La Verdad

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Presentismo como coartada
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Alberto Aguirre de Cárcer | 05-07-2015 | 06:06| 0

Ni ahora, ni hace ocho años, a nadie con un mínimo de formación económica se le ocurriría pagar un canon anual de casi 13 millones de euros por una desaladora que iba a facturar como mucho 10 al año. Y menos con dinero público

La directora de la Academia de Historia, Carmen Iglesias, lleva años advirtiendo de los efectos de nuestra falta de conciencia histórica. Nos sucede incluso con hechos muy recientes. Caemos con facilidad en el presentismo. Y eso nos lleva a no valorar lo que tenemos hoy o a juzgar el pasado desde la atalaya de los valores del presente. Ahora navegamos por un mar con oleadas de revisionismo histórico desde donde se divisan dos orillas. Una está ocupada por adanistas que facturan eslóganes reduccionistas y alejados de la realidad, como el del ‘candado del 78’. En la otra están quienes enarbolan el presentismo como coartada para justificar sus despilfarros e insensateces. Son aquellos que airean la falacia de que hace diez años todos vivíamos por encima de nuestras posibilidades y se afanan en hacer una distorsión retrospectiva de los acontecimientos para eludir sus responsabilidades.

En la Asamblea están a punto de abrirse comisiones de investigación. Sobre el aeropuerto de Corvera y la desaladora de Escombreras. Dos proyectos hasta el momento fallidos que además estrujan las cuentas de la Comunidad, ya asfixiadas por el déficit y la deuda. Al igual que el proyecto urbanístico Novo Carthago y el resto de artefactos jurídico-políticos que arrastra la Región se originaron en el período 2003-2007. Ya habían salido del Gobierno Antonio Gómez Fayrén y Juan Bernal, los dos políticos más rigurosos y sólidos que ha tenido el centroderecha murciano en los últimos 20 años, y el protagonismo lo habían asumido, bajo el mando de Valcárcel, Francisco Marqués, Joaquín Bascuñana y Antonio Cerdá, entre otros. Cada proyecto tiene sus raíces y circunstancias específicas, pero todos proceden de un tiempo de crecimiento tan veloz como inconsistente, donde se disparaba con pólvora del rey y se tomaban decisiones sin ponderar las secuelas jurídicas y económicas.

El otro denominador común era una sobrecogedora incapacidad de gestión. Mientras que el Estado construía tres desalinizadoras en nuestras costas, tras el disparate monumental de Zapatero de anular el trasvase del Ebro, el Gobierno de Valcárcel decide asumir, sin concurso público y a través de una sociedad instrumental, un contrato civil entre dos empresas de Florentino Pérez. Esa operación ata a la Comunidad con un arrendamiento de la desaladora que implica un coste de 600 millones hasta 2034 para las arcas públicas. Ni ahora, ni hace ocho años, a nadie con un mínimo de formación económica se le ocurriría pagar un canon anual de casi 13 millones de euros por un negocio que, como mucho, iba a facturar 10 millones. Menos aún si el dinero es público. Pero en la planificación de muchas obras públicas, autonómicas y municipales, se actuaba entonces al revés de como dicta el sentido común. Primero se tenía o alguien traía una idea (muchas veces peregrina), luego se buscaban inversores privados de confianza y finalmente se ‘fabricaba’ el beneficio socieconómico para presentarlo a la ciudadanía. Eran tiempos de no parar en materia de inversión pública y de especial generosidad con aquellos que, a su vez, eran generosos con el partido. Si no se entiende esto no puede comprenderse el fiasco del aeropuerto, sacado a concurso con un pliego que puntuaba por encima de todo la no utilización de ayudas públicas y obligaba en seis meses a tener asegurada la financiación privada (que nunca llegó). La crisis puede justificar que el proyecto encallara, pero cómo explicar que el Gobierno diera en 2010 un aval de 200 millones a Sacyr, ejecutable al primer requerimiento y sin beneficio de excusión, asumiendo todo el riesgo financiero. ¿Cómo es posible que en unos días, tras retirarle la concesión a Sacyr en 2013 con un contundente informe del Consejo Jurídico, se cambie de opinión, se empiece a renegociar con quien ya no es el concesionario, no se le reclame lo que adeuda a la Comunidad y encima se le facilite la acreditación como gestor aeroportuario? La situación hoy es un poema. Por desgracia no tan bello como este de José Hierro: «Después de todo, todo ha sido nada,/ a pesar de que un día lo fue todo./ Después de nada, o después de todo/ supe que todo no era nada más que nada».

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Frágil mercado laboral
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Alberto Aguirre de Cárcer | 03-07-2015 | 05:40| 0

Las cifras del paro conforman un poliedro que tiene caras vergonzantes y otras esperanzadoras. Por eso, los análisis del Gobierno, los agentes económicos y los partidos, por muy dispares que sean, siempre se ajustan parcialmente a la realidad. Todo depende de dónde se ponga el foco. Parece evidente que hay una tendencia positiva que lentamente se consolida, pero resultaría sangrante sacar pecho con el número de personas todavía desocupadas. Además, la desaceleración del paro en la Región no va acompañada por un incremento de las afiliaciones a la Seguridad Social, en un mes generalmente positivo para el empleo, sino al contrario, lo que indica la fragilidad de nuestro mercado laboral, donde el 94,5% de los contratos suscritos en junio fueron temporales. Queda un largo camino por delante.

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Deus ex machina
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Alberto Aguirre de Cárcer | 29-06-2015 | 23:38| 0

En las mejores novelas y películas, los personajes protagonistas suelen ser seres complejos, a menudo contradictorios, con un pasado que condiciona su presente, pero con capacidad para ir cambiando a medida que transcurre la acción en el libro, el escenario o la pantalla. En ‘El hombre tranquilo’, el pacífico Sean Thornton (John Wayne) acaba convirtiéndose en un valiente. Y en Casablanca, Rick Blaine (Humphrey Bogart), un descreído propietario de un local nocturno termina por ser un activo luchador antifascista por el amor a una mujer. En la narrativa literaria y audiovisual se conoce a ese proceso con el nombre de ‘arco de transformación’. Aunque no son personajes de ficción, los políticos de larga trayectoria también sufren sus transformaciones. A veces movidos por convicciones, a veces porque la trama lo exige. Pedro Antonio Sánchez no es un recién llegado a este terreno. El próximo presidente de la Región lleva décadas en el ajo de la política, aunque ahora asume el papel protagonista. Y se estrena con un discurso de investidura en la Asamblea que fue todo un alegato en favor de la regeneración, una especie de carta fundacional de «una nueva etapa con una nueva forma de hacer política». Pocos reproches se pueden hacer a su discurso programático. Al contrario, fue quizá uno de los más acertados, profusos en medidas reformistas y en consonancia con lo que pide la sociedad murciana. Un discurso de máximos en cuanto a objetivos ambiciosos en materia social, política y económica, tanto que hay que ser más que prudentes sobre su posible viabilidad. La cuestión clave es pues la credibilidad del mensaje. Sánchez tendrá que ganársela día a día porque, como con lógica apunta la oposición, el nuevo presidente formó parte del núcleo duro del ‘viejo PP’ y del anterior Gobierno. A sus adversarios no les ha faltado tiempo para pensar y clamar, legítimamente, que todas estas medidas de regeneración no son producto de una reflexión personal o de una súbita caída del caballo camino a Damasco, sino la consecuencia de compromisos arrancados por Ciudadanos en la negociación para apoyar su investidura. En su favor juega el hecho de que su discurso en campaña, como Pedro Antonio (a secas), no dista en el tono general del pronunciado ayer, y del que le han oído personas de su entorno y él ha confesado en los últimos años en ámbitos privados. Un mensaje rupturista que habría sido imposible con la batuta del partido en manos de Valcárcel. El mejor político del PP regional en activo sabe que no lo va a tener fácil ante una ciudadanía cada más exigente con sus dirigentes. Con él lo será especialmente. No se puede analizar la figura del nuevo presidente sin contextualizarla en su particular situación, sin mayoría absoluta y con una querella del Fiscal Jefe por la tramitación y recepción del Auditorio de Puerto Lumbreras. Quizá por la ansiedad de prometerlo todo, detalló que impulsará la reforma del Estatuto para eliminar los aforamientos de los diputados. Y la pregunta inmediata es si, llegado el caso, él renunciaría voluntaria y ejemplarizantemente al suyo antes de la citada reforma. Con una sabia advertencia, el escritor ruso Antón Chéjov abogaba por no introducir elementos superfluos en una historia: «No se debe introducir un rifle cargado en un escenario si no se tiene intención de dispararlo». Inadvertidamente o no, Sánchez incorporó a su relato una medida muy recomendable pero que, a corto plazo, puede ser un arma en manos de la oposición. Como es sabido, lo delicado de su posición deviene de que la mera citación ante un juez como imputado (a lo que no renunciará el fiscal) implica su dimisión. O se aclara todo a las primeras de cambio o, en términos teatrales, Sánchez necesitará un ‘Deus ex machina’, una intervención inesperada en el último acto que solucione su problema narrativo, como sucedía en las tragedias griegas o en los western donde aparecía el Quinto de Caballería cuando los indios estaban a tris de empezar a rebanar cabelleras. Como persona y presidente de todos los murcianos, le deseo la mejor de las fortunas. Por la estabilidad y el bien de todos. A nosotros no nos quedará París.

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Política de guardarropa
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Alberto Aguirre de Cárcer | 28-06-2015 | 05:33| 0

Hoy nadie sabe qué pasará con la entrada del AVE a Murcia y el soterramiento de las vías. Y eso es lo peor porque cualquier situación, por mala que sea, es susceptible de empeorar

El pensador de origen polaco Zygmunt Bauman, creador del concepto de ‘modernidad líquida’, divide las comunidades en dos tipos: las ‘explosivas’ y las ‘de guardarropa’. Las primeras nacen a pares porque necesitan de un enemigo exterior, cuya amenaza constante es el elemento que proporciona cohesión social. Las comunidades ‘de guardarropa’ son hoy las más prevalentes. En ellas, la sociedad civil es líquida, maleable y escurridiza porque los valores morales son relativos y todo está en permanente cambio. Bauman las denomina ‘de guardarropa’ porque comparten los mismos intereses solo en ocasiones especiales, como los asistentes a un espectáculo. Una vez concluido, todos recogen sus chaquetas o abrigos que dejaron a la entrada y vuelven a sus preocupaciones individuales. La argamasa social es efímera y circunstancial, más aún si además hay un leve sentimiento identitario.

La Región encaja en ese modelo. Un ejemplo lo tenemos en la polémica del soterramiento, por el que se movilizaron los murcianos en febrero de 2014 para exigir que no llegue en superficie a El Carmen, con el exalcalde Cámara y el exconsejero Ballesta a la cabeza. Poco después tuve la oportunidad de hablar en Madrid con la ministra de Fomento. Me expresó su voluntad de realizar el soterramiento integral por fases, tal y como se comprometió públicamente después de la unitaria manifestación. Percibí que su principal inquietud era cómo podía reaccionar en el futuro la Plataforma pro Soterramiento. Le comenté que el sentimiento de agravio por las infraestructuras ferroviarias estaba justificado y era generalizado en una Región harta de promesas incumplidas. Y que la Plataforma mantiene la misma posición desde hace 25 años sin moverse un ápice, sea viable o no en estos momentos. Que lo impredecible no era ese colectivo de vecinos, sino las autoridades municipales y autonómicas murcianas con sus cambios de criterio sobre el AVE o el aeropuerto. No entré al detalle. Si no se había percatado ya lo descubriría. Aquella movilización ciudadana se diluyó y solo la Plataforma siguió, como cada martes, concentrándose para reivindicar lo mismo que hace un cuarto de siglo.

La manifestación fue solo un espectáculo fugaz de unidad. Los políticos pasaron por el guardarropa y volvieron a su estado líquido, tornadizo e imprevisible. Los hechos lo avalan. A lo largo del año anterior, el alcalde Cámara, quien debía liderar la entrada del AVE en la ciudad, no terminaba de decidirse entre El Carmen y Los Dolores, opción que costaba 80 millones e implicaba una compleja y lenta expropiación de terrenos. El tiempo se agotaba. A Cámara le habían imputado y estaba a otra cosa. Ante la indefinición municipal, el secretario de Estado, Rafael Catalá, deja caer en diciembre de 2013 la posibilidad de que llegue en superficie a El Carmen. El presidente Valcárcel decide actuar y pacta con Catalá un soterramiento apantallado desde la senda de Los Garres. A mediados de enero de 2014, ese plan aún no lo conocía la ministra, a la que se le iba a presentar cuando estuviera afinada su valoración de costes. Pero Adif publica el 19 de enero el concurso para el estudio de entrada del AVE, donde queda claro que el tren irá por arriba en El Carmen. ‘La Verdad’ desvela al día siguiente que lo que Fomento plantea es un soterramiento, pero por fases, con los últimos 300 metros del primer tramo en superficie hasta la estación. Aparentemente, Cámara no conocía el proyecto. Lo tilda de ‘cachondeo’ y Valcárcel, desde Ucrania y ante la reacción de la opinión pública, asegura que desconocía el plan que pactó con Fomento y clama que es inaceptable «soterrar a medias». Luego llega la manifestación y el Gobierno se suma a la protesta contra la alternativa que propició, la misma que ahora apoya. Hoy solo hay en proyecto una primera fase. Se iniciará si la Justicia no ve ilegalidades. Lo demás depende de un compromiso verbal de un Gobierno que puede cambiar en noviembre. Nadie sabe qué pasará y eso es lo peor porque cualquier situación, por mala que sea, es susceptible de empeorar.

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La moción del AVE
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Alberto Aguirre de Cárcer | 24-06-2015 | 07:01| 0

Quedan diez días para el Pleno del Ayuntamiento de Murcia sobre la llegada del AVE y no se puede valorar una moción que está pendiente de negociación por los grupos. Es obvio que las obras deben ajustarse a la legalidad. Si hay dudas deben ser disipadas antes de iniciarse. El asunto está en la Fiscalía, que debe pronunciarse de forma nítida cuanto antes y sin presiones. Si además se exige el cumplimiento del convenio de 2006 para que el soterramiento se haga como se acordó, y no por fases con llegada provisional en superficie, la Corporación debe proponer a Fomento una alternativa. Por un lado, con plazos, costes y fórmulas de pago que el Ayuntamiento esté dispuesto a asumir para el soterramiento integral. Por otro, con una solución para que lo anterior no impida la llegada del AVE cuanto antes a la Región. Eso es lo que esperan la mayoría de ciudadanos de Murcia, Lorca, Cartagena… De lo contrario ni se agilizará el soterramiento integral ni la alta velocidad. Y muchos pensarán que unos quieren parar las obras sin más y otros que se hagan como sea.

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La meta y la bandera
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Alberto Aguirre de Cárcer | 22-06-2015 | 08:33| 0

En las dos fotografías que ilustran hoy la portada de ‘La Verdad’, el ciclista muleño Luis León y el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, aparecen ‘envueltos’ en la bandera nacional. El primero, representando a España en los Juegos Europeos de Bakú y entrando victorioso en la meta. El segundo, iniciando la carrera hacia las generales de noviembre, donde los ciudadanos elegirán quién les representará en el Gobierno. Hoy se hablará más de la inmensa bandera que de los mensajes de Sánchez. La ‘nueva política’ se hilvana con gestos y el de ayer fue contundente. Frente a las críticas de Rajoy de viraje hacia la izquierda radical, traje, corbata, una enorme enseña constitucional y guiños al patriotismo cívico. Es el cambio que une, dijo el candidato. Atrás deja sus pactos autonómicos y municipales con Podemos. Arranca la campaña de las generales y toca marcar distancias para no perder el voto moderado. La cuestión es ganar.

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La banalización del mal
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LV | 21-06-2015 | 05:34| 0

En el año 1961, los editores de la revista ‘The New Yorker’ decidieron que la persona más indicada para cubrir en Jerusalén el juicio al dirigente nazi Adolf Eichmann era Hanna Arendt, una filósofa judía de origen alemán que emigró a Estados Unidos. Autora de ‘El origen de los totalitarismos’, Arendt ya era una respetada referencia intelectual, pero el fruto de su trabajo durante el seguimiento del juicio a uno de los líderes de las SS que impulsaron la terrible ‘solución final’ terminó por convertirla en unas de las grandes pensadoras del siglo XX. Sus reportajes cristalizaron en el libro ‘Eichmann en Jerusalén. Informe sobre la banalidad del mal’, que provocó una inmensa polémica, sobre todo por los ataques que recibió Arendt de diversos colectivos judíos de Estados Unidos e Israel. Frente a la tesis del fiscal, que retrató a Eichmann como un monstruo sanguinario que odiaba a los judíos, Hanna Arendt lo describió como un ambicioso burócrata «terriblemente y temiblemente normal», que fue, como otros muchos, producto de su tiempo y del régimen político que le tocó vivir.

La idea capital que nos legó esta filósofa es que el mal puede ser obra de personas corrientes que son incapaces de desarrollar un pensamiento crítico frente a la realidad de las cosas y que actúan contrariamente a la ética sin ningún tipo de remordimiento porque esas conductas están normalizadas en la sociedad donde viven. Las víctimas del terrorismo en el País Vasco saben muy bien lo que es la banalización del mal. Durante muchos años vivieron estigmatizadas en una sociedad que se acostumbró a la rutina de la violencia y donde una mayoría miraba hacia otro lado cuando ETA asesinaba. La corrupción también se expandió hasta casi ser sistémica en España por la ausencia de un verdadero reproche social. De la tolerancia condescendiente con nuestros dirigentes se pasó a la emulación generalizada en todos los estratos sociales y en sus diversas variantes, desde el blanqueo de capitales al fraude fiscal.

La polémica provocada por el concejal Guillermo Zapata, de Ahora Madrid, con sus ‘chistes’ de ‘humor negro’ sobre los judíos, las niñas del Alcásser, Marta del Castillo o las víctimas del terrorismo, tiene mucho que ver, a mi juicio, con esa banalización de valores y principios contrarios al bien. André Bretón, el creador del término ‘humor negro’, ya dijo que éste «tiene demasiadas fronteras: la tontería, la ironía escéptica, la broma sin gravedad…». Así que no entraré a valorar lo que son o dejan de ser esos comentarios. Tampoco tengo el conocimiento suficiente para saber si Zapata es un ser insensible al dolor ajeno, pero me inclino a pensar que es una persona corriente que condena el antisemitismo y las salvajadas que reproduce. Pero alegar como hace el edil de Ahora Madrid que sus comentarios están descontextualizados, y que formaban parte de un debate sobre los límites del humor, revela la insensatez y la irresponsabilidad de quien pretende lo imposible en Twitter, el mundo de los 140 caracteres donde todo está fragmentado y es impersonal.

No todo es negativo en esta red social, al contrario, pero no es un santuario para la reflexión. Menos aún desde su ocupación por el ciberactivismo político, donde la no visión del otro favorece el intercambio, impulsivo e irreflexivo, de agresivas descalificaciones entre dirigentes y militantes de todo el espectro ideológico. Lo que pocos se dirían cara a cara es ya moneda habitual en ese mundo cada vez más deshumanizado, donde la banalización de la injuria es ideológicamente transversal y se extiende como la pólvora como una nueva forma de totalitarismo digital. Todo ello propulsado por una falsa sensación de invisibilidad e impunidad que no es tal porque pocos espacios hay más vigilados que Twitter y, como dice Jaron Lenier, su ‘rebaño digital’. Sobre todo esto debería haber reflexionado el que aspiraba a concejal de Cultura antes de reproducir chistes de judíos exterminados y niñas asesinadas.

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Rajoy muda de piel
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Alberto Aguirre de Cárcer | 19-06-2015 | 05:45| 0

«Nos ha faltado piel», decía el bronceado Floriano en un ‘videoreality’ electoral del PP previo al 24M. Y después de pensarlo mucho Rajoy consumó una renovación de la cúpula popular que se queda en un aparente ‘lifting’, un cosmético estiramiento de piel y limpieza de cara del que salen despedidos el propio Floriano y González Pons. Si la comunicación y la renovación generacional eran dos de las causas del hundimiento popular, Rajoy no ayudó mucho con ese anuncio televisado con un plano fijo, en el que se veía dormitando a Arenas, que ahí sigue y seguirá, al igual que la secretaria general Cospedal, a la que no se vio ni nombró el presidente. Desplazada en la práctica por su mano derecha, Jorge Moragas, todo indica que Rajoy ha concluido que la solución del PP no es otra que él. Muda de piel y desembarca en Génova.

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Mosqueteros
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Alberto Aguirre de Cárcer | 17-06-2015 | 05:54| 0

Obama gobierna desde enero con su partido en minoría en las dos Cámaras del Congreso y hace unos días muchos de los suyos le tumbaron en el Senado un punto clave del tratado comercial EE UU-UE. Aquí pierde el PP tres votaciones por primera vez en 20 años en la Asamblea Regional y tiembla el misterio. Si encima los cuatro ‘mosqueteros’ de Ciudadanos celebran el ‘hat trick’ de la Asamblea a lo Hugo Sánchez, pues ya ni les cuento. Van a vender caro su apoyo. En juego está la gobernabilidad de la Región, pero ellos van «partido a partido», marcando reglas y tiempos. A partir de hoy se disponen a negociar en paralelo con PP y PSOE. El resultado es impredecible. Igual alcanzan un acuerdo con los populares y en última instancia aparece como cláusula la cabeza de Pedro Antonio Sánchez, como ha ocurrido en La Rioja con Pedro Sanz. No es una llave, es una espada. Y se creen mosqueteros.

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Ni tutelas ni tutías
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Alberto Aguirre de Cárcer | 15-06-2015 | 07:34| 0

¡Ni tutelas ni tutías!, bramaba Fraga en Sevilla mientras hacía añicos la carta de dimisión de Aznar en el Congreso de 1990. De haberle llegado por correo electrónico, como a Valcárcel la de Cámara, ya pueden imaginar cómo habría quedado el móvil. Deconstruido no, lo siguiente. Cascos no habría podido recomponer el amasijo de circuitos, como hizo con los trozos de papel, y no habríamos conocido el contenido de la misiva. Pero hace 25 años ni usábamos teléfonos inteligentes ni email. Cámara tampoco fechó su escrito, pero tuvo el tino de reenviarlo la misma noche del viernes por ‘whatsapp’ a sus pedáneos. Dimitir a través de un ‘gadget’ no tiene el lustre de la renuncia epistolar, aunque es rápido y deja huella si se hace viral por las redes. Casi 48 horas después, el partido oficializaba ayer que aceptaba su marcha. La vida sigue en el PP. Sin tutelas ni tutías. ¿Cómo? Bueno, un poquico sí, pero esa es otra historia.

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