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Carlos Escobar | 26-03-2017 | 08:02

 

Muchos de los grandes maestros dedicaron composiciones a personas de su entorno que, en cierto modo, pasaron a la historia ligadas a la generosidad del músico en cuestión. Una de las mujeres que quedaron inmortalizadas por una dedicatoria de W. A. Mozart fue su alumna Franzisca Jacquin, la cual tuvo el honor de estrenar el Trío para piano, clarinete y viola en Mi bemol K.498, conocido como el trío de los bolos (Kegelstatt), tocando su piano con el compositor a la viola y el célebre Anton Stadler al clarinete.

Vamos a tener la oportunidad de escuchar esta obra interpretada por la pianista Beatriz Gómez García, el violista Luis Manuel Vicente Beltrán y la clarinetista Rocío Parreño del Amo en la XXIª edición de Cuadros con Música y se han brindado a comentarnos aspectos muy interesantes sobre la partitura y la preparación del concierto.

Beatriz comenzó los estudios de piano por iniciativa de sus padres, pero decide dedicarse por entero a la música cuando, en palabras de ella, descubre los momentos maravillosos que día a día le regala la inquietud por mejorar con su instrumento, llegando a ser un complemento indispensable en su vida. Desde su punto de vista, “el tercer movimiento- Rondeaux- es el de mayor despliegue técnico y virtuoso, con grandes contrastes para el piano al combinar fragmentos solísticos con los de acompañamiento del resto de voces”.

Luis Manuel decidió dedicarse a estudiar profesionalmente la viola porque “el mundo de la música es en el que más cómodo me siento desde niño”. Su instrumento era uno de los preferidos de Mozart y quizás por ello tiene un especial protagonismo en el tercer movimiento (Rondeaux): “Tiene una parte muy dramática en modo menor que contrasta profundamente con el carácter alegre y sencillo del resto”.

Rocío, titulada en Humanidades y Estudios Sociales, tiene su referente en un tío que es profesor de música y clarinetista como ella. Sobre la importancia del instrumento en el Clasicismo y en la obra de Mozart, opina que “aunque es más famoso el Concierto para clarinete y orquesta del compositor de Salzburgo, en el Trío Kegelstatt, el instrumento tiene intervenciones importantes tanto como solista, sobre todo en el primer y tercer movimientos, como a dúo con la viola y el piano”.

Los tres músicos coinciden en que el segundo movimiento (Menuetto) “es el más interesante a nivel colectivo por la búsqueda de una sonoridad conjunta. Hemos realizado un trabajo específico y minucioso en este sentido, así como en la correcta ejecución de cada entrada y en la interacción del trío”.

Dado que hay momentos de la obra en los que parece que cada instrumento es un personaje de una historia, su profesor de música de cámara, Gabriel Lauret, les sugirió escuchar una ópera de Mozart para que captasen la intención de la pieza: “A nivel camerístico todos participamos a la vez y nos contestamos mutuamente. Es necesario que hablemos con el instrumento, pero también que escuchemos, miremos, confiemos, respetemos y aprendamos y nos comprometamos con los otros dos componentes”.

Escuchando los valores que defienden estos jóvenes músicos, creo que ellos van a disfrutar y nos van a hacer disfrutar con esta genial y singular obra de Mozart.

 

Lunes 27 de marzo, 20 horas. Aula de Cultura de Cajamurcia de Gran Vía de Murcia. Trío para piano, viola y clarinete de Mozart. Conferencia sobre el cuadro de Antoine Watteau “Embarque para la isla de Citerea” por el profesor Germán Ramallo Asensio. Entrada libre hasta completar aforo.

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