La Verdad

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Yo no soy como tú
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Andrea Tovar | 15-05-2017 | 07:34

Imagen de la serie Por trece razones (Netflix), sobre el suicidio de Hannah Baker

Hace poco acabé de ver Por trece razones (Netflix), una serie muy en boga que retrata los motivos por los que Hannah Baker, una sana y lozana adolescente, decide finalmente suicidarse tras una campaña de acoso y derribo centrada en rumores sobre su promiscuidad, principalmente. Aquí no hay alerta spoiler por dos motivos: 1) la serie es ya de dominio público, 2) el primer fotograma de la serie es este, su taquilla llena de flores tras su muerte.

Por primera vez, o quizá no por primera pero sí la más directa, se pone en la palestra el potencial dañino de los rumores y la presión sobre las chicas cuando empiezan a desarrollarse. A esas edades, hay que llevar mucho cuidado con lo que se hace y dice, o rápidamente te tachan de guarra y derivados. Y en este caso, Hannah era más bien santurrona, pero ¿qué pasaría si no lo fuera?

Por casualidad, el miércoles pasado Melani y Chaxi representaron esta escena en televisión. Parece que los nombres me los he inventado, pero no. Estaban escritos en sus respectivas etiquetas de Mujeres y Hombres y Viceversa, en sendos pechos izquierdos. Tengo que decir, en mi defensa, que no suelo ver este programa. Pero es verdad que veo muchos realities y me encantan, así que no tengo excusa.

La cosa es que Chaxi aseguraba que a Melani no le gustaba el común tronista porque jamás le besaba en las citas.

CHAXI.- Si ella quiere un beso, ¿por qué no se lanza? Si a mí me gusta él, yo voy y le doy un beso.

MELANI.- Oye, Chaxi, yo no soy como tú. Yo no me lanzo. A mí me los dan. Yo estoy acostumbrada a que me los den, no a darlos.

Esperé, boquiabierta y ojiplática, a que alguien dijera algo. Que alguien le reprendiera ese súper machismo. Aunque claro, estamos hablando de Mujeres y Hombres y Viceversa. Quizá esperaba demasiado.

Pues no, nadie dijo nada y al final del programa incluso proclamaron a Santa Melani como nueva tronista. Hombres de España, podéis ir a pretender a esta joyita. Y acordaos de lanzaros vosotros, que ella no hace esas cosas. Ella es una señora. No es como Chaxi, una vulgar María Magdalena.

Con todos ustedes, Melani, la nueva tronista de MYHYV

No sé, me da por pensar. Es curioso que el machismo acapare titulares en las noticias, pero nadie sea machista. Solo los que matan a sus mujeres de una paliza.

Sin embargo, el colmo, la indignación máxima, es cuando una mujer llama guarra a otra, aunque sea sin decirlo expresamente. Al criticarnos entre nosotras con calificativos referidos a la promiscuidad de otra mujer, estamos haciéndonos más daño que cualquier hombre, precisamente porque les damos licencia para que lo hagan ellos también. Y el resto de cosas vienen solas.

¿Alguien se imagina a un hombre insultando a otro llamándole puto o gigoló? Los hombres más promiscuos son cabrones pero no son putos. Incluso hay un deje de admiración y de guasa ahí, entre los amigotes y las propias mujeres, cuando se echa el lazo a un hombre codiciado. Una mujer más activa en el sexo, con más iniciativa, es simple y llanamente una cualquiera. Por decirlo con algo de finura.

Cuando Melani sugiere que es especial, que es superior a Chaxi, por no besar al chico que le gusta porque es él quien tiene que hacerlo, como si eso fuera una indecencia o rebajara su calidad como “hembra”, está diciendo muchas cosas. Está diciendo que no hay igualdad sexual entre hombres y mujeres –y viceversa-. Que la mujer debe seguir representando el papel mojigato de mujer devota, complaciente y sumisa. Y que las que no lo hagan merecen, cuanto menos, reprobación social.

Yo no soy como tú.

Me encantaría que alguien le hubiera preguntado: «¿Y cómo es Chaxi? ¿Y tú, Melani, cómo eres tú?».

Por desgracia, el comentario pasó desapercibido para el público. Cayó en el olvido con la misma rapidez con la que se soltó.

Qué pena que las que los reciben no los formateen con esa facilidad.

Sobre el autor Andrea Tovar
De momento, veinticinco primaveras o un cuarto de siglo, según se mire. Me resulta complicado pitar cuando conduzco, así que vuelco esa ira sobrante aquí. Sin embargo, me gustan más cosas de las que me disgustan: me gusta gesticular cuando hablo, la gente que se sienta en el suelo y los helados de Stracciatella, por ejemplo. El pelo me cambia de color según los posts que escribo. Puedes leer mis relatos en la web de la revista literaria RSC (Relatos Sin Contrato). Para más info de lo que hago, sígueme en Instagram: @atovv

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