La Verdad
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Violencia e impunidad
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LV | 15-01-2012 | 05:20

En los últimos diez años de barbarie terrorista quedaron impunes casi un centenar de atentados de ETA, que causaron cinco muertos y 81 heridos, así como cuantiosos daños materiales. Los autores no han podido ser detenidos ni puestos a disposición de la Justicia. Este viernes, los padres de Marta del Castillo, la joven asesinada en Sevilla, han visto cómo la sentencia condena únicamente al exnovio Miguel Carcaño y deja en libertad a los tres adultos acusados de participar o encubrir el crimen. El cuerpo de Marta del Castillo sigue sin ser encontrado para desesperación de sus padres. Hoy se cumple un año de la salvaje agresión al consejero de Cultura, Pedro Alberto Cruz, que estuvo a punto de costarle la pérdida de la visión en un ojo. La juez ha archivado el caso por «falta de autor conocido» y, por el momento, este brutal ataque se queda sin castigo. Pese a los esfuerzos policiales y judiciales, son por desgracia numerosos los delitos en nuestro país en los que las víctimas de actos violentos comparten el sufrimiento añadido que acarrea la impunidad porque los culpables logran escapar a la acción de la Justicia. Además de quedar sin reparación, las víctimas llegan a ser en ocasiones estigmatizadas o sometidas a una maledicencia social que multiplica cruelmente el dolor por el daño sufrido. El relativismo moral puede llegar tan lejos que hay quienes se muestran comprensivos con el ejercicio de la violencia en función de quien sea el perjudicado. Así ha ocurrido durante décadas en el País Vasco. Lo hemos visto también en casos de violencia de género y xenofobia. Cuando se frivoliza con estos asuntos no sólo se minimiza la repudiable naturaleza de la violencia, también se echa sal sobre las heridas abiertas en la dignidad de las personas. La condena tibia, el olvido y la banalización de esos actos son dardos lacerantes para toda víctima de la violencia, sea quien sea. Como la inmensa mayoría de la sociedad murciana, ‘La Verdad’ rechazó con contundencia la agresión contra Pedro Alberto Cruz y ha querido ahora, al cumplirse un año del ataque, reconstruir las investigaciones policiales desde la misma noche del suceso hasta su archivo por parte de la juez, a fin de arrojar luz sobre este caso sin resolver. Lo que sigue en las páginas siguientes es una larga crónica de investigación, elaborada por el periodista Ricardo Fernández, que relata de forma contextualizada el curso de las pesquisas a partir de fuentes cercanas al caso, las diligencias policiales y el contenido del sumario. En este reportaje se recogen y analizan las claves de la investigación que fueron tenidas en cuenta por la Brigada de Información en un caso marcado por la ausencia de testigos y una pista: el teléfono sustraido al consejero en el asalto, que a la postre no permitió tirar del hilo hasta los agresores. La información de nuestro veterano especialista en tribunales y sucesos desvela datos inéditos de la investigación sobre el joven detenido como principal sospechoso, puesto en libertad 72 horas después sin cargos, y del fallido seguimiento telemático al móvil del consejero. El episodio más sorprendente que sale a la luz fue la reactivación en agosto de la investigación del ‘caso Cruz’, tras la macabra llamada de madrugada a Ramón Luis Valcárcel de un falso secuestrador, con el móvil (robado o perdido) de su hija menor.

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