La Verdad

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Hablar, cantar, rezar.
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Carlos Escobar | 28-07-2017 | 09:09

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El Festival Internacional de Música Antigua de Sierra Espuña cierra la edición de 2017 con dos magníficos conciertos en Aledo. Hoy viernes, a las 21 horas, el violinista y director musical Manfredo Kraemer ofrecerá un programa muy interesante y el sábado a la misma hora, tendrá lugar la Early Music Night con la participación de los ensembles Les Tambourins, Pretérito Imperfecto y Zaïre.

Desde estas páginas quiero felicitar a los organizadores y a los músicos participantes de este cuidado festival de Música Antigua, ya que han logrado sus objetivos al tiempo que han incrementado el valor cultural de nuestra región, con un evento singular y atractivo para el aficionado a la buena música.

Hablar con Manfredo Kraemer sobre música es tan instructivo que le he pedido opinión sobre algunos de los aspectos esenciales de la Música Antigua. Para el violinista argentino, las diferencias entre el violín barroco y el clásico moderno radican en cuestiones que son cosméticas, por un lado, y referidas a su funcionamiento, por otro: “Sobre el instrumento en sí, hay que decir que el puente está diseñado de otra manera y que el alma interior y la cadena son mas finas, lo que hace que su sonido sea distinto por los muchos armónicos agudos que contienen y que los dotan de un brillo muy especial con quizás algo menos de volumen que un violín clásico moderno”.

Un aspecto clave del violín Barroco para Kraemer es la utilización de cuerdas de tripa pura de cordero o vaca tal y como se hacía históricamente: “Además, las cuerdas graves están entorchadas, es decir, rodeadas por un hilo de cobre o plata, que junto a las otras, dan este timbre tan distinto y un sonido más colorido o con más textura”.

Desde 2004 Manfredo es responsable de la cátedra de violín barroco en la Escuela Superior de Música de Cataluña. Una de las diferencias fundamentales para él no está tanto en el instrumento, sino en el arco, ya que modula el sonido para convertirlo en un discurso inteligible. El arco evolucionó a lo largo de las distintas fases del Barroco adaptándose a los gustos musicales de la época, pero con una forma y una técnica de manejo muy distintas al violín moderno. La distribución del peso es distinta, estando el centro de gravedad más situado en el talón, haciendo más liviana la punta, lo que nos permite modular el sonido con más inflexiones: “La interpretación musical barroca hace más atención en la gramática, la prosodia y los signos de acentuación. No es un sonido sostenido, sino con muchas modulaciones. Podríamos decir que si las cuerdas del violín se corresponde a las cuerdas vocales generadoras de sonidos, el arco representa la boca que es donde se articula el habla, y en la música barroca es más importante hablar que cantar”.

La experiencia del Festival Internacional de Música Antigua sitúa a Murcia entre los lugares más destacados donde se celebran eventos de este tipo. Sin embargo, países como Alemania, Francia, Holanda, Norte de Suiza, Austria e Inglaterra van muy por delante en este asunto del resto de Europa. Para Manfredo todo esto tiene que ver con la historia de la música: “Allí nacieron los movimientos de revitalización de la Música Antigua, como una reacción a lo que se consideraban como excesos de la gran música sinfónica. En Alemania y en el ámbito germánico se sigue interpretando mucha música en las iglesias, sobre todo en las protestantes luteranas, donde ésta es una parte fundamental de la liturgia y de la idea de quien canta, reza dos veces”. Además, en Francia, hay un gran apoyo institucional del gobierno y de las empresas que esponsorizan tanto microfestivales como eventos de más peso sobre Música Antigua.
Manfredo Kraemer se formó en la ciudad alemana de Colonia y ha formado parte del célebre conjunto Musica Antiqua Köln, bajo la dirección de Reinhard Goebel. Desde entonces ha desarrollado una intensa carrera artística como violinista y director, colaborando también con importantes ensembles como Les Arts Florissants, Les Musiciens du Louvre, Anima Eterna y Cantus Köln. En 1996 crea junto a Pablo Valetti, Balázs Máté y Alessandro de Marchi, The Rare Fruits Council con el que realiza destacadas grabaciones musicales: “Es difícil elegir un disco entre todos los grabados con The Rare Fruits Council, pero quizás destacaría el primero que hicimos sobre Heinrich Ignaz Biber y que se tituló Harmonia Artificiosa-Ariosa. Estoy orgulloso porque empleamos violines escordados o desafinados (es decir, afinados en distintas maneras), así como un órgano de iglesia en lugar de uno normal positivo, en un intento de aproximarnos lo máximo a lo que se hacía en la época.”

Si quieren disfrutar hoy en directo del arte de este fabuloso violinista, tienen más información en la web http://www.earlymusicaledo.com/Festival/ , donde tienen un enlace para conseguir las entradas vía internet, que es la única manera de adquirirlas.

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