La Verdad
img
Autor: Alberto Aguirre de Cárcer
El sudoku de Blanco
img
Alberto Aguirre de Cárcer | 29-08-2010 | 1:12| 0

La historia se repite. Vuelve el ‘sudoku presupuestario’ de Pedro Solbes, como lo tildó el ex vicepresidente hace cuatro años, pero ahora a la mesa del ministro de Fomento, José Blanco. Entonces también estábamos en un septiembre previo a unas elecciones autonómicas y se dirimía la distribución de las inversiones del Estado en las comunidades para los Presupuestos de 2008. Todo un rompecabezas que encendió el debate político y la disputa territorial. Irónico e inteligente, Solbes hablaba de ‘sudoku’ porque Zapatero le encomendó un puzzle con una pieza inamovible que lo condicionaba todo. Fue pactada por el presidente y Artur Mas en aquella reunión celebrada un sábado de enero de 2006 en La Moncloa, donde se fraguó el acuerdo político del Estatut. Esa pieza es la disposición adicional tercera del Estatut que convertía a Cataluña en la única comunidad con inversiones estatales garantizadas durante los próximos siete años (2007-2013), vinculándolas a su contribución al PIB nacional. El Gobierno de Manuel Chaves tomó nota y tiempo después alcanzó un acuerdo estatutario con Zapatero que blindaba un porcentaje de la inversión estatal en virtud del peso poblacional de Andalucía. Abierto el melón de las reformas estatutarias, Aragón siguió la misma senda. Con esas cláusulas de inversión, ineludibles porque los estatutos devinieron en leyes orgánicas, Cataluña y Andalucía eran las ganadoras de antemano del ‘sudoku’ de Solbes. Cuatro años después, agobiado por los sondeos electorales, el presidente Griñán se reunió este lunes con Zapatero para recordarle que Andalucía, en virtud de su estatuto, tiene derecho al 17,8% de la inversión. De esa forma arrancó 125 millones de los 700 millones recuperados para infraestructuras y anunció, 72 horas antes de que el ministro de Fomento lo explicitase en el Parlamento, que su comunidad era la más beneficiada de ese rescate. Como se comprobaría el jueves, las otras dos mejor paradas del ‘sudoku’ de Blanco han sido Cataluña y Aragón. Blanco rechazó que hubiera favorecido a comunidades cuyo gobiernos puede perder el PSOE, pero éstas ya partían de nuevo con ventaja por los acuerdos políticos que Zapatero cerró a lo largo de 2006 con Mas y Chaves. La última palabra no está dicha porque Elena Salgado precisó que los 700 millones, y por tanto la lista definitiva de obras, están supeditados a la negociación de los Presupuestos de 2011. Las perspectivas para la Región de Murcia, que recibió la pedrea de dos tramos de la autovía del Altiplano, no son halagüeñas en este inminente proceso de elaboración de las cuentas públicas. Ahí estarán esos blindajes estatutarios que hipotecan la política de inversiones estatales y perjudican a territorios históricamente marginados por su bajo peso poblacional (y electoral) como Murcia, donde se necesitan modernas infraestructuras de transporte tanto como el agua.

Ver Post >
Riadas
img
Alberto Aguirre de Cárcer | 22-08-2010 | 1:09| 0

La tromba de agua que ha originado daños por valor de más de un millón de euros en Águilas y serios destrozos en Mazarrón debería suscitar una seria evaluación sobre los esfuerzos acometidos en la prevención de las riadas que periódicamente azotan la Región. La furia torrencial de la lluvia caída el pasado martes destapó hechos puntuales difícilmente explicables, como la aparente permisividad del Ayuntamiento de Águilas con el temerario aparcamiento de vehículos en el curso de una rambla y la ubicación de viviendas en una zona proclive a las inundaciones en Mazarrón. Las características de la tormenta dejaron también en evidencia las actuales limitaciones técnicas y científicas para predecir con suficiente antelación la posible irrupción de estos fenómenos meteorológicos tan localizados. Lo sucedido no empaña la buena labor profesional de la agencia estatal Aemet, pero algunos detalles ocurridos durante este episodio deberían ser revisados internamente para mejorar este vital servicio, como el ‘apagón’ del radar regional durante un hora el día de la tromba o su incapacidad para detectar nubes tormentosas en capas bajas. Todo el análisis de los factores concurrentes en las inundaciones vividas esta semana no debe orientarse a la búsqueda de chivos expiatorios sino a extraer lecciones de posibles errores para que contribuyan a atenuar el impacto de estos fenómenos naturales extremos que se ceban con el sureste español. Es una amenaza bien conocida y en la que se ha avanzado mucho en los últimos años, a través de iniciativas como el Plan General contra las Avenidas en la Cuenca del Segura. Pero como ha informado ‘La Verdad’ a lo largo de esta semana, buena parte del trabajo está por hacer ya que aún hay cauces en localidades del litoral que siguen desbordándose por lluvias torrenciales. De nada servirán todos los esfuerzos si persiste la contumaz tendencia a ocupar zonas inundables con viviendas, cultivos e invernaderos, a variar el curso natural de las ramblas o planificar la ordenación del territorio sin tener en cuenta las peculiaridades meteorológicas y orográficas de cada lugar. A los dirigentes de distinto color político con responsabilidades en la administración central, regional y local hay que exigirles mejor coordinación y colaboración en la prevención de riesgos naturales. Afortunadamente, no hubo que lamentar víctimas en esta ocasión, pero la magnitud del riesgo debería encauzar este reto por sendas más constructivas y alejadas de esa riada de descalificaciones mutuas a las que no tiene acostumbrados parte de la clase política. Que esos lodos no degraden la gestión de lo público es la demanda de la mayoría de los ciudadanos en los tiempos que corren.

Ver Post >
Catarsis en el socialismo murciano
img
Alberto Aguirre de Cárcer | 15-08-2010 | 1:04| 0

Uno de los más relevantes atributos que determinan el nivel de la calidad de las democracias es la expectativa real de alternancia en el gobierno. Cuando cohabitan proyectos políticos alternativos con fuerte respaldo electoral, las tentaciones acomodaticias o arbitrarias son menores en quien detenta el poder, se robustece el control del Ejecutivo y se incrementan las posibilidades de alcanzar consensos de amplia aceptación social. El último barómetro del Centro de Estudios Murcianos de Opinión Pública (Cemop) reflejó, a menos de un año de las elecciones autonómicas y municipales, una situación bien distinta. Los socialistas del PSRM caían ocho puntos en estimación de voto, dejando una brecha de hasta casi 38 puntos de diferencia a favor del PP. El sondeo electoral fue realizado antes de que el presidente Zapatero anunciara el estricto plan de ajuste de las cuentas públicas que tantas consecuencias, incluida una huelga general convocada para otoño, ha traído en lo político, lo económico y lo social. Si se cumplieran esas perspectivas, el PSRM no ocuparía ni un solo puesto en la Mesa de la Asamblea Regional y perdería incluso dos senadores autonómicos. A la vista de este sondeo, pero también de otro interno sobre la valoración de los dirigentes del PSRM, el líder de los socialistas murcianos, Pedro Saura, se ha apartado de la carrera electoral para dar paso a otro candidato que, en caso de concurrir dos o más aspirantes, elegirán los militantes el 6 de octubre. Con el visto bueno de la Ejecutiva Federal del PSOE, que no ha puesto trabas a la salida de Saura a la luz de las encuestas, la Ejecutiva del PSRM busca un revulsivo que movilice a la izquierda, cohesione a un partido muy proclive a las luchas intestinas y consiga en las urnas un escenario distinto al catastrófico apuntado por el Cemop. Está por ver si las bases del partido optan por el continuismo con la elección de un candidato tutelado por Pedro Saura, que no dejará la secretaria general hasta 2012, o da un giro más profundo que busque la victoria en 2015 ante un rival sin la fortaleza de Ramón Luis Valcárcel. El debate está abierto entre los dirigentes que apuestan por un mero cambio de cabeza de cartel y los que abogan por rediseñar gran parte de la estrategia política, reorganizar el partido y renovar los mensajes para que calen con mayor eficacia en una ciudadanía que, con sus votos, mantiene a los socialistas en la oposición desde hace quince años. Crisis de liderazgo o crisis de proyecto. Ese es, en suma, el interrogante de fondo que tendrá que despejar la militancia socialista en un proceso interno que, por el bien de la sociedad murciana, debe ser respetado por el resto de partidos políticos y agentes sociales.

Ver Post >
Test de resistencia ciudadana
img
Alberto Aguirre de Cárcer | 08-08-2010 | 1:03| 0

Me lo contaba un amigo hipocondriaco en un escueto correo electrónico sobre sus vacaciones: «Lo de viajar por este país se está poniendo imposible. El cambio de aguas me está tocando los riñones y por la noche tengo delirios cuasimísticos por el calorazo. Ahora en serio, lo que de verdad me impide dormir es la duda de si me pillará la huelga de los controladores aéreos». Media España ha cerrado en agosto, pero algunos problemas enquistados y otros sobrevenidos por la crisis no dan tregua al ciudadano. El de los controladores ya es un clásico del verano que explota cuando toca negociar su convenio colectivo. No es la primera vez que estos 2.200 profesionales, por la vía de huelgas de celo o encubiertas, han impuesto su capacidad de intimidación para perpetuar un status laboral marcado por unos privilegiados salarios, el control sobre la organización de su trabajo y una capacidad decisiva para condicionar el acceso a la profesión. El ministro José Blanco ha tenido los arrestos necesarios para abordar la regulación y liberalización de la gestión del tráfico aéreo, una decisión conflictiva pero a la que estaba abocado por la deuda de 15.000 millones que arrastra AENA (el ente gestor de los aeropuertos) y por el proyecto comunitario del cielo único europeo que persigue, entre otros fines, reducir a la mitad el coste de volar en la UE. La respuesta de los controladores ha sido el anuncio de que irán a su primera huelga legal a partir de la segunda quincena de agosto, sin precisar la duración ni las fechas concretas, lo que ha tenido ya un efecto disuasorio en las reservas de vuelos y alojamientos, con las consiguientes pérdidas para el turismo y las líneas aéreas. Blanco, el único ministro visible en este arranque de agosto, tiene otro frente abierto con el recorte en obra pública. El lobby de los constructores reclama un plan de reestructuración y ayudas crediticias como las recibidas por la banca y el sector del automóvil. Mientras, los transportistas andan con la mosca detrás de la oreja ante la posibilidad de que Fomento implante la ‘euroviñeta’, una directiva que obligaría a pagar tasas por el uso de las autovías. Y antes de coger vacaciones, los ministros Corredor y Sebastián dejaron también sumidos en la incertidumbre a los promotores inmobiliarios por el recorte de las ayudas a la compra de vivienda de protección oficial y a los productores de energía fotovoltaica, fomentada por una retribución muy generosa, que afrontan ahora un drástica rebaja de las primas. Son muchos los colectivos damnificados por el repentino ajuste de las cuentas públicas que, como mi amigo, viven en la incertidumbre en un verano transmutado por la crisis en un auténtico test de resistencia ciudadana.

Ver Post >
Como cagancho en Almagro
img
Alberto Aguirre de Cárcer | 01-08-2010 | 1:02| 0

Descubrí la pasión popular por los toros hace más de dos décadas cuando tuve la fortuna de trabajar, mesa con mesa durante años, con una de las grandes figuras de la crónica taurina, el añorado Vicente Zabala, fallecido en un accidente en 1995 cuando viajaba a la Feria de Cali (Colombia). Pero siempre he contemplado el mundo del toro desde la barrera del periodismo, con la curiosidad propia de este oficio pero con un cierto distanciamiento. En realidad he disfrutado más con las críticas taurinas de Vicente Zabala o del también desaparecido Joaquín Vidal, con la belleza plástica de las imágenes de Ignacio Gil y con los rejonazos que se propinan los columnistas partidarios y detractores de José Tomás que con las faenas de las primeras figuras de la tauromaquia. Lo ocurrido en el Parlament de Cataluña con la prohibición de los toros tiene que ver muy poco con esas viejas controversias intelectuales en las que participaron Valle-Inclán, Gasset y Lorca del lado taurino y Unamuno, Larra y Lope de Vega desde el antitaurino, como describió ayer, en un artículo excepcional, César Oliva en las páginas de opinión de ‘La Verdad’. Las coordenadas del debate actual se sitúan en el marco de una estrategia del nacionalismo catalán más excluyente, de una clase política que aprovecha la legítima presión de los defensores de los derechos de los animales para apuntillar un símbolo de la cultura española. El resultado ha sido una prohibición que impide asistir en Cataluña a espectáculos taurinos, excepto los populares ‘carrebous’ que gozan de marchamo catalanista, y que nos retrotrae a los tiempos en los que había que viajar hasta los cines de Perpignan si se quería ver a Sylvia Kristel en todo su esplendor. Resulta paradójico porque sucede en la tierra que fue cuna del movimiento anarquista y libertario, donde una localidad (Vilanova i la Geltrú) desafió la prohibición franquista de los carnavales y donde los creadores burlaban de mil formas las censuras del tardofranquismo inspirados en el ‘prohibido prohibir’ del mayo del 68. La otrora Cataluña cosmopolita, aperturista, tolerante y moderna es invadida por un provincianismo nacionalista capaz de proponer, como hizo un teniente alcalde de ERC en 2006, la eliminación de los sombreros mexicanos de los puestos de venta de las Ramblas, aduciendo su nula relación con Cataluña. Pedir «que no se politice» una decisión tomada por la clase política, como hace Zapatero, es todo un contrasentido dirigido sólo a proteger las aspiraciones electorales de Montilla, quien, pese a su voto en contra, ha quedado para la historia del toreo peor que Cagancho en Almagro, aquel famoso torero de los años 30 que, preso del miedo al toro y a la ira popular, abandonó el ruedo protegido por la Guardia Civil.

Ver Post >

Etiquetas

Otros Blogs de Autor