La Verdad

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Mercado negro
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sargento emilia | 21-02-2017 | 09:31| 0

Marce me ha mandado una foto que, hace dos años, nos fue imposible conseguir durante nuestro viaje a Afganistán: la foto de una familia afgana al completo. Un padre con sus tres hijos varones y dos niñas, una adolescente y otra pequeñita, pegada a las faldas de su madre. La instantánea  parece tomada en sepia pero en verdad está teñida del color ocre de un paisaje en el que se mezcla la arena y las piedras de un territorio hostil. Allí el sol abrasa y las temperaturas, por la noche, se suicidan al caer bajo cero.
Todos van cubiertos de  harapos que han tomado el color de esa tierra lunar. Miran, ellos con extrañeza y ellas con temor, a una cámara acostumbrada a fotografiar ruinas y bombardeos. Los varones llevan calcetines bajo sus sandalias de cuero y trapo pero llama la atención que ellas muestran sus tobillos y sus pies al descubierto bajo un calzado hecho jirones. Tienen que soportar  las laceraciones y las llagas que les impone el frío y el trabajo duro. De nada sirve que los soldados españoles repartan, a las mujeres y niñas afganas, prendas de abrigo, medicinas u ortopedias, todo termina vendido en el mercado negro.
La mujer y la joven llevan la cara tapada, dejando adivinar unos ojos oscuros sin esperanza. La pequeña, que posa sin cubrirse, es cejijunta como sus hermanos. Los pequeños se parecen como los dátiles de una misma palmera. Lo que les diferencia no está a la vista y no lo recoge la cámara pero esa diferencia, a la niña, le joderá la vida.
En el suelo, una cesta de mimbre remendada luce repleta de pistachos de color ceniza. Es el único tesoro que tienen. Su único motivo de orgullo.

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Yno mea bisto
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sargento emilia | 31-01-2017 | 12:36| 0

“Benia porla iquierda i otro coche que iva alotro lao sea cruzao sin ber que llo salia del parcamento. Es suculpa iva a muncha velocida yno mea bisto”.
Este es un ejemplo de las declaraciones  que hacen los implicados en accidente de tráfico, ante las Policías locales, cuando los accidentados tienen que escribir  in situ,   de su propio puño y letra y  añadiré, para que no haya dudas,  sin  estar bajo la influencia de bebidas alcohólicas. Esta escritura de oído  no sería grave si estas frases las hubiera escrito un viejecito perteneciente a la España analfabeta, de hace varias décadas. Pero lo sangrante es que dichas declaraciones las firman jóvenes entre los 16 y 40 años que visten a la última y que presumen de sus teléfonos móviles  o cincuentones,  con coche de alta gama, que suelen vacilarle  al policía.
Si a ello se une: las tasas de abandono escolar, los datos de consumo de alcohol y de sustancias estupefacientes en la Región de Murcia y el hecho de que el 30% de los profesores confiesa que no le gusta la lectura, el resultado  es que nuestros políticos, que se gastan millones en propaganda y en adular a sus votantes,  se pueden sentir orgullosos del nivel de la población que pastorean
Lo más fácil es echarle  la culpa a los docentes o al sistema, como hacen ahora los nuevos salvadores de la patria.  Pero miren ustedes, por hablar de lo que yo conozco, con la educación para todos que tendría que haber beneficiado a todos, cuando en una Policía asciende un mando que es analfabeto funcional o tropiezas con un policía apático y sin vocación, el responsable no es el funcionario público que aporta sus pocas o ningunas capacidades y su savoir o su non savoir-faire. Los responsables son aquellos, que con la complicidad de los sindicatos, establecieron los métodos de formación, los criterios de selección y  finalmente  los que  puntuaron a los elegidos.
¿Otra vez los políticos? Si pero con la complicidad de una ciudadanía que se deja camelar con promesas e iniciativas chorras, que todos aplauden en los periódicos, sin ser consciente de que van a contribuir, una vez más, al lucro de ciertos bolsillos. (Desmantelan la sanidad pública pero compran desfibriladores: biennnnn)

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Hada madrina
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sargento emilia | 14-01-2017 | 16:14| 0

Estaba frente al espejo admirando su imagen que, tenía que reconocer, había cambiado en estos últimos doce  años de vorágines y terremotos existenciales. Con la cabeza erguida, se preparaba para recibir los flashes de los periodistas y las miradas inquisitivas de los invitados al acto. Era el preludio de un infierno de halagos y cotilleos en el que cualquier contratiempo e incluso cualquier gesto sería reinterpretado y magnificado antes de pasar a la posteridad.

–    Te aseguro que yo no tengo intención de convertirme  en: ” la  Señora de”.
–    Cuidado con lo que dices.
–    Perdona, pero si me conocieras, como dices que me conoces, sabrías que lo de mujer florero no va conmigo.
–    Vale bonita lo que tu digas.
–    En el fondo tu sí que eres super tradicional. Das por hecho que todos tenemos la obligación de traer niños al mundo. Para mí son otras las prioridades.
–    Niños no. Niñas. Te lo he dicho mil veces.
–    Bueno déjalo. Cuando te metes en el papel de pitonisa te vuelves insoportable.
–    Es sólo una cuestión cronológica. Tu sigues un orden y yo me anticipo al futuro.
–    Si sabes lo que va a ocurrir estarás informada, aunque no lo sabe nadie, de que el director de la cadena me ha llamada para que suba a su despacho mañana.
–    Sí. Como me gustaría poder presenciar la escena, por que vas a ser demasiado blanda. El Jefe es un mujeriego. No te dejes engatusar. Conociéndote, sé que te sientes halagada por el interés que el dire ha puesto en ti, pero tu estás predestinada a más altos vuelos.
–    Bueno el tío es super influyente y su familia al parecer tiene un fortunón. Sin lugar a dudas sería un buen partido.
–    Olvídate, ese no te conviene.  Así que resérvate para un futuro próximo que te cambiará la vida.
–    Ves ahora yo también me he puesto a decir tonterías. El señor director no me interesa para nada. A mi a estas alturas de  mi vida y después de un divorcio, lo que me interesa es mi carrera profesional. Tenemos la suerte de trabajar en algo que nos gusta y sabes que yo soy ambiciosa pero ello no pasa con liarme con mi jefe. Quiero que me reconozcan por mi trabajo. Por mi implicación.
–    No te quejarás. Despiertas la envidia y hay que decir también la admiración de toda la plantilla. Ahora mismo eres la mujer del año.
–    Si pero soy una mujer libre, que toma sus propias decisiones y que intuye que algún día ostentará un cargo de responsabilidad.
–    Ves tu también tienes poderes. Eres lista, muy lista y eso todo el mundo te lo reconoce. Pero en esta vida uno no sólo se ha de regir por la cabeza si no también por el corazón. Te enamorarás y te olvidarás de este trabajo y de tus sueños.
–    ¿De verdad que me imaginas de ama de casa, con la pata quebrada y esperando a mi príncipe azul?
–    ¿Por qué no? Puedes tener tu propio cuento de hadas. Que un buen día aparezca un príncipe real. Que te lleve a su palacio y que felices comiendo perdices, tengáis dos princesitas  que pasaran a ser, para los dos, la razón de vuestros desvelos y alegrías
–    No me imagino yo siendo feliz en un cuento de hadas, ni sacrificándome por una familia numerosa y menos por un machote que sería el encargado de mantenerme.
–    Cuidado con lo que dices. Me comprometo a recordarte tus palabras aunque para entonces me será casi imposible hablar contigo.
–    No digas tonterías lo mío es la comunicación y además yo quiero viajar, recorrer el planeta. Tal vez hacer grandes documentales sobre asuntos sociales que se queden grabados en la retina de la gente o que intenten explicar peculiaridades culturales que no dejen a nadie indiferente. Conocer a gente interesante y poder compartir momentos de sus vidas que me ayuden a descubrir nuevas realidades.
–    De alguna manera esos sueños se van a materializar y se van a  convertir  en una gran  responsabilidad. No de la forma que tu te imaginas pero seguro que una vez más la realidad superará a esa ahora ficción que sólo está en tu cabeza. Famosa vas a ser, si es eso lo que te has propuesto. Vas a hacer historia.Ya te lo digoyo y sabes que suelo acertar.
–    Bueno famosas ya lo somos. Sabes que sólo con salir en televisión es como si entraras en todos los hogares. Pero ya me conoces. Soy impaciente y por ello no quiero perder el tiempo, ni que un impresentable me lo haga perder. Yo no soy el juguete de nadie y mañana con tacto se lo pienso explicar.
–    Si, con demasiado tacto. El Don Juan se quedará convencido de que tiene alguna oportunidad de llevarte a la cama. Pero recuerda que tu no tienes nada que perder. Cualquier cadena de televisión te querrá tener en sus informativos. Has creado una nueva forma de comunicar las noticias. Con tu cara bonita, tu entonación y ritmo tan convincentes y esos ojos, que abres exageradamente para darle interés a lo que cuentas y que obligan a la audiencia a estar pendiente de tus palabras. Sabes que tienes muchas imitadoras. Incluso los hombres intentan copiar tus formas y maneras.
–    Gracias, amiga. Con lo dura que sueles ser siempre conmigo, especialmente cuando me tachas de clasista, me acabas de dejar patidifusa.
–    Ese éxito y esa capacidad tuya de seducción son los que te van a abrir la puerta  de una felicidad que, ya verás, pillará a todo el país por sorpresa.
–    Si convirtiéndome en: “la señora de”. ¿No? Ni por todo el oro del mundo.
–    Chica que materialista. Estoy hablando de sentimientos. Por amor vas a conseguir algo muy difícil en este país de tontos y enchufados.
–    Buf, como me aburres. Parece que te hubieras convertido en celestina.
–    Digamos que soy tu hada madrina. Y que sepas que me lo pones difícil en ocasiones. Te pierde ese carácter impulsivo que tienes.Te aviso que vas a tener que sobrevivir en un mundo de protocolo y apariencias donde tendrás que aprender a domar tu orgullo y a pasar por el aro diariamente. Recuerda que serás constantemente observada y expuesta a críticas poco constructivas. Y lo peor de todo es que no podrás confiar en nadie.
–    Sólo me falta que me digas que me voy a hacer la cirugía estética y que me voy a obsesionar por mi aspecto físico y mi vestuario.
–    Lo has clavado. Serás la reina del papel couché y te convertirás en un icono de la moda española, rivalizando en belleza con las esposas de otros mandatarios extranjeros.
–    Vaya ahora resulta que me voy a casar con un embajador. Te aseguro que no dejaría mi trabajo para seguir a un diplomático por medio mundo. Yo necesito sentirme realizada. ¿ De verdad que no lo entiendes?
–    Bueno será tu decisión. A mi no me gustaría estar en tu pellejo. La derechona te va vilipendiar y los culturetas de izquierda  te van a despreciar. Será tan fácil cuando las redes sociales se haya universalizado. Todos opinaran, compartirán tus fotos y vídeos y seguro que ya nadie recordará tu profesionalidad y tu frescura, que ha colocado a la primera cadena pública de este país en lo alto del ranking de audiencia.
–    Esto ya no parece un cuento de hadas. Si  en un futuro Internet se utiliza para la crítica y  el desprestigio, tus predicciones  convierten  mi futuro en una historia de terror. Te aseguro que tus vaticinios no me gustan.
–    Bueno, piensa que descubrirás las bondades del instinto materno y que  enseñaras a tu marido a ser más expresivo y a acercarse al pueblo que le paga las facturas.
–    Al pueblo. ¿Qué pueblo?
–    Letizia. Me refiero al pueblo español.

Ya habían pasado unos minutos sobre la hora marcada por el protocolo. Era el momento de hacer su entrada en el salón. Caminaba como le habían enseñado a hacerlo, pendiente de no defraudar a las miradas caníbales que se iban a recrear contemplando su porte, su delgadez, su maquillaje, su peinado, sus zapatos y el modelito  que su Alteza había elegido para la ocasión.

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Estimado Barcinas
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sargento emilia | 05-12-2016 | 11:37| 0

Me es grato dirigirme a ti para agradecerte todos estos años de dedicación y entrega a la empresa. Sabes perfectamente que has sido un empleado ejemplar al que todos  han tenido como  referente. Tu política de reparto de sobres ha pasado a los anales de la ingeniería de empresa, como método de motivación y fidelización no sólo de los propios empleados sino también de los colaboradores y proveedores de esta, tu empresa. No podemos estar más satisfechos por esa relación de tú a tú, del que has sido artífice y que ha hecho prosperar nuestro negocio. Con discreción y discrecionalidad has demostrado ser un maestro del trampantojo.
No te preocupes amigo. Esta carta no es realmente un despido al uso. Hemos pensado en una fórmula de indemnización en diferido que no dejará de ser una retribución que supondrá por supuesto una retención a la seguridad social. Sabes muy bien que no abandonamos a los nuestros especialmente cuando la inoportuna Justicia se ensaña con ellos.
Te ruego no te pongas en contacto directamente conmigo sino  a través de los intermediarios que tú ya sabes.
Sé fuerte cabroncete y cuida mucho de tu corazón.
Tu amigo siempre Eme Ere

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Miedo a la barbarie
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sargento emilia | 02-11-2016 | 11:03| 0

Mientras tronaba y diluviaba en el cielo de Madrid, sentados en torno a unas cervezas, un periodista peruano nos hablaba de sus miedos. De esos miedos de una infancia vivida bajo una férrea dictadura, en la que un pueblo entero temía ser secuestrado, torturado y asesinado. Nos hablaba de las desapariciones, que sembraban el terror, y de las violaciones de domicilio, que solían producirse preferentemente de noche cuando el ser humano se siente más indefenso. La libertad de expresión, que en España según él no parece valorarse, era entonces  para los peruanos una utopía que no tenía cabida ni en los círculos más íntimos por miedo a ser denunciados o a sufrir represalias en propias carnes. Lo más angustioso de dicha situación era, según relataba, que toda esa violencia la originaba o la consentía impunemente el propio Estado. Otro periodista que nos acompañaba, corroboraba ese escenario de miedos, si bien refiriéndose a Colombia, su país, actualmente uno de los más inseguros del mundo.  Describía el terror,  con voz pausada y sin indignación, dejando patente una impotencia ya cronificada. Después de setenta años de conflicto hablaba de su patria con desesperanza y tachaba  a sus habitantes de gente resignada que no sabía vivir de otra manera. De hecho estaba convencido de que sus ciudadanos no concebían un mundo  sin guerra y sobre todo sin inseguridad y sin miedo. De ahí, explicaba él, que la consulta mediante referéndum hubiera resultado contraria a la paz. Esa palabra no tenía significado para los colombianos, al igual que no lo tenía el premio Nobel otorgado al Presidente del país. El periodista entendía que sus compatriotas  necesitaban de esa adrenalina aunque él era consciente de que tal afirmación no podía ser entendida desde la poltrona europea. Así cualquier movimiento de la vida cotidiana y cualquier desplazamiento por el territorio colombiano resultaba incierto y se convertía en un riesgo para la vida y la integridad física.
Estos dos periodistas llevaban años refugiados en España después de huir de sus respectivos países por razones políticas. Todavía decían no haberse acostumbrado a esa seguridad jurídica que es un de los cimientos de nuestra democracia.
Ahora, ambos coincidían en afirmar que  les toca a los europeos, que durante años han vivido en una burbuja, sentir esos miedos. Miedo a perder el empleo y quedarse sin recursos, miedo a ser desahuciado y arrojado a la calle, miedo a la corrupción y a sus arbitrariedades, miedo a los populismos revanchistas, miedo a la violencia gratuita, miedo a la inmigración, miedo al fanatismo religioso, miedo al terrorismo indiscriminado…

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Niños alquilados
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sargento emilia | 27-10-2016 | 15:01| 0

Las calles de Murcia se habían inundado de prostitutas negras que las mafias nigerianas habían introducido en el país. Mayoritariamente anglófonas, las mujeres, con su color de piel, sus pelucas artificiales, sus labios carnosos y sus poderosos traseros ceñidos en lycra, revolucionaron a una clientela ávida de novedades. Pronto los servicios de urgencias de la ciudad, que tuvieron que atender varios desmayos y hemorragias vaginales, quedaron horrorizados al comprobar que estas prostitutas, que seguían trabajando cuando se quedaban embarazadas, continuaban haciéndolo recién paridas. Tantos las administraciones de protección, como las fuerzas y cuerpos de seguridad se pusieron manos a la obra para intentar entender cual era el destino de estos niños que desaparecían  al nacer. Tráfico de órganos, adopciones ilegales, pederastia: cualquier hipótesis podía ser válida.
Ahora se sabe que algunos de los niños africanos, que desembarcan en las costas del Mediterráneo, son niños alquilados. Las mafias, dentro de los servicios que ofertan, facilitan, a las mujeres que se suben a las pateras, la posibilidad de disponer de un bebé de corta edad para que las acompañe en su travesía. Es un plus, por el que deben pagar, y que les  garantiza el ser  acogidas en el país de destino. Estos niños pueden llegar a ser una y otra vez embarcados, con el riesgo que ello supone para sus vidas, al volver a ser recuperados por las mafias una vez que se han cumplido con todas las formalidades administrativas exigidas para la acogida.
Esta práctica no es nueva en España. Hace varias décadas  se pudo comprobar que se alquilaban niños para ejercer la mendicidad. Niños, que al igual que ahora, eran sedados para que no supusieran ningún contratiempo. También se detectó que determinados colectivos alquilaban disminuidos físicos y psíquicos a unos padres sin escrúpulos para que la administración no sacara de las viviendas a familias que las habían ocupado ilegalmente. Actualmente los niños alquilados para surcar el mar son de todas las nacionalidades por que el negocio es rentable. Ante la avalancha de inmigrantes, que llegan en pateras, resulta difícil detectar a esos niños que forman parte de tan inhumano kit de viaje.  En ocasiones los rescatadores entrenados pueden comprobar como algunos de los náufragos no reconocen al niño que les acompaña. No saben su sexo ni tampoco pueden aportar datos  sobre su historial médico. Asustados, viven la situación de rescate sin mostrar interés por la supervivencia y el cuidado de su supuesto retoño, que desembarca completamente indefenso.
Dicha práctica ha  obligado a las Autoridades a comprobar el ADN de los niños para cotejarlos con los de los padres cuando existen sospechas sobre su maternidad e incluso su paternidad. Han de ser reseñados con fotografías e impresiones dactilares, lo que supone un protocolo difícil de cumplimentar y un coste importante que las oleadas de inmigrantes acompañados hacen imposible de asumir.

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Concurso de relatos Cartagena Negra
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sargento emilia | 13-09-2016 | 13:14| 0

Un amor platónico

Periódico El Porvenir de Cartagena, año 1927:  “Sorprendente suceso en la posada Los Habaneros. Un militar retirado hiere de gravedad, con su arma reglamentaria, a una empleada del establecimiento. La policía se propone esclarecer los hechos con la lectura de los diarios  intervenidos a los dos implicados.”
Diario del agresor:
No entiendo nada. En cuestión de unos meses, todo se ha precipitado en mi vida. De ser un caballero respetable, de costumbres arraigadas he pasado, en cuestión de horas, a ser un renegado al que amenaza el caos. Unas fotos anónimas, que daban fe de mis devaneos amorosos, cayeron en manos de mi esposa. Yo, el laureado Capitán retirado de Infantería de Marina  me he visto en la calle y repudiado por mi familia política, una de las más influyentes de la ciudad de Cartagena, que no me ha perdonado el escándalo. Maleta en mano, he podido instalarme en la casa de viajeros Los Habaneros, donde trabaja una amiga de mi esposa, que se ha apiadado de mí. La mujer me ha conseguido una habitación por un módico precio. Arruinado y sin poder hacer frente a mis compromisos con ciertas señoritas de vida alegre, llevo varios días obsesionado, preguntándome por la identidad del autor de esta traición.
Llevaba ya dos semanas alejado de mi hogar cuando un ave de mal agüero me hizo saber que mi ultrajada esposa se había quitado la vida, precipitándose por una de las ventanas de nuestro domicilio conyugal de la calle Real. Al parecer había dejado una nota de suicidio, que me hacía responsable de su muerte. Estoy desolado y sólo, aunque Dolores me hace compañía. Después de unas largas charlas que me reconfortan, esta viuda, que siempre me ha dado repelús, me ha confesado que no apreciaba a mi mujer. A pesar de ser amiga suya desde la infancia, Dolores dice estar convencida de que mi esposa era una mosquita muerta. Vamos que no era trigo limpio. Si esto sigue así, me asusta saber cual será mi próxima desgracia.
Diario de la víctima
Ya te tengo aquí, Don Rafael Gómez Ferrer. Ya te tengo donde quería tenerte: en mi territorio, en esta posada que es como mi casa. Velo tus sueños que pronto, al igual que tu voluntad, también serán míos. Quiero que sepas que me vuelves loca, con ese porte altanero y marcial que te caracteriza. Pierdo la cabeza por esa tendencia tuya al fanfarroneo, que, a pesar de tu edad, seduce a las mujeres de tu entorno. Ellas  te consideran un héroe de guerra pero no saben que tienes dueña. Te advierto que se acabó de jugar con todas estas chicas a las que les doblas la edad y con las que te veía, sufriendo en silencio, año tras año coquetear. Como ves a mi no me puedes ocultar nada porque soy ese amor platónico tuyo, que lleva años observándote, y que ha decidido ahora pasar a la acción. Tu mujer no te merecía. Era una señoritinga que nunca se enteró de tus escarceos. Tuve que proporcionarle algo tangible que la convenciera de tus infidelidades. Yo le aconseje que te echara de casa. Pero la muy tonta había decidido perdonarte y recuperarte, a pesar de que, por ese orgullo tuyo que me chifla, ni siquiera intentaste disculparte por ser un adúltero.
Mientras tu esposa suspiraba asomada a la ventana, un empujoncito al vacío ha impedido vuestra reconciliación. Lo de la nota manuscrita fue un añadido improvisado que he disfrutado y que me ha parecido novelesco. Capitán, me gusta verte derrotado   para tenerte a mi merced en esta guerra de la que soy estratega. Ahora que me necesitas -mi vida- ya no volveré a ser invisible para ti. Te aseguro que te he hecho un favor, librándote de esa boba que me recordaba mucha a mi difunto esposo. Después de unos tediosos meses de matrimonio, el pobre  murió de una extraña indisposición.
Mañana al amanecer te voy a sorprender querido mío. Después de una noche de amor,  susurrándote al oído, te voy a confesar todo lo que he hecho por ti.

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El tren: progreso o verdugo
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sargento emilia | 06-08-2016 | 06:43| 0

Las escenas de accidentes ferroviarios no pueden ser más desagradables. A lo largo de treinta años de servicio, estas no han dejado de repetirse, con bastante frecuencia, en las proximidades de la capital murciana. El ferrocarril, tradicionalmente menospreciado, discurre al aire libre y se va adentrando por el sur, en una ciudad en expansión que va devorando su huerta. En Murcia, las vías pueden franquearse mediante pasos a nivel ya sin vigilancia que los peatones y  sobre todo los ciclistas no suelen respetar y que son responsables del colapso de tráfico cada vez que se bajan las barreras. Con la crisis, que ha destapado la corrupción masiva en torno a la construcción de grandes infraestructuras, la necesidad de soterramiento ha dejado de ser prioritaria,  a pesar de las continuas protestas ciudadanas. Estas, protagonizadas por un puñado de vecinos, tienen lugar todas las semanas ante la indiferencia de una ciudad poco dada a las reivindicaciones. Los afectados se manifiestan cortando las vías y  en ocasiones deteniendo los trenes que pretenden acceder a  la vetusta e incómoda estación del Carmen, en cuyos aledaños el tiempo parece haberse detenido. El ferrocarril, con sus músculos de acero, se ha convertido así, a lo largo de los años, en un verdugo implacable.
Las muertes ferroviarias son el resultado  de  imprudencias originadas por la creencia de que las desgracias sólo les ocurren a los demás y de que la tragedia no tiene cabida en una rutina amenizada por las prisas. Pero también  son  el fruto de pensamientos luctuosos que conducen al suicidio, cuya estadística con la crisis se ha disparado junto a otros comportamientos violentos. Esos suicidios tienen lugar especialmente en determinadas épocas del año en las que el clima, combinado con la depresión y la soledad, resulta letal. En estos casos, la elección del tren como instrumento para acabar con la propia vida, por su contundencia, resulta especialmente cruel cuando el cuerpo termina mutilado o  hecho picadillo. También, por sus   repercusiones mediáticas, arrojarse a las vías se puede interpretar como un último intento del fallecido por comunicarle, a la familia o a la sociedad, su responsabilidad en el suicidio. Como forma de venganza o por desesperación, recurrir al atropello es una prueba evidente de la determinación de la víctima que pretende asegurarse de que tal decisión no quedara en tentativa.
En la Región, dicho recurso, que no requiere premeditación ni puesta en escena, es utilizado por las mujeres habitualmente más propensas a la ingestión de venenos o fármacos y a la precipitación desde la propia vivienda. También la vía férrea es el instrumento elegido por los hombres que en la mayoría de los casos  suelen acabar con sus vidas recurriendo, a menudo en lugares públicos, a diferentes técnicas de ahorcamiento y en alguna ocasión a la utilización de armas de fuego, cuando tienen acceso a ellas.
¿Tren: progreso o verdugo? Del soterramiento depende 🙂

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De felicitaciones y condecoraciones
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sargento emilia | 14-03-2016 | 16:29| 0

Voy a contarles una anécdota que me ronda en la cabeza cada vez que se habla de galardones. Lo ocurrido tuvo lugar, en este siglo, durante la férrea dictadura administrativa, y curiosamente también económica, del Alcalde Cámara. Estaba diluviando y junto a otro compañero procedimos a colocar vallas para impedir la entrada de vehículos al túnel subterráneo del Rollo, que se estaba inundando. Un conductor, que al parecer tenía prisa por llegar a casa, ignoró la señalización y se adentró en el túnel, anegado ya con veinte centímetros de agua. El hombre se quedó pegado al volante sin poder continuar su ruta, mientras el agua seguía subiendo a velocidad de vértigo, alcanzando ya las ventanillas del turismo. Se pidió ayuda a dos testigos para intentar sacar el coche a empujones. Pero, mientras contemplaban la escena, se negaron a colaborar alegando que llevaban en el bolsillo móviles de más de 600 euros y que no estaban dispuestos a sacrificarlos para salvarle la vida a nadie. A pesar de ello, se consiguió sacar en volandas al conductor, que se encontraba en estado de shock, mientras algunos de los curiosos, allí concentrados, tomaban fotos de la intervención, bajo un manto de agua.

Al día siguiente me llamaron a un despacho. Las fotos, donde se veía a dos policías locales con el agua hasta el cuello,dentro del túnel convertido en una balsa, habían llegado a las redacciones de los dos periódicos locales que habían creído oportuno ponerlas en portada como muestra del diluvio que había asolada la capital, el día anterior. Se me pidió que identificara a los dos policías que aparecían en las fotografías, rescatando al conductor despistado. Al parecer el Consistorio tenía mucho interés en felicitar públicamente a los dos policías, con bombo y platillo. Sorprendida, expliqué que uno de los agentes que aparecía en la imagen era uno de mis sufridos policías de tráfico y que el segundo, que llevaba un impermeable con capucha, era una servidora. Se hizo un silencio embarazoso y no pude evitar sentir un poco de pena al ver como mi implicación en el rescate les desmontaba el chiringuito mediático que habían ideado para mayor gloria del Cesar local. Como ya habrán imaginado, nunca más se supo de la felicitación. No se le dio ninguna publicidad a la intervención policial y la supuesta hazaña quedó en el olvido, incluso dentro de la policía.

La libertad de expresión es uno de esos derechos que hace posible nuestra Democracia. Aunque no sean conscientes de ello, sus consecuencias benefician a muchos, que nunca mejor dicho, no necesitan mojarse con sus opiniones. Pero raras veces esa libertad resulta provechosa para el que la ejerce, de ahí la incomprensión de los que integran tu entorno más próximo que no entiende ese anhelo tuyo de complicarte la vida, con tu testimonio. Dirigido a los que han tomado el relevo de la política murciana y a mis compañeros policías de cualquier escalafón y cuerpo que no deben de olvidar que están al servicio del Estado de Derecho, escribo este artículo, siguiendo con mi ingenuidad terminal, para pedirles que suscriban las palabras de mi amado Voltaire que tuvo la inteligencia de asegurar: “NO ESTOY DE ACUERDO CON LO QUE DICES PERO DEFENDERÉ CON MI VIDA TU DERECHO A EXPRESARLO”
Aprovechando que el día 17 de marzo es San Patricio, patrón de la policía local de Murcia, permítanme transmitir mi enhorabuena a todos los felicitados por su trabajo de ayuda a los demás. Le pese a quien no lo quiera entender, la eficacia del trabajo policial depende, en ocasiones, de poder recurrir a la prohibición, a la coacción, a la denuncia e incluso a la fuerza.

Feliz Patrón 2016 a todos.

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El poli me va oír
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sargento emilia | 02-02-2016 | 15:26| 0

Tengo que ir todos los días a trabajar al centro de la ciudad  y ya saben ustedes como está el aparcamiento en torno a los grandes almacenes en los que yo trabajo. Pero como soy un zorro viejo, me las he ingeniado para estacionar sin problemas cerca del curro y además sin gastar un euro. En la zona de estacionamiento de horario limitado cuando, a primera hora, los vecinos del centro dejan huecos, yo coloco allí mi vehículo gracias a la tarjeta de discapacitado de mi  padre. Con ella, en esas zonas puedo estacionar todo el día previo pago de una hora y media de aparcamiento.  Como los controladores de la ORA son unos señores que no son policías, cuando ven la tarjeta azul en el parabrisas ni la miran.(Tampoco tienen medios para saber quien conduce el coche). Así un servidor ya se puede despreocupar de la denuncia. Desde hace varios meses me ahorro incluso el tiket de la maquina expendedora. Dejo debajo de la tarjeta un resguardo caducado doblado y el tonto del controlado ni se entera.  Hace cuatro años solicitamos la tarjeta para mi padre, al que le habían reconocido una minusvalía severa, y miren por donde la cartulina nos llegó una semana después de que falleciera el hombre.
Les confesaré que para mí fue como una señal.
Ahora que mi hija tiene que ir a la universidad, al campus de la Merced que es otro reto para poder aparcar, le he hecho una fotocopia en color que está dando muy buen resultado. Estoy pensando en hacer unas cuantas fotocopias más para el resto de la familia  o para algún vecino que me caiga bien. No vean el ahorro y la comodidad a la hora de bajar al centro.
Cuando la tarjeta original caduque ya me han dicho algunos entendidos que puedo rascar la fecha de caducidad o colocar la tarjeta en el parabrisas de forma que no se pueda leer bien. El holograma dorado no es problema si se utiliza el papel brillante del interior de una cajetilla de tabaco. Y es que algunos familiares de discapacitados son expertos en este tipo de fraude.
Un municipal, vecino de  mi edificio, contaba en una reunión de comunidad que decenas de tarjetas fotocopiadas, caducadas o falsificadas e incluso de familiares fallecidos se intervenían mensualmente en vehículos  estacionados en zonas reservadas a minusválidos. Por ello prefiero la zona de ORA que no es competencia de la policía local  y que por su extensión  resulta más difícil de controlar.
Si algún día un  poli entrometido se percata de mi argucia les juro que me va a oír.
En primer lugar le diré que  yo soy un ciudadano ejemplar que paga sus impuestos y que ha de transportar a su pobre padre, que bastante tiene con su problema de movilidad.( El guardia no tiene por que saber que mi viejo falleció). Si ello no es suficiente le haré saber que mi cuñado es íntimo amigo del señor Alcalde. Y si el municipal no se deja amedrentar, después de recordarle los peligros del terrorismo Yijadista, de los robos en comercios y del tráfico de drogas, le afearé la conducta preguntándole por que me denuncia por una tontería cuando el mundo esta sucumbiendo ante tanto delito, corrupto y sinvergüenza. Que mi argumentario no le convence: montaré en cólera para hacerle partícipe de mi indignación ante los privilegios de un colectivo que puede aparcar con reserva de plazas, sólo y exclusivamente, por ser sus integrantes verdaderamente discapacitados.

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Sobre el autor sargento emilia
Sigo con mi "Versión Policial" en un intento por destripar una realidad urbana que el ciudadano en ocasiones apenas intuye. Con "Ficción Literaria" les hago partícipes de mis devaneos con la escritura. Más en mi blog titulado Sexo Exprés emigonzaga.blogspot.com

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