La Verdad

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Te voy a decir una cosa sobre el futuro. Tiempos (III)
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Andrea Tovar | 14-08-2017 | 09:04| 0
Vía Tumblr (fuente: b3ngal)

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¿El futuro?

Te voy a decir una cosa sobre el futuro.

El futuro es como el ciber-amigo al que crees conocer, pero es hermético, huidizo, no se abre. Nunca aparece, jamás lo conocerás en persona, pero su sombra no dejará de revolotear.

El futuro genera ansiedad porque se escapa de los dedos al intentar agarrarlo.

Ansiedad o esperanza, una de dos. Ilusión por los proyectos, y entonces es fe, e impulso de supervivencia. El futuro no es nada y a la vez es todo: si dejas de confiar en él, estás acabado.

Qué te voy a contar. Los millennials conocemos bien el concepto. Hemos vivido con el futuro sobre la espalda, como una losa. Dicen que los bebés nacen con una barra de pan bajo el brazo. Bueno, nosotros vinimos con el plan de estudios, el horario de actividades extraescolares, de refuerzo académico. Nosotros vinimos al mundo con nociones básicas de cotización y planes de pensiones, la matrona fue una chiquilla bilingüe que nos decía one, two, three, en lugar de un, dos, tres. Caramba.

Los millennials conocemos bien el concepto de futuro, y sabemos lo que es la esperanza y la ilusión, pero sobre todo, oh, sí, la ansiedad.

La ansiedad debería estar reservada para los momentos importantes, para la paternidad o la convalecencia de un ser querido. No debería existir siquiera entonces, pero puestos a dejarle un espacio en el pecho, podría ser alguno de esos. No debería ahogarte una noche cualquiera de tus veintipocos en nombre del futuro. El futuro no debería secuestrar tu presente.

El futuro no existe. No aún: eso decía en el primer post de esta trilogía. Cuando pienso en ello, el cielo se me abre y ya no hay nubes. Tengo ganas de caminar, poner un pie detrás del otro y ver dónde me llevan los pasos.

Sin embargo, no termino de asimilar la frase. No termino de creérmela. Se me ha dicho demasiadas veces que el futuro lo creo yo.  «El futuro te lo creas tú mismo, querido millennial. Tus semillas de hoy son los frutos de mañana». Es el leitmotiv corporativista del sistema educativo. El futuro es mi responsabilidad, es un peso enorme, esa losa opresora en la espalda, en el pecho. Si no te salen los números de viejo, si no has sumado lo suficiente para jubilarte, si el paro llega hasta los cuarenta, si no te das prisa en buscar una pareja estable antes de que solo queden locos y raros en el mercado, si no eres madre, si no viajas ahora que puedes, si no tienes casa propia, si solo has dado tumbos… el futuro que coseches será exclusivamente tu responsabilidad. Solo tuya.

Por eso parece el ciber-amigo que jamás se presenta, que no da la cara; solo asusta, y de vez en cuando insufla un poco de aire, pero la mayoría del tiempo es un cabrón agorero.

Se me acusará de exagerada. O de pesimista, que está de moda. Pero es cierto: si eres millennial, solo encontrarás alivio y me tacharás de esos calificativos tan feos si ahora cuentas con alguna estabilidad convencional que te aparte de la marea. Estás a salvo, apoyado en tu tabla, o remando en la barca o a bordo de un yate, y por eso no crees que las olas mareen tanto. Acuérdate de las etapas de incertidumbre, de simple vacío de programación, y cuéntame cómo te sentías. Cómo eras capaz de vivir el presente sin un plan a la vista.

 

Vía Tumblr (Fuente: calldanielco)

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Lo mismo, ni siquiera has tenido momentos de esos.

Cuando estudié una de esas asignaturas feas de Economía en la carrera, me sorprendió que la teoría de fijación de objetivos para configurar planes de empresa se aplicara también a los seres humanos. La regla SMART (S de Specific, M de Measurable, A de Andrea (que no), A de Attainable, R de Realistic, T de Time-Related), esto es, que los objetivos sean específicos, medibles, alcanzables, realistas y ajustados a un tiempo determinado. Empresas y seres humanos. ¿Qué diferencia existe entre ellos, llegados a este punto? ¿No? Con un leve instante de limbo te das cuenta de que eres parte de un engranaje tan devastador que abruma, y que lo has sido desde que empezaste Preescolar. Desde que naciste te has estado preparando para el Futuro.

Ahora la gente va a Meditación, a Yoga, a Pilates. Lo hacen para serenar la mente y dejar de vivir en el mañana. Es difícil no hacerlo cuando te programan para ello. Recuerdo vivir en Madrid, bajar al subsuelo y empezar a caminar más rápido, mucho más rápido, por las corrientes de gente que embestían en mil direcciones. Oleadas de personas que corren y te arrastran por el efecto de las neuronas espejo: imitamos. Corremos hacia el futuro y no sabemos ni qué es, ni para qué corremos tanto.

 

Vía Tumblr (Fuente: scifiseries)

Vía Tumblr (Fuente: scifiseries)

Un profesor de la carrera me corrigió esa expresión: oleadas de. Escribí «oleadas de emoción» en las conclusiones de mi trabajo de fin de grado. Era el único espacio de libertad, o así lo entendí yo: eran mis conclusiones, no las suyas. Sin embargo, en una de sus mil correcciones me acusaba de sentimental. «¿Qué lenguaje es ese? Desde luego, no es jurídico. Ni un periodista escribiría así». Ese profesor quería que me ciñera a los hechos. Nada de oleadas de emoción. Sé práctica. Piensa con mente analítica.

Él me hizo ver, claramente, las estructuras oxidadas que sostenían el mundo. Sin tanto artificio ni tanta palabrería, ¿qué quedaba? Sin el azúcar glas de las ganas de mejorar el sistema, con el conformismo resignado y autocomplaciente de quien ostenta el poder, típico de hacerse mayor, ¿de qué servían tantas horas con la nariz pegada al libro? ¿Todas las clases extraescolares, a dónde iban a parar? Nosotros no hemos jugado mucho en la calle, no. Tengo una prima que iba a Ballet, Inglés, Francés, Dibujo, Tenis –una temporada-, Cine Fórum y Teatro. Ella lo eligió, debo decir. Le gustaba hacer todas esas cosas. Ahora es arquitecto y ha debido emigrar a Alemania.

¿Cómo comerse ese pastel?

Es plato de mal gusto. Se indigesta.

La gente va a Pilates, Yoga o Meditación para olvidar que vive en un mundo sin esperanza.

Ahora sí me puedes llamar pesimista.

Luego piensa si no tengo razón.

Personalmente –y zanjo- paso del futuro. Paso mil pueblos del futuro, de los amigos que dicen quererme mucho y no me cogen el teléfono luego. El futuro no me hace caso y yo a él tampoco. De vez en cuando me acordaré de él, cuando deba tomar decisiones importantes, pero voy a prescindir de esa relación enfermiza que nos vincula a través del entramado de teorías y planes de empresa. Gracias, pero no. El futuro no debe ser esta cosa tan fea y si vamos a relacionarnos, que sea sin exigencias y sin losas en ninguna parte. Y con un poco -un poquito- de azúcar glas.

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Carpe diem, ok, pero como tú quieras. Tiempos (II)
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Andrea Tovar | 14-08-2017 | 09:05| 0
Vía Tumblr (Fuente: shannonlikesstuff)

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Es domingo por la mañana. Acabo de despegar los párpados. Me desperezo en mi cama gigante y me siento relativamente feliz. Enciendo el móvil para mirar la hora. Craso error, porque acabo abriendo la aplicación de Instagram.

Que son las once de la mañana y pasé el sábado noche charlando con mi prima del más y del menos. Me dormí a las cuatro después de tanto palique y de medio capítulo de The Leftovers, y en general, a gusto con la vida, como dicen en el anuncio. Que el error no es ese, mi plan de sábado noche, pero de pronto parece serlo.

Porque en Instagram me apabullan miles de planes ajenos, intrépidos y geniales. Mira estos, que se han ido de viaje a Canarias. Y estos otros, todavía mejor, en Vietnam. Joder, mira cómo disfrutan, estos sí que saben. Y los de por aquí cerca… pues claro, en macro-discotecas, más tibios que el agua del Mar Menor, bailando Daddy Yankee. Y yo, qué. Hablando con mi prima, que la tengo más vista… (te quiero, prima) hasta las cuatro de la mañana. De un sábado. Muy bien, Andrea. Genial. Sigue pasando así la juventud. Vas a morir sin haber vivido. No estás viviendo nada, Andrea. Qué poco sabes vivir.

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Por qué sigues atrapado en tu deprimente pasado. Tiempos (I)
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Andrea Tovar | 07-08-2017 | 08:14| 0

 

Vía Tumblr (fuente @peoplealwaysleave-99)

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El otro día tuve una revelación clara, mediocre en apariencia, pero efectiva en cuanto al fondo. Me refiero a que cuando dejas que las palabras calen en toda su esencia, tocan puntos inesperados:

«El pasado ya no existe. El futuro tampoco. Todo lo que tengo en esta vida es esto, el aquí y el ahora».

Se ha escrito y hablado mucho sobre el tiempo, esa cuarta dimensión en la que nos desarrollamos, nosotros y nuestra larguísima historia personal. Creo que la razón de ello es que no parece justo que, con la ligereza que comporta el presente –estoy en esta cafetería, bebo café, tengo veinticinco años, peso cincuenta y tres kilos-, tengamos que pasear cargados con las pesadas mochilas del pasado y del futuro.

Con este post abro la trilogía de Tiempos, un repaso por Pasado, Presente y Futuro. Como los tres fantasmas de la Navidad, solo que en época estival, aprovechando que ahora tenemos, precisamente, más tiempo para pensar en ello, y que se nos concede un descanso de la rutina que deja espacio a la reflexión serena.

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No quiero hablar de muerte, sino de vida
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Andrea Tovar | 07-08-2017 | 08:15| 0

 

Imagen de Every Brilliant Thing (HBO)

Imagen de Every Brilliant Thing (HBO)

Qué quieres que te diga. Estoy con el aplatane típico de fin de julio. No tengo muchas reflexiones de calidad que ofrecer al mundo, ni reflexiones mediocres, ni siquiera reflexiones de mierda.

Si te soy sincera, había preparado un artículo sobre el suicidio de Blesa y el de Chester Bennington, el cantante de Linkin’ Park. Más que sobre su muerte, quería hablar de que el aporte individual a la colectividad debería hacer que el amor fluyera y todo eso. Me refería a lo importante que es no machacar a nadie, sea corrupto o sea Judas, y no ser violento –por lo visto a Chester le violaron desde los 7 a los 12 años-, y saludar al tendero al ir a comprar, e interesarse por la vida de las vecinas, en general. Rebasar la frontera del civismo y practicar una religión común de buenos propósitos, en definitiva, para hacer que la vida sea más agradable para todos y nadie tenga ganas de suicidarse.

Pero esta mañana, al ir a subir el artículo, me ha dado pereza. He pensado que precisamente, lo mejor que hay para combatir el suicidio es la vida. En el documental Every Brilliant Thing (HBO), el hijo de una depresiva crónica y potencial suicida, se dedica a hacer una lista larguísima con todos los motivos por los que merece la pena vivir. Así que, si me lo permites, voy a hablarte de vida y no de muerte. De vida en verano. De la playa.

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¿De qué color son mis ojos?
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Andrea Tovar | 07-08-2017 | 08:15| 0
Vía Tumblr (fuente: @kinoaida)

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Nos presentamos así, entre sonrisas tímidas y palabras elocuentes. Cada gesto tenía un profundo eco, y la menor distancia entre los cuerpos era proporcional a la velocidad del latido. Nos mirábamos el color de los ojos, estudiábamos las arrugas que se formaban en las comisuras al reír. Espiábamos cuando el otro miraba hacia un lado. La textura de la piel, la forma del cuello.

Queríamos querernos. Y nos quisimos.

Nos quisimos tanto que se nos olvidó mirarnos. Así, directamente, sin clandestinidad.

 

-¿De qué color son mis ojos?

-Del color de la duda.

-¿De la duda?

-No hay nada más cierto que esta eterna duda que nos envuelve.

-Yo si de algo dudo es de todo menos de esto.

-¿De esto?

-De nosotros. De querernos.

 

Sin embargo, se acabó la función, se despejó la duda.

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Mmm… mándame foto. Los Diez Mandamientos del sexting
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Andrea Tovar | 10-07-2017 | 09:55| 0
Vía Tumblr (fuente @mauritswiesen)

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¿Sex… qué?

Sexting.

Lo mismo lo has practicado y aún no lo sabes. El término se acuñó en 2004, en un artículo llamado Text Gratification del Globe & Mail: Sext messaging, referido a la práctica de mantener conversaciones subidas de tono, y al envío de imágenes o vídeos, a través de un dispositivo electrónico.

Esto de desarrollar los preliminares por escrito, en versión gráfica y a distancia no es un invento del siglo XXI, claro está. Como dice Juan en su Evangelio (1:1), en el principio ya existía la palabra. Piénsese en las cartas de amor y lujuria, como las que le gustaba enviar a James Joyce, dirigidas a Nora, su mujer:

‘Nora, my love for you allows me to pray to the spirit of eternal beauty and tenderness mirrored in your eyes or to fling you down under me on that soft belly of yours and fuck you up behind like a hog riding a sow’. / ‘Nora, mi amor por ti me permite rezar al espíritu de la belleza eterna y la dulzura que se refleja en tus ojos, o colocarte debajo de mí sobre tu suave vientre y follarte como un puerco que monta a una cerda’ (Addicted to Sexting, Netflix).

En 1948 se inventó la Polaroid, y eso le dio al asunto una vuelta de tuerca, porque antes alguien tenía que revelar las fotografías, normalmente en un estudio, lo que significaba que unos cuantos desconocidos te veían en bolingas antes que tu amado/a.

Nosotros hemos hecho con este concepto como se hace con todo en la actualidad: nos hemos apropiado de él, le hemos dado un nombre anglosajón y lo hemos tecnificado.

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Guía rápida hacia el centro de ti mismo
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Andrea Tovar | 10-07-2017 | 09:25| 1
Vía Tumblr (fuente: tylerspangler)

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Me llamaron para ir a dar una charla a la Lanzadera de Empleo. ¿Sobre qué?, pregunté yo. Porque vamos, yo podría dar charlas de… absolutamente nada. Sobre tintes del pelo, a lo mejor.

Sobre motivación, contestaron al teléfono.

Motivación. Del latín motus. Significa algo así como dirección, impulso, que guía la acción y la conducta. Lo sé porque, en el pasado, lo he buscado en Wikipedia unas cuantas veces en las que planeaba rajarme las venas con las páginas del libro de texto.

Vale, de motivación sé algo. Porque antes no la sentía y ahora sí. Antes estaba en un mundo sin color y ahora… ahora estoy aquí, dondequiera que eso sea. Y me doy cuenta de que muchos están en mi situación: han estudiado una cosa, incluso han trabajado ya, y de pronto no saben, por una razón o por otra, qué hacer con sus vidas.

Gracias al Cielo, vinieron unas chicas estupendas y la conferencia se convirtió en una tertulia animada de las que extrajimos algunos puntos importantes. De camino a casa pensé que ese tipo de orientación es absolutamente necesaria para los que van a elegir estudios universitarios, pero no se da casi nunca. Me refiero a una conversación real sobre aspiraciones, metas, horarios laborales y pasiones. Propusimos hacer una cosa así hace un año en el curso de mi hermano pequeño, y se negaron por falta de tiempo. Y así van las cosas, cientos de jóvenes encajados en Medicina-Fisioterapia-Enfermería-Arquitectura-Ingeniería-Magisterio-Periodismo-Farmacia-ADE. Así que, puesto que la última hornada millennial está a punto de clasificarse en uno de esos destinos, aquí van los apuntes que pueden salvar más de una decisión errónea -que, aunque cada cosa que hacemos nos enriquece, algunas pueden ser especialmente frustrantes si tienen poco que ver con nosotros-.

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El amor en los tiempos del Tinder. «Felices para siempre» y otros rollos macabeos
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Andrea Tovar | 26-06-2017 | 10:54| 0
Vía Tumblr (fuente @holdmyhandthorne)

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– Tienes que meterte en Tinder, de verdad. Es como un catálogo humano… un catálogo de personalidades.

Escuché esta frase, con variantes, en al menos tres ocasiones la semana pasada. Un catálogo humano. Vaya. Con estas aplicaciones, conocer a alguien nuevo y, si se desea, mantener relaciones, es más fácil que pedir una hamburguesa a domicilio.

Mis bisabuelos se fueron de viaje de novios a La Encañizada del Mar Menor. Mis abuelos, a Sevilla. Mis padres, a Madeira. Mis amigos recién casados, a Vietnam, Laos y Camboya. La primera de estas generaciones no podía elegir destino, casi ni pareja. Murieron juntos. Más o menos igual los segundos. Los terceros se casaron y tuvieron hijos antes de los treinta y ahora se divorcian en masa. Los cuartos… algunos se casan, otros no, o tienen hijos antes, no los tienen en absoluto, mantienen relaciones abiertas o cerradas, con distintas inclinaciones sexuales o siempre la misma. En una frase: el **** de la Bernarda.

¡Es que el mercado se ha abierto! En El amor en los tiempos del Tinder, ay Florentino Ariza, aún más fácil te habría resultado seducir a todas esas mujeres mientras esperabas a tu Fermina Daza. Pero en esa película de nuestros días… ¿habría una Fermina Daza, una media naranja casi predestinada?

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Queridos baby boomers: dejen de tocar las narices millennials
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Andrea Tovar | 19-06-2017 | 07:42| 2
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No pensaba decirles nada, de verdad que no. Era peligroso: conozco, respeto y quiero a muchos de ustedes.

Pero he cambiado de idea.

El pasado domingo 11 de junio se emitió en la 7 Región de Murcia el programa ‘Cita con Carlos Fuentes’, en el que tuve el placer de participar para debatir la Cuestión Millennial. Los invitados, sin embargo, eran personalidades de la Región, emprendedores, jefes, políticos: triunfadores. No trajeron a ningún parado ni nada por el estilo, la única pringada era yo, vamos. Gran parte de lo que escuché durante las dos horas de tertulia fueron consejos sobre cómo esforzarse mucho, porque dejarse la piel te lleva exactamente al punto que deseas.

Que eso está muy bien. La tenacidad y la pasión. No hay por qué enfadarse. Vale que no estamos prestando mucha atención a las circunstancias, al mundo real en que vivimos, pero de acuerdo.

La cosa es que luego me encuentro un artículo de la fantástica Helena Sardá contestando en Código Nuevo a Antonio Navalón de El País, sobre por qué los millennials somos una generación vacía, desprovista de propósitos, y –addirittura– ¡culpable de la llegada al poder de Trump!, y ya sí que no puedo esperar a escribir esto. Me quema la sangre, así que me desahogo en Facebook y espero a que vuelva –la sangre- a temperatura ambiente para desarrollar, punto por punto, estos argumentos que siguen. Que ya se sabe que hay que contar hasta diez, a riesgo de resultar demasiado impulsivo. Como decía Virginia Woolf en Una habitación propia, «cuando un razonador razona desapasionadamente, piensa solo en su razonamiento y el lector no puede por menos de pensar también en el razonamiento».

Así que nada, queridos baby boomers, sea o no desapasionado por entero, y con las salvedades oportunas a quien no se sienta -ni deba sentirse- aludido, esto va por ustedes.

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Operación Biki…no.
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Andrea Tovar | 14-06-2017 | 08:15| 0
Vía Tumblr (source: avatharkorra)

Vía Tumblr (source: avatharkorra)

Ya se respira en el aire esa mezcla mortífera de sudor y excitación, adrenalina y muchos grados de temperatura, que avanza el Gran Destape Anual de los Cuerpos.

Antes de desvelar el misterio que se oculta tras las vaporosas capas, la gente se prepara con ahínco. Los gimnasios dan buena cuenta de ello. Igual que en Año Nuevo, son etapas en las que al ser humano le remuerde la conciencia su existencia particular.

Tengo unas cuantas observaciones sobre la llamada Operación Bikini.

La primera, la más intrascendente a lo mejor, es que hay un micromachismo en el término, ¿lo ves? ¿Por qué es Operación Bikini y no Operación Bañador, que es un término unisex? Digo. Estas cosas hay que cazarlas, de otra forma no pueden erradicarse, llámame feminazi.

La segunda es esta: es una operación, una suerte de misión de vida o muerte, de tarea por reconcome. De ahí se extrae que la mayoría de la población no está orgullosa de su cuerpo y no vive cómoda entre sus carnes durante la friolera de diez meses al año aproximadamente. Y que al ir a la playa, al verse en la obligación de mostrar sus cachas al sol, deben corregirlo lo máximo posible para resultar aceptables ante los demás.

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Sobre el autor Andrea Tovar
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