Más empatía y menos pegatina

Seamos serios. Aquí no sabe nadie lo que pasa ni nadie sabe qué es lo mejor que se puede hacer para salir de ésta. El desconcierto es total. Los políticos de cualquier signo confían en que su jugada salga bien y, en el medio plazo, haya resultados, entendiendo que será un éxito todo aquello que no suponga la ruina. En el caso del Gobierno de España, desbordado por el escenario financiero internacional y por unas autonomías a las que no se mete en cintura, se ha emprendido un camino, de resultado incierto (porque nadie puede predecir con certeza qué ocurrirá) y en el que, de la mano de Bruselas, nos jugamos nuestra supervivencia.

Es cierto que, a diferencia del gobierno anterior, se están tomando medidas, muy desagradables y duras para todos. Sé lo que digo. Como autónomo tendré que pagar tres puntos más de IVA, subida que asumiré directamente, y dispondré de menos liquidez porque en lugar de retenerme un 15% en factura en concepto de IRPF, el porcentaje ascenderá a un 19%. Ciertamente insufrible. A pesar de todo ello, no creo que el Gobierno sea un suicida y pretenda, como gritaban los sindicalistas la pasada semana que “quieran acabar con todo”. Se trata de una consigna absurda e interesada.

Así que, creo que se puede defender la determinación del Gobierno. Pero ya está.  Yo, que como millones de españoles sufro las consecuencias de esta crisis de manera personal y directa, entiendo el sacrificio pero no voy a salir como un loco a hacer una defensa entusiasta de ciertas medidas. Si hasta quienes las anuncian dicen que son duras y desagradables, ¿qué contribución haría yo alabando las medidas? Y al contrario, ¿qué aportaría si me alineara con quienes sólo se dedican a dar manteca al PP y que, como alternativa, presentan la nada más absoluta o, a lo sumo, una legión de lemas escritos en cartones? Ni se me pasa por la cabeza.

Creo, sinceramente, que esos simpatizantes y simpatizantos que, por ejemplo, inundan las redes sociales, muchos de buena fe, otros creyendo que hacen un buen servicio a la causa en un bochornoso intento de proselitismo barato, en realidad creo que hacenun flaco favor al Partido Popular. Es una defensa tan pueril como perjudicial. La respuesta al lógico cabreo de los ciudadanos no puede ser una reafirmación en el culto al político de turno ni una adhesión cerril y cargada de ignorancia a cualquier medida que anuncie el gobierno. La respuesta debe ser de comprensión, de empatía y de compartir el sufrimiento de las personas, lo que se traduce en una mejor comunicación y en medidas que la sociedad perciba que hacen a los políticos copartícipes de la situación. No seamos tan obtusos como para pensar que todos los que se quejan por esta situación son socialistas ni sindicalistas liberados (a los que, sin duda, también hay que meter mano).

Quien tiene claros sus valores y sus ideas no necesita estar haciendo propaganda de pegatina y bandera todos los días ni enrocarse en el “y tú más”. Ser críticos no es en absoluto incompatible con defender unas siglas, un esquema de valores y una forma de entender las cosas. A pesar de todo, parece que todavía hay quien no ha entendido que el Partido Popular tiene una responsabilidad que va más allá de resolver la crisis económica y que incluye evitar que la desafección entre ciudadanos y políticos termine derivando en una ruptura de desagradables consecuencias para todos. A mi entender, es el único partido en España que a día de hoy tiene la infraestructura y la capacidad para hacerlo.

Facebook Twitter Stumbleupon Delicious More More More
laverdad.es

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.