La Verdad

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Política de guardarropa
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Alberto Aguirre de Cárcer | 28-06-2015 | 05:37| 0

Hoy nadie sabe qué pasará con la entrada del AVE a Murcia y el soterramiento de las vías. Y eso es lo peor porque cualquier situación, por mala que sea, es susceptible de empeorar

El pensador de origen polaco Zygmunt Bauman, creador del concepto de ‘modernidad líquida’, divide las comunidades en dos tipos: las ‘explosivas’ y las ‘de guardarropa’. Las primeras nacen a pares porque necesitan de un enemigo exterior, cuya amenaza constante es el elemento que proporciona cohesión social. Las comunidades ‘de guardarropa’ son hoy las más prevalentes. En ellas, la sociedad civil es líquida, maleable y escurridiza porque los valores morales son relativos y todo está en permanente cambio. Bauman las denomina ‘de guardarropa’ porque comparten los mismos intereses solo en ocasiones especiales, como los asistentes a un espectáculo. Una vez concluido, todos recogen sus chaquetas o abrigos que dejaron a la entrada y vuelven a sus preocupaciones individuales. La argamasa social es efímera y circunstancial, más aún si además hay un leve sentimiento identitario.

La Región encaja en ese modelo. Un ejemplo lo tenemos en la polémica del soterramiento, por el que se movilizaron los murcianos en febrero de 2014 para exigir que no llegue en superficie a El Carmen, con el exalcalde Cámara y el exconsejero Ballesta a la cabeza. Poco después tuve la oportunidad de hablar en Madrid con la ministra de Fomento. Me expresó su voluntad de realizar el soterramiento integral por fases, tal y como se comprometió públicamente después de la unitaria manifestación. Percibí que su principal inquietud era cómo podía reaccionar en el futuro la Plataforma pro Soterramiento. Le comenté que el sentimiento de agravio por las infraestructuras ferroviarias estaba justificado y era generalizado en una Región harta de promesas incumplidas. Y que la Plataforma mantiene la misma posición desde hace 25 años sin moverse un ápice, sea viable o no en estos momentos. Que lo impredecible no era ese colectivo de vecinos, sino las autoridades municipales y autonómicas murcianas con sus cambios de criterio sobre el AVE o el aeropuerto. No entré al detalle. Si no se había percatado ya lo descubriría. Aquella movilización ciudadana se diluyó y solo la Plataforma siguió, como cada martes, concentrándose para reivindicar lo mismo que hace un cuarto de siglo.

La manifestación fue solo un espectáculo fugaz de unidad. Los políticos pasaron por el guardarropa y volvieron a su estado líquido, tornadizo e imprevisible. Los hechos lo avalan. A lo largo del año anterior, el alcalde Cámara, quien debía liderar la entrada del AVE en la ciudad, no terminaba de decidirse entre El Carmen y Los Dolores, opción que costaba 80 millones e implicaba una compleja y lenta expropiación de terrenos. El tiempo se agotaba. A Cámara le habían imputado y estaba a otra cosa. Ante la indefinición municipal, el secretario de Estado, Rafael Catalá, deja caer en diciembre de 2013 la posibilidad de que llegue en superficie a El Carmen. El presidente Valcárcel decide actuar y pacta con Catalá un soterramiento apantallado desde la senda de Los Garres. A mediados de enero de 2014, ese plan aún no lo conocía la ministra, a la que se le iba a presentar cuando estuviera afinada su valoración de costes. Pero Adif publica el 19 de enero el concurso para el estudio de entrada del AVE, donde queda claro que el tren irá por arriba en El Carmen. ‘La Verdad’ desvela al día siguiente que lo que Fomento plantea es un soterramiento, pero por fases, con los últimos 300 metros del primer tramo en superficie hasta la estación. Aparentemente, Cámara no conocía el proyecto. Lo tilda de ‘cachondeo’ y Valcárcel, desde Ucrania y ante la reacción de la opinión pública, asegura que desconocía el plan que pactó con Fomento y clama que es inaceptable «soterrar a medias». Luego llega la manifestación y el Gobierno se suma a la protesta contra la alternativa que propició, la misma que ahora apoya. Hoy solo hay en proyecto una primera fase. Se iniciará si la Justicia no ve ilegalidades. Lo demás depende de un compromiso verbal de un Gobierno que puede cambiar en noviembre. Nadie sabe qué pasará y eso es lo peor porque cualquier situación, por mala que sea, es susceptible de empeorar.

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La moción del AVE
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Alberto Aguirre de Cárcer | 24-06-2015 | 07:01| 0

Quedan diez días para el Pleno del Ayuntamiento de Murcia sobre la llegada del AVE y no se puede valorar una moción que está pendiente de negociación por los grupos. Es obvio que las obras deben ajustarse a la legalidad. Si hay dudas deben ser disipadas antes de iniciarse. El asunto está en la Fiscalía, que debe pronunciarse de forma nítida cuanto antes y sin presiones. Si además se exige el cumplimiento del convenio de 2006 para que el soterramiento se haga como se acordó, y no por fases con llegada provisional en superficie, la Corporación debe proponer a Fomento una alternativa. Por un lado, con plazos, costes y fórmulas de pago que el Ayuntamiento esté dispuesto a asumir para el soterramiento integral. Por otro, con una solución para que lo anterior no impida la llegada del AVE cuanto antes a la Región. Eso es lo que esperan la mayoría de ciudadanos de Murcia, Lorca, Cartagena… De lo contrario ni se agilizará el soterramiento integral ni la alta velocidad. Y muchos pensarán que unos quieren parar las obras sin más y otros que se hagan como sea.

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La meta y la bandera
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Alberto Aguirre de Cárcer | 22-06-2015 | 08:33| 0

En las dos fotografías que ilustran hoy la portada de ‘La Verdad’, el ciclista muleño Luis León y el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, aparecen ‘envueltos’ en la bandera nacional. El primero, representando a España en los Juegos Europeos de Bakú y entrando victorioso en la meta. El segundo, iniciando la carrera hacia las generales de noviembre, donde los ciudadanos elegirán quién les representará en el Gobierno. Hoy se hablará más de la inmensa bandera que de los mensajes de Sánchez. La ‘nueva política’ se hilvana con gestos y el de ayer fue contundente. Frente a las críticas de Rajoy de viraje hacia la izquierda radical, traje, corbata, una enorme enseña constitucional y guiños al patriotismo cívico. Es el cambio que une, dijo el candidato. Atrás deja sus pactos autonómicos y municipales con Podemos. Arranca la campaña de las generales y toca marcar distancias para no perder el voto moderado. La cuestión es ganar.

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La banalización del mal
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LV | 21-06-2015 | 07:02| 0

En el año 1961, los editores de la revista ‘The New Yorker’ decidieron que la persona más indicada para cubrir en Jerusalén el juicio al dirigente nazi Adolf Eichmann era Hanna Arendt, una filósofa judía de origen alemán que emigró a Estados Unidos. Autora de ‘El origen de los totalitarismos’, Arendt ya era una respetada referencia intelectual, pero el fruto de su trabajo durante el seguimiento del juicio a uno de los líderes de las SS que impulsaron la terrible ‘solución final’ terminó por convertirla en unas de las grandes pensadoras del siglo XX. Sus reportajes cristalizaron en el libro ‘Eichmann en Jerusalén. Informe sobre la banalidad del mal’, que provocó una inmensa polémica, sobre todo por los ataques que recibió Arendt de diversos colectivos judíos de Estados Unidos e Israel. Frente a la tesis del fiscal, que retrató a Eichmann como un monstruo sanguinario que odiaba a los judíos, Hanna Arendt lo describió como un ambicioso burócrata «terriblemente y temiblemente normal», que fue, como otros muchos, producto de su tiempo y del régimen político que le tocó vivir.

La idea capital que nos legó esta filósofa es que el mal puede ser obra de personas corrientes que son incapaces de desarrollar un pensamiento crítico frente a la realidad de las cosas y que actúan contrariamente a la ética sin ningún tipo de remordimiento porque esas conductas están normalizadas en la sociedad donde viven. Las víctimas del terrorismo en el País Vasco saben muy bien lo que es la banalización del mal. Durante muchos años vivieron estigmatizadas en una sociedad que se acostumbró a la rutina de la violencia y donde una mayoría miraba hacia otro lado cuando ETA asesinaba. La corrupción también se expandió hasta casi ser sistémica en España por la ausencia de un verdadero reproche social. De la tolerancia condescendiente con nuestros dirigentes se pasó a la emulación generalizada en todos los estratos sociales y en sus diversas variantes, desde el blanqueo de capitales al fraude fiscal.

La polémica provocada por el concejal Guillermo Zapata, de Ahora Madrid, con sus ‘chistes’ de ‘humor negro’ sobre los judíos, las niñas del Alcásser, Marta del Castillo o las víctimas del terrorismo, tiene mucho que ver, a mi juicio, con esa banalización de valores y principios contrarios al bien. André Bretón, el creador del término ‘humor negro’, ya dijo que éste «tiene demasiadas fronteras: la tontería, la ironía escéptica, la broma sin gravedad…». Así que no entraré a valorar lo que son o dejan de ser esos comentarios. Tampoco tengo el conocimiento suficiente para saber si Zapata es un ser insensible al dolor ajeno, pero me inclino a pensar que es una persona corriente que condena el antisemitismo y las salvajadas que reproduce. Pero alegar como hace el edil de Ahora Madrid que sus comentarios están descontextualizados, y que formaban parte de un debate sobre los límites del humor, revela la insensatez y la irresponsabilidad de quien pretende lo imposible en Twitter, el mundo de los 140 caracteres donde todo está fragmentado y es impersonal.

No todo es negativo en esta red social, al contrario, pero no es un santuario para la reflexión. Menos aún desde su ocupación por el ciberactivismo político, donde la no visión del otro favorece el intercambio, impulsivo e irreflexivo, de agresivas descalificaciones entre dirigentes y militantes de todo el espectro ideológico. Lo que pocos se dirían cara a cara es ya moneda habitual en ese mundo cada vez más deshumanizado, donde la banalización de la injuria es ideológicamente transversal y se extiende como la pólvora como una nueva forma de totalitarismo digital. Todo ello propulsado por una falsa sensación de invisibilidad e impunidad que no es tal porque pocos espacios hay más vigilados que Twitter y, como dice Jaron Lenier, su ‘rebaño digital’. Sobre todo esto debería haber reflexionado el que aspiraba a concejal de Cultura antes de reproducir chistes de judíos exterminados y niñas asesinadas.

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Rajoy muda de piel
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Alberto Aguirre de Cárcer | 19-06-2015 | 05:46| 0

«Nos ha faltado piel», decía el bronceado Floriano en un ‘videoreality’ electoral del PP previo al 24M. Y después de pensarlo mucho Rajoy consumó una renovación de la cúpula popular que se queda en un aparente ‘lifting’, un cosmético estiramiento de piel y limpieza de cara del que salen despedidos el propio Floriano y González Pons. Si la comunicación y la renovación generacional eran dos de las causas del hundimiento popular, Rajoy no ayudó mucho con ese anuncio televisado con un plano fijo, en el que se veía dormitando a Arenas, que ahí sigue y seguirá, al igual que la secretaria general Cospedal, a la que no se vio ni nombró el presidente. Desplazada en la práctica por su mano derecha, Jorge Moragas, todo indica que Rajoy ha concluido que la solución del PP no es otra que él. Muda de piel y desembarca en Génova.

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Mosqueteros
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Alberto Aguirre de Cárcer | 17-06-2015 | 05:55| 0

Obama gobierna desde enero con su partido en minoría en las dos Cámaras del Congreso y hace unos días muchos de los suyos le tumbaron en el Senado un punto clave del tratado comercial EE UU-UE. Aquí pierde el PP tres votaciones por primera vez en 20 años en la Asamblea Regional y tiembla el misterio. Si encima los cuatro ‘mosqueteros’ de Ciudadanos celebran el ‘hat trick’ de la Asamblea a lo Hugo Sánchez, pues ya ni les cuento. Van a vender caro su apoyo. En juego está la gobernabilidad de la Región, pero ellos van «partido a partido», marcando reglas y tiempos. A partir de hoy se disponen a negociar en paralelo con PP y PSOE. El resultado es impredecible. Igual alcanzan un acuerdo con los populares y en última instancia aparece como cláusula la cabeza de Pedro Antonio Sánchez, como ha ocurrido en La Rioja con Pedro Sanz. No es una llave, es una espada. Y se creen mosqueteros.

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Ni tutelas ni tutías
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Alberto Aguirre de Cárcer | 15-06-2015 | 07:34| 0

¡Ni tutelas ni tutías!, bramaba Fraga en Sevilla mientras hacía añicos la carta de dimisión de Aznar en el Congreso de 1990. De haberle llegado por correo electrónico, como a Valcárcel la de Cámara, ya pueden imaginar cómo habría quedado el móvil. Deconstruido no, lo siguiente. Cascos no habría podido recomponer el amasijo de circuitos, como hizo con los trozos de papel, y no habríamos conocido el contenido de la misiva. Pero hace 25 años ni usábamos teléfonos inteligentes ni email. Cámara tampoco fechó su escrito, pero tuvo el tino de reenviarlo la misma noche del viernes por ‘whatsapp’ a sus pedáneos. Dimitir a través de un ‘gadget’ no tiene el lustre de la renuncia epistolar, aunque es rápido y deja huella si se hace viral por las redes. Casi 48 horas después, el partido oficializaba ayer que aceptaba su marcha. La vida sigue en el PP. Sin tutelas ni tutías. ¿Cómo? Bueno, un poquico sí, pero esa es otra historia.

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La rueda del hámster
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LV | 14-06-2015 | 05:36| 0

Hace siete días decía que las negociaciones postelectorales evocaban el título y la trama de ‘Mucho ruido y pocas nueces’. Pero todo se precipitó en la última semana sin que la política regional perdiera esa particular dinámica teatral que acompaña a la nueva cultura de los pactos. Solo hay que cambiar el «no me traigan más noticias. ¡Que deserten todos!», que gritaba Macbeth, por un «¡que dimitan todos!». Primero se inmoló el delegado del Gobierno. Y luego se achicharró el alcalde Cámara en la hoguera de los imputados. Salvo sorpresa, el camino a San Esteban está expedito hoy para el PP, aunque la victoria autonómica les sabrá agridulce porque en la batalla municipal arrasó ayer la izquierda. Veintidós alcaldes para el PSOE y dos para IU frente a dieciocho del PP. Con solo 3.200 votos más que en 2011, los socialistas han multiplicado por cinco su poder municipal, en parte por el apoyo de Podemos en 14 municipios. También fue clave Ciudadanos, que se han erigido en los modernos Graco que con su llave abrieron el candado de las medidas de regeneración democrática. De haberlas adoptado en su día, quizá el PP habría conservado su mayoría absoluta. Pero Valcárcel despreció esos deseos, expresados a través de este periódico desde hace más de tres años por la plural sociedad civil. Igual pensó, desde su universo paralelo y pre-copernicano, que era una invención de ‘La Verdad’ que le quería ser impuesta para amargarle el retiro, y no un clamor real. Ahora llega el trágala para el PP y la duda para el resto de si Cámara y Bascuñana seguirían hoy en sus cargos de haberse alcanzado los 23 escaños.

Pedro Antonio Sánchez, que consumó lo inevitable esta semana, pese a todas las resistencias internas, solo podrá redimir a su partido de su desconexión social si los principales puntos del pacto con Ciudadanos se plasman en leyes de obligado cumplimiento, al igual que hizo Garre con la limitación de mandatos. La salud democrática no puede depender de la generosidad de los políticos, como beatíficamente apunta Garre, sino de responsables cortafuegos en la vida interna de los partidos y de normas consensuadas entre todos para poner coto a las conductas contrarias a la ley y a la ética cívica. No habrá estado de derecho posible ni mayor calidad democrática sin respeto, sin fisuras, al principio de legalidad, transparencia, rendición de cuentas y liderazgo ético.

Con su precaria mayoría en la Asamblea, el PP encara tiempos complicados. Ya en la noche del escrutinio se les puso la carne de gallina a algunos que, más preocupados todavía por los cajones que por los sillones, alumbraron la idea de nuevas elecciones a sabiendas de que se avecinan comisiones de investigación sobre el aeropuerto, la desaladora de Escombreras… Parece que imperó la cordura. El PP se equivocaría otra vez si no asumiera el reto de la gobernabilidad con el reparto de fuerzas salido de las urnas. También la oposición tropezaría si sus esfuerzos en los próximos meses se centran en un ajuste de cuentas. Es importante saber lo ocurrido con Corvera, Escombreras,… pero también consensuar qué hacer a partir de ahora con esa explosiva herencia. La Región está encaramada a la rueda del hámster, moviéndose por inercia pero sin un avance real. Existe un problema urgente, la sostenibilidad financiera de la Comunidad, aunque los partidos pasaron de puntillas en la campaña porque ensombrecía la credibilidad de sus promesas. La cifra de la deuda pública del primer trimestre habla por sí sola: 7.214 millones. A corto plazo no habrá nuevo modelo de financiación ni garantía de que el próximo sea mejor para Murcia. Ni el PP podrá convertir a la Región en la comunidad con menos impuestos ni todos los planes de choque de PSOE, Podemos y Ciudadanos son factibles con el estado de las arcas autonómicas. ¿Para cuándo un pacto de buena gobernanza de los escasos recursos públicos?

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El arte de la impostura
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Alberto Aguirre de Cárcer | 12-06-2015 | 06:24| 0

El auto de procesamiento del juez Castillejos sitúa al alcalde Cámara a un paso del banquillo por el caso Nueva Condomina. No le pilla por sorpresa. Lo sabía desde hace semanas por vía indirecta. Pero el alcalde/investigador/docente terminó por dominar el arte de la impostura desde que fue imputado hace dos años. Ya en enero adelantamos que desde diciembre conocía que no sería candidato por el sumario Umbra, aunque mantuvo la ficción hasta el final solo para controlar el proceso de sucesión y cerrar el paso, como fuera, a Nuria Fuentes y a Adela Martínez-Cachá. Es natural que su situación procesal le afectara al ánimo e incluso al buen juicio, pero nada justifica que dejase de acudir a las juntas de Gobierno durante semanas y las bochornosas maniobras para desacreditar a sus concejalas. Qué feo tránsito hacia el retiro se buscan algunos.

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El síndrome de Casandra
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Alberto Aguirre de Cárcer | 09-06-2015 | 07:56| 0

Apolo concedió a Casandra el don de la profecía, pero cuando ella rechazó al dios griego, éste la maldijo con la incapacidad para convencer a los demás de sus vaticinios. Las exigencias de Ciudadanos y, la numantina resistencia de Bascuñana a dimitir, con Valcárcel a todo esto con sus cosas por Europa, está poniendo de los nervios a más de uno, y de dos, en el PP regional. La negociación no avanza y se extiende el ‘síndrome de Casandra’ entre los populares, que empiezan a ver muy negra la presidencia de la Comunidad y no saben qué hacer para cambiar el curso de los acontecimientos. El candidato Sánchez llama a la calma a los suyos y señala que tiene el asunto bajo control. Es cuestión de estrategia y aún queda tiempo, alega. Quizá lleve razón, pero cada día que pase le va a ser más difícil apaciguar a sus tropas. Se avecinan días intensos.

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