La final de Drogba: Bayer 1 Chelsea 1.

        En el fútbol no siempre gana el mejor, y precisamente eso es lo que crea adicción a este deporte. Si fuera de otra manera, tendría la misma emoción que los largometrajes de sobremesa. Pero no, el fútbol es una montaña rusa de emociones agridulces, tanto para el que juega dentro del campo, como para el que juega como espectador. Montañas rusas de un año, de 90 minutos, o de 30 segundos.

Alguien al que le guste el fútbol no puede faltar a la cita de la final de la Champions. Del Bayer-Chelsea no se esperaba una gran final ya que otras finales más prometedoras resultaron ser un ladrillo futbolístico. Lo impredecible del fútbol obligaba al buen aficionado a montar la guardia y estar alerta. Minutos antes del partido y ante la amenazante indiferencia que podría causar el partido, escribí un what’up a varios futboleros para que me comentaran sus preferencias, Bayer o Chelsea? , les pregunté.

Me la sopla, contesto el primero. Bayer, apostaba Romero.  Sorpresa! Chelsea, decía Chuti. Chelsea, pero soy del Bayer de toda la vida, decía Sergi “el Pelut”, que como a mí le gusta mojar en todas las salsas antes que elegir una. No conozco persona que siga de corazón a más equipos que el Pelut. Es todo amor.

Ángel Guerra también apuntaba al Chelsea. Mario me contesta que cual era mi piso que está esperando en la puerta del edificio. Añade que es pro-Chelsea. Víctor Salinas dio en la diana, “El Chelsea en plan Cid” me escribió.

El partido estaba a punto de empezar y yo tenia que posicionarme después de haber agotado el comodín del público. Coincido con Victor en que el Chelsea se lo merecía por trayectoria en los últimos años, y además en el Chelsea estaban Mata y Torres. Adjudicado, esta noche soy Blue. There we go.

El partido transcurría como se esperaba, asedio a la portería del Chelsea por las bandas con Ribery y Robben, por el centro con Muller, Schweinsteiger, y Kroos, y Mario Gómez viendo pasar balones por el área esperando cazar alguno. Tiros rozando el palo, remates en semifallo, piernas que se cruzan en el último segundo para tapar remates con olor a gol. El Chelsea se ha acostumbrado tanto a ese papel de apagar fuegos a escobazos que sus jugadores lo hacen sin rostro de agobio alguno, con la misma naturalidad pasmosa que lo hicieran unas semanas antes en el Camp Nou y en Stamford Bridge contra el Barcelona. Entre ellos me llamó la atención Cahill, monumental en el corte y en la anticipación, sería un digno sustituto de Carragher en la selección inglesa. El Chelsea era un equipo cogido con pinzas que hacia bueno ese termino que tanto emplea Luis Aragones del “Pasillo de Seguridad”. Cech, Cahill, Lampard, Mata y Didier Drogba. Un pasillo así puede servir para ganar la final de una Champions. El resto es relleno.

Lampard casi incrustado con los centrales al menos daba sentido al inicio del juego, pero estaba tan atrás que no intervenía en ataque. Mata lo distribuía todo de primeras con una limpieza exquisita, que se ensuciaba en cuanto llegaba a los pies de algún compañero. A Drogba casi no le llegaron balones, ni buenos ni malos. El desinterés del Chelsea por atacar era tal que los laterales del Bayer quedaban liberados de trabajo. Lahm subía por la banda sin parar y Contento estaba contento. Tanta desgana Blue por hacer algo de fútbol acabo con mi paciencia y allá por el minuto 80 con un solo disparo a puerta del Chelsea, dije, “a tomar por culo, que gane el Bayer”. Y mira por donde tres minutos mas tarde Muller remata picado de cabeza y sorprende a Cech para hacer el 1-0. Además, Muller celebro el gol con tal ternura (parecía un cervatillo recién parido dando saltitos por la hierba) que me reforzó en mi sentimiento proBayer.

Cuatro minutos mas tarde, en el 88, el Chelsea tiene un córner a favor. Veo a Mata poner el balón en el quesito junto al banderín y pienso….no puede ser….pero algo me dice que si que va a ser. Mata pone una rosca cerrada al primer palo a la altura del área pequeña poblada por docena y media de fornidos blancos, negros y mestizos con camisetas azules y rojas. Pero entre toda esa marabunta, Drogba sale corriendo hacia el primer palo, el balón y el viajaban a tal velocidad que no se sabe quien buscaba a quien. Lo cierto es que sus trayectorias se encontraron y entonces Didier golpeó el balón con tal violencia que el trayecto desde su cabeza a la red fue casi imperceptible. Un remate de cabeza así solo podría haberlo hecho él, con esa potencia física y es cuello que no se cubre con dos manos. Si piensas asesinar a Drogba, olvídate de estrangularlo.

Un detalle: había un jugador del Bayer defendiendo junto al segundo palo. Lo negativo de poner defensas en el palo es que rompen el fuera de juego en segundas jugadas, pero si lo pones en un palo, en el minuto 88, y tienes a Drogba como enemigo, Por qué no pones a otro jugador junto al primer palo?. Si lo hubieran hecho, ese remate no hubiera entrado.

En fin, golazo épico del el elefante Drogba y otra vez que me paso al bando Blue. Por cierto, no seáis mal pensados, a Drogba le llaman el elefante porque a los jugadores de la selección de Costa de Marfil les llaman Los Elefantes, aunque cierto es que Didier no tiene pinta de calzar mal.

Dentro de la montaña rusa de la que hablábamos, a Drogba se le ocurre meter la pierna a Ribery por detrás y dentro del área para intentar quitarle un balón que no tenia peligro de gol. Ribery que con el balón dentro del área mueve las piernas como mueve las manos un trilero, siente que le tocan por detrás y cae. Penalti de libro y pasamos de Drogba el grande a Didier que tontico eres. Pero aquella era la noche del marfileño, y Robben falla el penalti, o mejor dicho lo para Neuer. Robben ya da un poco de pena, con esa cara que parece que tiene 60 años y después de tanta final perdida…Pero bueno, gracias a su infortunio el Chelsea es campeón de Europa y nosotros campeones del mundo. La gloria esta muy cara y no hay para todos.

Llega la ronda de penaltis. Robben se acojona y dice que no tira. Mata tiene desgarrado el aductor y dice que tira. Neuer que mete un penalti. Cech que para otro. David Luiz que marca pegando un cebollazo a media altura que hace hasta gracia.  Todo intrascendente. Todo volátil ante el paso del tiempo. Todo incomparable al momento en que Drogba pone el balón en el punto de penalti para decidir si el Chelsea es campeón de Europa por primera vez en su historia o no. El portero para un lado, y el balón para el otro. Goooooool, y Drogba, a sus 34 años, se hizo eterno.

 

 

Partido visto en casa, piso 17-7 (mario apúntatelo de una vez), en compañía de Eyal, Mario y Silvia. Eyal y Mario pro-Chelsea. Silvia pro Mario Gómez. Aceitunas Gazpachas y patatas fritas con quintos de Mahou para empezar. Lonchas de jamón de paleta ibérica (Pedro Diego) con parmesano. También circuló algo de sobrasada mallorquina. Vino del Priorat GR-174 (muy recomnedable) traído por Eyal. Revuelto de ajicos tiernos en el descanso. Tazón de fresas con zumo de naranja. La prorroga nos obligó a un Gin-Tonic de Bulldog con tónica (blue tonic de kas). Postpartido en el Bar La Mudanza del Born.

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