La Verdad
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El tabú, la impolítica y el AVE
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Alberto Aguirre de Cárcer | 02-08-2015 | 06:02| 0

Es comprensible la desconfianza ante el acuerdo sobre el soterramiento con Adif. No es una panacea ni una garantía absoluta, pero nadie pone sobre la mesa una alternativa factible que hoy sea mejor para el interés general

Jean-François Revel, el pensador liberal que transitó desde la oposición al nazismo a la denuncia del marxismo soviético, decía que cuando la censura desaparece en las democracias perduran otras cortapisas a la libertad de expresión e información. «Los prejuicios, la parcialidad, los odios entre partidos políticos y las familias intelectuales alteran y adulteran los juicios e incluso las simples comprobaciones», afirmaba en su obra ‘El conocimiento inútil’. Para Revel, eliminada la censura, la mayor mordaza en democracia es el tabú.

España ya no es ese país donde el periodista Manuel Chaves Nogales, por denunciar los totalitarismos de todo signo hace 80 años, decía que «era perfectamente fusilable por ambos bandos». Pero por nuestro secular frentismo de trincheras, sigue existiendo hostilidad a quienes no muestran apego a ninguna bandería. Y aunque ya no padecemos la censura, persisten los tabúes. Uno de ellos es apuntar que la parte más débil en un conflicto, teniendo gran parte de razón, no la tiene por completo, por ejemplo en la polémica por el soterramiento del AVE en Murcia. De hacerlo, como decía Revel, uno debería de inmediato señalar todos los errores garrafales de la parte más fuerte, pero ya lo he hecho tantas veces en este caso que hoy se lo ahorro al lector. La Plataforma Pro Soterramiento, reitero, es el único actor en este tema que siempre ha mantenido la misma posición. Está totalmente en lo cierto cuando afirma que, con el proyecto constructivo pactado con Adif, los trenes entrarán en superficie a El Carmen durante más de un año, y puede que dos o tres, hasta que se soterre la estación, ya que esa parte no comenzará hasta que esté redactado el proyecto a finales de 2016.
La Plataforma exige cumplir lo pactado en el Convenio de 2006, aunque no incide por igual en la globalidad de ese acuerdo, que no incluía plazos de ejecución. De la financiación del proyecto, que ha sido la clave de su incumplimiento junto a la ineficacia de los políticos de Murcia y Madrid, hoy nadie habla, incluidos todos los grupos municipales. El soterramiento estaba presupuestado en 195 millones de euros, de los cuales 84 millones los aportaría la Sociedad Murcia Alta Velocidad con las plusvalías de la operación urbanística asociada. El resto, 110 millones, serían sufragados por Fomento (66%), la Comunidad (26%) y el Ayuntamiento (6%). El coste del nuevo proyecto no se sabrá hasta que esté terminado su estudio, pero se calcula en 450 millones, más del doble de lo previsto. De las plusvalías no se ha obtenido un euro, de forma que todo el dinero saldrá directamente de los presupuestos de las tres administraciones públicas. Eso significa que el coste per cápita para los habitantes de Caravaca, Águilas o San Javier del soterramiento en Murcia será muy superior y en un contexto económico mucho menos favorable que en 2006.
Dicho eso, el soterramiento integral de las vías es tan necesario como urgente. Debía estar hecho hace mucho tiempo. Primero, por los vecinos que tienen su vida partida por los trenes. También por todos los ciudadanos de Murcia, que se merecen infraestructuras ferroviarias dignas y una conexión por AVE como otras decenas de capitales de provincias. Si el coste ahora es superior para el conjunto de ciudadanos, hágase desde luego, pero con maximalismos hoy corre más riesgo el soterramiento que el AVE. Y necesitamos avanzar en ambas cosas. Ya no es posible disponer del soterramiento antes de la llegada del tren. Dejarlo en Beniel, a más de media hora por carretera secundaria del centro, hasta que esté toda la obra o soterrada la estación, ni es realista ni justo para quienes, pagando parte del proyecto, viviendo en Cieza o Lorca, tendrían muy complicado su acceso al AVE y al propio centro de Murcia por vía ferroviaria. El acuerdo entre Comunidad, Ayuntamiento y Fomento no es una panacea ni una garantía absoluta, pero sobre la mesa nadie pone una alternativa factible que hoy sea mejor para el interés general.
Es comprensible la desconfianza de la Plataforma. Hasta 2017 verá soterrado solo el paso de Santiago el Mayor y llegar trenes en superficie un año o dos más. Qué ciudadano de la Región no va a recelar de un Gobierno de Madrid en materia de infraestructuras ferroviarias (Camarillas, ni una sola vía electrificada…). La desconfianza es una virtud cívica, pero tiene sus límites razonables. Lo explica bien el historiador Pierre Rosanvallon en su obra ‘Contrademocracia. La política en la era de la desconfianza’ (2007). Representante de la nueva izquierda francesa, moderna y liberal, Rosanvallon escruta el positivo papel de las organizaciones sociales que vigilan, analizan, critican e interpelan a los poderes públicos en nuestras democracias. El objetivo de este poder indirecto diseminado por el cuerpo social «es velar por que el poder sea fiel a sus compromisos y eso permita mantener la exigencia inicial de un servicio al bien común». La contrademocracia no sería, por tanto, lo contrario a la democracia, sino su contrafuerte. El problema es que es muy frágil la frontera con su peor peligro, el populismo, que conduce a la «impolítica, donde la preocupación activa y positiva de vigilar la acción de los poderes se transforma en una estigmatización compulsiva y permanente de los gobernantes hasta convertirlos en una suerte de potencia enemiga». Frente a la política, entendida como el arte de lo posible, la impolítica nunca conduce a la construcción de un proyecto positivo ni al bien común. Los movimientos sociales que han dado el salto a las instituciones, para hacer política, deberían reflexionar. También los nuevos partidos que aún andan cortos de sentido institucional.
Finalmente, este viernes, toda la oposición expresó en el Pleno municipal su rechazo al acuerdo con Adif e instó a iniciar la paralización del primer tramo, cuya legalidad está puesta en entredicho por el fiscal y por los servicios jurídicos de la Corporación, en un informe preliminar, por falta de declaración de impacto ambiental. El criterio de Adif difiere y probablemente el asunto terminará en contencioso administrativo. Y así acaba otra semana política murciana. De nuevo con incertidumbre sobre el AVE y el soterramiento.

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Astroturismo
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Alberto Aguirre de Cárcer | 26-07-2015 | 06:11| 0

El turismo es una industria que despunta si hay empresarios y emprendedores que apuesten por esta actividad. El avance será insuficiente si no exportamos a esta área estratégica el modelo de éxito de nuestro sector agroalimentario

Si preguntáramos a un astrofísico por el turismo en la Región de Murcia, después de aportarle una mínima información estadística, es probable que nos dijera que encuentra similitudes con la ‘paradoja de Fermi’. Se llama así a la contradicción existente entre la altísima probabilidad científica de que haya numerosas civilizaciones extraterrestres y la ausencia total de contacto con ellas. La cosa no llega a tanto porque tenemos la certeza absoluta de que hay millones de turistas en Europa que buscan muchas horas de sol y de hecho ya hemos contactado con ellos. Donde estriba nuestra paradoja es en el hecho de que, teniendo los atractivos para ser ‘colonizados’ todo el año por decenas de miles de extranjeros, estamos aún a ‘años luz’ en visitantes que Alicante. La cifra de 359.256 turistas europeos en el primer semestre, un 7% más que en el mismo periodo del año anterior, no está nada mal para la Región. Demuestra que en los últimos tiempos se estaban haciendo las cosas bien, aprovechando un contexto internacional favorable, pero lo cierto es que aún estamos lejos de nuestras máximas posibilidades.

Si siguiéramos preguntando al astrofísico por las razones de nuestro atraso turístico, nos apuntaría varias hipótesis. Una, que lanzamos mensajes al exterior de manera intermitente y que nuestras señales no son bien entendidas cuando se reciben. En otras palabras, que la promoción exterior de la Región en los mercados turísticos empezó tarde, es débil, fluctuante, confusa y poco persistente en el tiempo. La segunda explicación del científico sería que estamos demasiado lejos y eso explica el menor índice de visitantes. No se equivoca. Entre Águilas y el aeropuerto de San Javier hay 105 kilómetros, 174 kilómetros si la referencia es el Altet de Alicante. No le pidamos a un turista británico o nórdico que dedique cuatro horas de su corto fin de semana a desplazarse por las carreteras murcianas y hagamos lo posible por abrir cuanto antes el aeropuerto de Corvera. Si es posible, haciendo una inteligente gestión de las tarifas aeroportuarias, como el Puerto de Cartagena, para conseguir ser un destino de interés para las compañías aéreas.

Como es natural, los astrofísicos no tienen ni idea de turismo, un área especializada de conocimiento en la que nos estamos faltos de expertos porque España es una potencia mundial que este año batirá su propio récord de visitantes extranjeros. Que sean estos especialistas los que ayuden a los representantes públicos a marcar la hoja de ruta y fijar prioridades, a partir de un modelo turístico bien estudiado, sostenible y de calidad, que vaya acompañado de una suficiente asignación de recursos y de un empeño estratégico de la Administración regional. Esos expertos podrán aclararnos por qué el Mar Menor, una laguna con todos los ingredientes únicos para ser un enclave de enorme atractivo turístico, no es hoy uno de los principales destinos españoles. Nos va mucho en ello porque el turismo está siendo, junto a la agricultura, el área estratégica que más está contribuyendo a la recuperación de puestos de trabajo en la Región. En el primer semestre del año, el empleo en el sector creció un 16%, con un alto índice de contratos indefinidos. Son 34.112 afiliados a la Seguridad Social que pueden llegar a 41.000 en tres años. El nuevo Gobierno regional ya se ha fijado el ambicioso objetivo de ganar 1,3 millones de visitantes en los próximos cuatros años a fin de que el turismo aumente dos puntos su peso relativo en el PIB regional.
Todo esto no se conseguirá si no hay implicación de la iniciativa privada. Es necesario el impulso y el liderazgo de las administraciones públicas, pero el turismo es una industria que despunta si hay empresarios y emprendedores que apuesten por el sector. De poco servirá el AVE y Corvera si sigue habiendo menos camas hoteleras en toda la Región que en la localidad almeriense de Roquetas, una circunstancia que nos hace invisibles para los grandes touroperadores. Nuestra agricultura es competitiva porque se apoya en un sector agroalimentario altamente cualificado. Si ese modelo de éxito no se traslada al turismo, el avance será insuficiente y seguiremos a ‘años luz’ de nuestros vecinos.

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Consulta inútil
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Alberto Aguirre de Cárcer | 19-07-2015 | 05:48| 0

El PP está haciendo más grande la derrota que se le avecina con la reforma electoral que prometió hace 20 años y ahora le imponen C’s, PSOE y Podemos. Un desliz de Pedro Antonio Sánchez, cuando solemnizó la obviedad de que habría elecciones si en el plazo legal de dos meses no era investido, disparó el recelo de una oposición, que teme otra llamada a las urnas, a partir de enero, si el Gobierno se siente maniatado. De ahí las prisas por blindar la circunscripción única y el umbral del 3% de votos. El PP lleva parte de razón, pero es víctima de sus errores pasados y presentes. Siendo más justa que la actual, la ley es susceptible de mejora. Y sería deseable que pasara antes por el Consejo Jurídico y el CES, pero pide lo que no hizo con la Ley del Suelo y otras normas aprobadas en aluvión a un mes del 24M. A eso se suma la revelación de ‘La Verdad’, hace un año, sobre el plan embrionario del PP de cambiar la ley para aumentar las circunscripciones. No fue un globo sonda. Nadie filtra a un periódico un hecho sabiendo que, editorialmente, se va a posicionar en contra. Aquella era una reforma ideada a interés de parte y a hurtadillas. El mayor error ahora es la insistencia de Sánchez en que la ley no entre en vigor hasta que se someta a consulta popular. En el mejor de los casos solo serviría para dejar en evidencia, momentáneamente, a la oposición. Aunque no es vinculante, con ella se busca el refrendo o el rechazo de una reforma legal. De facto, sería una consulta referendataria que, como dijo el TC en su fallo sobre la Ley de consultas catalana, necesitaría autorización del Gobierno central. Supongamos que eso no es problema, se hace y hay rechazo abrumador. La oposición estaría impelida a cambiar la norma, aunque no legalmente. ¿Habría, en coherencia, otra consulta una vez modificada la reforma? Las consultas populares son positivas, pero a los ciudadanos hay que preguntarles antes, no después. Tampoco cada dos por tres. Y menos por algo sobre lo que ya se han pronunciado en las urnas. Preguntemos hoy a los griegos qué piensan de las consultas inútiles y de los gobiernos que las convocan.

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El leviatán energético
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Alberto Aguirre de Cárcer | 19-07-2015 | 05:44| 0

Con miles de familias atrapadas en el despliegue de los huertos solares, y el conjunto de consumidores pagando el cuarto recibo de luz más caro de la Eurozona, seguimos lastrados por errores regulatorios en cadena desde 1990

La Comisión Europea situó días atrás a España en el grupo de nueve países que no lograrán la cuota del 20% en energías renovables en 2020. Lo peor, sin embargo, no es que no hayamos ido demasiado lejos, sino que fuimos demasiado deprisa, cometiendo desde 1990 una cadena de errores regulatorios que dinamitaron la seguridad jurídica de quienes apostaron, por convicción o interés económico, por unas energías limpias que reforzaban nuestra capacidad de suministro y de respuesta al cambio climático. Hoy hay planteados más de 300 recursos de empresas fotovoltaicas en el Supremo por el recorte de las primas a las renovables decretado en 2014. Y dieciocho fondos de inversión extranjeros, junto con grandes corporaciones internacionales, han recurrido a comités de arbitraje internacionales. Lo más sangrante es que existen 65.000 familias, muchas de la Región, que invirtieron sus ahorros en proyectos de energía fotovoltaica en todo el territorio nacional. La historia viene de lejos y tiene una muy difícil solución, porque está ligada a otro gran problema, el llamado déficit de tarifa, la diferencia entre lo que cuesta producir y distribuir la electricidad y lo que ingresa el sistema eléctrico.
Miguel Sebastián, exministro socialista de Industrial y Energía, no escapó a las críticas del sector fotovoltaico, pero hay que reconocerle que es quien ha hecho el mayor ejercicio de autocrítica apartidista en los últimos años. Según Sebastián, fueron cinco los grandes errores del despliegue de las renovables. En primer lugar haber convertido al sector industrial, en vez de en receptor de las ayudas, en pagador del sistema de primas, junto al resto de los consumidores, a costa de su competitividad. En otras palabras, se debió apostar por más paneles solares en los techos de las industrias y menos en aquellos terrenos que no valían para la inversión inmobiliaria. El segundo error, cometido por Aznar y Zapatero, fue haber incluido las primas en la tarifa eléctrica (a cargo de los consumidores) y no en los Presupuestos del Estado, lo que hubiera obligado a mirar con lupa los decretos de ayudas. La tercera equivocación fue fijar de antemano y a ciegas una prima sin fijar límite a la capacidad instalada, lo que propició la burbuja de huertos fotovoltaicos. El cuarto tropiezo fue remunerar la tecnología en función de las horas producidas sin un límite expreso, de tal forma que cuanto más energía limpia se producía más pagaban los consumidores en el recibo de la luz. Y el quinto, que achaca a su predecesor, Joan Clos, fue no haber impedido la conversión de los proyectos de huertos fotovoltaicos en productos financieros de alta rentabilidad garantizada. Si se hubiera impedido la reventa de esas concesiones administrativas en paquetes fragmentados que se colocaban a pequeños inversores o ahorradores, a través de bancos y cajas que ganaban sus buenas comisiones, hoy no habría miles de familias al borde de la ruina (A otros particulares, por cierto, nos le fue nada mal con las reventas). La crisis, con la consiguiente caída de la demanda de energía, y un déficit de tarifa que alcanzaba los 30.000 millones en 2014, terminan por complicar un panorama endiablado. Porque a todo esto, pese a la liberalización del mercado y las reformas, el precio de la luz que pagan los hogares españoles se incrementó un 60%, impuestos incluidos, entre 2007 y 2014. Hoy ya somos el cuarto país donde más cara se paga la energía de la Eurozona.
La última gota que ha colmado el vaso de la paciencia en Murcia fue la decisión del Ministerio de Industria de enmendar la ley regional que subvencionaba el autoconsumo. Apoyada por todos los grupos de la Asamblea, la norma era una vía para ayudar a esos murcianos atrapados en la burbuja fotovoltaica y para seguir apostando por un sector que en la Región, por sus horas de sol, tendría un futuro espectacular si hubiera un mercado realmente liberalizado y el autoconsumo fuera de verdad impulsado, y no frenado como se está haciendo, para contener el déficit de tarifa. En este complejo asunto es fácil caer en demagogias, versiones de parte o en conclusiones erróneas, pero no parece que nuestros responsables políticos desde 1990 se merezcan una felicitación.

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Rajoy y los hilitos del PP
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Alberto Aguirre de Cárcer | 13-07-2015 | 07:57| 0

De la Conferencia Política del PP salen «pequeños hilitos, en concreto cuatro regueros solidificados con aspecto de plastelina en estiramiento vertical»: 1. Los militantes podrán elegir en congresos a los presidentes provinciales, regionales y al presidente nacional. 2. Se limitarán los mandatos. 3. Se endurecerán las incompatibilidades entre los cargos institucionales y orgánicos. 4. Se hará firmar la renuncia a quienes ocupen cargos y sean imputados (deberán abandonar el PP en el momento de la apertura de juicio oral). «Los técnicos están estudiando qué significa esto, pero en principio parece esperanzador que en la zona no se aprecian manchas de chapapote» (fin de la cita). A la espera del análisis de lo que surge de las grietas, y como opositor a registrador que fue, Rajoy se aferra de momento a su temario (la recuperación económica) y ahí sigue, aislado en su burbuja, preparando el examen de las generales.

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Infrafinanciados
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Alberto Aguirre de Cárcer | 12-07-2015 | 05:55| 0

Todo lo que dice el Gobierno regional y la oposición sobre nuestra financiación autonómica es globalmente cierto si a la operación no le quitamos interesadamente ningún sumando: el actual modelo nos perjudica, se ha hecho un gran esfuerzo de contención del gasto público en los últimos años, se negociaron mal las transferencias de sanidad y educación, el modelo productivo que llevó aparejado un aumento de ingresos y gastos tenía los pies de barro… La sostenibilidad de la Administración regional y la prestación de los servicios básicos, en un contexto de déficit y deuda elevados, es nuestro principal reto. Superarlo pasa ineludiblemente por un cambio de modelo de financiación. Más aún si el Gobierno de Rajoy, en razón de los compromisos europeos, no relaja los techos de déficit. A no ser que se dispare el crecimiento, no cumpliremos el objetivo ni en 2016 ni en 2017. Hace bien el consejero de Hacienda, Andrés Carrillo, en reclamar que se reactive la comisión técnica que debe pergeñar el nuevo modelo. Ese debe ser un caballo de batalla del presidente Sánchez, en paralelo al impulso del turismo o la reindustralización regional. Si no, ya puede irse olvidando de su prometida rebaja de impuestos. Diseñar un modelo que dé satisfacción a todas las comunidades es difícil, pero también convencer a Rajoy de su urgente necesidad. Al presidente del Gobierno le agobian los problemas territoriales, ya sea el agua o la financiación. Quien le ha oído en privado sabe que sus reformas prioritarias serán la administración electrónica y el mercado único. Y respecto al tema de financiación autonómica se le oye ponderar tanto el criterio de incremento de la población como el de su dispersión. No va a ser sencillo lograr mecanismos de solidaridad, pero a la Región no le queda otra que dar la batalla.

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El cielo por asalto
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Alberto Aguirre de Cárcer | 12-07-2015 | 05:54| 0

La indefinición y la ambigüedad en la que se mueve la nueva izquierda más allá del PSOE permite afirmar una cosa y la contraria. Por eso lo que en España es rescatar a los bancos, en Grecia es un rescate ciudadano

Julio Camba, el mejor cronista viajero, descreído e irónico que dio el periodismo español en el siglo XX, junto a Josep Pla, limitaba la esencia de los cambios políticos en España al cambio de los nombres de las calles, «lo cual -decía- siempre es un engorro». En 1937, Manuel Azaña lo señaló con claridad como un vicio político español: «Una de las primeras cosas que hace en nuestro país cualquier movimiento político es cambiar el nombre de las calles. Inocente manía, que parece responder a la ilusión de borrar el pasado hasta en sus vestigios más anodinos y apoderarse del presente y del mañana». En eso parece estar ocupado el equipo de la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, en cumplimiento estricto, según aseguran, de la Ley de la Memoria Histórica, lo cual no deja de tener su aquél recordando la laxitud que mostró su homóloga en Barcelona, Ada Colau, sobre el principio de legalidad, la columna del estado de derecho: «Si hay que desobedecer leyes injustas, se desobedecen».

La indefinición y la ambigüedad en la que se mueve la nueva izquierda más allá del PSOE permite afirmar una cosa y la contraria. Por eso lo que en España es rescatar a los bancos, en Grecia es un rescate ciudadano. Y proponer a Bruselas un plan de ayuda para Grecia, casi idéntico al rechazado en las urnas cinco días antes, sigue siendo un triunfo de la democracia. El populismo se abona a todo tipo de malabarismos ideológicos y demagógicos si sirven para ocupar el poder o empezar a gestionarlo. De eso va todo. De tomar «el cielo por asalto», como dijo Pablo Iglesias. Si Juan Carlos Monedero definía su proyecto como ‘Leninismo amable’ y el líder de Podemos se reconoce cómodo en la socialdemocracia es porque la meta es el poder. Pasar de abajo a arriba, aunque no esté claro para qué. A Iglesias hay reconocerle que no oculta sus fines y sus pragmáticos métodos. De ahí sus pactos con el PSOE para desalojar al PP en todas las comunidades tras el 24M. Y también su rechazo el pasado viernes a unirse con la nueva plataforma ‘Ahora en Común’, inspirada en las listas de formaciones y movimientos sociales que triunfaron Madrid y Barcelona. Su razón para el ‘no’ es elocuente: «Con una coalición de izquierdas ganar sería imposible». El líder de Podemos supedita incluso la gestión interna de su partido al mismo fin. Ahí está su polémico sistema de primarias para conformar las listas al Congreso de los Diputados, con una única circunscripción a nivel estatal, en lugar de permitir que los inscritos en cada provincia escojan a sus candidatos en votaciones diferenciadas. Un método controvertido, porque al haber solo mecanismos correctores en Cataluña, la Comunidad Valenciana y Galicia, no se garantizaría, por ejemplo, un mínimo número de candidatos de la Región de Murcia, Extremadura o Asturias. Además se pueden votar ‘listas planchas’, equipos completos con un solo ‘click’, lo que favorece, según los críticos, a las más arropadas por Iglesias. Un sistema, a la postre, que prioriza el control del partido desde arriba por quien está convencido de que solo él y sus próximos saben cómo ganar las generales.

Cada día que pasa, sin embargo, Iglesias tendrá más difícil contener sus rebeliones internas y convencer a los votantes de que su partido es, sencillamente, el que representa a la «gente». Las primeras decisiones y polémicas que envuelven a las listas de unidad popular en Madrid y Barcelona, aunque ajenas a Podemos, no le ayudan. Muchos de los que apoyaron a la formación magenta en las europeas y las municipales se preguntan ya para qué quiere Iglesias el poder y cuál es su verdadero proyecto de país detrás de ese cóctel de gestos e ideas-fuerza ideadas por politólogos, expertos en marketing y telegenia. Podemos se benefició de su gran capacidad de empatía social en una ciudadanía ávida de cambios, pero ésta ahora espera de todos los partidos una responsable administración de la dispersión del voto, una capacidad contrastada para pactar con presteza y solvencia y sobre todo la resolución de todos sus problemas económicos, sociales y políticos. Su famoso ‘tic tac tic tac’ corre para todos. También para él.

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Alberto Garre
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Alberto Aguirre de Cárcer | 11-07-2015 | 15:38| 0

Alberto Garre no terminará su carrera en el Senado, como hubiera querido, pero le seguirán viendo en la grada de la Nueva Condomina o con su esposa por la Plaza de las Flores. Con sus aciertos y sus errores a cuestas, pero sin temor a que nadie le silbe y pudiendo sostener la mirada a cualquiera. La bajeza de otros engrandeció a un político de gestión discreta que, sin embargo, deja una profunda huella porque abrió la caja de la regeneración y jamás, ni siquiera por su partido, traicionó a su tierra ni a los valores que se habían difuminado en la vida pública, como la honestidad y el respeto a la ley. Es la crónica anunciada de una venganza personal, enmascarada en la polémica de la inutilidad del Senado, ese repositorio de excelsos cadáveres autonómicos. Quien encumbró a este viejo ‘elefante’ le abatió políticamente. Con el hombre no pudo. Sigue en pie. Sin tacha. Él podrá ir donde quiera con la cabeza alta.

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Una foto en el Auditorio
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Alberto Aguirre de Cárcer | 10-07-2015 | 05:40| 0

En vez de aprobar la comisión de investigación sobre la desalinizadora de Escombreras, que nos puede costar un millón de euros al mes hasta 2034, o la del aeropuerto de Corvera, con sus 22.000 euros de intereses al día, Podemos, PSOE y Ciudadanos acordaron en la Asamblea Regional priorizar la del caso del Auditorio de Puerto Lumbreras, impulsado por el presidente Sánchez con una subvención de 6 millones de euros. No es el perjuicio económico para los ciudadanos lo que primó ayer, sino el interés partidista de quienes quieren hacerse una fotografía mediática antes de las generales en el interior del inacabado edificio y desgastar así a un adversario directo en activo. Con una investigación judicial, ya iniciada y que debe llegar hasta el final, caiga quien caiga, poco van a poder aclarar sus señorías mientras la instrucción esté bajo secreto sumarial. Pero eso qué más da, ¿no?

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Nadie se fía de nadie
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Alberto Aguirre de Cárcer | 07-07-2015 | 05:38| 0

Nadie se fía de nadie. Rajoy se debate entre convocar las generales el 23 de septiembre, coincidiendo con las catalanas para contener el voto independentista, o aprobar los Presupuestos del Estado y llamar a las urnas en diciembre. Por si acaso, el PSOE ha constituido su comité electoral, que tendrá como portavoz a la murciana González Veracruz. Aquí la oposición quiere aprobar sin más dilación el 24 de julio la reforma electoral. Teme que el presidente Sánchez, por más que asegure lo contrario y llegado el caso, pueda convocar por decreto nuevos comicios. El artículo 27 del Estatuto le faculta de manera limitada. Señala que no podrá hacerlo «durante el primer período de sesiones de la legislatura». Al no hablar de ‘primer período ordinario’, la vía podría quedar abierta en septiembre. Ya en enero, sin ninguna duda. Lo dicho, nadie se fía de nadie.

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