La Verdad
img
Autor: Alberto Aguirre de Cárcer
Icono de la sanidad española
img
Alberto Aguirre de Cárcer | 07-01-2016 | 9:34| 0

José María Segovia de Arana representó para la sanidad pública española lo que Severo Ochoa supuso para la ciencia de nuestro país durante la segunda mitad del siglo pasado. Con la muerte el pasado lunes de Segovia de Arana desaparece una figura clave para el desarrollo asistencial, la investigación sanitaria y la formación de los médicos de la sanidad pública. Fundador de la Clínica Puerta de Hierro y de la Facultad de Medicina de la Autónoma de Madrid, el doctor Segovia pasará a la historia como el creador del sistema MIR para la formación hospitalaria de médicos, farmacéuticos, químicos o biólogos, así como del Fondo de Investigaciones Sanitarias, que impulsó la ciencia biomédica en nuestros hospitales. Se va uno de los grandes de la medicina española, pero sigue viva su inmensa herencia.

Ver Post >
España entra en bucle
img
Alberto Aguirre de Cárcer | 03-01-2016 | 7:31| 0

El año que vivimos electoralmente puede repetirse. España corre el riesgo de entrar en bucle si naufragan los pactos para formar gobierno. Con el complicado reparto aritmético de escaños y las líneas rojas ya trazadas, la posibilidad de que haya nuevas elecciones en primavera comienza a cobrar fuerza. Puede que el escenario actual sea engañoso. Estamos en la fase de tanteo, el escenario aún es muy volátil y la presión ambiental para un acuerdo de gobernabilidad todavía es incipiente. Rajoy y Sánchez saben que una nueva llamada a las urnas sería un fracaso político de indudable coste para el país y para sus propias expectativas. Solo caben tres escenarios alternativos: un Gobierno del PP en minoría parlamentaria, una gran coalición a la alemana de PP, PSOE y Ciudadanos o un pacto a la portuguesa liderado por los socialistas con el resto de fuerzas de la izquierda más los nacionalistas. En los tres casos, la fragilidad del Ejecutivo sería acusada y nos encontraríamos ante una legislatura corta. Los primeros movimientos han sido tácticos. Rajoy ha ofrecido un gobierno a tres con PSOE y C’s, aunque sobre la base de cinco puntos genéricos, no programáticos, uno de los cuales será determinante: la defensa de la unidad de España frente a la voluntad de Podemos de convocar un referéndum de autodeterminación en Cataluña. La posibilidad de que prospere la propuesta de Rajoy es muy baja porque el Comité Federal del PSOE ha dejado clara su negativa a un Ejecutivo con presencia del PP. A Rajoy le ha servido al menos para iniciar la ronda de contactos e intentar trasladar el mensaje de que si fracasan las negociaciones no habrá sido por su disponibilidad al acuerdo. Y ese último aspecto será clave si hay que votar de nuevo, un escenario donde probablemente las urnas se polarizarían entre el PP y Podemos. Por eso, Pedro Sánchez es el más interesado en agotar todas las posibilidades. Su anuncio de que volverá a presentarse como secretario general y de que retrasará a primavera el congreso socialista, ha desatado la respuesta feroz de Susana Díaz y de los barones con mayor peso. A Sánchez le han impuesto una clara línea roja para negociar con Podemos y ya veremos si no lo descabalgan como líder y candidato. No ha pasado desapercibido que sus apoyos proceden de los líderes regionales que no gobiernan. Uno de los más significados ha sido el murciano Rafael González Tovar, que hace unos días dejó claro en 7RM que su apuesta es un gobierno de PSOE, C’s y Podemos, lógicamente si se cumple el mandato del Comité Federal. Al margen de las convicciones políticas, la caída de Sánchez tendría consecuencias negativas para Tovar. El actual líder socialista ha demostrado mucha cercanía con el PSRM, María González Veracruz tiene mucho peso en su Ejecutiva y Pedro Saura ha sido uno de sus principales portavoces económicos. Con otra Ejecutiva y otro candidato, todo esto se vendría abajo antes del congreso regional de los socialistas, donde unos pocos afilan también sus cuchillos. Además, si fructificara un acuerdo con Podemos y C’s cualquier cosa podría suceder en la Región si coinciden distintos acontecimientos, entre ellos la posible comparecencia del presidente Pedro Antonio Sánchez ante el TSJ por el ‘caso Auditorio’. A PAS le va por tanto mucho en este escenario de pactos a nivel nacional. Pese a los desastrosos resultados de los populares respecto a 2011, ha remontado en votos desde las autonómicas y su afianzamiento al frente del Ejecutivo regional dependerá mucho de la continuidad de Rajoy, con el que mantiene una especial sintonía. Su estrategia será reforzar los mensajes del presidente en funciones y centrarse en la gobernabilidad de la Región con un ritmo frenético de iniciativas para contrarrestar el desgaste de las inminentes comisiones de investigación en la Asamblea y de los casos judiciales que le afectan a él y a otros dirigentes de su partido. Con el viento económico a favor, Sánchez y sus adversarios saben que cuanto más tiempo ocupe San Esteban más consolidado estará de cara a unas próximas elecciones. 2015 fue un año turbulento y 2016 amenaza con no quedarse atrás.

Ver Post >
El CUP de la comedia
img
Alberto Aguirre de Cárcer | 29-12-2015 | 8:41| 0

La capacidad de Artur Mas para generar división ni tiene precedentes ni conoce límites. Una vez destruido el catalanismo integrador que antaño representaba CiU, ha generado todo tipo de tensiones y escisiones en el PSC, en ICV y en Unió para finalmente, el pasado domingo, partir por la mitad a los anticapitalistas de la CUP. En el colmo de los despropósitos, Mas había dejado en manos de tres mil antisistema el futuro del Gobierno catalán y su continuidad al frente del proceso independentista, aunque la formación que representa al 8% de los catalanes fue incapaz de decantar una decisión después de tres votaciones. Un empate de comedia para un trágico desgobierno que dura tres meses. A Mas ya solo le falta dividir el átomo, escuché el domingo. Al tiempo.

Ver Post >
El laberinto de los pactos
img
Alberto Aguirre de Cárcer | 27-12-2015 | 7:43| 0

Una semana después de las elecciones generales, la gobernabilidad de España sigue en el alero. Y lo más probable es que continúe así al menos hasta la constitución de las dos Cámaras el 13 de enero. Lo único que parece seguro es que el Ejecutivo que finalmente se fragüe, si es que no hay nuevas elecciones, tendrá una débil estabilidad en una legislatura que se presume corta. La fragmentación de fuerzas resultantes del 20D no ha puesto nada fácil la formación de alianzas. Y además, los primeros movimientos políticos han demostrado la falta de experiencia en estas lides de nuestros dirigentes y la voluntad de alguno de forzar otro proceso electoral.

Durante la misma noche del escrutinio, el líder de Podemos, Pablo Iglesias, marcó una línea roja imposible, al supeditar cualquier pacto a la convocatoria de un referéndum sobre la independencia de Cataluña, una condición destinada al fracaso porque exigiría de un acuerdo del PSOE y del PP para reformar la Constitución. Iglesias podía haber fijado como prioridad su reiterado plan de rescate social, pero parece deudor de las fuerzas y de los militantes nacionalistas que le dieron su apoyo en Cataluña, País Vasco, Galicia y la Comunidad Valenciana. Se pregunta el líder de los círculos quién manda en el PSOE, pero cabe preguntarse hasta qué punto también tiene las manos libres para alcanzar alianzas. Proponer la ocurrencia de que un independiente presida el Gobierno no ha hecho más que acrecentar la idea de que, a día de hoy, subyace una estrategia calculada para forzar otra llamada a las urnas y aprovechar su ola ascendente de apoyos. En otras palabras, de proseguir con la remontada.

La estrategia de Iglesias ha puesto en serios apuros al líder socialista Pedro Sánchez, quien cometió algunos errores de bulto desde la noche electoral, probablemente porque toda la presión ambiental ha recaído sobre él tras el 20D. Desde ámbitos económicos y europeos le llegan mensajes favorables a un acuerdo con el PP, al menos para abstenerse y dejar que Rajoy forme gobierno. Pero su ‘no’ de entrada a la propuesta del presidente en funciones ha suscitado alarmas incluso en el seno de su partido, donde muchos barones temen que una alianza con Podemos acabe por fagocitar al PSOE, más aún si se alimentan las tesis separatistas. El error de Sánchez no fue su rechazo a la primera oferta de Rajoy, que era lo previsible y coherente con su campaña, sino anunciar, habiendo obtenido los peores resultados electorales del PSOE, que retrasaría el próximo congreso socialista a primavera para presentarse de nuevo, con la vista puesta en ser cabeza de cartel si hubiera nuevas elecciones. Las declaraciones de Susana Díaz y de otros barones, recriminándole que fije la estrategia de pactos sin someterlo a consulta interna, han elevado la temperatura del Comité Federal que se celebrará mañana.

La convulsión en el PSOE ha liberado de tensión al PP de Rajoy, quien no escuchó la más mínima crítica de sus barones en el comité ejecutivo popular, pese al inmenso batacazo del pasado domingo. Rajoy trasladó toda la presión a Sánchez en su encuentro en La Moncloa, pero aún así está en una situación más que comprometida porque una abstención de los socialistas se vendería cara, probablemente solicitando la cabeza política del presidente en funciones. Que las aguas bajen menos turbias en el interno del PP no significa que las perspectivas sean mejores. Como partido más votado, le corresponde a Rajoy tomar la iniciativa. Y de momento no ha tenido margen para el error. Ya se verá cómo maneja la situación. Mientras, el mensaje navideño del Rey aportó serenidad a un escenario donde el indispensable diálogo debe basarse en referencias unitarias, que no pueden saltar por los aires por la legítima tentación de conservar o conquistar el Gobierno. Nos quedan semanas de incertidumbre. Más vale armarse de paciencia y confiar en la capacidad de nuestros líderes para finalmente acertar en sus acuerdos de gobernabilidad. Los españoles han querido mayor pluralismo político en el Parlamento, pero no un país en permanente desgobierno.

Ver Post >
El PP coge aire pese al batacazo
img
Alberto Aguirre de Cárcer | 21-12-2015 | 7:42| 0

El bipartidismo pasó a la historia anoche por el derrumbe de PP y PSOE, y por la entrada con fuerza en el Congreso de los Diputados de Podemos y, en menor medida de la esperada, de Ciudadanos. Pero curiosamente, como en otros tiempos donde ni populares ni socialistas obtenían la mayoría absoluta, los nacionalistas podrían tener de nuevo la llave de esa gobernabilidad que ninguna formación tenía anoche asegurada. Ni el PP de Rajoy con el respaldo de la formación naranja de Rivera ni el PSOE de Sánchez con el apoyo de Pablo Iglesias (Podemos) y Alberto Garzón (IU) alcanzarían la mayoría suficiente en una primera votación de investidura. Ambos bloques prácticamente empatan a escaños, lo que puede hacer decisivos a ERC y Convèrgencia, más proclives a un pacto con quienes abogan por una reforma de la Constitución y un referéndum en Cataluña, en el caso de Podemos. Un panorama de total incertidumbre en el que solo caben, de momento, las especulaciones. Pese a su victoria en las urnas, Rajoy queda en situación comprometida. Y Sánchez, que aspiraba a ganar antes de la campaña, pierde 19 escaños y cosecha un mínimo histórico, aunque tiene sus opciones de llegar a La Moncloa. Anoche Iglesias era el gran triunfador y Rivera el principal derrotado, al quedar muy lejos de las expectativas que apuntaban los sondeos.

En la Región se cumplieron las encuestas. El PP de Ramón Luis Valcárcel pierde nada menos que 24 puntos porcentuales y casi 180.000 votos respecto a las generales de 2011. Obtiene cinco escaños frente a los ocho de hace cuatro años, un objetivo en línea con las previsiones que se fijaron los populares al inicio de la campaña. Dentro del descalabro, la mejor noticia para esta formación es que con Pedro Antonio Sánchez al frente del Gobierno regional mejora en tres puntos su apoyo en las urnas, hasta alcanzar el 40,4% de los votos, con respecto a las autonómicas. El mayor mordisco se lo propina Ciudadanos, que obtiene un buen resultado (dos escaños) y mejora en cinco puntos en el reparto de votos desde los comicios regionales de mayo. Pese a que se desinflaron sus expectativas a nivel nacional, fue la segunda fuerza en Murcia, Cartagena y Molina de Segura, tres de los cuatro municipios con más habitantes. El PSOE de Rafael González Tovar no puede presumir de resultados. Todo lo contrario. Repite en número de escaños al Congreso y Senado, pero conoce un nuevo suelo con un 20,3% de los votos, el peor porcentaje de su historia. Pierde seis décimas respecto a las autonómicas y naufraga en las grandes ciudades. Fue la cuarta fuerza en la ciudad de Murcia y en Molina de Segura, y la tercera en Cartagena. Solo en Lorca, tradicional bastión socialista, mantuvo su segunda posición. Podemos consigue un escaño y experimenta una discreta subida de dos puntos desde mayo, aunque se convirtió en el referente de la izquierda en Murcia y en Molina de Segura. Han sido estas elecciones generales un termómetro del estado de salud de los partidos en la Región, aunque el escrutinio a nivel nacional deja a todos sumidos en la incertidumbre. En primer lugar al presidente Pedro Antonio Sánchez, que lo tendría crudo si el inquilino de La Moncloa no es Mariano Rajoy. Se acabaría el hilo directo y tendría que guardar cola. Quién sabe. Quizás el PSOE, con una política de pactos en Madrid, podría terminar esbozando una sonrisa en cuestión de semanas.

Ver Post >

Etiquetas

Otros Blogs de Autor