La Verdad

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Se vende casa cuartel
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Miguel Rubio | 01-01-2014 | 21:13| 0

¿Le interesa adquirir una casa cuartel de la Benemérita? ¿Dispone de 1,4 millones de euros? Entonces es su oportunidad. El plan de venta de inmuebles del Estado incluye entre sus 15.135 propiedades esta ‘oferta’. El edificio en cuestión, con 1.034 metros cuadrados construidos y que en su día llegó a contar con un pequeño huerto de cítricos, se encuentra en la avenida de la Constitución de Mazarrón, la principal arteria de la localidad, y el precio corresponde a una tasación realizada en 2006, en plena burbuja inmobiliaria. El Ayuntamiento ya ha adelantado que no está interesado en la operación de compra. Las dependencias, que pertenecen a la Gerencia de Infraestructuras y Equipamientos de la Seguridad, apenas tienen interés arquitectónico, pero forman parte de la historia reciente del municipio y hay quien piensa que podrían acoger algún equipamiento público.

Fachada principal del antigua cuartel de la Guardia Civil de Mazarrón.

No es el primer cuartel de la Guardia Civil en la Región al que se le cuelga el cartel de ‘se vende’. Ya ocurrió con el puesto de la Benemérita que prestaba servicio en el poblado lorquino de Puntas de Calnegre, y que fue convertido en un albergue turístico, muy recomendable, por cierto, para una escapada en los meses de verano. También ha pasado a manos privadas el cuartel del paraje de Campillo de Adentro, en Cartagena, que queda a la vista cuando se asciende a las baterías de Castillitos, otra visita obligada, en pleno espacio natural de La Muela-Cabo Tiñoso. El edificio, en lo alto de una colina,  llama la atención por su fachada almenada y con pequeñas garitas. La intención del dueño, según me contó en una ocasión, es destinarlo a alojamiento turístico, cuando mejore la situación económica y pueda acometer las obras. Atractivos a la zona no le faltan, ya que conserva uno de los últimos tramos vírgenes del litoral.

En ocasiones, los cuarteles pasan a formar parte de los catálogos que recogen la arquitectura más singular. Es en Puerto de Mazarrón, frente al nuevo puerto deportivo, donde se conserva uno de estos edificios que destacan en el patrimonio del siglo XX, casi siempre olvidado por su cercanía en el tiempo. Estoy hablando del cuartel de Carabineros, también conocido como la Aduana, una obra de 1934 diseñada por Guillermo Martínez Albaladejo, el mismo arquitecto del cine Rex, en Murcia. La Fundación Docomomo, que vela por la conservación de la arquitectura moderna, lo incluye en su registro de 23 ‘joyas’ de la Región, por su diseño con distintos volúmenes. El inmueble, que ahora está en obras, sigue ocupado por la Benemérita, lo que de momento le ha salvado del abandono.

Puesto de Carabineros (1934) en Puerto de Mazarrón, de Martínez Albaladejo.

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Estrenos de oro y plata
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Miguel Rubio | 29-12-2013 | 17:57| 0

Dos estrenos para 2014 con dos tesoros como protagonistas. El Arqua de Cartagena expondrá el próximo año la carga de reales de a ocho, acuñados en plata en el siglo XVIII, de la fragata ‘Nuestra Señora de las Mercedes’, mientras que el museo de Santa Clara, en Murcia, se prepara para mostrar al público el ocultamiento de 424 monedas andalusíes (la gran mayoría, dinares de oro) halladas en la calle Jabonerías. Salvando las distancias (el primero procede de un naufragio y el segundo fueron los ahorros de un comerciante del siglo XI), ambas colecciones contribuirán a aumentar el interés por los conjuntos numismáticos que se conservan en la Región. Las monedas constituyen una pieza clave a la hora de conocer la historia, porque aportan mucha información a los investigadores. Así, permiten fijar fechas de momentos claves del pasado gracias a los años de acuñación, desvelan relaciones políticas y económicas entre distintos reinos y clanes, y muestran el poder de algunas ciudades que disponían del privilegio de labrar moneda. En otras ocasiones aportan también detalles sobre el declive de algunos gobiernos, que, para hacer frente a sus apuros económicos, emitían piezas de peor calidad y, sin embargo, de más valor, la conocida devaluación que aún hoy está en práctica.

Reales de plata hallados en la plaza Esteve Mora de Murcia.

Cada pueblo tiene su tesoro, y la mayoría se expone al público en museos. En Puerto de Mazarrón (sala de la factoría romana de salazones) se pueden ver, por ejemplo, unos plomos monetiformes, con motivos marinos, como delfines, naves e hipocampos, que se empleaban como dinero local y que solo circulaban en los cotos mineros. Jumilla conserva una colección de denarios de la Roma republicana. El tesoro de La Pita, hallado en Alhama y expuesto en Santa Clara, con moneda islámica y maravedíes de Alfonso X El Sabio, muestra el inicio de la consolidación del poder castellano en el Reino de Murcia. Y en el Arqueológico de la capital murciana es posible contemplar 523 denarios romanos republicanos que un soldado dejó ocultos cuando fue llamado a filas para luchar en las guerras civiles que enfrentaron a César y Pompeyo hacia el año 50 antes de Cristo. Nunca regresó.

Otros tesoros esperan tiempos mejores para volver a ver la luz. Ocurre así con los 1.040 reales de plata encontrados en un derribo en la murciana plaza de Esteve Mora. Son similares a las monedas de ‘La Mercedes’, pero no se muestran al público porque falta una sala en condiciones.
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Un imperio, con ayuda de mujeres
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Miguel Rubio | 22-12-2013 | 20:20| 0

Primero llegaron las madres, después, sus hijas también. Generación tras generación ayudaron con su esfuerzo a levantar un imperio: el de la industria conservera, que tanta fama dio a Molina de Segura. Es una página de la historia que aún tiene capítulos por escribir. Cientos de mujeres se desplazaron hasta la localidad, principalmente de la Vega del Segura y de la comarca del Río Mula, durante las distintas campañas de trabajo. De aquel ‘boom’ quedan unos pocos vestigios de las fábricas, además de un legado inmaterial con los recuerdos de las trabajadoras.

Escultura de Pepe Yagües, junto a la chimenea de La Molinera.

Los orígenes del sector de la conserva vegetal hay que buscarlos a finales del siglo XIX, con Maximino Moreno. El apogeo se vivió en las décadas de los años sesenta y setenta del pasado siglo. Ahora ya no quedan fábricas en el casco urbano, pero el paisaje de la ciudad todavía se ve salpicado por las chimeneas de las factorías, a uno y otro lado de la antigua carretera de Madrid. Este patrimonio industrial forma parte de una nueva ruta turística que muestra la historia y la cultura de Molina. La próxima cita es el 11 de enero (inscripciones en el teléfono 968 28 85 22).
La industria conservera se abasteció de mano de obra femenina, barata, “dócil”  y con la pericia necesaria para estos menesteres. Lo normal era que las niñas acompañaran a sus madres, por lo que en las factorías se mezclaban juegos con trabajo. Algunas empezaron con solo 14 años. Lo cuenta la investigadora María Dolores Palazón en un artículo publicado en la revista Llámpara. Trabajaban en unas condiciones duras, sin contratos ni prestaciones, con jornadas sin límites fijados y que dependían de la producción; su labor la realizaban de pie, a veces bajo las malas maneras de algunos encargados, y debían traer sus propios utensilios y uniformes. Por supuesto, no existían comedores, y almorzaban en la puerta de la fábrica. Todo esto comenzó a cambiar, a mejor, hacia 1976, gracias a la gestación de una conciencia obrera.
Con el paso del tiempo, muchas de estas mujeres acabaron por afincarse en la localidad. Los propios industriales levantaron entonces edificios para alojar a las nuevas familias. Fue una época de expansión de la ciudad hacia el norte, con la creación de barrios enteros, como los de Fátima, San José, San Antonio, San Miguel y El Carmen. En solo dos años, entre 1992 y 1994, este imperio se derrumbó.

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El regreso de Hilarión Roux
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Miguel Rubio | 18-12-2013 | 23:44| 0

El nombre de Hilarión Roux, el primer gran empresario de la minería en la Región, regresa a la actualidad, pese a que lleva más de cien años muerto. Un anuncio publicado en el boletín oficial avisa de que una de sus concesiones (quizás la última del imperio que levantó en el siglo XIX) está a punto de caducar, debido a que no se han presentado los preceptivos planes de laboreo. El trámite, iniciado de oficio por la Consejería de Industria, resulta llamativo, ya que este hombre de negocios marsellés falleció en París en 1898, arruinado, y, cuentan, en los brazos de su amante. Puede que sorprenda que aún hoy aparezcan posesiones a su nombre en los listados de la Dirección General de Minas. Pero es que este empresario, que llegó a la Región, con solo 23 años, como hombre de confianza de los influyentes banqueros de la casa Rothschild, amasó una fortuna gracias a la explotación de los cotos de las sierras de Cartagena-La Unión y Mazarrón y a la industria metalúrgica. Con las ganancias, se hizó con otras concesiones, desde Bélgica a Costa Rica, pasando por Cerdeña y Grecia.

Coto minero de San Cristóbal-Los Perules, en Mazarrón.

La mina en cuestión, a la que hace referencia el anuncio del BORM,  lleva por nombre ‘Virgen del Carmen’, y está en el distrito mazarronero. Fue en este municipio donde logró un buen ‘pellizco’. Aquí descubrió el célebre filón ‘Prodigio’, que atrajo las miradas de medio mundo por su riqueza, y se hizo con las minas de San Juan y Santa Ana, una de las más productivas de la cuenca. Roux tenía vista para los negocios y supo abrirse camino en un sector farragoso, gracias también a sus buenos contactos. 

El inversor francés echó raíces en la Región. Roux se casó en Cartagena con Piedad Aguirre Aldayturriaga. Y con sus cuñados compartió parte de su actividad empresarial. Su posición en el conflicto del cantón de Cartagena le valió el título de marqués de Escombreras, lugar donde tenía una de sus principales fundiciones. La historia de este emprendedor está recogida en un interesante artículo de los profesores Pérez de Perceval y López Morel, que animo a consultar. Al final, el marsellés lo perdió casi todo. Quién sabe si la mina ‘Virgen del Carmen’ representa el último lazo que unía a Roux con la Región.

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Murcia, islámica; Cartagena, romana
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Miguel Rubio | 16-12-2013 | 22:19| 6
Confirmada la importancia de los restos musulmanes hallados en el barrio de Santa Eulalia (un tramo de muralla de 20 metros de largo y dos panteones), cada vez más voces sugieren que Murcia debe sacarle mayor partido a su pasado islámico, como reclamo turístico. La imagen de cara a los visitantes que se ha proyectado hasta la fecha es la de una ciudad barroca. Y no solo por su arquitectura (la portada de la Catedral es el buque insignia) y su escultura (la obra de Francisco Salzillo), también por sus tradiciones y sus fiestas. Pero, sin desmerecer este patrimonio único y magnífico, quizás haya llegado la hora de ampliar y diversificar la oferta, apoyándose en unos restos que bucean en los orígenes de Murcia, doce siglos atrás. En este punto, hay quien mira (y compara) la destacada labor llevada a cabo en Cartagena para mostrar, orgullosa, su pasado romano.

La muralla y una de las tumbas, en el conjunto de Santa Eulalia.

El yacimiento islámico de Santa Eulalia ha servido para lanzar un reto al Ayuntamiento: diseñar una ruta peatonal que ponga en valor la historia musulmana de la capital aprovechando los restos ya recuperados en la fachada del cauce urbano del Segura desde Verónicas a San Juan. Y que de paso también sirva para revitalizar los barrios del casco histórico, que languidecen, tristones -fue la sensación que me llevé hace unos días tras un paseo nocturno hasta San Nicolás-, entre solares abandonados, iluminación mortecina y bastantes negocios cerrados. Esa propuesta de los arquitectos Francisco Guerao y Pablo López se viene a sumar a la reflexión formulada recientemente por Fernando de Retes, en el suplemento Ababol de ‘La Verdad’, acerca de destapar la muralla que se descubrió hace dos décadas en la plaza del teatro Romea, cuando se remodeló este espacio urbano. De Retes, premio regional de arquitectura 2013, sugería un proyecto que hilvanara el pasado hispanoárabe de Murcia, desde Monteagudo al castillo del Puerto de la Cadena, pasando, claro está, por el arrabal de San Esteban.
De momento, el Consistorio no abre la boca. Los presupuestos municipales del próximo año no hacen referencia alguna al conjunto del barrio de San Eulalia, cuya excavación se ha paralizado a falta de que lleguen fondos. El concejal de Cultura, Rafael Gómez, comenta que la propuesta de Guerao y López es una más de las que se barajan. Y apunta la posibilidad de realizar actividades culturales en este conjunto islámico. Como idea, no está mal, pero de momento resulta inviable, debido a que el espacio está a medio acondicionar. Ya veremos en qué queda.
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Unas minas de interés cultural
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Miguel Rubio | 11-12-2013 | 21:38| 0
Más pronto que tarde, Mazarrón tendrá que tomar una decisión que marcará su futuro. Afecta a sus minas, sin actividad desde mediados del siglo pasado. Una empresa con capital español y canadiense ha mostrado interés por retomar la extracción de metales. Aquí los filones todavía contienen plomo, plata, hierro y zinc; también quedan reservas de cobre y estaño. La petición para iniciar las exploraciones sobre 504 cuadrículas mineras llegó a la Consejería de Industria el pasado verano, y representantes de la firma han mantenido recientemente contactos con el equipo de gobierno municipal. Más aún, hay una invitación para visitar otras minas que dicha empresa gestiona en España.

Vista aéra del coto de San Cristóbal-Los Perules, tomada por Juan Francisco Belmar.

La cuestión es que los tres cotos del distrito de Mazarrón (el segundo más importante de la Región) están protegidos como bien de interés cultural (BIC), con la categoría de paisaje histórico. Y el dilema que surge es si el municipio debe apostar por el aprovechamiento turístico y cultural de sus minas (siguiendo la estela de La Unión) o permitir su explotación, y todo lo que eso conlleva. Toma cuerpo la hipótesis de que una de las exploraciones en busca de mineral será en el coto de los Perules, pegado al casco urbano. Sus pozos y terreras reciben a diario a visitantes interesados en conocer el singular paisaje industrial.
En el equipo de gobierno hay preocupación, ante el dilema de no saber qué es mejor para el pueblo. La ‘patata caliente’ puede que le llegue finalmente al próximo primer edil mazarronero, que, si se cumple el pacto de investidura, será el socialista Francisco García para lo que resta de esta legislatura. El relevo (o cambio de papeles) al frente del ejecutivo local (una alianza de cuatro formaciones políticas) será en julio, cuando el actual alcalde, el independiente Ginés Campillo, dejará el cargo para asumir las competencias (Urbanismo, es el plato fuerte) de García.
Existe una tercera vía: quien asegura que la protección cultural y la reactivación de las minas no tienen por qué ser incompatibles. La Dirección General de Cultura ha defendido hasta ahora esa posibilidad. “La catalogación no significa que no se pueda hacer nada sobre ese bien de interés”, mantienen desde este departamento. Es más, hay quien apunta que reflotar las explotaciones mineras puede abrir una línea para financiar la puesta en valor de algunos de los elementos más destacados que todavía se mantienen en pie en el distrito. Esa inversión sería con cargo a la empresa que retome las extracciones.
Atrás quedó el proyecto de habilitar un parque temático en los cotos. Desde que se anunció la idea (hace una década) la única novedad es que cada vez queda menos que proteger, debido al abandono y al expolio. Quien quiera acercarse a conocer el patrimonio minero de Mazarrón tiene a su disposición, hasta el mes de marzo, tres recomendables exposiciones con fotografías de gran formato. Su autor, Juan Francisco Belmar, hace una llamada de atención a los ciudadanos para que contribuyan a su conservación.
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Pérez Piñero y la NASA
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Miguel Rubio | 09-12-2013 | 20:42| 0

Ahora que la NASA quiere cultivar nabos y albahaca en la Luna, me viene a la mente el nombre de Emilio Pérez Piñero. El arquitecto calasparreño, premio Auguste Perret, el ‘Nobel’ de esta profesión, fue fichado, en los años sesenta del pasado siglo, por la agencia aeroespacial de Estados Unidos para que diseñara unos invernaderos que iban a ser montados en el satélite de la Tierra con el fin de realizar experimentos botánicos. Como recuerda María del Carmen Pérez Almagro, investigadora de la Fundación Pérez Piñero, el arquitecto recibió por carta, a través de su amigo el proyectista Félix Candela, el encargo y un plano de la Luna, y se puso manos a la obra. Realizó la maqueta y las pruebas de resistencia, pero entonces la NASA le comunicó que “tenía dificultades económicas para llevar a cabo este proyecto, y no se ejecutó finalmente”.

Emilio Pérez Piñero, en 1961, con una de sus maquetas.

 

Pérez Piñero fue un adelantado a su tiempo. Pero su prometedora carrera se vio truncada por su prematura muerte. Falleció el 8 de julio de 1972, a los 37 años de edad, en un accidente de tráfico en Castellón cuando regresaba de una de sus visitas a Salvador Dalí. El arquitecto y el extravagante artista fueron muy amigos. El pintor de los relojes blandos le encargó la cúpula de su teatro museo de Figueres y ambos soñaron con un proyecto urbanístico en la costa de Cadaqués.

La carrera del arquitecto calasparreño despegó cuando todavía no había terminado sus estudios. En 1961, con 26 años, ganó el VI Congreso Internacional de la Unión de Arquitectos, celebrado en Londres, por un diseño de un teatro ambulante. Pérez Piñero, que junto a Isaac Peral y Juan de la Cierva forman el trío de inventores más destacados que ha dado la Región, se hizo famoso por sus estructuras ligeras, transportables y fáciles de montar empleadas para cubrir grandes espacios. Entre sus obras, destacan la carpa para albergar la exposición ‘España 64. XXV Años de Paz’; el teatro transportable para acoger los festivales de España y la cúpula para Cinerama.

Emilio Pérez Belda, junto a una de las piezas de su padre.

Su arquitectura móvil y que no requiere de grandes inversiones mantiene su vigencia en estos momentos de crisis cuando se tiende a unos proyectos más respetuosos y sostenibles. Recientemente, la obra de Pérez Piñero protagonizó un encuentro internacional de expertos en Sevilla. Y hoy, martes, su hijo, Emilio Pérez Belda participa en un coloquio internacional, en México, sobre construcción de cubiertas arquitectónicas, con una conferencia en la que abordará las estructuras realizadas para la NASA y para la Armada estadounidense (Navy). Si le interesa la obra de este genio, puede visitar Calasparra, donde está la fundación que lleva su nombre. Aquí dejo algunas claves para aprovechar mejor la excursión. Buen viaje.

 

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500 años convocando a los fieles
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Miguel Rubio | 04-12-2013 | 17:40| 2

La iglesia de San Andrés de Mazarrón recupera sus campanas. La noticia tiene más miga, porque se trata de los bronces más antiguos aún en funcionamiento de la Región. Datan de 1530 y solo ‘La Mora’ de la Catedral de Murcia es anterior. Eso sí, esta campana, fundida en 1383 para conjurar las tormentas, se conserva en el museo de la seo y ya permanece muda. Quien se acerque hasta Mazarrón (por cierto, este sábado hay una visita guiada, con salida a las 11 horas desde la plaza del Ayuntamiento) y se detenga a ver la nueva espadaña de San Andrés (que no a todos gusta porque, dicen, desentona con el conjunto), reparará en que son tres las campanas. Dos pertenecen a este templo y la tercera procede del convento patronal.

Las tres campanas, tras ser bajadas de la torre de San Antonio.

Las tres estaban en la torre de la iglesia de San Antonio de Padua, cerrada al culto desde hace años a la espera de su restauración. Los dos bronces originales son los más grandes. La campana ‘San Andrés’, que mide 78 centímetros de diámetro, luce una imagen de la Virgen de la Leche y un Ecce Homo. ‘María’, el otro bronce, es diez centímetros más pequeño. Lleva la inscripción ‘Reina del Cielo y Puerta del Paraíso’, en alusión a la Madre de Dios, y tiene grabada una Virgen con el Niño, de estilo gótico. Ambas campanas llevan el escudo del marqués de Villena, quien las sufragó. También mandó levantar esta iglesia, con un artesonado mudéjar que es su mayor joya. El noble acudió en el siglo XVI a explotar las canteras de alumbre. El negocio se lo repartió con el marqués de los Vélez, quien a su vez edificó el templo de San Antonio de Padua, a unos pocos metros. Según una leyenda que me contaron en una ocasión, este último noble decidió tener iglesia propia el día que acudió a San Andrés a oír misa y comprobó que el señor de Villena no le había esperado para iniciar el oficio religioso.

Si pincha aquí encontrará una completa relación con las campanas que llaman a los feligreses en todos los rincones de la Región. Los expertos que actualizan esta web destacan la importancia histórica de los bronces de San Andrés, que se hacían tañir con soga y desde abajo, y no por volteo. También recomiendan su protección como bien de interés. La Consejería de Cultura, por su parte, asegura que autorizó tanto el traslado como la restauración. Y en cuanto a la nueva espadaña indica que una empresa especializada [‘Tradición en relojes y campanas’, que así se llama] “propuso un modelo de estructura probado con éxito en otros lugares patrimoniales, que permite una lectura limpia, además de ser un sistema mecanizado de volteo y toque”.

Espadaña colocada en San Andrés.

En cualquier caso, ahora que Mazarrón se dispone a levantar un museo municipal, quién sabe si se ha perdido la oportunidad de depositar allí esas campanas con tanta historia, para una mejor contemplación por parte de vecinos y visitantes.

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Cuando Eiffel pasó por Murcia
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Miguel Rubio | 02-12-2013 | 16:11| 0

Ahora que se vende un trozo de la torre Eiffel, conviene recordar que el famoso ingeniero francés también dejó su huella en la Región. Su obra más famosa por estas tierras está en Ulea y se la conoce (no podía ser de otra forma) como la Casa Parisina. Enclavada en el centro del pueblo, ahora es la residencia del cura y con sus miradores casi toca la robusta fachada de piedra de la iglesia de San Bartolomé, la más antigua de la comarca. El inmueble cumplió el año pasado su primer siglo de vida.

Casa Parisina, también conocida como Casa del Cura, en Ulea.

El cronista oficial de Ulea, Joaquín Carrillo, cuenta cómo vino a parar Gustave Eiffell (1832-1923) a estas huertas regadas por el Segura. El ingeniero entabló amistad con José Ríos Torrecilla, un adinerado empresario agrícola de la zona que tenía un puesto de frutas en el mercado central del París. Allí se conocieron y allí le recomendó las aguas termales de Archena para calmar las dolencias reumáticas que padecía. A Eiffel, los primeros baños le sentaron bien y regresó otros dos años más. En una de sus estancias, Ríos Torrecilla le expresó su deseo de que diseñara los planos de su nueva residencia, y el proyectista francés accedió. Por dentro, la vivienda ha perdido todo su encanto, pero por fuera sigue pareciendo una casa de cuento.

No es la única obra atribuida al ingeniero de la torre Eiffel. Así, se piensa, por ejemplo, que su obra más emblemática inspiró la construcción del Puente Nuevo de Murcia (1903). desde hace un tiempo solo de uso peatonal. En La Unión, una leyenda señala que la Casa del Piñón (1899) cuenta en su interior con una cúpula metálica diseñada por Eiffel. Y en Mazarrón se le asigna la escalera de caracol que une las dos plantas del edificio del Casino, levantado a finales del siglo XIX, cuando el pueblo vivía una de sus épocas doradas gracias a la riqueza de sus minas.

Escalera del Casino de Mazarrón.

Ahora, Juan Pedro Calventus, estudiante de Arquitectura Técnica de la Universidad Politécnica de Cartagena, ha arrojado luz sobre la autoría de esta última pieza. Calventus duda de que la escalera del Casino de Mazarrón sea del ingeniero francés. “Puede ser de la escuela de Eiffel, pero lo veo difícil, porque no ha quedado ninguna referencia escrita”, argumenta. Este estudiante, que espera tener acabado su trabajo en unas semanas, explica que el Casino se construyó aprovechando una antigua casa burguesa levantada a principios del XIX. Destaca su fachada posterior, con detalles modernistas, como sus elementos de forja, el cerramiento de madera y su coronación en zinc, un mineral abundante en los cotos mazarroneros. Hoy día, el inmueble no es ni siquiera la sombra de lo que fue. Cerrado y abandonado, el Ayuntamiento todavía no sabe cuándo lo rehabilitará. Una pena.

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Un barco fenicio del siglo XXI
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Miguel Rubio | 27-11-2013 | 18:57| 0
 
 

Con pino carrasco del parque natural Montes de Málaga se está construyendo en los astilleros Nereo de la capital andaluza una réplica navegable del barco fenicio hundido en la mazarronera playa de La Isla. De mantenerse los planes previstos, la nueva embarcación será botada el próximo verano, y surcará el Mediterráneo hasta la antigua ciudad de Tiro (ahora en Líbano), haciendo escalas en varios puertos. Por supuesto, la nave recalará en Mazarrón, y también en Cartagena. En la iniciativa, auspiciada por la Unesco, colaboran varias instituciones (el Ministerio de Cultura, el museo Arqua y la Fundación Málaga) y el objetivo es que la singladura sirva para llevar un mensaje de “paz y concordia” a los pueblos ribereños, según los promotores, a la vez que se recuerda “aquella sociedad de industrias locales” y la “vorágine que provocó la llegada del alfabeto semita a todos los rincones, la nueva forma de roturar los campos y los adelantos de la industria metalúrgica”.

Boceto del barco fenicio que se construye en Málaga.

Juan Manuel Gambero, arqueólogo de la Fundación Málaga, ha contado los detalles del proyecto en el marco del congreso internacional que sobre el barco fenicio se ha celebrado en Mazarrón. Un encuentro de expertos que ha cumplido las expectativas: ha servido para arrojar luz sobre la conservación del pecio y para remarcar la importancia de estos restos arqueológicos, que finalmente se quedarán en la localidad costera.

La construcción de la réplica de la nave original, hundida hace 2.700 años en mitad de un temporal cuando estaba cargada de mineral, se realiza con herramientas artesanales y con las mismas prácticas de los carpinteros semitas de la costa Sirio-Palestina del segundo milenio antes de Cristo. Así no se emplea ni un solo clavo metálico, sino que las tracas se ensamblan con espigas y lengüetas de olivo. Además, el calafateado se hará con cáñamo y para el embreado se recurrirá a resina vegetal. El alcalde de Mazarrón, Ginés Campillo, se ha interesado por el proyecto y quiere comprobar en persona el estado de los trabajos, por lo que visitará Málaga la próxima semana.

El casco de la nave, en los astilleros Nereo.

La nave, con una tripulación máxima de catorce marineros, medirá 8,16 metros de eslora, 2,20 de manga y tendrá 1,20 de altura hasta la tapa regalada. Portará vela cuadrada de algodón con tiras púrpuras y blancas, ocho remos y un timón de popa. Asida al mástil llevará un ánfora para el agua, tal y como se encontró en el pecio. En la proa irán pintados los ojos de Horus. Lo que no está decidido (aunque sí aparece en los bocetos) es si en la parte delantera del barco también se colocará un ‘hippo’ (cabeza de caballo) y una cola de pez en la popa. Muchos ya sueñan con verlo surcar la bahía de Mazarrón.

 

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Sobre el autor Miguel Rubio
Mazarrón, 1967. Periodista de 'La Verdad' y guía oficial de turismo.

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