La Verdad

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Ocupados
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Alberto Aguirre de Cárcer | 05-10-2016 | 11:43| 0

Leo que la diputada andaluza Verónica Pérez, que se autoerigió en la máxima autoridad del PSOE a las puertas de Ferraz, lleva 17 años cobrando sueldos públicos y que no ha tenido actividad profesional fuera de la política, en la que entró con 18 años. No es un caso aislado. Hay numerosos ejemplos a diestra y siniestra, empezando por la propia ministra de Trabajo. En la Región tampoco faltan. El crecimiento económico se ralentiza y el paro vuelve a arrojar cifras preocupantes, pero, habida cuenta que muchos se juegan su propio tajo, prevalecen otro tipo de cuitas. Y así, el PP escudriña si el efecto del caso ‘Gürtel’ y otros de corrupción están amortizados en la opinión publica, el PSOE sopesa los costes de una abstención a Rajoy frente a unas terceras elecciones y Podemos amaga con llevar la inestabilidad institucional a varias Comunidades.

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Apoptosis socialista
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Alberto Aguirre de Cárcer | 02-10-2016 | 09:12| 0

La guerra entre Sánchez y los críticos, que acabó con la dimisión del secretario general en un caótico Comité Federal, ha puesto al PSOE al borde de un cisma. España necesita ya un Gobierno. Pero también un PSOE sólido y unido

Al PSOE, un partido proclive a debates entre corrientes internas que en ocasiones derivan en luchas cainitas, la pugna interna se le fue esta vez de control, adentrándose en un peligroso proceso autodestructivo. Una especie de apoptosis o muerte celular programada que ha terminado por desencadenarse con el ‘golpe de los coroneles’ de Susana Díaz y el atrincheramiento en la secretaria general de Pedro Sánchez, aferrado al timón de la nave hasta pasadas las 8 de la noche de ayer, con el apoyo de una gran parte del partido y sobre todo de la militancia. El Comité Federal, que en un tenso clima de total enfrentamiento tardó ayer más de cinco horas en arrancar por cuestiones de procedimiento, evidenció la magnitud de una guerra interna que, por la importancia del PSOE en la historia democrática de España, reviste una especial gravedad. El lamentable y caótico espectáculo de la confrontación vivido ayer en el interior de Ferraz (de los insultos en la puerta a históricos del PSOE mejor no hablar) era inimaginable hace semanas, pero cobró visos de realidad cuando el pasado lunes, un día después de las severas derrotas electorales en Galicia y País Vasco, Sánchez lanzó un órdago (congreso exprés y primarias en cuestión de semanas) y el sector crítico respondió con la dimisión de 17 miembros de la Comisión Ejecutiva. «Si fue un golpe de estado estuvo dirigido por un sargento chusquero», llegó a afirmar el exministro Borrell, sin saber que lo más esperpéntico estaba todavía por llegar.

En efecto, aunque maltrecho, Pedro Sánchez aguantó en pie, sostenido por un instinto de supervivencia política sin precedentes. Sin el apoyo de seis de los siete barones con responsabilidades de gobierno, con las federaciones territoriales socialistas más numerosas y con más peso en su contra, cualquier otro habría arrojado la toalla. En tales circunstancias el futuro político de un secretario general del PSOE es igual a cero. Pero Sánchez, el primero elegido en primarias por la militancia, emprendió una huida hacia adelante y decidió presentar batalla hasta el final contra el grueso del poder territorial del partido. La consigna era resistir a toda costa (primera lección del marianismo).

Algún colaborador cercano debió susurrarle al oído aquella frase de Benjamin Franklin (’la democracia son dos lobos y una oveja votando sobre qué se va a comer’) y en la víspera del Comité Federal intentó acotar el contenido del debate y condicionar qué se iba a votar: «O se monta una gestora que lleve a que gobierne Rajoy a través de una abstención del PSOE o deciden los militantes en un congreso, mantenemos el ‘no’ a Rajoy e intentamos un gobierno alternativo, de cambio y transversal, como aprobó el Comité Federal». O Rajoy o yo. Pero el nuevo envite de Sánchez no arredró a los críticos y las primeras horas del cónclave socialista fueron una pugna feroz sobre qué, cómo y quién iba a votar. A partir de ahí, entre abucheos y llantos, oficialistas y críticos comenzaron a bloquearse todas sus propuestas. Al cabo de 11 horas, finalmente los asistentes votaron a mano alzada la propuesta de Sánchez del congreso extraordinario. Y ahí acabó la historia. Los críticos doblegaron a los oficialistas por 132 votos en contra frente 107 a favor. De inmediato, el secretario general anunció su dimisión, tal y como prometió si perdía.

No había más que echar un vistazo ayer a las redes sociales y escuchar los insultos a las puertas de Ferraz para comprobar que Pedro Sánchez logró que entre los afiliados calase su relato reduccionista de la crisis: un enfrentamiento entre dos «bandos», los que están por el ‘no’ a Rajoy y los que están a favor de la abstención en una próxima investidura del líder del PP. Una visión simplista, pero muy eficaz, que ya está estigmatizando al sector crítico, pese a su victoria, y que en el futuro puede ser una herencia letal para todo el partido socialista. Las bases ya tienen un mártir. Sánchez lo ha tenido más fácil para imponer su visión de los hechos porque sus oponentes han hablado con muy poca claridad. Susana Díaz insistía en que la prioridad en este momentos es la gobernabilidad de España, pero no explicitaba si la nueva gestora apoyará la investidura de Rajoy con su abstención, como todo indica. Los críticos temían que Sánchez intentara de nuevo su investidura apoyado por Podemos, Ciudadanos y los nacionalistas, una alianza que parece imposible por la incompatibilidad declarada de C’s y Podemos y porque el referéndum de autodeterminación es ya el único objetivo de los nacionalistas catalanes. Convencidos del fracaso de ese pacto, los críticos creen que en unas terceras elecciones el PP barrería (el electorado votaría en clave de gobernabilidad como en el País Vasco y Galicia) y Podemos podría dar el ‘sorpasso’ para convertirse en la primera fuerza de la izquierda. Recomponerse en la oposición, siendo aún el principal referente de la izquierda, y abrir una reflexión, es la tesis susanista que se vislumbra ahora. Sin embargo, siendo lo sustancial, ayer no se abordó ese debate, ni ningún otro de ideas, en el Comité Federal.

El PSOE parece hoy roto y el daño sufrido, irreparable. La derrota de Sánchez tendrá además consecuencias territoriales. También en la Región de Murcia. A primera vista son muy profundas las heridas que la batalla fratricida provocó en toda la organización. Ya no solo por la división exhibida públicamente entre los dirigentes, sino por la posibilidad de que triunfe la idea de que ayer asistimos en Ferraz a un golpe contra la militancia. Puede que así sea. Pero quien lo piense no debería olvidar que si hubiera sido por los militantes, el PSOE habría seguido siendo marxista y Felipe González no habría gobernado este país. España necesita un Gobierno cuanto antes. Pero también un PSOE sólido y unido. Ojalá que restañe pronto sus heridas y vuelva a ganarse el lugar que merece por su aportación a nuestra democracia.

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La mejor alternativa para BMN
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Alberto Aguirre de Cárcer | 29-09-2016 | 00:21| 0

El FROB anunció ayer que estudiará la fusión de Bankia y BMN, una operación que puede ser la primera de una segunda ola de integraciones financieras en España. El presidente del BCE, Mario Draghi, ya advirtió este lunes de la necesidad de esa consolidación bancaria en el conjunto de la Eurozona ante la caída de la rentabilidad de muchas entidades, asfixiadas por los actuales bajos tipos de interés. La posible operación, que no sería inmediata porque deberán pronunciarse el FROB, el BCE y el Gobierno, es la mejor alternativa para BMN en el actual contexto europeo, donde ya han desaparecido las cajas (excepto en Alemania) y quedarán cinco o seis bancos por país. BMN mantendría su red de oficinas en la Región (la de Bankia es inapreciable), el empleo y la Fundación Cajamurcia (con los dividendos de la entidad resultante).

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Acuacaos
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Alberto Aguirre de Cárcer | 25-09-2016 | 05:56| 0

El G5, el grupo de ministros que lo son o lo fueron por ser fundamentalmente amigos o antiguos colaboradores de Rajoy, se puede dividir en dos. Los que en privado tienen cierto gracejo (Arias Cañete y García Margallo) y los que tienen poco o ninguno (Fernández Díaz, Ana Pastor y José Manuel Soria). Al exministro de Agricultura y hoy comisario de Energía, una persona muy simpática en la distancia corta, no le hizo mucha gracia una información que firmé hace quince años en ‘ABC’ sobre una presunta irregularidad de su director general de Ganadería (dimitió horas después), pero Cañete no perdía la compostura y el buen humor (el chiste consistió en que a su defenestrado colaborador le nombró meses después presidente de una empresa pública). El problema surge cuando uno se va y deja tras de sí, siendo el principal responsable, un problemón que no tiene la menor gracia para sus colaboradores. Ese ambiente se respira en el Ministerio de Agricultura por el caso judicial de Acuamed, la empresa estatal de las desaladoras. En el centro de la operación ‘Frontino’, que investiga irregularidades en la contratación de la conducción de Cerro Colorado (Lorca) y en otros seis proyectos, se sitúa la figura del exdirector general de Acuamed, Arcadio Mateo, hombre de confianza de Cañete y próximo a Cospedal. Su gestión bajo sospecha ha arrastrado hasta la Audiencia Nacional a la directora general del Agua y al exsecretario de Estado de Medio Ambiente, que tuvieron más de un encontronazo con Mateo, que el exministro solía resolver a su favor. «Está claro que su nombramiento fue un error», declaró la ministra Tejerina, a cuya mesa llegó recientemente una auditoria externa que revela un agujero extra de 17 millones en otras obras de Acuamed. La solución gestada para garantizar el agua que necesitan los regantes murcianos hasta primavera pasa por poner al máximo tres desaladoras de Acuamed, que está descabezada, en la práctica intervenida por orden judicial y con los denunciantes de las irregularidades internas temiendo represalias. En suma, una situación caótica en el momento más inoportuno.

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Brangelina
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Alberto Aguirre de Cárcer | 25-09-2016 | 05:55| 0

Podemos y PSOE exhiben frívolamente sus divorcios estratégicos en el seno de sus partidos en la antesala de los comicios vascos y gallegos. Todo lo que pierde Rajoy con los casos Soria y Barberá se lo regala la izquierda con sus luchas intestinas

Es sabido que las campañas electorales son los momentos menos propicios para emprender acercamientos entre partidos. Por el contrario, son tiempos destinados a diferenciar la oferta política ante los ciudadanos, habitualmente con el tono dialéctico más bronco posible. Pero esta vez existía la bondadosa esperanza colectiva de que los comicios de hoy en Galicia y País Vasco podrían ser decisivos para desbloquear la gobernabilidad de España. Feijóo y Urkullu ganarán hoy de calle, si se cumplen los sondeos, aunque en ambos casos pueden necesitar apoyos para gobernar. Y esa necesaria búsqueda de muletas podría facilitar a los líderes nacionales alguna alianza que impida unas terceras generales. Sin embargo, hoy la impresión generalizada es que el tren avanza sin frenos hacia esa disparatada tercera vuelta.

Si el PP logra esta noche la mayoría absoluta en Galicia, aunque sea por muy estrecho margen, Rajoy afianzará su convencimiento de que podría obtener todavía mejores resultados en diciembre. Sin la presión del control al Ejecutivo en las Cortes, el paso del tiempo le favorece. Todo lo que pierde con la gestión del caso Soria, el de Rita Barberá y el rosario de sumarios judiciales por presunta corrupción, se lo regala la izquierda con sus luchas intestinas, desatadas en el peor momento para sus aspiraciones en Galicia y País Vasco. En la recta final de estas elecciones autonómicas, Podemos entró en modo ‘Brangelina’ (Pablo Iglesias e Íñigo Errejón exhibiendo frívolamente en mensajes de 140 caracteres su divorcio estratégico en el seno de Podemos). El PSOE también eligió el peor momento para poner a prueba sus costuras. A unos días de esta cita electoral se recrudeció el enfrentamiento entre los barones (los dirigentes socialistas que gobiernan) y el secretario general Pedro Sánchez, que para sobrevivir políticamente tiene que gobernar y para lograrlo amaga con lo que Rubalcaba llamó la vía Frankenstein: un Ejecutivo del PSOE, con Podemos y los independentistas. Una hoja de ruta suicida si incluye un referéndum de autodeterminación en Cataluña. Puede que en el trasfondo de esta pugna esté el temor de los barones a un concierto fiscal para Cataluña similar al vasco que perjudique a sus territorios o que solo sea una cortina de humo de Pedro Sánchez para asegurarse en un congreso exprés su puesto al frente de la secretaría general de los socialistas. Lo cierto es que, sea lo uno o lo otro, esta batalla cainita se convertirá en una losa en las urnas para el PSOE.

No es fácil de entender lo que sucede en la política española. En buena parte porque se guía por criterios ausentes en otros ámbitos de la vida pública. A la vista de los resultados obtenidos desde diciembre, en el mundo de la empresa privada, por ejemplo, hace tiempo que los actuales líderes políticos habrían sido relevados de sus puestos de responsabilidad. Cuando el electorado se pronunció en diciembre en las urnas y acabó con el bipartidismo, optó por un cambio profundo de la política que pasaba por la búsqueda de consensos, de reformas y de regeneración de la vida pública. Cada partido, sin embargo, lo interpretó como quiso y así estamos, sin Gobierno y sin un solo avance real en los problemas de fondo del país. Lo curioso de esta cansina pugna por el poder es que al ganador le espera un infierno por delante, porque gobernará con mínimos apoyos en el Congreso de los Diputados. Cualquiera que sea el desenlace, las perspectivas de inestabilidad política para los dos próximos años son realmente preocupantes.

Mientras, la política regional avanza en paralelo hacia una zona de fuertes turbulencias. Por más que el presidente Pedro Antonio Sánchez transmita tranquilidad, lo cierto es que tarde o temprano se va a encontrar ante la más que probable tesitura de ser llamado a declarar en el TSJ en calidad de imputado, o investigado, si se prefiere. Por el caso ‘Auditorio’ y por el caso ‘Púnica’, a tenor del último auto del juez Velasco. Sánchez es plenamente consciente de esa posibilidad y ya ha sopesado su reacción política en ese hipotético escenario. Convencido de su inocencia, por la mente del presidente no pasa abandonar el cargo. Su problema es que no va a depender de él, sino de la respuesta de Ciudadanos, en Madrid, y del momento político nacional en que pudiera estallar esa bomba política. Lo sabremos antes de Navidad.

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Luces largas
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Alberto Aguirre de Cárcer | 18-09-2016 | 06:15| 0

La falta de sensibilidad medioambiental y un oportunista negacionismo fueron los polvos que trajeron estos lodos al Mar Menor. El Gobierno regional debería ir pensando en estrategias de adaptación al cambio climático

La Región de Murcia tiene ante sí un panorama muy complicado en los próximos meses porque afronta dos retos mayúsculos, la sequía, que asfixia a la agricultura, y la recuperación medioambiental del Mar Menor. El acuerdo entre Pedro Antonio Sánchez y la ministra Tejerina ha rebajado la angustia de los agricultores, aunque lo pactado era el mínimo que cabía esperar del Ministerio estando la cuenca del Segura rozando el nivel de alerta y la zona regable del Trasvase muy cerca del nivel de alarma. No prorrogar el decreto de sequía en estas circunstancias habría sido injustificable y escandaloso, pero hasta lo más básico parece que cuesta una enormidad. Ha tenido que haber una amenaza de manifestación de los regantes en Madrid y mucha presión política desde Murcia para que incluso se autorizaran los 10,4 hectómetros cúbicos que se precisaban con urgencia. Y eso que la compraventa de caudales iba a estar blindada con el Memorándum del Trasvase.

A nadie le puede sorprender, por tanto, la preocupación y el malestar acumulado por los regantes: los automatismos en las reglas de explotación y las cesiones de agua, todo teóricamente dotado de una mayor seguridad jurídica, eran el dulce que suavizaba el amargo trágala del aumento de la reserva no trasvasable del Tajo. A partir de enero, en virtud del discutido Memorándum, la reserva subirá hasta los 368 hm3. Un año después ya será de 400 hm3. De continuar el ciclo seco y el escenario de subidas de temperaturas, como todos los modelos científicos apuntan, podríamos llegar al ‘trasvase cero’ antes de que fructifique un hipotético Pacto Nacional del Agua.

El compromiso del Ministerio para agilizar la apertura de pozos del Sinclinal de Calasparra y la puesta en marcha al máximo de tres desaladoras pueden servir para garantizar el agua hasta primavera si se aplica con celeridad y eficacia. Pero no deja de ser una solución provisional para una situación de emergencia. La mejor noticia sería hoy un cambio en el régimen de lluvias que traiga agua, aquí y en la cabecera del Tajo, lo que en principio descarta la Aemet, que pronostica un otoño seco en un escenario climático de aumento de temperaturas. Por ese motivo, al margen de solucionar los problemas urgentes y plantear alternativas para el déficit de recursos hídricos, el Gobierno regional debería conectar las luces largas e ir pensando en estrategias de adaptación al cambio climático si no queremos que implosione el sector agroalimentario o se pongan en riesgo joyas medioambientales como el Mar Menor, cuya degradación por los vertidos de nitratos se ha acelerado con el aumento de temperaturas, que este verano alcanzaron los 32,5 grados en sus aguas.

Ha hecho bien el Gobierno regional en poner en manos de un comité de científicos el control de la evolución de la laguna. Que los análisis del paciente sean supervisados y se hagan públicos aportan seriedad y tranquilidad. En el pasado ya se han cometido demasiados errores menospreciando la información de los expertos. Lo que estaba sucediendo en el Mar Menor con los vertidos de nitratos había quedado en 2010 explicitado en el esquema de temas importantes del Plan de Cuenca del Segura que aprobó la Confederación Hidrográfica. La respuesta del entonces consejero Cerdá es que esos datos no tenían rigor científico y que no se reducirían los regadíos. «El Mar Menor está mejor que nunca», dijo. La falta de sensibilidad medioambiental y un oportunista negacionismo fueron los polvos que trajeron estos lodos.

Entramos en el cuarto año de un ciclo de sequía. La Organización Mundial de Meteorología advirtió este viernes de que las «extraordinarias temperaturas» de este verano a nivel global están «llamadas a convertirse en la nueva norma». Se puede mirar hacia otro lado o actuar con responsabilidad. En el pasado no ha existido un seguimiento coordinado de la evolución medioambiental del Mar Menor y no se puede afirmar, por tanto, que hoy está mejor que ayer. Solo que está más protegido que antes del verano, afortunadamente. Mejor eso que la desidia de antaño. Su evolución es una incógnita, pero se está a tiempo de evitar el desastre si se mantiene la constancia y el rigor en la búsqueda de estrategias que conjuguen la preservación de la laguna y de la agricultura del Campo de Cartagena.

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Adiós a un luchador infatigable
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Alberto Aguirre de Cárcer | 14-09-2016 | 07:38| 0

No supe de la grave enfermedad que había superado hacía veinte años hasta que lo reveló este verano en una entrevista en ‘La Verdad’, pero no me sorprendió que fuera un hecho inédito porque José Manuel Claver era un luchador infatigable que concentró todas sus fuerzas en las últimas décadas de su vida pública en batallar por los derechos colectivos de los regantes del Sureste. La Región ha perdido a su mejor baluarte en su justa lucha por el agua, al hombre que defendió el Trasvase Tajo-Segura con una firmeza ejemplar, una solidez argumental imbatible y un apabullante conocimiento jurídico y técnico sobre la legislación hidrológica. Como no podía ser de otra manera, su fallecimiento causó ayer una profunda consternación. También en ‘La Verdad’. Nuestro más sentido pésame a su familia y a los regantes.

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Aena pasa de San Javier
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Alberto Aguirre de Cárcer | 13-09-2016 | 02:45| 0

En el verano en que ha vuelto a batirse una llegada récord de turistas a España, el aeropuerto alicantino de El Altet incrementó en agosto un 14,8% el número de pasajeros respecto a 2015 mientras que el de San Javier bajó un 7,2%. Pero Aena, que gestiona ambos aeropuertos públicos, achaca a las compañías aéreas el bajón de tráfico en el aeródromo murciano, pese a su «labor constante de marketing aeroportuario». Suena a excusa barata. A balones fuera. Mientras no pierda dinero, San Javier recibirá la atención justa de Aena, que potencia todo cuanto puede El Altet para recuperar la millonaria inversión realizada en su nueva terminal. Lo más penoso es que ningún responsable político en la Región le pida cuentas a Aena de su gestión aeroportuaria. Menuda ayuda nos presta para impulsar el turismo.

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Cambalache
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Alberto Aguirre de Cárcer | 11-09-2016 | 06:12| 0

Es sabido que Rajoy, incluso en los momentos en que se le acumula más peso muerto en los costados, goza de la flotabilidad del corcho. Lo debe tener muy interiorizado porque ni los suyos entienden la poca sensibilidad y sentido de la oportunidad demostrados, por apuntar algo suave, al designar ahora para el Banco Mundial al ministro que dimitió por mentir sobre sus negocios en paraísos fiscales. Es verdad que ya puede estar el mar en llamas que el presidente en funciones encontrará un madero donde asirse y lanzará una presa propicia para distraer a los tiburones, si bien no hay ‘baraka’ que sobreviva una eternidad. Tras la rebelión en el PP, encabezada por el ‘barón’ gallego que en dos semanas se la juega en las urnas, toda la presión se ha descargado sobre los hombros del ministro De Guindos, que no poca responsabilidad tiene en este asunto. Ya no solo por la designación, finalmente frustrada, sino por las justificaciones posteriores que hasta ahora se han demostrado alejadas de la realidad. Como en la película ‘Danzad, danzad, malditos’, en este maratón de desgobierno vencerá quien haya aguantado más tiempo en pie al final del baile. Y para ello está contraindicado el sobrepeso político. Rajoy lo sabe. Que se lo pregunten a Alberto Ruiz Gallardón, un verso suelto que se quemó (o lo quemaron) a lo bonzo ante la indiferencia de los ‘sorayos’, la facción tecnócrata del Ejecutivo, y el G5 (los ministros cuyo mayor activo político previo era su amistad con Rajoy). Si ya había colocado a Gallardón en el Consejo de Estado, a Wert en la embajada parisina de la OCDE y a Cañete como comisario europeo, no era de extrañar que Rajoy acabara dando el plácet al exministro con el que trabó amistad cuando frecuentemente viajaba a Canarias para visitar a su padre. Pero quién podía imaginar que el presidente en funciones, a quien se tiene como un consumado estratega de los tiempos políticos, haría saber del nombramiento de Soria minutos después de su fracasada investidura. Y sin avergonzarse un ápice.
Pedro Sánchez también ha tejido su propio galimatías. Desorientado en su particular triángulo de las Bermudas (no a Rajoy, no a nuevas elecciones y no a un gobierno con Podemos e independentistas), ahora se ha subido al carrusel de una ronda de contactos sin postularse como alternativa, una iniciativa que no acaban de entender ni sus afines y que parece exclusivamente centrada en desprenderse de la etiqueta de Mr. No, para no aparecer ante la opinión pública como el principal obstáculo para la gobernabilidad de España. En este paréntesis hasta las gallegas y vascas, las aguas también comienzan a bajar turbulentas en Podemos, donde el liderazgo en Madrid ha vuelto a reflejar las divergencias estratégicas entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón. En mayor o menor medida, el desgaste ya alcanza a todos los líderes.
Problemático y febril. El otoño político que está por escribir tiene letra de tango, pero en los prolégomenos se baila al ritmo de la yenka, un pasito para adelante, un pasito para atrás. Ciudadanos, que se contornea lateralmente, primero a la izquierda y luego a la derecha, o al revés, ya ha protagonizado su primera cabriola de la temporada en la Región. En cuestión de horas, firma con PSOE y Podemos una propuesta para cambiar el modelo de la TV autonómica que luego retira. Todo un esperpento como lo fue la espantada del ‘pacto del Moneo’. Esto de tomar una decisión y luego calcular sus costes políticos y económicos es contagioso: Podemos y PSOE han cifrado el impacto financiero de su nueva televisión como el Gobierno regional cuantificó los beneficios laborales y económicos de las competencias de Costas. A ojo de buen cubero. Todo vale para preservar la buena imagen ante los respectivos. Como encomendarse a la Virgen de las Huertas, como hizo la consejera de Agricultura, para traer agua a los campos. O decir ‘no’ al proyecto de Puerto Mayor y encargar un informe a la UMU que desaconseja la pasarela del Mar Menor y luego preguntar a los bañistas por las playas si quieren un puerto deportivo y una pasarela. Estamos en la antesala de un otoño político con torrencial gota fría. Con posibles elecciones en diciembre, la oposición prepara una estrategia de duro desgaste al PP en la Asamblea. Olvídense de los nuevos pactos de San Esteban. Hasta aquí llegó la tregua estival.

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El arte nuevo de hacer comedias
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Alberto Aguirre de Cárcer | 04-09-2016 | 05:34| 0

Cuando en 1597 murió la infanta Catalina, hija de Felipe II, y se decretó en señal de duelo el cierre de los teatros públicos de Madrid, los moralistas más conservadores intentaron que la clausura de los corrales de comedias fuese permanente con el argumento de que eran una escuela de comportamientos pecaminosos para un público incapaz de distinguir con claridad entre la ficción y la realidad. A ello respondió la Villa de Madrid con un escrito dirigido al Rey donde se contraponía la función pedagógica de esas comedias que, a diferencia de las obras teatrales clásicas, congregaban a un abundante público. Frente a los detractores, el propio Lope de Vega argumentó no pocas veces que, al margen de su faceta lúdica y festiva, la comedia nueva era una oportunidad para hacer al público partícipe de los hechos históricos. Por fortuna, y por muy fuerte que a veces batieron las olas en estos siglos, el teatro sobrevivió. Y sobrevivirá.

Lo que resulta insoportable es la práctica del arte del fingimiento fuera de los escenarios, sobre todo cuando se traslada a la arena política y conduce a todo un país al limbo de un bloqueo institucional. Algún dramaturgo con talento estará ya trabajando para llevar a las artes escénicas el tragicómico episodio histórico que vive España desde el 20D. Inspirándose en Lope de Vega, quizás pueda explicar mejor que los politólogos cómo la política española se ha convertido en el arte nuevo de hacer comedias de nuestro tiempo. Acercándonos a los 300 días con un Ejecutivo en funciones, ya estamos en camino de superar a Irak y Camboya en el ‘ranking’ de países con más días sin Gobierno. Parece ficción pero es real. Y, a la vista de cómo se suceden los acontecimientos, ya nadie que contemple desde la distancia lo que está ocurriendo puede estar seguro de las verdaderas intenciones de los partidos que protagonizan esta situación insólita en nuestra historia democrática. Lo único cierto es que, tras la fallida investidura de Rajoy, crece la posibilidad de que seamos convocados de nuevo a la urnas. Un tercer acto programado para el día de Navidad de este ‘teatrillo’ que si se está haciendo interminable es quizá porque más de uno de los protagonistas se juega su supervivencia política. Todo ello genera una palpable desmoralización cívica. Ya no solo porque fracasa otro intento tras unas segundas elecciones. También por las formas que exhiben quienes son incapaces de alcanzar pactos. Cuesta digerir las acusaciones cruzadas de los principales partidos de querer provocar esa tercera llamada a las urnas y ver cómo formaciones minoritarias, pero decisivas por la aritmética parlamentaria, han dicho sucesivamente no a Pedro Sánchez y no a Mariano Rajoy. El cruce de reproches que puso colofón al segundo intento de investidura fue desalentador para una ciudadanía hastiada. Y no parece que nada vaya a cambiar hasta después del 25 de septiembre, cuando las urnas vascas y gallegas quizá propicien un cambio de actitudes.

En este contexto de bloqueo, de incertidumbre por la ausencia de un Gobierno central con plenas competencias, arranca precisamente un curso político en la Región de Murcia marcado por serios problemas de urgente resolución, como el agua que reclaman los regantes para no perder sus cosechas. Va a tener que emplearse a fondo el presidente Sánchez para arrancar de la ministra en funciones una solución que satisfaga a los agricultores. No están los ánimos para parches, sobre todo después de la situación creada en el Campo de Cartagena con el cierre de las desalobradoras que vertían nitratos al Mar Menor. Sánchez ha actuado con la contundencia debida para poner freno al alarmante deterioro de la laguna, pero, sorprendentemente, él que parece ir siempre acelerado, lo ha hecho con tardanza excesiva. La puesta en valor del Mar Menor para impulsar el turismo estaba en la mente del Gobierno regional desde el pasado verano y ya entonces se conocía en su gabinete de la existencia de la grave amenaza que estaban, desde hace años, ocasionando los vertidos en la rambla del Albujón. Si se hubiera empezado a actuar de forma integral hace un año, quizá se habría logrado minimizar los daños para la laguna y para los agricultores. No hay excusa posible para semejante error político, que solo hallará remisión si el proceso de degradación da muestras claras de regresión el próximo verano. Sánchez sabe que se la juega y no cabe suponer que pierda de vista el problema. La clave está en si acierta en diseñar una estrategia seria, respaldada por una ley regional, si es preciso, que ponga la conservación de la frágil laguna en el centro del resto de consideraciones y que se base en el diagnóstico de expertos independientes. Algo que, como se podrán imaginar, es mucho más complicado que regular las entradas de vehículos a Calblanque, lo que ha logrado este verano con acierto el Gobierno regional. Recuperar el Mar Menor y diseñar una estrategia para su desarrollo sostenible debería ser el asunto prioritario de debate de Gobierno y oposición cuando la Asamblea reanude su actividad.

Hoy, Pedro Antonio Sánchez adelanta a ‘La Verdad’ su propuesta para que la Comunidad asuma, a través de la reforma del Estatuto, las competencias en Costas, como ya tienen Andalucía y Cataluña. Una iniciativa atrevida que no dejará indiferente a nadie y que, a buen seguro, generará un intenso debate entre los grupos políticos, los sectores productivos, ayuntamientos y organizaciones ecologistas. Para sacar adelante su plan necesitará apoyos en la Asamblea y luego el refrendo por mayoría absoluta en las Cortes. Tal y como están las cosas, no lo va a tener fácil. Ni aquí ni allí.

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