Como escribí en uno de mis primeros posts, confío plenamente en que los vinos murcianos poseen un altísimo potencial para conquistar los pudientes mercados anglosajones, dominados por los australianos, neozelandeses, californianos, argentinos y chilenos. Ni qué decir de los vinos franceses, considerados el colmo de la exquisitez cuando se trata de honrar con un regalo

