La Verdad

img
2017
img
Alberto Aguirre de Cárcer | 08-01-2017 | 06:58

Acontecimientos geopolíticos inesperados o nuevas tecnologías disruptivas amenazan cualquier vaticinio en este interconectado mundo. Incluso en nuestro ámbito más cercano puede aparecer un ‘cisne negro’ de profundo impacto

La prospectiva es un área científica en horas bajas. Y a donde no llegan los expertos difícilmente podemos aspirar el resto. Quién iba a predecir hace un año la victoria electoral de Donald Trump o del ‘Brexit’ británico, con todos sus inopinados efectos adversos para nuestra economía. Todo lo que sucede adquiere verosimilitud retrospectiva a posteriori mientras que muy poco puede preverse por adelantado. Intentar lo segundo es meterse directamente en un charco: si el futuro nunca fue predecible, hoy lo es menos que nunca. Acontecimientos geopolíticos inesperados o la aparición de nuevas tecnologías disruptivas pueden dar al traste con cualquier vaticinio en nuestro interconectado mundo. Incluso en el ámbito más cercano puede surgir un imprevisible ‘cisne negro’ de profundo impacto. En las siguientes páginas, la Redacción de ‘La Verdad’ selecciona y detalla lo que previsiblemente será noticia durante 2017, aunque, habida cuenta la larga experiencia acumulada en incumplimientos, todo lo relacionado con el calendario de las infraestructuras habrá que tomarlo con pinzas. Ya hemos perdido la cuenta del número de años esperando para los siguientes doce meses la llegada del AVE a la Región o el comienzo de la regeneración de Portmán.

El año en la Región arranca con mayor incertidumbre política que económica. Igual que 2016. Esta vez no hay citas electorales, pero las sombras de una crisis política están ahí, a la vuelta de la esquina, por la suerte judicial del presidente Pedro Antonio Sánchez, cuyo caso podría verse esta misma semana en el TSJ y que está a la espera de lo que pueda suceder con el ‘caso Púnica’ en la Audiencia Nacional. Una situación inédita que suscita preocupación en unos y esperanzas en otros, pero que de una u otra forma va a tener una fuerte incidencia en la vida pública regional. Dependerá de muchos factores, la mayoría en clave nacional, lo que pueda pasar, en un momento político que está marcado por la negociación de los Presupuestos del Estado y los congresos de las principales formaciones.

La situación económica se presenta menos turbulenta. Aparentemente. Con los Presupuestos regionales aprobados, un crecimiento por encima del 3% y un pacto por el empleo recién firmado con sindicatos y empresarios, es posible que el viento de cola mantenga a la economía murciana en la senda del crecimiento, aunque con cierto freno por los efectos del ‘Brexit’ en las exportaciones y la llegada de turistas británicos. Lo más sorprendente de la economía regional no es su crecimiento por encima de la media, ya que es la tónica general de las últimas décadas cuando España empieza a salir de una crisis. Es el hecho de que el sistema productivo regional se ha fortalecido en los años más duros gracias a un sector, el agroalimentario, que consolidó sus mercados exteriores. Y lo ha hecho con un crecimiento mínimo del crédito bancario, tirando fundamentalmente de sus propios ingresos. El incremento del autoempleo, como consecuencia forzosa de la crisis, es otra nota positiva. La insuficiente industrialización, y la falta de empresarios en el sector turístico con la visión y pujanza demostrada por el agroalimentario, ha frenado la traslación de ese crecimiento al mercado de trabajo, que no ha encontrado aún un motor que pueda sustituir a la construcción. Ha sido el sector servicios el que dio signos de recuperación, con un creciente incremento del consumo, permitiendo bajar un 9% la tasa anual de desempleo. La temporalidad y precariedad siguen siendo altas y cabe hablar de crecimiento, pero no de bienestar económico para una gran parte de la población. Ese es uno de los grandes desafíos regionales de 2017, en el que ineludiblemente habrá que avanzar por más que se quiera obviar el problema de la desigualdad social, cuya resolución pasa, además de por el crecimiento, por un empleo de calidad.

Lo más esperanzador para el nuevo año es la capacidad demostrada por la sociedad murciana para hacer frente a las adversidades económicas, lo que aporta una inyección de optimismo en medio de la ruidosa batalla política regional, que además resulta engañosa. Tras la aparente inestabilidad y oculto tras el ruido declarativo partidista, hoy hay un sistema político más plural, transparente, participativo y con mayor control político de quienes tienen la responsabilidad de gobernar por deseo de los votantes.

Los comentarios están cerrados.

Otros Blogs de Autor