“Es un caramelo servido en copa”. Así describía un grupo de miembros de la Cofradía del Vino Reino de la Monastrell la sensación de descubrir Alceño Rosado
2011 Monastrell, un jumillano de Bodegas Pedro Luís Martínez, para orgullo de uno de sus directivos, presente en la reunión. Saltándome la norma de no hablar en este blog de los productos que no me entusiasman, por aquello de cumplir la excepción, rompo una lanza en favor de nuestros rosados en detrimento del inmerecidamente afamado lambrusco. Por favor, antes de poner este espumoso italiano en tu mesa, dale una oportunidad a maravillas llenas de frescor, juventud y fáciles de maridar como Alceño Rosado. Y encima, con la que está cayendo, a un precio asequible para cualquiera.
Porque estamos perdiendo la sana costumbre de consumir rosado, al igual que blancos, para las comidas de tapas y combinaciones ligeras, así como en los aperitivos. Qué mejor momento para reivindicar esta referencia que el verano y con un rosado de la tierra ampliamente premiado: BACCHUS de PLATA 2004, Medalla de Plata del XVIII Certamen de Calidad Vinos de Jumilla e incluido en la Guía de los 300 Mejores Vinos de España.
Antes de hablar de su rosado, echemos un vistazo a la historia de las Bodegas Pedro Luís Martínez. A mediados del siglo XIX los trastornos producidos en la viticultura europea por la plaga de la filoxera causaron la rápida extensión del cultivo del viñedo en la comarca de Jumilla. En 1870 y aprovechando estas nuevas circunstancias, un emprendedor corredor de vinos llamado Roque Martínez fundó junto con dos socios la primera bodega comercial de Jumilla.
Su hijo Pedro Luis Martínez García, ya en solitario, hizo prosperar el negocio familiar durante la primera mitad del siglo siguiente de tal forma que, hasta el día de hoy, el nombre Pedro Luis Martínez es sinónimo de vinos de calidad y solvencia empresarial. En 1929 sus mistelas consiguieron el Gran Premio en la Exposición Universal de Barcelona.
En 1957 la propiedad y la gestión de la bodega pasaron a la siguiente generación. En este periodo la bodega amplió su capacidad hasta alcanzar los 3.500.000 litros, adquirió nuevos edificios, modificó los antiguos y se modernizó con nuevos medios técnicos. En ese momento ingresó en la Denominación de Origen de Jumilla.
En el año 1983 la empresa se transformó en sociedad anónima, adoptando el nombre actual de Bodegas Pedro Luís Martínez S.A., cuyos accionistas eran en su totalidad descendientes directos del fundador. La gestión se mantuvo dentro del entorno familiar.
Hoy, la bodega, controlada por la cuarta generación de la familia, cuenta con modernas técnicas de vinificación, como equipo de frío, estrujadora de rodillos de caucho, prensa de membranas y embotelladora, estando embarcada en un programa de inversiones con el que esperan mejorar al máximo el nivel de calidad de los vinos, como resalta la propia empresa en su web.
El actual equipo de gestión y técnico de la bodega está dirigida desde 1999 por el enólogo Juan Miguel Benítez García, empeñado en experimentar nuevas referencias que le han valido diversos galardones. Elaborados a partir de las variedades Syrah, Tempranillo, Monastrell, Macabeo y Airen, se comercializan con el nombre de Alceño. Estos empresarios vinícolas han incorporado una segunda marca llamada Genio Español, vino tinto que procede de la variedad predominante: la Monastrell.
Como Alceño es el primer rosado del que hablo en este blog, vamos a dar una somera explicación de la elaboración de los rosados y su posicionamiento comercial y social. El sistema de producción es muy similar al que se utiliza en el blanco, pero utilizando los mostos primeras, que a su paso por los materiales sólidos del proceso arrastran consigo el peculiar tinte algo coloreado, como detalla Bodegas Castaño en su web. No hay crianza y tampoco es el resultado de mezclar blanco y tinto. De hecho, el primer vino que produjo el hombre era rosado. Como suele decirse, fue el vino bíblico.
Pero las modas han modificado mucho su valor social y comercial. Mientras que en los últimos años el cava y el champán rosado han conquistado a los gurús que marcan tendencia y las vinotecas los venden como lujos glamurosos para fiestas de postín y comidas en barcos y chiringuitos de las playas más cool, los vinos de color frambuesa se han visto perjudicados por ser precisamente más económicos. Por mucho que nos quejemos de crisis y merme la capacidad adquisitiva del personal de a pie, seguimos glorificando lo que más cuesta. Si es caro, es bueno. Y no siempre es así. El vino rosado tiene su papel en la gastronomía y hay que devolvérselo por justicia y por sensatez económica.
Por eso no demos más vueltas. Toma nota para la comida o la cena con tu gente de hoy mismo:
Alceño Rosado 2011 Monastrell
Rosado tranquilo.
D.O.: Jumilla.
Variedades: 85% Monastrell y 15% Syrah.
Características del viñedo: Situados en alturas comprendidas entre los 600 y los 800 metros sobre el nivel del mar, en suelos pedregosos y calcáreos y con rendimientos máximos por cepa de sólo 1,5 kgs.
Graduación alcohólica: 12.95% Vol.
Acidez total: 5,6 gr./lt.
Temperatura de servicio: 7-8ºC
Nota de cata: Color frambuesa brillante. En nariz, intensos aromas frutales y a flores. En la boca es intenso y equilibrado, con un largo postgusto y un retrogusto muy agradable con reminiscencias de fruta madura (información obtenida en la web de la bodega).
Maridaje: Ensaladas de pasta o arroz, arroces de verduras o de marisco, con aves, etc. También platos de pasta con salsas de hortalizas o verduras, pizzas, aperitivos o entrantes.
Precio: 3-5 euros
Puedes comprarlo en cualquier supermercado o en tu tienda de vinos preferida, pero como ya es habitual en las bodegas, Pedro Luis Martínez cuenta con su propia tienda on line.
¿Cómo ha resultado el ágape regado con este rosado? ¿Has echado de menos al lambrusco?
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