La Verdad

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Arquitectura para un nuevo tiempo
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Miguel Rubio | 11-10-2017 | 16:40| 0
Si los premios regionales de arquitectura sirven de termómetro acerca de cómo anda el sector, la sensación es que atrás queda una etapa gris. En esta edición (la número XIX)) de los galardones, que se convocan cada dos años, la nueva edificación (con diecisiete proyectos, la mayoría son viviendas) se impone a la rehabilitación (doce actuaciones); la iniciativa privada gana terreno frente a la promoción pública; y están algunos de los nombres más veteranos pero también nuevos valores; además, con una destacada presencia femenina. Sesenta proyectos compiten en las cinco modalidades que recogen las bases. El jurado tendrá la última palabra el 18 de octubre y anunciará a los nueve ganadores: uno por cada categoría, más un premio a la sostenibilidad, otro a la accesibilidad, un reconocimiento a la labor profesional y, por supuesto, el más importante, el premio regional.

Un repaso (muy por encima) de los trabajos presentados (están disponibles en la web opweb.carm.es/premiosarquitectura) deja la sensación de que estamos ante una arquitectura refrescante, alejada de las obras faraónicas y, por tanto, ajustada al presupuesto, vinculada a su entorno, preocupada por la ecología pero también por conocer qué necesitan y qué desean sus usuarios, hecha con materiales ‘puros’, de líneas rectas o con una volumetria extraterrestre. Techos y paredes de materiales reciclados; obras que no generan escombros. Dominan los espacios abiertos, el disfrute al aire libre, los grandes huecos para que entre la luz natural y las corrientes de aire, en un esfuerzo por ahorrar energía. Estancias para vivir en el campo, la playa o la ciudad, y también para crear. Viejos edificios para un nuevo uso, aunque manteniendo su esencia; proyectos efímeros de los que gozar por un tiempo limitado, construcciones industriales aunque con estilo. Y también arquitectura funeraria. Porque en esta convocatoria no falta ni un panteón.

Algunos de los proyectos presentados.

Algunos de los proyectos presentados.

En resumen, una arquitectura para un nuevo tiempo, participativa, sostenible, pegada a la tierra y más austera, sin perder su belleza. Enhorabuena a todos.
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Oro fenicio
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Miguel Rubio | 24-09-2017 | 16:29| 0

Hace unos 2.700 años, la playa de La Isla no era un simple fondeadero para la carga de mineral procedente de los cerros volcánicos que salpican la geografía de Mazarrón. Los resultados de la última campaña del curso de arqueología subacuática de la Universidad de Murcia apuntan a que este enclave de la costa, resguardado por la isla de Adentro, albergaba un complejo portuario de importancia, con una intensa actividad comercial. El hallazgo de un colgante de oro vendría a apuntalar esa hipótesis, que ya rondaba por la cabeza de los investigadores. La pieza es similar a otra encontrada en la necrópolis fenicia de Trayamar, en Veléz Málaga, del siglo VI antes de Cristo, y demostraría la existencia de una asentamiento “con residencia de aristócratas de la época”, según Juan Pinedo, coordinador del curso. Tanto la joya como algunos de los materiales cerámicos localizados en esta última campaña se podrán contemplar en el museo de la factoría romana de salazones del Puerto de Mazarrón, una vez los restaurados acaben su trabajo en el laboratorio.

Colgante de oro hallado en La Isla. / AYTO

Colgante de oro hallado en La Isla. / AYTO

De la relevancia de Mazarrón como asentamiento fenicio ya dieron cuenta los dos barcos hallados bajos las aguas de la playa de La Isla hace tres décadas. Los restos de uno de ellos se exponen en el Arqua de Cartagena; el otro pecio, mejor conservado, todavía aguarda su puesta en valor, ante la falta de interés de las distintas administraciones. Todos los proyectos anunciados hasta ahora solo han sido humo, y ni la comisión de expertos convocada bajo la presidencia de la alcaldesa Alicia Jiménez ha conseguida darle el impulso que necesita la recuperación de este bien patrimonial.
Si algo puede diferenciar a Mazarrón de otros destinos de sol y playa es su historia. Y su pasado fenicio puede convertirse en un gancho para atraer a turistas; también a investigadores y estudiantes interesados en esta civilización. Ese puede ser un buen filón, más valioso que el dorado metal; solo falta que los políticos así lo crean y todos se pongan a remar en la misma dirección.
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Un pezón oculto 300 años
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Miguel Rubio | 20-09-2017 | 18:46| 0

No es la primera vez que un mal entendido decoro acaba en censura. Ya le pasó al gran Miguel Ángel con sus desnudos del Juicio Final, en la bóveda de la Capilla Sixtina, tapados con vestimentas a golpe de pincel por Daniele da Volterra. El ñoño encargo del Papa Pío V le valió a este pintor el sobrenombre de ‘Il Braghettone’. Ahora ha trascendido otro caso, no tan llamativo, pero sí más cercano. La restauración de ‘El incesto de las hijas de Lot’ (1699-1700), del lorquino Pedro Camacho Felizes de Alisén (1644-1716) , ha sacado a la luz partes de los personajes del cuadro, como el pecho de una de las jóvenes y una pierna, que estaban ocultas bajo burdas capas de pintura y barnices. El postizo parece que se añadió no mucho tiempo después de que el autor barroco acabara la obra, un encargo del poderoso Juan de Guevara García de Alcaraz, caballero de la Orden de Santiago, para decorar las estancias del palacio que a finales del siglo XVII estaba construyendo en la Ciudad del Sol, también conocido como Casa de las Columnas. La responsable de los trabajos, la restauradora Loreto López, del taller murciano Asoarte, indica que el cuadro estaba “completamente repintado”, por lo que las labores se alargarán más de lo esperado. Menos laboriosa ha resultado la restauración de ‘La Inmaculada’, del mismo autor, que sobre todo presentaba suciedad y algunos rotos. Ahora se descubre que varios de los remiendos aplicados al lienzo son trozos de papel de documentos oficiales del siglo XVIII. La obra está lista para ser entregada al Ayuntamiento y así vuelva a lucir tal y como la imaginó el pintor lorquino. Y lo mismo ocurrirá con ‘El éxtasis de Santa Teresa’, que afronta los detalles finales.

01-09-17 Alfonso Duran Restauracion cuadros Palacio Guevara de Lorca en talleres Asoarte TFGP.

Para la restauración, los técnicos de Asoarte (Alfredo Tormo, Ángel Parra, Beatriz Olmo e Isabel Sánchez, bajo la batuta de López) están aplicando unos geles especiales que actúan sobre los repintados y barnices. Una vez reblandecidos, esas capas son retiradas con sumo cuidado a punta de bisturí, con el fin de recuperar el cromatismo original. Una tarea sumamente delicada que requiere de destreza y profesionalidad. La restauradora ya piensa en organizar una charla para explicar al público los detalles de los trabajos. Seguro que la conferencia da mucho juego.

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El castillo no es la excepción
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Miguel Rubio | 28-08-2017 | 18:06| 0

El proyecto fallido para rehabilitar el castillo de los Vélez es solo un botón de muestra de lo que que está ocurriendo con el patrimonio histórico en Mazarrón. Pasan los años (y las corporaciones) y la lista de tareas pendientes sigue siendo la misma. Mientras otros consistorios de la Región sí han hecho los deberes y han presentado sus propuestas para optar a las ayudas del 1,5% cultural, del Ministerio de Fomento, el Ayuntamiento mazarronero se ha descolgado a última hora. La intención era solicitar 1,5 millones (en dos anualidades) con destino a terminar la puesta en valor de la casa-fortín de los marqueses, tras el desaguisado de la última reforma, que costó casi 500.000 euros sin que se le haya sacado el partido esperado. Pero, llegado el momento de recopilar la documentación, resultó que faltaba un trámite urbanístico, a juicio del arquitecto municipal. Incompresible que después de seis meses trabajando para intentar conseguir la subvención ahora se caiga en la cuenta de que es necesario un plan especial, que ordene todo el desarrollo del entorno de la fortaleza. Así que, otra vez, toca esperar, a ver sí hay más ‘suerte’ en la próxima convocatoria, el año que viene.

Las gradas que se hundieron tras la última actuación en el castillo. / P. CH.

Las gradas que se hundieron tras la última actuación en el castillo. / P. CH.

Pero es que, por desgracia, el baluarte defensivo no es la excepción. A la espera de presupuestos y plazos de ejecución (y, también, cierto interés por parte de los políticos de turno) siguen otras joyas del patrimonio, que añoran su rehabilitación. De la comisión de seguimiento del barco fenicio de La Isla nunca más se supo. Ni un euro para la extracción, restauración y musealización del pecio más de un cuarto de siglo después de su descubrimiento. El Casino sigue cerrado a cal y canto, sin saberse muy bien hasta dónde alcanza el deterioro en su interior. La iglesia parroquial de San Antonio de Padua duerme el sueño de los justos, tras años pidiendo donativos a los feligreses. No hay planes para la mansión burguesa de La Cañadica (siglo XIX), mientras los destrozos avanzan a todo trapo. Y el paisaje minero continúa cayéndose a pedazos. O la fuente modernista del Teatro Circo, llena de basuras y pintadas. Tampoco ha corrido mejor suerte la torre del Molinete, restaurada y, a continuación, abandonada a su suerte. En fin, en mitad de tanta fiesta, duele ver tanta desidia.

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Casas baratas
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Miguel Rubio | 13-08-2017 | 15:12| 0

Seguro que en su pueblo o ciudad también existe un barrio de casas baratas, esas promociones residenciales que comenzaron a levantarse en España a partir de 1911 con destino a las clases más desfavorecidas. Una investigación de Manuel A. Ródenas López (Moratalla, 1972), doctor arquitecto y profesor de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura y Edificación de la UPCT,  pone la lupa ahora sobre este patrimonio «cotinuamente ignorado», que, pese al olvido, forma parte «de nuestro paisaje urbano». Ródenas ya busca apoyos para organizar una exposición con el fin de difundir la importancia histórica de estos conjuntos de viviendas obreras. En esta entrevista, desgrana algunos de detalles de su estudio y aporta ideas sobre cómo poner en valor esta arquitectura.

–Casi todas las localidades tienen sus casas baratas, pero el titulo de su estudio es otro: la vivienda social. ¿Existen diferencias entre ambos tipos de promociones?

–En realidad no hay ninguna diferencia. Las casas baratas son uno de los programas estatales de vivienda social; de hecho, constituyeron los primeros programas de vivienda social. La primera vez que el Estado apoyó económicamente y con exenciones fiscales la construcción de vivienda para las clases más desfavorecidas fue con la Ley de Casas Baratas de 1911. En otros países europeos también se dio aunque un poco antes que en España, como en Italia con ‘Case Economiche e Popolari’ y en Francia con ‘Habitations a Bon Marché’. Mi tema de estudio se centra en ver cómo estos programas se desarrollaron en la Región de Murcia.

-¿Cuándo comienza a plantearse que hay que atender las necesidades de las clases menos pudientes en materia habitacional? ¿Fue una reivindicación social conseguida a golpe de protesta en la calle?
–No se han encontrado evidencias de protestas obreras en la Región cuyo objetivo fuese la mejora de las condiciones de habitación. Hemos de pensar que a finales del s. XIX sus reivindicaciones eran todavía otras de carácter laboral más básico. En realidad se dio una toma de conciencia por parte de diversos sectores de la sociedad al mismo tiempo. Desde mediados del XIX hasta el primer tercio del XX, hubo una gran profusión de publicaciones dedicadas a divulgar la situación de penuria de la vivienda obrera, entre las cuales se encuentran géneros y formatos tan diversos como informes médicos, folletos, encuestas locales y regionales, tesis higienistas, sermones morales, obras literarias de ficción o ensayos políticos. Según algunos autores existen cuatro etapas cronológicas para el desarrollo del concepto de la vivienda social en Europa y un evidente cambio de mentalidad. Estas cuatro etapas comienzan con una preocupación por la higiene y la salubridad, seguida de la búsqueda de alojamiento para las masas obreras y resolver el problema de la carestía de habitación. El tercer paso sería el planteamiento de soluciones específicas de viviendas obreras por parte de partidos socialistas y sus sindicatos. Y, por último, el proceso finalizaría con las grandes realizaciones sociales y urbanísticas a partir de los años 20. En cuanto al cambio de mentalidad, cabe reseñar la evolución que sufrió la visión de la pobreza de las clases sociales más bajas, desde un mal necesario al que sólo se le puede hacer frente con resignación o con obras de caridad, para pasar a la evaluación de esta pobreza como miseria condenable y erradicable por diversos métodos.
-¿Hasta que comenzaron a ejecutarse estos planes de viviendas sociales, en qué condiciones vivían las familias trabajadoras?
–Las condiciones de las clases más desfavorecidas eran realmente penosas, llegando en casi la totalidad de los casos a niveles de infravivienda. Familias enteras viviendo en una sola habitación, en interiores de patios, bajoescaleras o incluso muchas en buhardillas. Muchas de las imágenes o escenas pintorescas de la vida cotidiana de aquel tiempo que hoy nos remiten a aspectos folclóricos o tradicionales escondían detrás realmente una condición de miseria del operario, minero o jornalero.
-¿Qué papel jugaron estos conjuntos en el desarrollo urbano de las ciudades?
–En muchos de los casos estudiados en España, el desarrollo de los programas de Casas Baratas supuso por primera vez la ampliación de las ciudades mediante barrios enteros completamente nuevos, como los casos de Madrid, Málaga o Valencia. Algo que hasta hace poco nos parecía normal en nuestras ciudades como es el desarrollo y ejecución de un plan parcial, por ejemplo, con la construcción de una barriada nueva, no era conocido aún a principios del siglo XX. En el ámbito de la Región de Murcia, la ciudad que más creció debido a las Casas Baratas fue Cartagena, ya que en ese momento la población se encontraba hacinada dentro del casco histórico amurallado pero contaba ya desde 1896 con su Proyecto de Reforma, Ensanche y Saneamiento que le permitió expandirse. Cuando comenzaron las leyes de Casas Baratas en 1911, 1921 y 1924, Cartagena presentaba las condiciones perfectas para promover este tipo de actuaciones.
-¿Se tuvo en cuenta la calidad de los materiales, la salubridad de las estancias… En definitivas, se construyeron ya con estándares más modernos?
–Por supuesto, cada Ley de Casas Baratas venía acompañada de su Reglamento de aplicación y en este documento se detallaban todas las especificaciones técnicas que las viviendas deberían incorporar si querían optar a la obtención de subvenciones. Estas características incluían cuestiones métricas y de superficies de las estancias, condiciones mínimas de ventilación y soleamiento y de protección frente a la humedad, como por ejemplo la inclusión de una cámara de aire bajo el suelo de la vivienda. Sin embargo, aunque esto fue un gran paso, encontramos que estas medidas no influyeron tanto en la producción de vivienda por parte de los particulares. Al no desear optar a subvenciones continuaban construyendo con los estándares y costumbres antiguos. No obstante las sociedades constructoras y las cooperativas de viviendas sí que incluyeron en sus proyectos algunos de estos avances porque competían entre ellas o lo demandaban los propios socios.

Manuel A. Ródenas. / P. SÁNCHEZ

Manuel A. Ródenas. / P. SÁNCHEZ

–De todos los conjuntos de casas baratas que se conservan en la Región, ¿cuáles destacaría por su importancia y valor patrimonial?
–Son importantes los conjuntos y barriadas de casas baratas desarrollados en Cartagena, por la cantidad de sociedades constructoras y cooperativas que operaron en el primer tercio del siglo XX y la extensión de las mismas. Al ser una ciudad con un fuerte carácter industrial y un entorno eminentemente obrero fue ahí donde realmente tuvo su origen la vivienda social en nuestra región. Especialmente destacable es el Proyecto de 1.500 Casas Baratas en el Ensanche de Cartagena, hoy conocido como ‘Ciudad Jardín’, aunque en segundo lugar estarían todas las viviendas ejecutadas por la Sociedad Cooperativa ‘La Conciliación’, la primera en construir, en Los Barreros y también en el Barrio de La Concepción. En el resto de la Región se han encontrado operaciones puntuales de vivienda o barriadas pequeñas.
–¿Es partidario de otorgar algún tipo de protección a estas ‘urbanizaciones’ con el fin de asegurar su conservación como parte de la historia del XX?
–Esta cuestión es muy compleja y afecta a muchos agentes de la sociedad. Es importante considerar que el patrimonio arquitectónico no sólo lo constituyen los edificios de gran valor artístico. La vivienda obrera forma parte de nuestra historia, de nuestro paisaje urbano, y en general ha sido continuamente ignorada. Ahora bien, no todas las actuaciones tienen el mismo valor o la misma relevancia. Sería partidario de algún tipo de protección para aquellas actuaciones que, por sus características (formales, compositivas, urbanas, espaciales, entre otras) fuesen trascendentes en la historia de la ciudad y mereciesen ser conservadas. De hecho, esto ya es tenido en cuenta por algunas administraciones y existen conjuntos de viviendas con protección en el planeamiento municipal, lo cual es un paso importante para su puesta en valor.

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La última palabra
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Miguel Rubio | 09-08-2017 | 17:50| 0

La última palabra la tiene la Consejería de Cultura. La falta de un informe de la Dirección General de Bienes Culturales mantiene en pie, de momento, el centenario edificio que albergó, primero, el cuartel de carabineros y, después, la comandancia de la Guardia Civil de Puerto de Mazarrón. La demolición del singular inmueble, de principios del siglo XX, al borde del paseo marítimo, está pendiente de que los técnicos de Patrimonio Histórico dictaminen si cuenta con algún valor que le permita salvarse, al menos en parte, de la piqueta. Según el Ayuntamiento, solo este trámite mantiene paralizado el expediente de derribo promovido por sus dueños, Patrimonio del Estado. Del deficiente estado de conservación da cuenta la valla metálica que protege las dos fachadas de las instalaciones, sin uso desde 2005, debido al riesgo de desprendimientos y para evitar accidentes. Sin embargo, la anunciada demolición no aporta luz sobre qué pasará después. El Consistorio quiere que el Instituto Armado levante allí unas nuevas dependencias para dar servicio a la amplia comarca de la Bahía de Mazarrón. Pero el Ministerio del Interior sigue sin dar una respuesta sobre esa pretensión municipal.

Lo que parece claro es que el Estado no está interesado en desprenderse de dicha propiedad, en un privilegiado enclave a unos pocos metros del mar, frente a la dársena de los pescadores. Al menos, las dependencias no figuran en los listados de bienes inmobiliarios puestos a la venta por el Ministerio. Sí busca comprador, en cambio, para otro equipamiento de la Benemérita en el municipio. Se trata de la casa cuartel de Mazarrón, en la avenida de la Constitución. La construcción, sobre un solar de casi 800 metros cuadrados, está a la venta por 1,4 millones de euros, según una tasación realizada en 2006. Hasta ahora nadie ha pujado. En la anterior legislatura, con el exalcalde Ginés Campillo a la cabeza, el Consistorio intentó cerrar un acuerdo: a cambio del cuartel de Mazarrón las arcas municipales asumirían la remodelación de las dependencias del Puerto, con un presupuesto de 440.000 euros. Todo quedó en agua de borrajas cuando llegó la nueva Corporación.

Fachada del cuartel del Puerto de Mazarrón. / PAULA RUBIO

Fachada del cuartel del Puerto de Mazarrón. / PAULA RUBIO

El cierre de cuarteles del Cuerpo en la geografía regional ha servido para una cierta reconversión de estas infraestructuras. Así, el puesto de Puntas de Calnegre (Lorca) se transformó hace años en un albergue turístico; y al otro lado de la bahía, el de Campillo de Adentro (Cartagena), en la subida a las baterías de Castillitos, con su fachada almenada y pequeñas garitas, pasó a manos privadas y está a la espera de transformarse también, algún día, en un alojamiento con encanto, en una zona con un gran potencial turístico por la proximidad del espacio natural de La Muela-Cabo Tiñoso.

La vieja comandancia de Puerto de Mazarrón, una imponente construcción de planta alargada y tres alturas, data del año 1912 y perteneció al antiguo cuerpo de carabineros, que, hasta su fusión con la Guardia Civil, se encargó de vigilar la frontera marítima. Anexas están las únicas dependencias en servicio con que en la actualidad cuenta la Benemérita en Mazarrón. Se trata del edificio de la Aduana, un inmueble administrativo de 1934 que se ha ganado un hueco dentro del patrimonio moderno. Obra de Guillermo Martínez Albaladejo, el mismo arquitecto del cine Rex, en Murcia, la Fundación Docomomo lo incluye en su registro de 23 ‘joyas’ del siglo XX de la Región por su diseño con distintos volúmenes.
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Dalí y Murcia
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Miguel Rubio | 23-07-2017 | 16:57| 0

El teatro-museo de Figueras (Gerona) donde descansan los restos de Salvador Dalí tiene un toque murciano. La magnífica cúpula que cubre la estancia con la tumba del artista, y que todas las televisiones han mostrado estos días, es obra del arquitecto más famoso que ha dado la Región. Emilio Pérez Piñero, criado en Calasparra, diseñó la estructura (denominada cúpula reticular poliédrica F-12) por encargo personal del famoso pintor. Ambos eran amigos, quizás unidos por el mismo genio rompedor que demostraron cada uno en su disciplina. Esa relación de amistad duró hasta el final. Y el final llegó, como casi siempre, de manera trágica: Pérez Piñero falleció en un accidente de tráfico cuando regresaba, precisamente, de una de sus visitas al pintor surrealista, en su casa de Cadaqués, para ultimar detalles del museo. La triste noticia impactó al creador de los relojes blandos, que envió al entierro un ramo de flores diseñado por él mismo.
La colaboración entre ambos fue más allá, pese al poco tiempo que compartieron. Una fotografía en blanco y negro muestra a Dalí y Pérez Piñero presentando, bajo la Torre Eiffel, una vidriera hipercúbica para cerrar la embocadura del escenario del museo. El pintor estaba entusiasmado con las ideas del calasparreño. “La sola cúpula y la vidriera del museo de Figueras atraerán más turistas que todas las promociones que se puedan hacer en nuestra Costa Brava”, llegó a decir. Los dos también soñaron con una urbanización en el Golfo de Rosas a base de estructuras con forma de erizo de mar. La maqueta fue un regalo de Pérez Piñero a Gala Eluard, musa y esposa de Dalí.

Sala del museo Dalí, con parte de la cúpula de Pérez Piñero.. / Lluis Gene / AFP

Sala del museo Dalí, con parte de la cúpula de Pérez Piñero.. / Lluis Gene / AFP

El proyectista, famoso por su arquitectura móvil y de fácil montaje, falleció en 1972 a punto de cumplir los 37 años. No pudo ver acabada la obra de Figueras, de lo que se encargó su hermano José María, ingeniero industrial, ayudado por su sobrino Emilio Pérez Belda, hijo del arquitecto. Ganó el premio Auguste Perret, considerado el ‘Nobel’ de esta profesión, y hasta la NASA buscó sus servicios para construir invernaderos en la Luna. Así que quién sabe hasta dónde hubiera podido llegar de no haber muerto tan joven. Emilio Pérez Piñero está a la altura de Isaac Peral y Juan de la Cierva. Pero, por desgracia, su obra no es tan conocida. Incomprensible.
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Una tumba rodeada de misterio
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Miguel Rubio | 18-06-2017 | 18:41| 0

Norberto Morales Gallego murió joven. Fue el 29 de junio de 1905, y solo tenía 17 años. Abandonar este mundo a una edad tan temprana era algo habitual en su tiempo. Pero el fallecimiento de este estudiante mazarronero resultó especialmente trágico: un disparo de arma de fuego acabó con su vida, como figura en el registro de defunciones de la parroquia de San Antonio de Padua. Nada se conoce de los detalles que rodearon el suceso. Pero las incógnitas van más allá del óbito. Porque tampoco está claro por qué su padre y sus hermanos le dedicaron una de las tumbas más recargadas del cementerio de Mazarrón. Es fácil reconocerla. A mano izquierda según se accede al camposanto, se distingue por la estructura con dosel, elaborada en hierro, que delimita la sepultura. Lo más curioso es la decoración, a base de elementos florales y cabezas de dragones, aunque hay quien cree se trata de caballitos de mar. El misterio no acaba ahí, ya que el autor de esta pieza fúnebre modernista permanece en el anonimato.

Sí parece estar claro que el joven Norberto creció en una familia, de seis hermanos, sin apuros económicos, que incluso pudo permitirse que iniciara estudios en un instituto de Murcia. Vino al mundo el 27 de diciembre de 1887 en la calle Verdura, una arteria en pleno centro de Mazarrón donde residía la clase adinerada. Sin embargo, desde el alumbramiento su vida estuvo marcada por el infortunio. Su madre, María Jesús Gallego Carvajal, no pudo superar el parto y falleció cuatro días después de fiebre puerperal. Tenía 35 años.

El padre, Norberto Morales Navarro, desempeñó varios oficios, desde tendero a carretero. Pero en el censo electoral de 1893 ya aparece como empresario minero. Estuvo en la cárcel debido a un turbio asunto relacionado con una venta fraudulenta de mineral, según desvela el investigador mazarronero Juan Martínez Acosta. Lo más probable es que Norberto dispusiera de recursos suficientes para dedicarle esa sepultura al hijo que llevaba su nombre  Sin embargo, ¿tenía la sensibilidad artística necesaria para encargar una tumba de esas características? ¿Conocía al artesano que la diseñó? ¿Se dejó asesorar por algún conocido?

Tumba de Norberto Morales; detrás, la sepultura de su hermana María de la Cruz. / PAULA RUBIO

Tumba de Norberto Morales; detrás, la sepultura de su hermana María de la Cruz. / PAULA RUBIO

Martínez Acosta plantea otra posibilidad: que la sepultura corriera a cargo del rico empresario José Esparza Alcaraz, quien un año antes de la muerte del joven Noberto se había casado con su hermana María de la Cruz Morales. Ella apenas sobrevivió dos años al pequeño de la casa. Falleció en 1907 de complicaciones en el parto. Su tumba está detrás de la de Norberto, pero no es tan bella.

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Por amor al arte
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Miguel Rubio | 13-06-2017 | 18:36| 0

Esta vez solo han sido unos balcones decorativos. Pero no por pequeño, el gesto tiene menos valor. Las piezas en cuestión adornaban las ventanas de una vivienda deshabitada de la calle Ramón y Cajal de Alcantarilla, cuyo destino era la demolición a causa de un incendio. La Asociación Histórico Cultural Legado se movilizó para salvar del derribo esos elementos de estilo modernista, realizados en un taller local y que entre los años 1925 y 1945 ornamentaron las fachadas de otras construcciones de la población. Alcantarilla mantiene un rico pasado arquitectónico gracias al poder que alcanzaron un ramillete de familias burguesas a raíz al ‘boom’ industrial de principios del siglo XIX. La llamada de atención de la asociación Legado y el interés mostrado por el Ayuntamiento de Alcantarilla permitieron que esta historia tuviera un final feliz, y ahora esos bellos balcones con formas vegetales están depositados en el Museo Etnológico de la Huerta de Murcia, a la espera de que un día puedan mostrarse al público como parte de alguna colección expositiva.

Uno de los balcones salvados del derribo. / LEGADO

Uno de los balcones salvados del derribo. / LEGADO

Es un nuevo y encomiable logro de Legado, que con poco más de un año de vida ya ha cosechado varios triunfos. Ahí están la protección, como bien inventariado. de la plaza de abastos de Alcantarilla (un proyecto de 1924 del arquitecto José Antonio Rodríguez) y la restauración de Los Arcos de la rambla de Las Zorreras, “probablemente el acueducto más importante de la Región por su antigüedad, ya que es de época musulmana, y sus dimensiones”, indica Alejo García Almagro, responsable del área de Historia, Arqueología y Patrimonio. Él y otras dos personas, Diego Rosique y Paco Rabadán, llevan todo el peso de esta asociación, que cuenta con 300 socios. Y el mérito es mayor si cabe porque Legado no cuenta con presupuesto alguno, ya que ni cobra cuotas a sus simpatizantes ni recibe donaciones.

Legado de Alcantarilla simboliza la creciente preocupación ciudadana por la conservación del patrimonio histórico. En los últimos años, este sentimiento ha fructificado en forma de asociaciones y colectivos que, de manera desinteresada, luchan por conseguir que las administraciones hagan bien su trabajo en lo que respecta a la protección y difusión de nuestra rica herencia cultural. Huermur, la Plataforma del Patrimonio Cultural de Murcia y el colectivo vecinal Mula por su castillo son solo tres ejemplos. Lo suyo sí que es trabajar por amor al arte.

 

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Seis de cien
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Miguel Rubio | 09-05-2017 | 16:43| 0

Seis entre los cien mejores. La huerta de Murcia, el Valle de Ricote, los arrozales de Calasparra, la rambla de Nogalte (Puerto Lumbreras), el sistema defensivo de la bahía de Cartagena y la sierra minera de Cartagena-La Unión. Son los paisajes culturales que representan a la Región en una cuidada selección que pretende acercar a los ciudadanos estos territorios protegidos de la geografía española surgidos de la interacción entre el hombre y el medio natural. La iniciativa ‘Narrando paisajes’ ha partido del Instituto de Patrimonio Cultural de España (IPCE), que ha creado una plataforma ‘online’ (www.100paisajes.es) para mostrar una diversidad de espacios modelados a lo largo del tiempo por actividades tan distintas como la agricultura, los asentamientos urbanos, la defensa del territorio, la industria o el comercio. A través de vídeos grabados mediante drones, artículos, fotografías, escenas de películas y registros históricos, entre otros materiales, es posible cruzar el país para conocer, a golpe de clic, unos enclaves únicos. Estos cien paisajes culturales se reparten en cuatro categorías: agrícolas, ganadores y forestales; simbólicos, industriales y urbanos, históricos y defensivos. La Región ha colado seis parajes en tres de las clasificaciones. El portal destaca especialmente el paisaje minero de Cartagena-La Unión, sin olvidar el valor inmaterial de sus cantes de Levante. Y entre la información disponible en este apartado llaman la atención unas fotografías aéreas, desde 1928, que permiten apreciar cómo se produjo el colapso de la bahía de Portmán (ahora en pleno proceso de recuperación ambiental) debido a los vertidos de estériles. No muy lejos, la naturaleza y la mano del hombre se unieron para convertir la bahía de Cartagena en una plaza fuerte casi inexpugnable. Una visión más amable ofrecen los arrozales de Calasparra: Con una superficie de cultivo de 2.500 hectáreas, entre las cuencas de los ríos Segura y Mundo, las condiciones climáticas e hídricas dan como resultados un grano con denominación de origen y una estampa verde única. Del Valle de Ricote esta cuidada selección destaca su fisonomía: “un auténtico oasis entre montañas semidesérticas”. Puerto Lumbreras sobresale por su sabiduría para aprovechar los recursos de la rambla de Nogalte, en un territorio castigado por la sequía. Y en cuanto a la huerta de Murcia (que también incluye a Alcantarilla, Beniel y Santomera) su pasado musulmán se mantiene vivo, a duras penas, entre acequias, norias, molinos y tahúllas de cultivo. ‘Narrando paisajes’ toca los sentidos. Acceda y disfrute.

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Sobre el autor Miguel Rubio
Mazarrón, 1967. Periodista de 'La Verdad' y guía oficial de turismo.

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