Cuando desde todas las instancias gubernamentales, tanto nacionales como regionales, sufrimos recortes y ajustes continuos de servicios y salarios, cuando se nos habla a diario de forma insistente sobre la urgencia de controlar las cuentas públicas , reducir el déficit y cumplir con nuestros compromisos fiscales contraídos con le UE, cuando se acude , nos dicen que por necesidad, no hay más remedio, aunque no estuviese en los programas electorales, a una importantísima subida del IRPF, cuando todo eso ocurre en grado superlativo, cabría suponer que quienes ejecutan e implantan esas medidas, a diario y contrarreloj, deberían ser especialmente escrupulosos para que , con la que ya ha caído y sigue cayendo, se controlasen al máximo los gastos y , sobre todo, se impidiesen más derroches y despilfarros. Pues no.
Durante los últimos cinco años, incluso alguno más, el gobierno central y el regional se empeñaron en actuar como si el otro no existiese, como si no quisiesen saber el uno del otro. De ese modo se embarcaron en una irresponsable carrera para mantener y construir dos instalaciones aeroportuarias en la Región, separadas ambas por unos 25 km en línea recta. El gobierno regional tuvo que avalar a la constructora de Corvera con 200 millones y el gobierno central se gastó 65 millones de euros en una segunda pista en San Javier. Tan mal se han hecho las cosas, y ha sido tal la descoordinación, que ahora mismo se están terminando unas obras de más de 8 millones de euros en las instalaciones de la terminal del aeropuerto de San Javier, una terminal que va a cerrar dentro de pocos meses porque todo el tráfico aeroportuario civil se va a trasladar al nuevo aeropuerto de Corvera.
¿Era necesario construir un nuevo aeropuerto en Corvera estando San Javier?, ¿era imprescindible hacer una segunda pista para exclusivo uso civil en San Javier, cuando ya se proyectaba Corvera?, ¿era prioritario hacer una ampliación de la terminal de San Javier, sin saber si seguiría abierta o no? Esas son las preguntas que se deberían haber hecho el gobierno central y el regional. Lo que no es de recibo es que en la actual situación se gasten grandes cantidades de dinero en una instalación para cerrarla después. Eso es despilfarro en estado puro. Y sus responsables son, por igual, el gobierno central, el anterior por acción y el actual por mirar a otro lado, y el gobierno regional. Ellos tenían la obligación de no ignorarse y coordinarse.
Este tipo de actuaciones son las que han llevado las arcas públicas a la situación de quiebra en la que se encuentran, alcanzando una morosidad insostenible con los proveedores que provoca el continuo cierre de pequeñas y medianas empresas y la destrucción de puestos de trabajo . Una situación que nos ha conducido a 5,3 millones de parados en España y casi 200.000 en la Región. Es cierto que hay causas pandémicas mundiales y europeas para explicar la crisis y el desempleo, pero hay otras endémicas que están directamente relacionadas con la pésima e irresponsable gestión que han hecho todos nuestros gobernantes, tanto los nacionales como los regionales.

