Blogs

La ‘casa de los horrores’

Rajoy se desplaza por las alturas en modo avión. No asume la gravedad del fallo de la ‘Gürtel’. Temeraria fue la reacción de Sánchez. Orear el edificio institucional por higiene democrática es necesario pero insuficiente. Hay que gobernarlo

Se supone que en tiempos de tribulación no conviene hacer mudanzas, pero en pleno órdago independentista catalán hemos obviado ese consejo jesuítico y la política nacional ha entrado en fase convulsiva. En solo una semana hemos transitado de la ridícula crisis interna de Podemos por el chalé de Galapagar a contemplar el vergonzante descenso del exministro Zaplana a los infiernos de la cárcel de Picassent y a no saber quién ocupará antes del verano el palacio presidencial de La Moncloa, tras la demoledora sentencia de la ‘Gürtel’ y la reactiva moción de censura presentada por Pedro Sánchez. Prisiones, palacios y chalés en el epicentro de la política nacional, convertida hoy en un auténtico trasunto de la ‘casa de los horrores’. A duras penas gobernable, con inmundicia a rebosar bajo las alfombras y fantasmas de la corrupción asomando por el altillo de los armarios. La inestabilidad de las vigas maestras de esta casa común ya presagia un final de legislatura agónico o anticipado. Estamos de regreso al laberinto por el imprudente comportamiento de algunos protagonistas de la historia. Atornillado al sillón, Rajoy se desplaza por las alturas en modo avión. Si no le llegan los mensajes es porque ha desconectado y no quiere verlos. La sentencia de la ‘Gürtel’ es devastadora. La Audiencia Nacional no solo castiga con 33 años de prisión al extesorero del PP, sino que condena también al partido a título lucrativo por beneficiarse de una trama de corrupción institucional surgida en su seno. Da por sentada la existencia de una caja ‘B’ al menos desde 1989 y duda de la veracidad del testimonio prestado por el presidente del Gobierno en el juicio. Que sean hechos del pasado, que no haya condena penal al PP, que la sentencia sea recurrible ante el Supremo, que haya un voto discrepante, que los jueces hayan introducido valoraciones personales que pueden exceder de lo jurídico o que el fallo no afecte a miembros del Gobierno son consideraciones que no minimizan el impacto de este varapalo judicial, al que seguirán más por las otras siete piezas pendientes de la ‘Gürtel’ y los casos ‘Lezo’, ‘Púnica’… Hablar de «casos aislados», como hizo Rajoy el jueves, da idea del desnorte ante la cascada de corruptelas que están dinamitando la marca PP ante el pasmo de sus votantes. Si el viernes compareció Rajoy después del Consejo de Ministros, fue más por la irritación tras la presentación de la moción de censura de Pedro Sánchez que por la asunción de la grave sentencia de la Audiencia Nacional. La reacción del líder socialista ha sido, por su parte, precipitada y ciertamente temeraria porque implica el apoyo de numerosos grupos parlamentarios, incluidos los independentistas, para formar un gobierno provisional del PSOE apoyado en solo 84 de los 350 escaños del Congreso de los Diputados. Orear la casa por cuestión de higiene democrática es necesario pero insuficiente. También hay que gobernarla. De salir adelante tal y como está planteada, se sustituiría un Ejecutivo popular en franca debilidad por otro quizá más frágil, y a expensas de las peticiones de los grupos separatistas a cambio del respaldo a la investidura. Hay pocas salidas a la coyuntura actual. O Rajoy demuestra con acuerdos y hechos que su Gobierno tiene aún sentido y no está agotada la legislatura, o debería comprometerse a un adelanto de las elecciones generales. Lo primero parece difícil tras haberle retirado Ciudadanos su apoyo. Hoy, todos los asuntos relevantes, desde el pacto de las pensiones al pacto nacional del agua o el nuevo modelo de financiación autonómica, están completamente en el alero o con un altísimo riesgo de posponerse por no se sabe cuánto tiempo más.

El abatimiento entre los populares de la Región de Murcia está más que fundamentado. Ha sido salir de la crisis de Madrid (Granados, González, Cifuentes) y entrar en barrena con Zaplana y la ‘Gürtel’. Y a todo eso se suman los casos judiciales domésticos (los múltiples de Pedro Antonio Sánchez, ‘Novo Carthago’, Mar Menor, la desaladora de Escombreras y ‘Nueva Condomina’). López Miras intenta como puede desmarcar su proyecto de lo anterior y fía sus expectativas a la marcha de la economía, impulsada por sus reformas y el empujón de las infraestructuras. Tras el debate sobre el estado de la Región, a mediados de junio, se conocerá la encuesta del Cemop, que retratará dónde está cada cual. También el PSOE regional, que se juega mucho con el envite personal de Pedro Sánchez. Sumido en su crisis interna por las incoherencias discursivas de Pablo Iglesias, Podemos es hoy una incógnita en la Región. Solo Cs, en virtud del nulo desgaste y la habilidad estratégica de Rivera, respira optimismo. El jueves negro del PP desencadenó un terremoto y sus ondas de inestabilidad alcanzan ya a todo el territorio nacional. Con consecuencias imprevisibles.

Temas

Las claves de la actualidad analizadas por el director editorial de La Verdad

Sobre el autor

mayo 2018
MTWTFSS
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031