La Verdad

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Un pezón oculto 300 años
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Miguel Rubio | 20-09-2017 | 18:46

No es la primera vez que un mal entendido decoro acaba en censura. Ya le pasó al gran Miguel Ángel con sus desnudos del Juicio Final, en la bóveda de la Capilla Sixtina, tapados con vestimentas a golpe de pincel por Daniele da Volterra. El ñoño encargo del Papa Pío V le valió a este pintor el sobrenombre de ‘Il Braghettone’. Ahora ha trascendido otro caso, no tan llamativo, pero sí más cercano. La restauración de ‘El incesto de las hijas de Lot’ (1699-1700), del lorquino Pedro Camacho Felizes de Alisén (1644-1716) , ha sacado a la luz partes de los personajes del cuadro, como el pecho de una de las jóvenes y una pierna, que estaban ocultas bajo burdas capas de pintura y barnices. El postizo parece que se añadió no mucho tiempo después de que el autor barroco acabara la obra, un encargo del poderoso Juan de Guevara García de Alcaraz, caballero de la Orden de Santiago, para decorar las estancias del palacio que a finales del siglo XVII estaba construyendo en la Ciudad del Sol, también conocido como Casa de las Columnas. La responsable de los trabajos, la restauradora Loreto López, del taller murciano Asoarte, indica que el cuadro estaba “completamente repintado”, por lo que las labores se alargarán más de lo esperado. Menos laboriosa ha resultado la restauración de ‘La Inmaculada’, del mismo autor, que sobre todo presentaba suciedad y algunos rotos. Ahora se descubre que varios de los remiendos aplicados al lienzo son trozos de papel de documentos oficiales del siglo XVIII. La obra está lista para ser entregada al Ayuntamiento y así vuelva a lucir tal y como la imaginó el pintor lorquino. Y lo mismo ocurrirá con ‘El éxtasis de Santa Teresa’, que afronta los detalles finales.

01-09-17 Alfonso Duran Restauracion cuadros Palacio Guevara de Lorca en talleres Asoarte TFGP.

Para la restauración, los técnicos de Asoarte (Alfredo Tormo, Ángel Parra, Beatriz Olmo e Isabel Sánchez, bajo la batuta de López) están aplicando unos geles especiales que actúan sobre los repintados y barnices. Una vez reblandecidos, esas capas son retiradas con sumo cuidado a punta de bisturí, con el fin de recuperar el cromatismo original. Una tarea sumamente delicada que requiere de destreza y profesionalidad. La restauradora ya piensa en organizar una charla para explicar al público los detalles de los trabajos. Seguro que la conferencia da mucho juego.

Sobre el autor Miguel Rubio
Mazarrón, 1967. Periodista de 'La Verdad' y guía oficial de turismo.

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