La Verdad

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Autor: mrubio
Se vende villa de veraneo con historia
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Miguel Rubio | 26-04-2017 | 6:14| 0

El cambio del siglo XIX al XX marcó el inicio del despegue turístico de Mazarrón. Los primeros veraneantes que llegaron para descansar junto al mar pertenecían a familias adineradas. No podía ser de otra forma en una sociedad marcada por las grandes diferencias entre clases. Muchas de ellas habían hecho negocio con la minería, que entonces vivía una época dorada gracias a la inversión extranjera y a una mano de obra mal pagada. Como recuerda el cronista oficial, Mariano Guillén, en su tesis doctoral ‘Industrialización y cambio social en Mazarrón’, ya en 1881 el Ayuntamiento recibe solicitudes de licencia para levantar viviendas en la playa del Puerto, además de otros equipamientos, como balnearios, con el fin de atender las necesidades de diversión de estos visitantes privilegiados.
Entre aquellas residencias estivales, hoy día destaca una: Villar Mar o Casa Rolandi, como también es conocida. Localizada en pleno paseo marítimo, en la playa del Rihuete, a la altura de la calle Viriato, data de los primeros años treinta del siglo XX. Son dos edificios, entorno a una pequeña zona ajardinada de eucaliptos centenarios, con fachadas de estilo neoclásico y algunos toques modernistas, como la balaustrada que corona el inmueble principal y la escalinata de acceso. En su interior, todavía se conservan algunos pavimentos y mobiliario originales, y recientemente ha recibido un lavado de cara exterior. Villa Mar está protegida por Patrimonio Histórico como bien catalogado. La resolución de noviembre de 2011 destaca que el inmueble “posee una relevancia cultural a todas luces innegable”. Pero la Casa Rolandi no vive ahora sus mejores días. La mayor parte del año permanece cerrada, y sus dueños, afincados en Madrid, buscan nuevos propietarios. La venta la gestiona una inmobiliaria del pueblo. El precio, 730.000 euros.

Fachada principal de Villa Mar. / PAULA RUBIO

En la anterior legislatura, el Ayuntamiento, con Ginés Campillo al frente del equipo de gobierno, quiso hacerse con la finca, con vistas a darle un uso cultural. Incluso se llegó a incluir una partida en los presupuestos para la compra. Pero llegaron nuevas elecciones y con ellas un cambio en la alcaldía. Y en los planes del nuevo Ejecutivo local, liderado Alicia Jiménez, no entra la operación de compra. Cuentan que el precio es elevado, y, además, habría que añadir otros gastos, como el mantenimiento de la propiedad y posibles trabajos de rehabilitación. Villa Mar aguarda tiempos mejores, y quizás nuevos inquilinos. Buena suerte.

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Aquí descansó el Rey Lobo
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Miguel Rubio | 29-03-2017 | 6:53| 0

Entre tanta ruina, cuesta hacerse una idea del lujo y el refinamiento que albergaron antaño esos muros de tapial. Sin embargo, el esfuerzo resulta ahora tan sencillo como pulsar un botón. El Laboratorio de Arqueología y Arquitectura de la Ciudad de la Escuela de Estudios Árabes-CSIC acaba de publicar un vídeo (disponible en el acceso https://digital.csic.es/handle/10261/146745) en el que se recrea el castillejo de Monteagudo en todo su esplendor. La almunia que sirvió de finca de descanso a Ibn Mardanis, conocido por las fuentes cristianas como el Rey Lobo, en la segunda mitad del siglo XII, aparece en el audiovisual, de poco más de cinco minutos de duración, con sus torres almenadas, sus yeserías policromadas y sus columnas de mármol. El trabajo, dirigido por el investigador Antonio Almagro, no solo pretende difundir el legado andalusí; también es una poderosa llamada de atención acerca del abandono que sufre el monumento. Lo que no arrasaron los almohades, a los pocos años de la construcción del conjunto cortesano, se lo ha llevado el paso del tiempo y la desidia de la Administración. Desde las excavaciones arqueológicas de los años 20 del siglo XX, poco (o nada) se ha hecho para la puesta en valor del monumento.

La recreación virtual muestra el emplazamiento del castillejo en mitad de una fértil huerta, regada por una gran alberca. En lo alto, la residencia con aspecto de fortaleza, símbolo del poder que alcanzó el rey más famoso de la Murcia musulmana, que extendió sus dominios por todo el Levante y hasta la sierra de Albarracín. La construcción disponía de un recinto anexo, en un nivel inferior, que acogía las dependencias del servicio. Desde aquí se accedía a las estancias más nobles, alrededor de un un patio central con estanques, fuentes y abundante vegetación. Además de los salones, las dependencias contaban con cuatro pequeños apartamentos, cada uno con un recoleto patio. Ventanas y miradores permitían relajarse con unas vistas únicas del paisaje.

Patio central del Castilejo de Monteagudo, en una imagen extraída del vídeo.

Patio central del Castilejo de Monteagudo, en una imagen extraída del vídeo.

Para la recreación, Almagro se ha basado en el levantamiento planimétrico de las ruinas, en los restos arqueológicos conservados de las excavaciones y en la comparación con otros monumentos de la época. Pese a que el Rey Lobo dispuso de otros palacios, el Castillejo tuvo que ser su joya más preciada. “Allí disfrutaba de los placeres de la vida en el campo, en un entorno bien acondicionado, y de los frutos que producían sus huertos”, explica el investigador. Antonio Almagro confía en que el vídeo sirva para difundir este monumento, hoy irreconocible, uno de los mejores ejemplos de la arquitectura andalusí.

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Barrios
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Miguel Rubio | 18-03-2017 | 5:59| 0

La decisiva batalla del Huerto de las Bombas (1706) se desarrolló dentro de los límites del murciano barrio de Santa María de Gracia-San Antonio. Y no muy lejos estuvo el primer campo de fútbol del Real Murcia, en unos terrenos de la calle Torre de la Marquesa donde después se levantó la Cárcel Vieja. Son dos pinceladas de la historia que atesora este céntrico distrito, de unas 12.000 almas, que ahora protagoniza una iniciativa pionera para, contando con la colaboración de sus vecinos, decidir qué retos afronta el barrio de cara al futuro.
Enrique de Andrés y Coral Marín (del estudio Arquitectura de Barrio) han sido los encargados de armar las bases del proyecto, a desarrollar a partir de seis talleres (hasta el mes de mayo) abiertos a los vecinos, colectivos y asociaciones. El primero será este miércoles día 22 (de 17 a 20 horas), en el centro de la mujer de la plaza de Toledo, con el título ‘Conociendo el barrio’.

Una de las calles de Santa María de Gracia, en Murcia. / N. GARCÍA

Una de las calles de Santa María de Gracia, en Murcia. / N. GARCÍA

No solo se trata de que los vecinos descubran el rico pasado de su territorio más cercano; también de que aporten sus recuerdos y experiencias, esto es, “las visiones particulares que completan la historia oficial” de Santa María de Gracia, indica el arquitecto y profesor de la UPCT. Los siguientes talleres avanzarán en otras líneas de actuación gracias también a esa participación social. Por ejemplo, qué zonas son más utilizadas por los jóvenes para su ocio, dónde están las arterias más comerciales o si es necesario tanto espacio para el coche en detrimento del peatón. Las conclusiones permitirán disponer de una radiografía acerca de las posibilidades que ofrece Santa María de Gracia, sus necesidades y cómo afrontar el futuro con el fin de hacerlo más habitable, práctico y confortable para sus moradores En definitiva, se trata de realizar un ejercicio de recuperación de la identidad, “volver a entender el barrio como el exterior de tu casa, reconocerlo como tuyo”, matiza el arquitecto, y, de esta manera, que los vecinos se impliquen de lleno en su desarrollo y en su cuidado. En la experiencia colaborará el Museo de la Ciudad, que se encargará de publicar los resultados. Dicho museo ha emprendido una campaña con vistas a incluir en sus salas la historia de los barrios de Murcia. Enrique de Andrés destaca que el proyecto de Santa María de Gracia es una iniciativa pionera que nace con la idea de ser exportada a otras áreas urbanas.
Y, además, surge en un momento de especial efervescencia en los distritos históricos de Murcia, que tratan de recuperar protagonismo (Santa Eulalia aparece en la pista de despegue) a la vista de la pérdida de población que la mayoría de ellos vienen sufriendo desde hace años, en detrimento de las pedanías y de las nuevas zonas de expansión.

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Ideas para reutilizar
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Miguel Rubio | 04-03-2017 | 8:04| 0

El concurso de ideas para la nueva sede de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura y Edificación (ETSAE)  de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) ha sido sensible con las tendencias que asoman en este siglo XXI. Las bases de la convocatoria dan prioridad a la rehabilitación y la reforma de los edificios existentes frente a su demolición. La recuperación y la reutilización se han convertido en señas de identidad de la arquitectura de vanguardia. Así ha quedado de manifiesto, por ejemplo, en la selección de los cinco finalistas de los galardones Mies van der Rohe, de la Unión Europea, y, más recientemente, en el prestigioso Premio Pritzker, que ha recaído en el estudio catalán RCR. De este trío de proyectistas, el jurado destaca su “gran respeto por el pasado [...], agregando elementos solo cuando es necesario”, además de la conexión de sus obras con “el paisaje circundante y los valores locales”.
Dar prioridad a la conservación de los dos edificios que acogen las principales dependencias de la ETSAE ha sido un empeño colectivo de la comisión encargada de redactar las bases y del profesor y actual vicerrector Marcos Ros, consciente de que la sostenibilidad (unas de las competencias que desempeña dentro del equipo directivo de la UPCT) tiene mucho que ver con el aprovechamiento de lo existente, con darle una segunda vida a los recursos disponibles. Y ello pese a que los inmuebles sobre los que se proyectan las futuras instalaciones no cuentan con una protección especial. Ambas construcciones se levantaron a mediados del siglo pasado en el Ensanche de Cartagena, dentro de una manzana urbana que hoy se conoce como el campus de Alfonso XIII. Uno de los bloques funciona como sede institucional de la Escuela; el otro se conoce como Nave de motores, y es el más interesante de las dos desde el punto de vista constructivo. En su ejecución se emplearon vigas prefabricadas de hormigón en celosía, datadas a finales de los años 50, utilizando una técnica innovadora en aquel momento en el país.Una cubierta en diente de sierra y la iluminación natural cenital ofrecen un espacio diáfano “de gran flexibilidad y riqueza visual”, según aparece en la convocatoria.

Uno de los edificios de la Escuela de Arquitectura objetos de la reforma. / UPCT

Con estos mimbres, los concursantes tendrán que aportar las soluciones que permitan integrar “de la manera más unitaria posible” los dos edificios, y dotar así a la Escuela (800 alumnos, 90 profesores y once grupos de investigación) de “una personalidad única, frente a la actual situación de dispersión”. De la criba se encargará un jurado formado por representantes de la Politécnica, los colegios profesionales y el Ayuntamiento, además de los arquitectos Victoria Acebo García, Juan Domingo Santos, Víctor López Cotelo, Carlos Quintáns Eiras, Eva Prats Güerre y José Morales Sánchez. Hasta el 5 de mayo permanecerá abierto el plazo de entrega. El ganador contará con un presupuesto de 6 millones de euros para materializar su propuesta.

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El poder de los Vélez
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Miguel Rubio | 20-02-2017 | 6:06| 0

A Juan Pedro Navarro Martínez (Mazarrón, 1994) le duele ver la truncada rehabilitación del castillo de su pueblo. La puesta en valor de la fortaleza de los Vélez quedó inacabada. Es más, parte del auditorio al aire libre que se habilitó en el patio de armas se hundió, dando al traste con el proyecto de recuperar para uso público el monumento. “Una ruina dentro de otra ruina”, resume el joven investigador, graduado en Historia por la Universidad de Murcia que ahora completa su formación en Madrid. Aunque su especialización se centra en la historia social del delito, en su vuelta a Mazarrón, para participar en las jornadas Carlantum, abordará el poder que ejercieron los marqueses de los Vélez a través de una curiosa perspectiva: sus escudos heráldicos. En esta entrevista adelanta alguna de las pinceladas de su conferencia. La cita es este viernes 24 de febrero, a las 21.30 horas, en la sede de la Universidad Popular de la avenida Constitución. La entrada es libre.

-¿Qué supuso el Marquesado de los Vélez para el desarrollo de Mazarrón, en particular, y del antiguo Reino de Murcia, en general?

-El caso de Mazarrón es paradigmático. La concesión de las minas de alumbre en 1462 al marqués de Villena (la otra casa noble que campó en Mazarrón), da lugar a un pacto entre este y Pedro Fajardo, primer marqués de Vélez, para compartir la riqueza a partes iguales. Ahí entran en escena en la villa de Almazarrón. Pronto construirán su propio baluarte, el castillo-fortaleza, y la iglesia de San Antonio de Padua, patrón del linaje. Precisamente este Pedro Fajardo llevó a cabo una gran labor constructora en todo su señorío. Su etapa como adelantado mayor del Reino de Murcia fue un verdadero renacimiento con las construcciones del castillo palacio de Mula, de la capilla en la Catedral de Murcia, así como de su casa fuerte en Vélez Blanco. Es indudable la importancia del patronato del marquesado en el desarrollo histórico de nuestras ciudades y pueblos.

-¿Qué pretendieron representar esta familia de la nobleza en sus escudos heráldicos? ¿hasta qué punto era una imagen de poder?

-La representación heráldica del Marquesado de los Vélez es sin duda una de las más complejas del panorama regional y nacional. Como muchos otros linajes, se va ennobleciendo a través de los siglos, emparentando con diversas familias que van aportando prestigio social y patrimonio al legado familiar. La heráldica adquiere un valor especial en la modernidad, en una sociedad en la que era necesario demostrar orígenes dignos para promocionar. Como resultado, los escudos de la Casa de las Tres Ortigas son la imagen viva de más de cinco siglos de ascenso social y político, matrimonios, adquisiciones y, en definitiva, relaciones con la élite del poder.

-¿Con qué fin colocaron esos emblemas en sus castillos, iglesias y palacios?

-Los marqueses se valieron de sus blasones para mostrar al pueblo el poder que ostentaban (en Mazarrón, la coexistencia de dos grandes linajes hacía más patente esta necesidad) y la labor pública que realizaban con sus construcciones y obras pías. La construcción de edificios de culto para el recogimiento espiritual de los mazarroneros o la defensa de la villa mediante fortalezas y murallas eran grandes inversiones para las arcas de la Casa, pero necesarias para contentar a sus súbditos.

-¿Fueron unos nobles queridos o, por el contrario, temidos por el pueblo?

-El cine ha creado una falsa imagen de la relación entre el noble y sus vasallos. Los marqueses de Vélez, además de adelantados mayores del Reino de Murcia, fueron consejeros del rey, o virreyes de multitud de territorios adscritos a la Monarquía Hispánica, y las mujeres Fajardo también ejercieron como damas de la Corte o ayas del príncipe heredero. La presencia de estos nobles en los territorios de su señorío fue escasa, y casi siempre era el lugarteniente el que ejercía el poder. Por ello es probable que el pueblo entendiera el marquesado como una institución de poder represora despersonalizada. Se ha comparado el rol del noble moderno como el de ‘paterfamilias’, que castiga pero que es justo y consecuente.

-Su capilla en Murcia es hoy un reclamo de primer orden por su valor artístico. Pero en su día fue una obra polémica. ¿Aún quedan misterios por resolver de este monumento?

-Por supuesto. La capilla de Vélez es la gran obra del plateresco murciano. Entraña miles de leyendas, como bien sabemos, y es testigo de las relaciones entre el cabildo y el marqués. Sin embargo, a niveles formales y abstrayéndonos de lo puramente artístico, no ha sido demasiado trabajada. Un elemento que quizá pasa inadvertido al visitar la Catedral de Murcia es la cantidad de elementos heráldicos y epigráficos de gran calidad que existen en las capillas. Sería necesario poner en valor estos estudios historiográficos ya que son reflejo de una intencionalidad y mentalidad que se nos escapa a los hombres y mujeres del presente.

-¿Por qué no se enterraron finalmente en este mausoleo?

-La Casa de Vélez ha tenido una tensa relación con la oligarquía urbana de Murcia y con el propio cabildo, cosa que no ha ayudado mucho a la hora de establecer su necrópolis familiar en la capilla de la Catedral. A pesar del interés del primer y del segundo marqués de enterrarse en la nueva capilla, ambos recibieron sepultura en otros edificios de culto en Vélez Blanco, contraviniendo su voluntad. Los testamento de los sucesores marqueses de Vélez y de sus allegados muestran de nuevo este interés. A pesar de los esfuerzos por hacer de la capilla murciana el panteón familiar, las difíciles relaciones en época contemporánea entre la casa noble y la Iglesia, sobre la que recaía la conservación del monumento, hicieron imposible que se materializara el deseo del primer marqués. De hecho, los cuerpos que había albergado el monumento hasta la fecha fueron retirados.

-Su fortaleza en Mazarrón aún está pendiente de rehabilitación, ¿qué pueden desvela

Juan Pedro Navarro. / ROCÍO MERCURY

r aún esos trabajos?

-El castillo de los Vélez se encuentra en un lugar estratégico. Su interés arquitectónico como fortaleza de transición entre el estilo de construcción antiguo al moderno es evidente. Pero más aún, su ubicación ha sido esencial en nuestra historia contemporánea, pues por todos es conocida la existencia de túneles de la Guerra Civil bajo el promontorio del castillo. Quizá ese fue el gran problema de la última rehabilitación del monumento, que pretendía habilitarse como espacio cultural en abierto. Si se hubiera contado con la colaboración de gestores patrimoniales, historiadores y arqueólogos en el proyecto, quizá hoy tendríamos un potente centro de interpretación del castillo, y no una ruina dentro de otra ruina.

-Cultura ha avisado de la posibilidad de que las obras para la peatonalización del paseo de Alfonso X el Sabio hagan aflorar vestigios de su antiguo palacio de Murcia. Sería todo un descubrimiento, ¿no? ¿Qué podría aportar ese hallazgo?

-Totalmente de acuerdo. Cualquier descubrimiento, y más de esta magnitud, es fundamental para el desarrollo de la cada vez más creciente arqueología de época moderna. Los posibles hallazgos podrían ser fácilmente contrastables con las fuentes documentales, algo esencial para alcanzar el pleno conocimiento histórico no solo de los Fajardo, sino de la propia historia de Murcia. Ya la aparición de la planta del palacio sería un hallazgo fundamental, al que posiblemente podamos sumar la aparición de cultura material domestica, esto es, los objetos comunes en una casa noble de esta época, que nos ayudan a conocer los hábitos y modos de vida. Por supuesto todo dependería de la forma de actuación sobre la zona arqueológica, y la forma de conservación, todo un ejercicio de gestión patrimonial para el que esperemos, Murcia esté a la altura.

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Sobre el autor Miguel Rubio
Mazarrón, 1967. Periodista de 'La Verdad' y guía oficial de turismo.

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