La Verdad

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Ciudadanos ejemplares
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Alberto Aguirre de Cárcer | 06-01-2013 | 08:18

Cuando el Rey reclamó en su mensaje navideño una política con mayúsculas para hacer frente a la crisis, trasladaba un sentir mayoritario de la ciudadanía española. Esa política de altas miras en la que prime el interés general es ahora más precisa que nunca en la medida en que buena parte del rumbo de 2013 dependerá de grandes reformas políticas pendientes, empezando por la más urgente y siempre demorada, la que afecta a la administración pública. La enquistada incapacidad para trabar consensos entre los dos grandes partidos y la indecisión en profundizar en los cambios que hoy resultan ineludibles son pesadas rémoras que ralentizan todavía más la salida del pozo. Pero no todo dependerá de lo que decidan y hagan Rajoy, Rubalcaba, Valcárcel o Tovar. El curso de los acontecimientos estará determinado en buena medida por la capacidad de la sociedad civil para encarar este año con la decisión y el ánimo necesario para remar cuesta arriba como en otros momentos muy difíciles de nuestra historia. Cierto es que el cuerpo social está al límite de su resistencia. Así lo refleja el último barómetro del CIS, en el que el 79% de los españoles piensan que la economía estará igual o peor dentro de un año. Motivos ciertamente hay para el pesimismo en el futuro cuando, después de cargar sobre sus espaldas todo tipo de recortes y subida de impuestos, los ciudadanos no perciben todavía ninguna mejoría. Mientras el Gobierno de Rajoy intenta evitar un rescate económico, la sociedad española, atribulada y empobrecida, pide a gritos un rescate anímico que le dé energía para continuar. Pese a todo, hay quien saca fuerzas de flaqueza. La actividad de los voluntarios sociales de la Región, reflejada hoy en las páginas del periódico, es una buena prueba de la existencia de una invisible legión de personas solidarias y comprometidas que, lejos de caer en el fatalismo y el inmovilismo, arriman el hombro en la Región de Murcia. Como ellos, hay otros muchos en los ámbitos de lo público y lo privado que, a pesar de lo que arrecia, se esfuerzan por cumplir con sus obligaciones con los demás en el peor de los contextos posibles. Ahora más que nunca resulta necesario visualizar estas historias de ejemplaridad pública. Sobre todo, si algunas personas que ocupan posiciones de poder ejercen una función desvertebradora o relativizan comportamientos execrables, como la corrupción, contribuyendo a la desmoralización de la ciudadanía y a la tolerancia de comportamientos contrarios al bien común. Estos voluntarios de Cáritas, Cruz Roja y Jesús Abandonado son la antítesis de aquéllos que evaden impuestos, trafican con influencias o ejercen sus responsabilidades públicas o privadas de manera deshonesta. Ojalá cunda el ejemplo y veamos a lo largo de 2013 en la Región una mayor implicación social de los agentes económicos, más pensamiento crítico y formulación de propuestas alternativas de quienes desde la sociedad civil deberían ser referentes morales e intelectuales para el conjunto de la ciudadanía. Como apunta el filósofo Javier Gomá, la responsabilidad del ejemplo concierne a todos los hombres y mujeres por igual, pues vivimos en una red de influencias mutuas de la que no podemos escapar. Tomemos todos nota.

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