Factores que provocan insomnio

insomnioSon varios los factores que provocan insomnio, por ejemplo la luz influye también en nuestro dormir aunque es más soportable que los ruidos. Otros factores son la almohada, el colchón, las sábanas, todos ellos minucias sin importancia aparente pero que destacan mucho para esa clase de personas que cuando viajan no hacen más que extrañar la cama a la que se han acostumbrado.

Nuestra habitación y nuestro entorno

El marco explicativo de cómo intervienen todos estos factores en nuestro concilio con el sueño es que, en primer lugar, el dormir tiene bastante de reflejo condicionado y de costumbre que lo favorece. Si se cambian unos elementos acostumbrados y se es especialmente sensible a su ausencia, puede sobrevenir un insomnio cuya duración puede ir hasta que nos acostumbramos a cosas distintas o hasta que volvemos a nuestra costumbre.

En segundo lugar está el hecho de que la mente permanezca en un cierto estado de alerta. Aunque no nos demos cuenta, mientras dormimos, somos conscientes de alguna manera de lo que ocurre a nuestro alrededor. Por ello, es muy conveniente anticipar y corregir la posible aparición de elementos ambientales que puedan perturbar nuestro sueño. Nuestra alerta es tan delicada y la costumbre de dormir en un modelo ambiental conocido es tal, que a nadie debe extrañarle el caso del matrimonio que dormía cerca de la vía del tren y todas las noches oían pasar mientras dormían el puntual expreso de las cinco de la mañana. Cuando una buena noche el puntual tren no pasó a su hora, los dos esposos se levantaron sobresaltados a las cinco en punto y se preguntaron el uno al otro: ¿Qué ha sido ese ruido?

Las condiciones meteorológicas son también factores importantes como posibles causas de insomnio. El calor es uno de los que más es preciso cuidar. El que haya pasado sin costumbre varias noches al lado de un puerto de mar en verano sabe lo difícil que puede resultar dormirse cuando el calor se pega al cuerpo en forma de sábanas pegajosas. A otro nivel, el calor excesivo de la habitación en que se duerme puede influir, sin que él no durmiente se dé cuenta, en la aparición de su insomnio.

La presión atmosférica, causante de esos do-lores de cabeza cuando cambia el tiempo. La humedad que conocen perfectamente los que padecen de reuma. Hay toda una serie de factores climáticos que pueden ser causantes de insomnios más o menos prolongados.

Se ha especulado también sobre la importancia de otros muchos componentes de nuestro exterior, como la evolución de los astros, la orientación de la cama en relación con el eje terrestre y las corrientes magnéticas que recorren el planeta. Lo cierto es que esto último parece más un sacar los pies del tiesto, y sólo conduce a provocar la aprehensión de muchas personas ya demasiado predispuestas a no dormir.

El azúcar en la diabetes

remedios caseros para la diabetesEl sensor del nivel de azúcar y los remedios caseros para la diabetes se han conseguido miniaturizar lo suficiente pero no se ha podido hacer lo mismo con la parte mecánica que debe almacenar y liberar la insulina continuamente según las necesidades.

En torno a los niveles de azúcar en la diabetes son varios los equipos de investigadores y las firmas que en la actualidad desarrollan dicho proyecto ya que la patente de un pequeño ingenio que funcionara con precisión proporcionará pingues beneficios a los primeros que lo consigan.

Otra idea consiste en utilizar células productoras de insulina en el tratamiento de la diabetes. Aunque las dificultades con que se encontraron los audaces investigadores que lo intentaron por primera vez parecían insuperables éstos no se amedrentaron. En primer lugar estaba el problema del rechazo.

Investigaciones sobre el nivel de azúcar en la diabetes

Dado que debían utilizar células beta procedentes de otros individuos o incluso de otras especies el implacable ejército inmunológico del receptor acaba una y otra vez con las células que se inyectaban frustrando estos primeros intentos terapéuticos.

Si fuera posible colocar una barrera física entre las células beta trasplantadas y el receptor de manera que éstas pudieran absorber los nutrientes y liberar la insulina —una molécula de un tamaño relativamente pequeño—, pero que a la vez impidiera el paso de anticuerpos y células defensivas el injerto quedaría protegido del rechazo.

Así nacieron los injertos encapsulados en membranas de diversos materiales inertes, hoy día técnicamente bastante bien resueltas. Pero había otro problema: ¿de dónde sacar suficientes células beta para tratar a millones de diabéticos? Por desgracia todavía no se ha descubierto la forma de cultivar estas delicadas células en el laboratorio y los métodos para su aislamiento y purificación son altamente complejos y costosos.

Aunque se utilicen páncreas de animales se precisa un buen número de ellos para proporcionar la cantidad de células beta necesarias para tratar un solo enfermo.

En 1983 un equipo de científicos de la Universidad de California en San Francisco insertaron el gen responsable de la síntesis de insulina humana en un tipo de células de hipófisis de ratón. Éstas no sólo fabrican y liberan insulina sino que además son fáciles de cultivar por lo que pueden obtenerse —al menos en teoría— en cantidades ilimitadas.

Pero existía una dificultad más: estos híbridos genéticos no son capaces de regular la cantidad de insulina que fabrican en función del nivel de glucosa en la sangre. Aunque no fueron patentadas por sus creadores varias muestras de estas células portadoras del gen de la insulina fueron cedidas a un equipo de bioquímicos de la Universidad de Texas que estaban investigando sobre la diabetes. Descubrieron que estas células no podían regular su producción de insulina porque les faltaba un gen, el llamado GLUT-2, que hace que la glucosa penetre en su interior.

Lo que han hecho Christopher Newgard —el líder del equipo— y sus colegas es, pues, introducirles el gen GLUT-2. Las células resultantes, ya capaces de responder a las demandas de insulina y fácilmente cultivables en el laboratorio, serán encapsuladas en un plástico inerte de una pared muy fina y porosa, constituyendo un pequeño páncreas que podrá implantarse bajo la piel de los pacientes diabéticos.

Dos equipos de científicos, uno de la universidad Washington, en San Luis, y otro de la firma de Massachussets BioHybrid Technologies Inc., han realizado simultáneamente los primeros ensayos en animales con minúsculos páncreas muy similares pero fabricados con células beta de animales encapsuladas en un cilindro de 2,5 cm de longitud —que ha desarrollado una firma americana especializada en plásticos—. Los resultados han sido bastante satisfactorios.

Para el doctor Newgard, sin embargo, las células no son aún perfectas, ya que segregan pequeñas cantidades de otras hormonas, por lo que deben perfeccionarse antes de probarlas en humanos, lo que no cree que sea factible antes de tres a cinco años.

La diabetes como enfermedad social

la diabetesLas razones por las que debe ser considerada la diabetes como enfermedad social son numerosas. La diabetes, por la mayoría de sus características, constituye indudablemente un problema médico-social de especial importancia y a continuación se expondrán las razones por las cuales hace de esta enfermedad tan importante socialmente.

Razones para considerar la diabetes como enfermedad social

Ante todo, su gran frecuencia y la progresiva difusión de la misma en todos los estratos sociales, confirmada por las más recientes estadísticas de todos los países.

En segundo lugar, el hecho de que se trata de una enfermedad que posee una base predominantemente constitucional-hereditaria, en la que la predisposición puede transmitirse con carácter familiar. Además, se trata de una enfermedad que actúa perjudicialmente sobre la natalidad: entre las causas de debilidad sexual, de impotencia, de esterilidad, y en general entre los factores de baja natalidad, la diabetes ocupa un lugar muy importante.

Además, constituye una enfermedad que actúa negativamente sobre la prole y la raza: en los descendientes de diabéticos se suelen observar condiciones de debilidad orgánica hereditaria.

Finalmente, la razón última y más importante por la que la diabetes debe ser considerada una enfermedad social de especial relieve es su curso clínico, su carácter de más o menos inhabilitación de la persona y la necesidad de constantes tratamientos médicos, de asidua asistencia y de frecuentes controles de laboratorio que la misma impone.

La diabetes es una enfermedad de larga o muy larga duración, que crea una serie de complejos problemas de carácter terapéutico, profiláctico y también económico, tanto por el elevado coste del tratamiento y de la asistencia, como por sus repercusiones negativas sobre las capacidades laborales de los sujetos afectados, en la doble hipótesis de que afecte a individuos ya insertados en el ciclo laboral o bien a jóvenes que todavía se están preparando para poder desarrollar determinadas funciones en el futuro.

Por consiguiente, es indudable que la diabetes debe incluirse entre las enfermedades que exigen especiales previsiones y medidas de carácter social.

El problema social de la diabetes puede compendiarse esencialmente mediante un estudio profiláctico o preventivo o un estudio curativo y asistencial.

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