La Verdad

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Autor: Alberto Aguirre de Cárcer
La bomba demográfica
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Alberto Aguirre de Cárcer | 01-05-2016 | 7:34| 0

El futuro Plan Regional de Familia debería ser una buena oportunidad para encarar, con el consenso de todos los partidos políticos y los agentes sociales, la grave amenaza que supone la progresiva caída de la natalidad

Uno de los rasgos más acentuados de la vida contemporánea es que nada parece destinado a perdurar. La cultura de lo instantáneo, fugaz, desechable y obsolescente marca hoy más que nunca el devenir de nuestras sociedades. Esa sensación de temporalidad afecta también a nuestra propia visión de la condición humana y del mundo en el que vivimos. Pero como decía la filósofa Hannah Arendt, aunque hemos de morir no hemos venido solo a esto, sino a iniciar algo nuevo. Arendt insistía en que la natalidad es la gran oportunidad que nos permite actuar. «Cada nacimiento nuevo es como una garantía de la salvación en el mundo, es como una promesa de redención para aquellos que ya no son un comienzo». Sin embargo, la tendencia es justo la contraria. Como bien es conocido, España se desliza peligrosamente por una pendiente demográfica, configurándose una sociedad donde somos menos y cada vez más viejos.

En la Región no estamos tan cerca del abismo, pero la tendencia es igualmente preocupante. Si los aspectos filosóficos nos dejan fríos, atendamos a algo más prosaico: de seguir la caída de la natalidad nos podremos encontrar que en diez o quince años faltará población activa. Y de no cambiar las cosas, en treinta sería difícil evitar la quiebra del sistema de pensiones. La media de hijos por mujer en la Región fue bajando de 3,2 desde los años 70 a justo la mitad en la actualidad. No solo es una consecuencia de la recesión. Subyacen cambios sociales más profundos y de largo recorrido, como la incorporación de la mujer a la vida laboral en un contexto donde aún es muy complicado conciliar trabajo y familia. En los años 80 ya nos alejamos de lo que los expertos llaman tasa de reposición biológica, que garantiza el reemplazo generacional. Lo más dramático es que las encuestas del CIS revelan cómo la mayoría de la población desearía tener más de un hijo, pero las circunstancias económicas y la ausencia de una política de ayudas hacen desechar esa posibilidad. Queda mucho camino por recorrer. La oferta de plazas en las guarderías públicas, por ejemplo, sigue igual en la Región que hace 16 años y los centros subvencionados que ofrecen una alternativa complementaria no han terminado de asentarse. Entre la caída de la propia natalidad y la política de precios, que ahuyenta hoy a parejas jóvenes con salarios precarios, ni la red pública ni la privada incentivan las condiciones para los nuevos nacimientos. La creación de una Consejería de Familia y el nuevo giro más social del Gobierno de Pedro Antonio Sánchez está teniendo efectos positivos, sobre todo si se compara con lo anterior, pero todavía está lejos de haber dado una respuesta eficaz a este problema. El futuro Plan Regional de Familia, actualmente abierto a las sugerencias y reclamaciones de los murcianos, es una buena oportunidad para sentar las bases de una política más decidida y eficiente, en la que es necesario el mayor consenso político y la participación de los municipios, los agentes sociales y los expertos en este complejo tema. No va a ser fácil porque al punto de inflexión no se llegará solo con exenciones fiscales y ayudas públicas.

Las soluciones tampoco van a llegar de forma aislada a la Región si el ‘suicidio’ demográfico al que se encamina todo el país no forma parte del debate público. Puede que sea uno de los problemas más graves de la sociedad española y también uno al que menos caso se le hace. No deja de ser chocante por el peso tan relevante que en la sociedad española tienen las familias, toda una malla de seguridad en los peores momentos de la crisis. Basta recordar el escaso debate sobre la caída de la natalidad en la última campaña electoral para certificar que es un tema secundario en la agenda política. Lamentablemente no cabe esperar demasiado en la nueva cita a las urnas con los mismos candidatos que han protagonizado uno de los más tristes fracasos de la política al no lograr finalmente un pacto de gobierno. Pero no es de extrañar cuando cada cual interpretó el mensaje de cambio de la manera más oportuna para sus intereses. Quizá habrá que decir más alto y más claro que lo que pide la ciudadanía son pactos para alcanzar grandes acuerdos de Estado en asuntos como el que hoy nos ocupa en ’La Verdad’.

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Humo
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Alberto Aguirre de Cárcer | 28-04-2016 | 7:28| 0

El presidente Pedro Antonio Sánchez tomó una decisión acertada cuando, como recalcó ayer, «sacrificó plazos en favor del consenso social» en la llegada del AVE, aunque la causa del nuevo retraso se detectó oficialmente hace semanas y no tiene que ver con el cambio de fases. Ni siquiera con el soterramiento. Ahí patina. El colector de Emuasa afecta en un punto a la plataforma por donde debe pasar el tren, ya sea soterrado o provisionalmente en superficie. Allí lleva siete décadas esa conducción de Emuasa, pero por motivos que alguien debería explicar, o la empresa municipal de aguas no le informó de su red de tuberías a Adif o esta no se lo pidió a la primera. Solventar el entuerto puede suponer nueve meses de demora adicionales si no se logra una solución técnica que permita desviar el tubo y continuar a la vez los trabajos. Parece que se está en ello. Mientras, atribuir responsabilidades a quien no las tiene ni es justo ni contribuye a mantener ese deseado consenso social.

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Insolvencia
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Alberto Aguirre de Cárcer | 27-04-2016 | 8:04| 0

Empieza a ser entre penosa e indignante la insistencia de C’s en que las facturas irregulares fueron producto de un error administrativo cuando está constatado que hubo una orden política para manipular fechas y conceptos y así pagarlas a través de la Asamblea. No son facturas falsas porque los servicios se prestaron, pero se roza el supuesto de falsedad en documento mercantil. Se alega inexperiencia, pero hablamos de un partido fundado en 2006 e integrado en Murcia por dirigentes que, en algunos casos, pasaron por una e incluso dos formaciones diferentes en los últimos cinco años. Que son abogados o economistas desde hace mucho más tiempo, pero no leyeron ni la Loreg ni el reglamento del Tribunal de Cuentas. Empiezo a dudar si el Código Penal también. Aquí hay o mucho cuento o una insolvencia política descomunal. Puede que ambas cosas.

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Del naranja al 'colorao'
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Alberto Aguirre de Cárcer | 24-04-2016 | 7:38| 0

La revelación de que Ciudadanos cargó gastos electorales a la Asamblea, como si fueran producto de la actividad de su grupo parlamentario, acabó esta semana con la destitución del delegado territorial en Murcia, Mario Gómez, y con otro expediente disciplinario a uno de los cuatro diputados de la formación, Luis Fernández. Sin embargo, la crisis abierta está lejos de haberse restañado porque sigue sin ser creíble que todo obedeciera a un error administrativo, una vez demostrada la doble facturación instada por Mario Gómez a diversos proveedores contratados durante la campaña electoral. Veinticuatro horas después de circunscribir lo ocurrido al ámbito de las «responsabilidades administrativas», la dirección nacional del partido que hace bandera de la regeneración en la vida pública tuvo que dar marcha atrás, corregir su tibieza inicial y depurar finalmente responsabilidades políticas. Albert Rivera ha actuado con rapidez, pero ayer insistía en calificar de irregularidad administrativa lo que, sin embargo, tuvo tintes de financiación irregular, supuso un incumplimiento de la ley electoral y llevó aparejado una ocultación al Tribunal de Cuentas de una cantidad de dinero para gastos electorales superior a la mitad de la declarada. Por más que se insista, no es un tema menor. Perseverar en esa línea sí es un error, y muy típico de esa vieja política que tanto critica.

El incidente ha puesto en evidencia la transversalidad de los comportamientos alejados de la ejemplaridad, lo que en sí mismo era una obviedad porque no van ligados a las siglas sino a la condición humana. En Murcia estas facturas trucadas han puesto por primera vez ‘colorao’ al partido naranja. Lo ocurrido no invalida su pulcro y académico discurso de regeneración, franquiciado por todo el país por jóvenes políticos, muchos rebotados de otros partidos, aunque los detalles del caso y la titubeante reacción han hecho mella en una credibilidad política que debía estar impoluta porque C’s no tiene responsabilidades de gobierno en ningún municipio y no gestiona dinero público. Ciudadanos ha reaccionado con mucha más celeridad y contundencia que otros, aunque ha sido excesivamente parco en explicaciones públicas. Ninguno de los implicados ha comparecido aún en rueda de prensa para encarar todas las preguntas que están hoy sin respuesta. Sobrepasados por las circunstancias, las escasas declaraciones públicas fueron confusas, llegando a afirmarse que todo está subsanado cuando eso no se corresponde con la realidad. No sería justo olvidar lo mucho realizado por Ciudadanos para desterrar la corrupción en nuestro territorio desde hace un año, pero ya se ve que no es lo mismo predicar que dar trigo. Ciudadanos sale de este episodio tocado y con mácula. No es el acabose, pero marca un punto de inflexión porque la ‘auctoritas’ no se recupera de un día para otro y menos en un joven partido en formación que está ahora semidescabezado y con las filas escasamente cohesionadas. Si el portavoz de C’s en la Asamblea, Miguel Sánchez, responsable último de todo lo que se firma y se entrega en la Asamblea, salió indemne de este lío es fundamentalmente porque su destitución habría dejado sin ningún liderazgo a un partido donde persiste una relación tormentosa entre los más veteranos y los que, desembarcados a última hora desde UPyD, están hoy en la cúspide del poder orgánico. El desacato del grupo municipal de Molina de Segura a las directrices regionales fue el último ejemplo de esa turbulenta cohabitación. No hay que ser un lince para deducir que este asunto trascendió porque alguien de C’s filtró las facturas el jueves por la mañana a través de un correo electrónico anónimo enviado a varios diputados y a la presidenta de la Asamblea. Si había alguna duda sobre la procedencia de la filtración ésta quedó totalmente disipada el viernes cuando se desveló un WhatsApp, enviado por Mario Gómez, instando a la emisión de esas nuevas facturas que llegaron a la Asamblea. Blanco y en botella.

Ciudadanos tendrá que recomponerse en tiempo récord. Si nada cambia en siete días habrá elecciones en junio. Tenían pendiente designar a un coordinador autonómico para completar una dirección con tres cabezas y, tras la destitución de Gómez, solo queda la de Miguel Sánchez. Sobre sus hombros descansa ahora una pesada responsabilidad.

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Algo más que insensatez
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Alberto Aguirre de Cárcer | 22-04-2016 | 8:39| 0

Ciudadanos reconoció anoche que cargó a la Asamblea Regional gastos en vídeos, imprenta y publicidad realizados por el partido durante las últimas autonómicas como si fueran producto de su actividad como grupo parlamentario. En un comunicado, aseguró que este fraudulento engaño fue el resultado de un «error administrativo», una explicación muy poco convincente cuando entre manos hay facturas manipuladas, un incumplimiento de la Loreg que exige el pago a los proveedores en 90 días y un gasto electoral que se habría hurtado a la fiscalización del Tribunal de Cuentas. Son presuntos indicios de financiación irregular, aunque el partido del ‘cambio sensato’ solo se plantea oficialmente «valorar si se deben tomar medidas frente a los profesionales administrativos que han cometido el error». En el interno, sin embargo, se espera la depuración de responsabilidades políticas. ¿Qué quedará si no del ‘monomantra’ de la ejemplaridad y la regeneración?

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