Lo del otro día en San Sebastián que tenía tintes de una pantomima, resaca del Festival de Cine, terminó siendo un engendro al servicio del entorno batasuno y de la banda terrorista. Una conferencia perpetrada por Kofi Annan, entusiasta promotor de la Alianza de Civilizaciones, y por Gerry Adams, el Otegi norirlandés, no podía acabar

