:30| 0
Las esculturas de la villa romana de Los Cantos (Bullas), recuperadas por la Guardia Civil y depositadas en el Museo Arqueológico de Murcia a la espera de lo que dicte un juez de Mula, ya cuentan con la máxima protección, como Bien de Interés Cultural (BIC). Lo curioso del caso es que esa misma declaración también afecta a una cuarta pieza, del citado yacimiento, que sigue en paradero desconocido. De esta forma, la Consejería blinda especialmente esta obra, conocida como ‘Niño de las Uvas’, con el fin de dificultar su venta en el mercado negro, y a la espera de que la investigación que prosigue el Instituto Armado para su localización arroje nuevos resultados. El conjunto escultórico de Los Cantos fue hallado entre los años 1905 y 1909 en el transcurso de los trabajos de excavación realizados por el párroco Juan Bautista Molina. Desde entonces, las piezas habían permanecido desaparecidas, y solo se tenía constancia de ellas por unas fotografías antiguas.
La resolución con la incoación de la declaración de bien cultural apareció publicada el pasado 9 de diciembre en el Boletín Oficial de la Región de Murcia (Borm). Desde ese día, la protección está plenamente vigente. La propia Consejería ha difundido nuevas instantáneas, que constatan la “excepcional conservación” de estas obras, aunque a una de ellas le falta la cabeza. De hecho, las labores de conservación se limitarán a una simple limpieza.

Las tres esculturas de Los Cantos. / CARM

El expediente publicado en el boletín oficial destaca que las cuatro esculturas-fuente (estaban preparadas para ese uso recreativo) “disponen de una notable coherencia arqueológica, estilística, funcional y cronológica. Formaban parte del mismo programa ornamental del área doméstica de la villa de Los Cantos, y por tanto conforman un conjunto único e indivisible”. Añade la resolución que constituye “un excelente exponente de la plástica provincial de época romana en nuestra región y tiene un extraordinario valor para la investigación, pues son testimonio del modo de vida y de la ideología de sus antiguos posesores y del modo social que lo sostenía”.
Todo ese valor se convertirá en un nuevo atractivo para Bullas. Porque las esculturas regresarán a su lugar de origen, según el compromiso expresado por la Consejería de Cultura. Aún no hay fecha para la devolución, que se plantea “a medio plazo”. Cuando se produzca volverá el debate acerca de la reivindicación que mantienen varios municipios para recuperar obras de arte halladas en sus territorios pero que se exponen fueran de sus fronteras.
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“La arquitectura debe dar felicidad”
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Miguel Rubio | 04-12-2016 | 22:29| 0
Con 86 años, sigue creando. Vitalista, viajero y taurino (“mi padre, que era cirujano, salvó una vez a Manolete”), el arquitecto y pintor Fernando Garrido Rodríguez (Linares, Jaén, 1930) se declara agradecido y emocionado por la exposición que le rinde homenaje, en la sede del Coamu, en Murcia, por su aportación a la modernización de la Región en los años 60 y 70. Un ejemplo: miles de escolares (yo soy uno de ellos) han cursado sus estudios en un prototipo de colegio de EGB que él diseñó; de líneas sencillas, abundante luz natural y fácil y rápido de construir. Se levantaron varias unidades en distintos municipios; por citar uno, el Francisco Caparrós de Mazarrón. Como se puede comprobar en la muestra, todavía hoy, cincuenta años después, algunos de sus proyectos mantienen un toque futurista. Uno de ellos, la estación de autobuses que se iba a levantar en la murciana plaza Circular: una torre redonda con oficinas, hotel y dos pistas para el fácil acceso de los vehículos de pasajeros. Otras ideas sí se materializaron, como la iglesia de los Salesianos de Cabezo de Torres, el colegio Salzillo de Espinardo, la escuela de artes y oficios de Murcia, el club náutico de Santiago de la Ribera, varios edificios de viviendas en Murcia y San Javier, las oficinas del Banco Popular de Cartagena y La Manga y el chalé del ministro Cotorruelo (La Manga), entre otros muchos. Garrido, vinculado a Murcia por su matrimonio con María Artiñano de la Cierva, llegó a la Región en pleno ‘boom’ del desarrollismo que promovieron los tecnócratas en los últimos años del franquismo. Así que le llovieron los proyectos. “Nunca he buscado trabajo; todo me ha venido”, declara a ‘La Verdad’. Aunque tiene una espina clavada: “Echo de menos no haber diseñado una plaza de toros”.
Para Fernando Garrido, que en 1968 recibió el Premio Nacional de Arquitectura por su escuela de artes de Algeciras con forma de caracola, su oficio “debe dar felicidad”. Así que su mayor recompensa es que sus clientes, al cabo del tiempo, le digan: “En tu casa he sido feliz”.
Mirando atrás recuerda que, cuando se ponía manos a la obra, su objetivo era “una renovación total, pensado siempre en el confort de los futuros usuarios de ese edificio”, Y detalla que a la hora de redactar un proyecto lo primero que tenía en cuenta era “el solar, el paisaje y el clima”. “La verdad es que, viendo ahora esas obras, pienso lo mismo que una vez dijo mi amigo José Planes al detenerse a contemplar una de sus esculturas. ‘No creía que lo hacía tan bien’”, comenta el arquitecto.
Lamenta que durante los años del ‘boom’ se construyeron “barbaridades”, y teme que en el futuro se abuse de lo prefabricado. Considera que con La Manga, la Región perdió una oportunidad. “Se urbanizó sin orden alguno. Ahora ya es tarde; es imposible dar una solución”.
Fernando Garrido no para. Lo último que ha llevado al papel es un proyecto ornamental, para el que ya tiene mecenas que lo financien. Me pide que no lo desvele. Lo único que puede decir es que no dejará indiferente a nadie.

[El autor de las fotos es Fernando M. García, comisario de la exposición junto con Edtih Aroca y José María López]
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Sobre el autor Miguel Rubio
Mazarrón, 1967. Periodista de 'La Verdad' y guía oficial de turismo.

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