La Verdad
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Autor: Alberto Aguirre de Cárcer
El carro púnico
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Alberto Aguirre de Cárcer | 05-06-2016 | 12:31| 0

El mundo es un carro de heno y cada uno coge lo que puede. En ese antiguo proverbio flamenco se inspiró ‘El Bosco’ para pintar hace 500 años una de sus obras más celebradas, ‘El carro de heno’. Es una de las joyas del Museo del Prado, que brilla ahora especialmente con motivo de la primera muestra monográfica dedicada en España a uno de los pintores más enigmáticos de la historia. El tríptico, dedicado al pecado, no puede estar más vigente. Si hubiera que trasladar a una pintura el sumario judicial de la trama ‘Púnica’ no habría mejor inspiración que la tabla de ‘El Bosco’, en cuya parte central, entre el cielo y el infierno, se ve a múltiples personas de toda condición que no dudan en cometer todo tipo de tropelías para coger una brizna de heno o el summum de alcanzar la cima del carro. Dinero, influencia, poder, privilegios… según los casos, porque en el fresco de la operación ‘Púnica’ hay de todo. Y es que fueron muchos los que entraron en contacto con el joven experto en nuevas tecnologías de la información, Alejandro de Pedro; el exalcalde cartagenero José Antonio Alonso; el exvicepresidente del PP de Madrid, Francisco Granados, y el constructor David Marjaliza. Una banda de presuntos que habría hecho del tráfico de influencias una forma de vida, repartiendo heno por aquí y por allí para lucrarse con dinero público, obtenido de muchos políticos que sucumbían a la tentación de encaramarse a lo más alto del carro. Hoy tienen la reputación por los suelos y un horizonte penal incierto. Otros respiran tranquilos. De haberse pinchado por orden judicial un teléfono más, el de José Antonio Alonso, el guiso habría sido monumental. Las ofertas de Alonso y De Pedro, Álex para los conocidos, han arruinado la carrera política de Juan Carlos Ruiz y amenazan la de Pilar Barreiro y Pedro Antonio Sánchez, que niega rotundamente haber firmado ningún contrato con la trama, aunque esté señalado por la Guardia Civil. Mi deseo es que Sánchez no aparezca en el escabroso cuadro que pronto pintará el juez. De lo contrario, el efecto sería devastador para la confianza de la sociedad murciana en sus políticos.

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Una gran región, pese a todo
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Alberto Aguirre de Cárcer | 05-06-2016 | 8:20| 0

No faltan argumentos para sacar pecho, pero tan ocupados estamos en reclamar lo que nos falta que olvidamos con facilidad preservar todo lo positivo que ya tenemos y nos distingue

Vivimos en una gran región. A pesar de que somos noticia nacional periódicamente por presuntos casos de corrupción, a pesar de que la brecha de desigualdad se ha acrecentado con la crisis, a pesar de que la población en riesgo de exclusión alcanza tasas lacerantes, a pesar de que el paro aún frisa cotas inasumibles, a pesar de que nos falta el agua que precisan nuestros cultivos, a pesar de que se nos castiga con una red ferroviaria del siglo XIX… A pesar de que nuestra región es manifiestamente mejorable en muchos aspectos, no todo es agua estancada, que diría Miguel de Unamuno. Todo lo contrario. Y es conveniente recordarlo porque los fracasos de algunos no deben dañar la autoestima de todos.

Goethe afirmaba que «para conocer a la gente hay que ir a su casa». A la nuestra vienen menos visitantes de los que nos gustaría. Y como el sentimiento de pertenencia a España prevalece por encima de cualquier otro, tampoco somos muy dados a proyectarnos al exterior o a exhibir orgullo de pertenencia a la Región. Estamos en el polo opuesto de los nacionalistas, excluyentes y expansivos. «Haced vosotros las leyes, dejadme a mí cantar las baladas de la nación», decía un teórico del nacionalismo vasco, como recuerda a menudo el historiador Fernando García de Cortázar. Puede que Murcia no saliera bien parada cuando se configuró el Estado de las autonomías, por el desgajamiento de Albacete y por la deficiente negociación de las competencias transferidas, pero no cabe decir que la Región de Murcia es hoy una pura construcción jurídica vaciada de sentimiento. Que haya sido históricamente territorio fronterizo y crisol de culturas nos ha blindado contra histrionismos identitarios, propiciando que las distintivas señas de identidad se vivan y se sientan hoy con la naturalidad propia de una tierra de acogida. El factor identitario y cohesionador existe y podría haber sido más acentuado si hubiéramos cuidado como se merece nuestro patrimonio histórico, cultural y natural, o si hubiéramos trabajado con más acierto la imagen que proyectamos al resto de España, aunque echar la vista atrás solo conduce a la melancolía o al victimismo. Sin perder ese espíritu crítico que es imprescindible para progresar, lo cierto es que no faltan motivos para sacar pecho.

Somos la quinta región más exportadora de España, la primera en el sector hortofrutícola. Se nos reconoce como los líderes nacionales en reutilización y depuración de aguas residuales. También como la capital europea de la economía social y lideramos el crecimiento de mujeres autónomas. Nuestras piscifactorías de atún rojo son las mejores de Europa, somos los mayores productores de zumos de la UE y una de cada dos lechugas exportadas desde España se cultiva en la Región. El hospital con mayor tasa de donación de órganos es La Arrixaca, un referente a nivel nacional en trasplantes hepáticos y de médula. Cartagena es hoy el municipio con más banderas azules del país y no hay provincia española con más fiestas de interés turístico internacional. Pocos nos ganan en solidaridad. La mejor muestra fue la respuesta social ante la tragedia de Lorca. Y en pocos lugares hay tanta sensibilidad con las enfermedades raras o con el problema de los desahucios. Escritores como Arturo Pérez-Reverte y María Dueñas dominan las listas de ventas, nuestros grupos de música rock arrasan en todo el país y el mejor atleta español de los últimos años se llama Miguel Ángel López y es de Llano de Brujas.

El Día de la Región, que se celebra el próximo jueves, debería servir para fijarse retos, depurar lastres y hacer revisión de lo positivo, incluido aquello que podemos perder si no actuamos con cabeza y decisión. La situación medioambiental del Mar Menor es un ejemplo paradigmático de indolencia administrativa. Desde hace tiempo estaban presentes las señales de alerta, pero no fue hasta que ‘La Verdad’ mostró recientemente en su página digital la situación creada en El Albujón cuando empezó a buscarse una solución urgente a un problema que amenaza a una laguna costera única en el Mediterráneo. Tan ocupados estamos en reclamar lo que nos falta que a veces olvidamos preservar todo lo positivo que ya tenemos y nos distingue.

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Así no, ministro
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Alberto Aguirre de Cárcer | 04-06-2016 | 9:38| 0

Defender la presunción de inocencia es defender un principio básico del estado de derecho, pero hacerlo a costa de la imagen de la Guardia Civil, por puro interés electoral, es reprobable, sobre todo si quien lo hace es ministro del Interior, aunque esté en funciones. El cabeza de lista del PP por Barcelona, Jorge Fernández Díaz, volcado ya con el 26J, afirma que el informe de la ‘Púnica’ relativo a Pedro Antonio Sánchez está plagado de «presuntos, eventuales y posibles», anticipándose a lo que debe determinar un juez, en un intento de desvirtuarlo refiriendo cautelas que son inherentes a toda pesquisa policial. Para colmo, pide investigar un presunto delito de revelación de secretos por la difusión del informe sin advertir que el juez levantó el secreto del sumario el 13 de mayo. Hay muchas formas de defender la presunción de inocencia sin necesidad de dar palos de ciego contra la UCO, el juez y los medios.

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Incógnitas
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Alberto Aguirre de Cárcer | 31-05-2016 | 8:30| 0

El informe de la Guardia Civil sobre Pedro Antonio Sánchez está bajo secreto, aunque recoge información ya conocida de pinchazos telefónicos: el entonces consejero se vio en el Hotel Las Letras de Madrid con el ‘cerebro’ de la trama, Alejandro de Pedro, y este comentó a un colaborador, un día después, que el asunto de su reputación ‘online’ estaba cerrado y que había que empezar a facturar un mes después. Sánchez asegura que rechazó la oferta y acreditó ayer que la Consejería de Educación no pagó nada a las empresas de ‘Púnica’. La exdirectora del Info tampoco firmó ningún papel y, sin embargo, el juez la imputó por entender que el presunto delito se habría consumado con su mero planeamiento y por los indicios de que se iban a utilizar fondos públicos. La cuestión es si hay algo más en el informe de la UCO sobre Sánchez que todavía no se conoce. Pronto se sabrá.

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BlaBlaJet
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Alberto Aguirre de Cárcer | 29-05-2016 | 7:58| 0

Lo peor de la escapada a Estambul es la reacción de quienes en 2008 dejaron sus obligaciones públicas y la dignidad institucional al pie de la escalerilla del ‘jet’ privado para viajar con un constructor implicado en casos de corrupción

Las democracias modernas se sustentan sobre dos pilares inquebrantables. El cumplimiento de la ley y el respeto por la vida privada, entendido, en palabras del filósofo Javier Gomá, como el derecho de cada ciudadano a elegir el estilo de vida que prefiera sin interferencias ni tutelas públicas. Pero cuando una persona decide asumir un cargo público ni siquiera es suficiente con el cumplimiento de la ley. Dar ese paso voluntario no implica la renuncia al derecho a la intimidad, pero comporta la aceptación de un plus de exigencia ética. Tanto en el plano público como en el privado, que dejan de estar disociados porque a partir de ese momento está en juego la dignidad y el buen nombre de la institución a la que se representa y queda formalizado un contrato de confianza con la ciudadanía. Esa ejemplaridad no solo es exigible a los políticos electos sino también a quienes ocupan cargos representativos en empresas, organizaciones sociales y todo tipo de instituciones con proyección pública. Y de igual manera que el incumplimiento de la ley tiene su reproche penal, los conductas contrarias a la ética cívica se enfrentan a la reprobación social. Esos comportamientos censurables van cambiando con los usos y costumbres y en función del entorno socioeconómico y político. Hoy el listón está mal alto que nunca, pero eso no es excusa para conductas que han sido rechazables a lo largo de toda nuestra historia democrática.

El viaje de placer a Estambul en el ‘jet’ privado de un promotor del exalcalde de Murcia, su exteniente de alcalde y el gerente de Urbamusa, con sus respectivas esposas, es completamente inapropiado, por decir lo más suave que se me ocurre. Lo mismo da que fuese en 2008 como hace una semana. Independientemente del medio de locomoción, el destino o quien pagase las facturas, entonces como ahora es injustificable que el alcalde de Murcia deje sus obligaciones para largarse de martes a viernes de ocio con un constructor con intereses en el desarrollo urbanístico del municipio. Abochorna a quienes votan al PP y a quienes gritan ‘No nos representan’ en las calles. El asunto es grave porque el fiscal ha pedido al juez que investigue si Cámara, Sánchez Carrillo y Roque Ortiz pagaron sus pasajes, el hotel, la limusina y otros gastos de su estancia en Turquía, ya que de no ser así estaríamos ante un presunto cohecho. Ya es raro que el adinerado empresario ofrezca viajar en su ‘jet’ a tan distinguidos representantes públicos y luego les clave 15.000 euros por pareja por subirse al avión. Sobre todo si lo que pretendía era pasar unos días de ocio en agradable compañía con quienes tendría interés en llevarse bien. Pero supongamos que es cierta la posibilidad más inverosímil y pagaron esa pequeña fortuna, como dicen, solo para darse ese gustazo, tan paleto, de viajar a tutiplén en ‘jet’ privado. Una especie de BlaBlaJet sufragado a escote donde lo único que compartieron el constructor y sus acompañantes fue el deseo de viajar a Estambul como ricachones. Esa hipótesis benevolente incluye al frugal exalcalde, aunque solo sacará cinco mil y pico euros del cajero y no realizara transferencias en todo 2008, según Hacienda.

Si a petición del juez aportan las facturas que acrediten esas pagos, la vía penal podría decaer, pero eso no redimirá de la ausencia de decoro demostrada con un viaje privado en compañía del promotor del convenio del Teatro Circo y otros proyectos. El mismo empresario que ya en un ‘finde’ de 2004 invitó a su despampanante yate al exconcejal de Urbanismo, Fernando Berberena, al jefe de planeamiento Joaquín Peñalver y a un intermediario implicado en el caso ‘Umbra’. El historial de este promotor, Ramón Salvador Águeda, es esplendoroso. El llamado ‘rey del ladrillo de Elche’ aparece como investigado en el caso ‘Umbra’, en el sumario judicial del PGOU de Alicante y en el del saqueo del Banco de Valencia. En todos esos casos de presunta corrupción, Águeda figura en connivencia con otros empresarios y políticos para supuestamente sacar provecho económico de actuaciones públicas.

Pero lo peor de todo, una vez conocida la escapada a Estambul, es la reacción de quienes en 2008 se dejaron la dignidad institucional al pie de la escalerilla para subirse en ese avión. Cuando se descubrió en 2012 que el Rey había aparcado su agenda de trabajo y se había desplazado a Botsuana en viaje privado para cazar elefantes, la mueca de desaprobación fue generalizada. Quien garantizó el éxito de la Transición, nos salvó del golpe del 23F y jugó un papel decisivo en el periodo democrático más largo de nuestra historia, tuvo la humildad de dirigirse de frente a los ciudadanos y pedir disculpas. «Lo siento mucho, me equivoqué y no volverá a ocurrir», dijo Don Juan Carlos para corregir su falta de ejemplaridad.

Pero aquí, quien ha legado un manto de sospecha sobre toda la gestión urbanística realizada en Murcia durante quince años, con un reguero de sumarios abiertos por corrupción, ha optado por el silencio, parapetándose tras sus abogados. No menos chocante ha sido la respuesta del actual edil de Fomento, Roque Ortiz, entonces gerente de la empresa pública que planifica el desarrollo urbanístico de la ciudad. Ortiz ha sido incapaz de explicar qué hacía en ese vuelo con un constructor al que solo conocía de «relaciones espontáneas», de lo que cabría deducir que estaba allí en su condición de gerente de Urbamusa. Lo menos que podía hacer la oposición, a quien Ortiz acusa de respirar veneno en un rapto de indignación por las «habladurías», era solicitarle explicaciones de los posibles vínculos de Urbamusa con los negocios de Águeda. Y presentar este asunto como un ataque a la privacidad es simplemente el colmo de tan vergonzante episodio. Un acto inapropiado no invalida toda una trayectoria sin tacha, pero su crédito como responsable público está bajo mínimos, afectando por extensión a quien le nombró edil. Si no vale el ejemplo del Rey, seguro que José Ballesta, que es hombre leído, tiene una cita de Gomá u otro intelectual para que Ortiz acabe de entender de qué va todo esto.

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