La Verdad
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Autor: Alberto Aguirre de Cárcer
De números y políticas
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Alberto Aguirre de Cárcer | 15-11-2015 | 7:42| 0

Es una buena noticia que no haya prórroga presupuestaria y las cuentas públicas se debatan en la Asamblea. Pedro A. Sánchez ha actuado con habilidad, aunque tiene pendiente ahormar un discurso político para sus presupuestos

Si Cervantes hubiera sido tan buen contable como escritor, o lo hubieran sido los contadores mayores de Hacienda que supervisaban su trabajo como recaudador de impuestos, el autor de El Quijote no habría dado con sus huesos en esa celda donde escribió su magistral novela. Entonces como ahora, la primera regla de unas cuentas públicas debe ser la solvencia contable. Solo así se logra el equilibrio de gastos e ingresos que permite desplegar una acción de gobierno manteniendo a raya las sombras del déficit y del endeudamiento. Es mucho más que una colección de números bien ajustados. Para un Gobierno elegido en las urnas, los presupuestos tienen un componente de aritmética política porque también deben ser la expresión de sus valores, prioridades y aspiraciones. Una de las frases menos afortunadas que se recuerdan del presidente George Bush fue aquella con la que defendió un año sus cuentas: «Es un gran presupuesto. Hay un montón de números ahí». En las antípodas de ese disparate está la brillante intervención del profesor Fuentes Quintana, quien solo tres días después de ser nombrado vicepresidente económico por Suárez, en plena escalada de inflación y déficit exterior, se dirigió a los españoles en TVE para decirles que las cosas «no iban bien» y lanzar un mensaje que luego se plasmó en los Pactos de la Moncloa: «Las soluciones a los problemas económicos nunca son económicas sino políticas».

Es una buena noticia que finalmente no vaya a haber prórroga de las cuentas públicas en la Región de Murcia. Un gobierno sin su propia hoja de ruta presupuestaria es un Ejecutivo sin margen de maniobra política y abocado a una gestión económica caótica, para desesperación de muchas instituciones y colectivos que dependen de la Administración regional. La oposición habría perdido la oportunidad de incidir en el Presupuesto con enmiendas parciales y se habría hurtado la posibilidad de que los ciudadanos sepamos en qué y por qué se gastará el Gobierno el dinero público en 2016. De partida es una garantía que lleve la firma de Andrés Carrillo, el consejero de Hacienda a quien desde hace años se le reconocen los mayores conocimientos presupuestarios en las filas del PP. Inspira cierta confianza el hecho de que, a diferencia de otros consejeros de los últimos seis años, Carrillo haya sido conservador en su previsión de ingresos. Pedro Antonio Sánchez ha actuado con habilidad política. Sabedor de que lo va a tener difícil en la tramitación parlamentaria, ha presentado con todo detalle las partidas y sus múltiples beneficiarios, traspasando así toda la presión a la oposición. Es mucha más compleja la contestación a un presupuesto atomizado para llegar al mayor número de colectivos, sectores y familias, si además tiene un giro social, incrementa el empleo público y recupera algunos derechos perdidos por los funcionarios. Si a eso se le suma la ausencia de proyectos estrella, esos que luego acaban estrellándose, y una apuesta municipalista, con inversiones para todos los ayuntamientos, el escenario es propicio para el presidente, que ha aplicado el riego por goteo a toda la sociedad civil en vísperas de las elecciones generales. Solo en el debate parlamentario saldrán todas las luces y todas las sombras, que las hay (dedicar solo el 0,5% del Presupuesto a investigación científica suena a chiste en el contexto europeo).

En las cuentas del presidente, más expansivas que las de los últimos años, aunque tampoco para tirar cohetes porque pesan la deuda y el déficit, se aprecian buenas intenciones políticas, con un giro social que viene a restañar recientes heridas, una mayor apuesta por el turismo y un plan de financiación que da un horizonte de estabilidad a las universidades públicas. Pero no acabo de ver reflejado en esas cuentas el embrión de un nuevo modelo de Región. No sé qué sueños persigue este gobierno, más allá de la reparación de los estragos sociales de la crisis y una vuelta a la ‘normalidad’ aprovechando la incipiente recuperación económica. Todo el esfuerzo argumental se centró en lograr su tramitación en la Asamblea. Sánchez aún tiene pendiente ahormar el discurso político de sus presupuestos. Sí, hay un montón de números ahí, pero qué más.

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Un atentado contra todos
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Alberto Aguirre de Cárcer | 14-11-2015 | 11:03| 0

Pasadas las nueve de la noche, el horror homicida, aparentemente del terrorismo yihadista, sembró de cadáveres las calles de París. Más de un centenar de personas inocentes fueron asesinadas con fusiles de asalto y granadas por varios grupos de atacantes en una sala de conciertos y en las terrazas de dos restaurantes. Tres explosiones obligaron además a evacuar el estadio donde jugaban anoche un partido las selecciones de Francia y Alemania. Las autoridades galas estaban en alerta desde hace varios días, pero estos atentados revelan lo difícil que resulta el combate contra este terrorismo de nuevo cuño. Un escalofrío de espanto sacudió anoche a toda Europa, que se solidarizó con las víctimas francesas de esta locura asesina que atenta contra todos los ciudadanos que creemos en la paz, la tolerancia y la democracia en Occidente.

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Caldo con pelotas
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Alberto Aguirre de Cárcer | 12-11-2015 | 7:38| 0

Así en el cielo como en la tierra, aquí nos pasa de todo. Si no teníamos bastante con el rezumado de lixiviados de la sierra de Abanilla, ahora nos cae la basura del espacio. El caldo deseado escasea y solo nos llueven pelotas del cielo. Andan las alturas revueltas con las esferas que aterrizan a pares y tanta presunta avioneta tocándonos las nubes. Es verdad que cada día amanece, que no es poco, pero como dijo Sazatornil en la película de José Luis Cuerda, estos misterios son un sindiós. Cualquier día alguien verá a los Tedax con su peculiar traje de faena junto a una megabola, jurará haber visto ‘hombrecillos verdes’ en Murcia y el tuiterío nos hará ‘trending topic’ mundial. Mejor tomarlo a risa. Que para llorar ya tenemos el aeropuerto cerrado de Corvera, todo un expediente X de altos vuelos.

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El ogro filantrópico
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Alberto Aguirre de Cárcer | 10-11-2015 | 10:42| 0

Si Octavio Paz continuara entre nosotros reconocería en el bloque independentista catalán, formado por los nacionalistas de Artur Mas y los anticapitalistas de la CUP, ese ‘ogro filantrópico’, mezcla de estatismo, corrupción institucionalizada y populismo, que denunció cuando el peor PRI gobernaba México en 1979. En su alocada e ilegal huida hacia adelante, los separatistas quebraron ayer el ordenamiento constitucional, violentaron la opinión mayoritaria expresada en las urnas y llamaron al desacato contra todas las normas que no emanen del Parlamento catalán. Mas demostró que no tiene más proyecto de Gobierno que la independencia imposible de Cataluña, un intento a la desesperada por mantener la impunidad amenazada hoy por la Justicia tras años de cleptocracia.

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La ciencia necesita un rescate
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Alberto Aguirre de Cárcer | 08-11-2015 | 8:48| 0

En solo una generación hemos pasado de trenzar cuerdas para hacer esparteñas en la huerta a copiar y pegar fragmentos de ADN para diseñar terapias más eficaces en los laboratorios de la Arrixaca o analizar marcadores genéticos para elegir las variedades de uva más óptimas en el Imida. Si ese salto no se hubiera producido, hoy no tendríamos una sanidad pública con un alto nivel de calidad asistencial, ni un sector agroalimentario preparado para competir en los mercados más exigentes. La ciencia es un camino donde el éxito no siempre está asegurado, pero es muy probable que la investigación básica y aplicada que se haga hoy proporcione con el tiempo esa solución que no ha logrado traer la política para la escasez de agua que históricamente padece la cuenca. Lo sorprendente de una sociedad tan dependiente de la ciencia y la tecnología es que, como decía el astrónomo y divulgador Carl Sagan, «nadie sabe nada acerca de ellas». Para estimular el interés y el conocimiento ciudadano, la XV Semana de la Ciencia y la Tecnología organiza estos días cuatrocientas actividades en Murcia y Cartagena con la implicación de casi medio centenar de instituciones. Es una cita puntual, pero constituye una buena oportunidad para tomar contacto con el trabajo de nuestros investigadores.

A la ciencia, pese a lo deslumbrante de sus logros, le ha fallado históricamente su relato público, la ausencia de una narrativa para hacerse valer y crear una conciencia pública que reivindique una apuesta mayor por el I+D+i. Pero sobre todo le ha faltado el apoyo convencido de unos gobernantes que hicieron suyo, descontextualizadamente, aquel ¡que inventen ellos! pronunciado por Unanumo. El desconocimiento social y el desinterés institucional facilitan la escasa resistencia social cuando la tijera se ha metido de forma expeditiva en los fondos para investigación en los momentos de crisis económica.

Los últimos años han sido devastadores. España ha perdido más de 11.000 científicos, casi uno de cada doce de los que investigaban en 2010. Hemos sido expulsados de consorcios internacionales de química, geología y estudios oceánicos por no pagar cuotas. Las ayudas para contratar doctores se han reducido a una cuarta parte y la edad media de la plantilla fija de investigadores del CSIC, al que pertenece nuestro Cebas, está ya en los 52 años. La consecuencia inmediata ha sido una fuga de ‘cerebros’ a otros países donde la apuesta financiera por la ciencia y la tecnología se preserva porque se considera clave para su competitividad. Otra vez nos hemos vuelto a descolgar de Europa. Estamos a tiempo de evitar el desastre si la incipiente recuperación se aprovecha para fijar un escenario presupuestario estable que nos acerque hacia ese 3% del PIB para I+D+i que recomienda la UE. Una parte importante del gasto debería ir a acabar con la precariedad en los laboratorios. La financiación de proyectos debe guiarse por el principio de la competencia en base a criterios de excelencia, pero los jóvenes investigadores necesitan proyectar sus vidas, en lo profesional y en lo personal, sin un estado de permanente precariedad. La desaparición de períodos sin derechos laborales ni remuneración durante la carrera investigadora y la eliminación de los límites de la tasa de reposición del empleo público en el sector I+D+i son asuntos que el próximo Gobierno de España debería atender.

No todo es cuestión de dinero. No hay ciencia de vanguardia sin excelencia en su gestión. En plena crisis, la Comunidad apostó acertadamente por la creación del Instituto Murciano de Investigación Biosanitaria (IMIB), un centro que produce ciencia puntera. Resulta preocupante que su subdirector, fichado hace dos años, regrese al Instituto de Neurociencias de Alicante por las trabas de gestión que halló aquí. El mes próximo, cuarenta investigadores del IMIB pueden ir a la calle por la imposibilidad de renovar sus contratos debido a impedimentos legales de índole laboral. En el Imida también se espera una salida inminente de científicos. El PP promete soluciones. Que así sea. No es un tema menor. Ni para estos investigadores ni para el interés general.

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