La Verdad

img
Autor: Alberto Aguirre de Cárcer
'Don Vito', por carceleras
img
Alberto Aguirre de Cárcer | 14-10-2016 | 12:30| 0

En tono monocorde y sin guitarra, como mandan los cánones de este palo flamenco, ayer Francisco Correa se arrancó a cantar por carceleras en el juicio de la ‘Gürtel’. En pos de una rebaja en su condena, el artista del trinque también conocido como ‘Don Vito’ cogió el martinete y entonó una copla que salpica a Bárcenas, Ana Mato, su exmarido Jesús Sepúlveda y varios exalcaldes populares de la Comunidad de Madrid en todo tipo de trapicheos castigados por el Código Penal. Aunque Correa enmarcó sus negocios en la etapa de Aznar, cuando «Génova era su casa», los mismos que apelan hoy a la responsabilidad del PSOE en la búsqueda del desbloqueo institucional deberían asumir las propias por la existencia de esas corruptelas que presuntamente sirvieron para financiar el partido. Todavía ni siquiera se ha oído una petición de disculpas a la ciudadanía.

Ver Post >
El tiempo entre costuras
img
Alberto Aguirre de Cárcer | 12-10-2016 | 12:48| 0

La gestora del PSOE, haciendo suya la oferta de Susana Díaz de «coser» la brecha para recuperar la unidad perdida, ha atemperado los ánimos, pero está lejos del consenso preciso para el comité federal que debe decidir si se abstiene en la investidura de Rajoy. Los siete diputados catalanes ya advirtieron ayer de que no se moverán del ‘no es no’, aunque suponga quebrar la disciplina de partido. Si hay abstención, que parece lo más plausible ante la perspectiva de desastre en unas terceras elecciones, va a hacer falta mucho hilo. Ambos bandos se han dejado el cuerpo cosido a puñaladas y del primer sondeo electoral no sale bien parada la supuesta triunfadora. Los votantes preferirían antes a Sánchez que a Díaz. A la lideresa le ocurre lo que a la Cruzcampo. Que gusta en Andalucía, pero mucho menos fuera. Y lo sabe.

Ver Post >
Pintan bastos
img
Alberto Aguirre de Cárcer | 09-10-2016 | 8:54| 0

La descarnada guerra por el poder en el PSOE entre los sanchistas y los barones críticos se ha desvelado como una crisis más profunda que difícilmente encontraría solución con un congreso extraordinario y nuevas primarias. Si este partido está abocado a un debate más profundo en un congreso de refundación se sabrá con el tiempo, pero está claro que la brecha no obedece solo a una dicotomía entre el ‘no es no’ a Rajoy y una abstención en la investidura para recomponerse en la oposición. Al partido que más se parecía a España le han achicado los espacios Ciudadanos y Podemos, que le intenta arrebatar cuando le conviene las señas de identidad de la socialdemocracia. El PSOE es el partido que más ha avanzado en democracia interna, aunque eso no le ha servido para ganar elecciones porque la legitimación interna que confiere la elección directa por las bases, como se ha visto, no garantiza un liderazgo sólido. Ni dentro ni fuera del partido. Más aún en una organización poco propicia a la cohesión ideológica porque está estructurada con un modelo ideado en los años 70, donde cada federación intenta imponer sus propios mensajes e intereses territoriales en un juego de equilibrios con la ejecutiva federal. Esta disputa interna perjudica seriamente a los socialistas murcianos en sus expectativas, dado que evoca directamente a sus propias batallas, aquellas que le hicieron perder el poder y luego la empatía social. Al PSOE le lastra en la región más española la indefinición de su modelo territorial, basado en un apuesta por el federalismo que nadie sabe explicar, y la ausencia de un criterio unitario en asuntos territoriales que son clave para Murcia, como la política hidrológica, totalmente dependiente del trasvase Tajo-Segura. Ahora que pintan bastos, el PSRM no puede obviar su particular reflexión. Gran parte de su poder municipal depende de un volátil apoyo de Podemos. Si el PP no logró solucionar las grandes carencias de los murcianos en 20 años, y sigue siendo de lejos el partido con más respaldo social, es obvio que el PSRM se lo tiene que mirar a fondo. Siempre que quiera ser un partido de mayorías y alternativa de gobierno.

Ver Post >
El Gobierno, en su encañizada
img
Alberto Aguirre de Cárcer | 09-10-2016 | 8:01| 0

El empeño en la pasarela es incomprensible. No existe estrategia de conservación, en ningún espacio natural relevante del mundo, que incluya nuevas infraestructuras que acentúen el riesgo de masificación turística

Quien haya recorrido, a pie o en bicicleta, el triángulo formado por el Parque Regional de las Salinas de San Pedro del Pinatar, la playa de la Llana y las charcas de lodos de Lo Pagán estará de acuerdo conmigo en que es un paseo de excepcional belleza por un paraje natural único. Estoy convencido de que respondería afirmativamente cualquiera de mis amigos de fuera de la Región si, ‘in situ’, le preguntara si apoyaría una pasarela, medioambientalmente aceptable, que comunicara esa ruta con la zona norte de La Manga. Pero seguro que la opinión sería diferente, si antes o después, le informase de que científicos de la UMU, por encargo de la Consejería de Fomento, concluyeron que cualquiera de las alternativas posibles produciría daños a un frágil ecosistema que está ya bastante degradado.

No encuentro nada reprochable, al contrario, en que el Gobierno regional busque potenciar La Manga y el Mar Menor como destino turístico, siempre que no sea a costa de dañar la laguna, su principal valor y atractivo. Como no cabe suponer que esa sea la intención del Ejecutivo no termino de entender, como muchos ciudadanos, su tozudo empeño en un proyecto como la pasarela de Veneziola a la Llana, más aún en las actuales circunstancias. Buscando la cuadratura del círculo (preservar la laguna salada e impulsar las infraestructuras turísticas al mismo ritmo), el Ejecutivo regional se ha metido en su propia encañizada de la que no sabe salir. Quizá ha olvidado, o no quiere asumir, que no existe ninguna estrategia de conservación de la biodiversidad en ningún espacio natural relevante del mundo que incluya nuevas infraestructuras que acentúen el riesgo de masificación turística. El Ejecutivo debe armonizar múltiples intereses, pero no puede olvidar cuál es hoy la prioridad y la principal amenaza. La consulta realizada este verano a los bañistas de las playas de La Manga incumple directamente el Convenio de Aarhus, ratificado por España y que fija los criterios sobre el acceso a la información, participación pública en la toma de decisiones y acceso a la Justicia en materia de medio ambiente. Después de acertadamente crear un comité científico independiente y multidisciplinar que estudie en profundidad la situación del Mar Menor, el Gobierno rozó el género bufo con un sondeo en base a un escueto papelito repartido en las playas y en un portal de participación donde la multiplicidad del voto no está técnicamente imposibilitada. Si como dice la Consejería el encargo a la UMU sobre la pasarela fue exclusivamente un dictamen genérico, la pregunta es por qué se malgasta el dinero de todos. El colofón fue la afirmación de que no se hará la pasarela sin el aval de una declaración de impacto ambiental, toda una obviedad hablando de un enclave natural protegido con muchas figuras jurídicas. Todas las opiniones de la ciudadanía merecen ser escuchadas, pero a diferencia de lo que ocurre con los votos, no todas tienen el mismo valor. La mía, por ejemplo, no puede equipararse a la de cualquier científico implicado en el estudio del Mar Menor porque su nivel de conocimiento e información es muy superior. Si alegremente y sin ningún rigor se utilizan las consultas populares para legitimar decisiones políticas previas nos encontraremos ante un ardid inaceptable que puede dar al traste con ese esfuerzo colectivo por mejorar la participación ciudadana en los asuntos públicos.

Frente a los anteriores del mismo signo, este Gobierno regional ha dado pasos en materia de transparencia y participación que, siendo tímidos, suponen un avance positivo. Pero la ejecución de sus decisiones estratégicas no siempre están acompañadas de la eficacia y seriedad que se precisan para avanzar en los estándares del buen gobierno. Con demasiada frecuencia, la potente estrategia de comunicación que despliega resulta inútil porque no puede enmascarar una evidente falta de coordinación en la toma de decisiones de las distintas Consejerías en temas donde convergen sus competencias, como es el caso del Mar Menor. Esto es lo que ocurre cuando todo el peso político se sustenta en la figura del presidente y el juego consiste básicamente en centrar balones templados al área para que los remate el delantero centro. Si la estrategia no está clara, no todos corren con igual intensidad o entienden el juego en equipo a su manera, llega el barullo y los goles en propia meta.

Ver Post >
La universidad ya no es elitista
img
Alberto Aguirre de Cárcer | 07-10-2016 | 9:01| 0

La universidad, la pública como la privada, está cambiando muy deprisa hacia no sé dónde. La singularidad del mundo académico regional me tiene perplejo, aunque lo más probable es que servidor, desde hace años alejado de las aulas como docente, está completamente desfasado. La ciencia de excelencia nunca tuvo muchos apoyos externos en los campus, pero ahora, bajo la frivolidad imperante, se sitúa también en un segundo plano desde dentro, con centros superiores de enseñanza que brillan más por sus exitosos clubes deportivos profesionales que por sus laboratorios y su producción científica, o que crean cátedras de innovación ecuestre dando marchamo académico a nuevas terapias de eficacia científica no contrastada. La ‘buena’ noticia es que la universidad se ha abierto a la sociedad y ya no es elitista: mañana cualquiera puede ser catedrático honorífico o presidir una cátedra internacional.

Ver Post >

Etiquetas

Otros Blogs de Autor