La Verdad

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Miedo a la barbarie
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sargento emilia | 02-11-2016 | 11:03| 0

Mientras tronaba y diluviaba en el cielo de Madrid, sentados en torno a unas cervezas, un periodista peruano nos hablaba de sus miedos. De esos miedos de una infancia vivida bajo una férrea dictadura, en la que un pueblo entero temía ser secuestrado, torturado y asesinado. Nos hablaba de las desapariciones, que sembraban el terror, y de las violaciones de domicilio, que solían producirse preferentemente de noche cuando el ser humano se siente más indefenso. La libertad de expresión, que en España según él no parece valorarse, era entonces  para los peruanos una utopía que no tenía cabida ni en los círculos más íntimos por miedo a ser denunciados o a sufrir represalias en propias carnes. Lo más angustioso de dicha situación era, según relataba, que toda esa violencia la originaba o la consentía impunemente el propio Estado. Otro periodista que nos acompañaba, corroboraba ese escenario de miedos, si bien refiriéndose a Colombia, su país, actualmente uno de los más inseguros del mundo.  Describía el terror,  con voz pausada y sin indignación, dejando patente una impotencia ya cronificada. Después de setenta años de conflicto hablaba de su patria con desesperanza y tachaba  a sus habitantes de gente resignada que no sabía vivir de otra manera. De hecho estaba convencido de que sus ciudadanos no concebían un mundo  sin guerra y sobre todo sin inseguridad y sin miedo. De ahí, explicaba él, que la consulta mediante referéndum hubiera resultado contraria a la paz. Esa palabra no tenía significado para los colombianos, al igual que no lo tenía el premio Nobel otorgado al Presidente del país. El periodista entendía que sus compatriotas  necesitaban de esa adrenalina aunque él era consciente de que tal afirmación no podía ser entendida desde la poltrona europea. Así cualquier movimiento de la vida cotidiana y cualquier desplazamiento por el territorio colombiano resultaba incierto y se convertía en un riesgo para la vida y la integridad física.
Estos dos periodistas llevaban años refugiados en España después de huir de sus respectivos países por razones políticas. Todavía decían no haberse acostumbrado a esa seguridad jurídica que es un de los cimientos de nuestra democracia.
Ahora, ambos coincidían en afirmar que  les toca a los europeos, que durante años han vivido en una burbuja, sentir esos miedos. Miedo a perder el empleo y quedarse sin recursos, miedo a ser desahuciado y arrojado a la calle, miedo a la corrupción y a sus arbitrariedades, miedo a los populismos revanchistas, miedo a la violencia gratuita, miedo a la inmigración, miedo al fanatismo religioso, miedo al terrorismo indiscriminado…

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Niños alquilados
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sargento emilia | 27-10-2016 | 15:01| 0

Las calles de Murcia se habían inundado de prostitutas negras que las mafias nigerianas habían introducido en el país. Mayoritariamente anglófonas, las mujeres, con su color de piel, sus pelucas artificiales, sus labios carnosos y sus poderosos traseros ceñidos en lycra, revolucionaron a una clientela ávida de novedades. Pronto los servicios de urgencias de la ciudad, que tuvieron que atender varios desmayos y hemorragias vaginales, quedaron horrorizados al comprobar que estas prostitutas, que seguían trabajando cuando se quedaban embarazadas, continuaban haciéndolo recién paridas. Tantos las administraciones de protección, como las fuerzas y cuerpos de seguridad se pusieron manos a la obra para intentar entender cual era el destino de estos niños que desaparecían  al nacer. Tráfico de órganos, adopciones ilegales, pederastia: cualquier hipótesis podía ser válida.
Ahora se sabe que algunos de los niños africanos, que desembarcan en las costas del Mediterráneo, son niños alquilados. Las mafias, dentro de los servicios que ofertan, facilitan, a las mujeres que se suben a las pateras, la posibilidad de disponer de un bebé de corta edad para que las acompañe en su travesía. Es un plus, por el que deben pagar, y que les  garantiza el ser  acogidas en el país de destino. Estos niños pueden llegar a ser una y otra vez embarcados, con el riesgo que ello supone para sus vidas, al volver a ser recuperados por las mafias una vez que se han cumplido con todas las formalidades administrativas exigidas para la acogida.
Esta práctica no es nueva en España. Hace varias décadas  se pudo comprobar que se alquilaban niños para ejercer la mendicidad. Niños, que al igual que ahora, eran sedados para que no supusieran ningún contratiempo. También se detectó que determinados colectivos alquilaban disminuidos físicos y psíquicos a unos padres sin escrúpulos para que la administración no sacara de las viviendas a familias que las habían ocupado ilegalmente. Actualmente los niños alquilados para surcar el mar son de todas las nacionalidades por que el negocio es rentable. Ante la avalancha de inmigrantes, que llegan en pateras, resulta difícil detectar a esos niños que forman parte de tan inhumano kit de viaje.  En ocasiones los rescatadores entrenados pueden comprobar como algunos de los náufragos no reconocen al niño que les acompaña. No saben su sexo ni tampoco pueden aportar datos  sobre su historial médico. Asustados, viven la situación de rescate sin mostrar interés por la supervivencia y el cuidado de su supuesto retoño, que desembarca completamente indefenso.
Dicha práctica ha  obligado a las Autoridades a comprobar el ADN de los niños para cotejarlos con los de los padres cuando existen sospechas sobre su maternidad e incluso su paternidad. Han de ser reseñados con fotografías e impresiones dactilares, lo que supone un protocolo difícil de cumplimentar y un coste importante que las oleadas de inmigrantes acompañados hacen imposible de asumir.

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Concurso de relatos Cartagena Negra
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sargento emilia | 13-09-2016 | 13:14| 0

Un amor platónico

Periódico El Porvenir de Cartagena, año 1927:  “Sorprendente suceso en la posada Los Habaneros. Un militar retirado hiere de gravedad, con su arma reglamentaria, a una empleada del establecimiento. La policía se propone esclarecer los hechos con la lectura de los diarios  intervenidos a los dos implicados.”
Diario del agresor:
No entiendo nada. En cuestión de unos meses, todo se ha precipitado en mi vida. De ser un caballero respetable, de costumbres arraigadas he pasado, en cuestión de horas, a ser un renegado al que amenaza el caos. Unas fotos anónimas, que daban fe de mis devaneos amorosos, cayeron en manos de mi esposa. Yo, el laureado Capitán retirado de Infantería de Marina  me he visto en la calle y repudiado por mi familia política, una de las más influyentes de la ciudad de Cartagena, que no me ha perdonado el escándalo. Maleta en mano, he podido instalarme en la casa de viajeros Los Habaneros, donde trabaja una amiga de mi esposa, que se ha apiadado de mí. La mujer me ha conseguido una habitación por un módico precio. Arruinado y sin poder hacer frente a mis compromisos con ciertas señoritas de vida alegre, llevo varios días obsesionado, preguntándome por la identidad del autor de esta traición.
Llevaba ya dos semanas alejado de mi hogar cuando un ave de mal agüero me hizo saber que mi ultrajada esposa se había quitado la vida, precipitándose por una de las ventanas de nuestro domicilio conyugal de la calle Real. Al parecer había dejado una nota de suicidio, que me hacía responsable de su muerte. Estoy desolado y sólo, aunque Dolores me hace compañía. Después de unas largas charlas que me reconfortan, esta viuda, que siempre me ha dado repelús, me ha confesado que no apreciaba a mi mujer. A pesar de ser amiga suya desde la infancia, Dolores dice estar convencida de que mi esposa era una mosquita muerta. Vamos que no era trigo limpio. Si esto sigue así, me asusta saber cual será mi próxima desgracia.
Diario de la víctima
Ya te tengo aquí, Don Rafael Gómez Ferrer. Ya te tengo donde quería tenerte: en mi territorio, en esta posada que es como mi casa. Velo tus sueños que pronto, al igual que tu voluntad, también serán míos. Quiero que sepas que me vuelves loca, con ese porte altanero y marcial que te caracteriza. Pierdo la cabeza por esa tendencia tuya al fanfarroneo, que, a pesar de tu edad, seduce a las mujeres de tu entorno. Ellas  te consideran un héroe de guerra pero no saben que tienes dueña. Te advierto que se acabó de jugar con todas estas chicas a las que les doblas la edad y con las que te veía, sufriendo en silencio, año tras año coquetear. Como ves a mi no me puedes ocultar nada porque soy ese amor platónico tuyo, que lleva años observándote, y que ha decidido ahora pasar a la acción. Tu mujer no te merecía. Era una señoritinga que nunca se enteró de tus escarceos. Tuve que proporcionarle algo tangible que la convenciera de tus infidelidades. Yo le aconseje que te echara de casa. Pero la muy tonta había decidido perdonarte y recuperarte, a pesar de que, por ese orgullo tuyo que me chifla, ni siquiera intentaste disculparte por ser un adúltero.
Mientras tu esposa suspiraba asomada a la ventana, un empujoncito al vacío ha impedido vuestra reconciliación. Lo de la nota manuscrita fue un añadido improvisado que he disfrutado y que me ha parecido novelesco. Capitán, me gusta verte derrotado   para tenerte a mi merced en esta guerra de la que soy estratega. Ahora que me necesitas -mi vida- ya no volveré a ser invisible para ti. Te aseguro que te he hecho un favor, librándote de esa boba que me recordaba mucha a mi difunto esposo. Después de unos tediosos meses de matrimonio, el pobre  murió de una extraña indisposición.
Mañana al amanecer te voy a sorprender querido mío. Después de una noche de amor,  susurrándote al oído, te voy a confesar todo lo que he hecho por ti.

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El tren: progreso o verdugo
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sargento emilia | 06-08-2016 | 06:43| 0

Las escenas de accidentes ferroviarios no pueden ser más desagradables. A lo largo de treinta años de servicio, estas no han dejado de repetirse, con bastante frecuencia, en las proximidades de la capital murciana. El ferrocarril, tradicionalmente menospreciado, discurre al aire libre y se va adentrando por el sur, en una ciudad en expansión que va devorando su huerta. En Murcia, las vías pueden franquearse mediante pasos a nivel ya sin vigilancia que los peatones y  sobre todo los ciclistas no suelen respetar y que son responsables del colapso de tráfico cada vez que se bajan las barreras. Con la crisis, que ha destapado la corrupción masiva en torno a la construcción de grandes infraestructuras, la necesidad de soterramiento ha dejado de ser prioritaria,  a pesar de las continuas protestas ciudadanas. Estas, protagonizadas por un puñado de vecinos, tienen lugar todas las semanas ante la indiferencia de una ciudad poco dada a las reivindicaciones. Los afectados se manifiestan cortando las vías y  en ocasiones deteniendo los trenes que pretenden acceder a  la vetusta e incómoda estación del Carmen, en cuyos aledaños el tiempo parece haberse detenido. El ferrocarril, con sus músculos de acero, se ha convertido así, a lo largo de los años, en un verdugo implacable.
Las muertes ferroviarias son el resultado  de  imprudencias originadas por la creencia de que las desgracias sólo les ocurren a los demás y de que la tragedia no tiene cabida en una rutina amenizada por las prisas. Pero también  son  el fruto de pensamientos luctuosos que conducen al suicidio, cuya estadística con la crisis se ha disparado junto a otros comportamientos violentos. Esos suicidios tienen lugar especialmente en determinadas épocas del año en las que el clima, combinado con la depresión y la soledad, resulta letal. En estos casos, la elección del tren como instrumento para acabar con la propia vida, por su contundencia, resulta especialmente cruel cuando el cuerpo termina mutilado o  hecho picadillo. También, por sus   repercusiones mediáticas, arrojarse a las vías se puede interpretar como un último intento del fallecido por comunicarle, a la familia o a la sociedad, su responsabilidad en el suicidio. Como forma de venganza o por desesperación, recurrir al atropello es una prueba evidente de la determinación de la víctima que pretende asegurarse de que tal decisión no quedara en tentativa.
En la Región, dicho recurso, que no requiere premeditación ni puesta en escena, es utilizado por las mujeres habitualmente más propensas a la ingestión de venenos o fármacos y a la precipitación desde la propia vivienda. También la vía férrea es el instrumento elegido por los hombres que en la mayoría de los casos  suelen acabar con sus vidas recurriendo, a menudo en lugares públicos, a diferentes técnicas de ahorcamiento y en alguna ocasión a la utilización de armas de fuego, cuando tienen acceso a ellas.
¿Tren: progreso o verdugo? Del soterramiento depende 🙂

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De felicitaciones y condecoraciones
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sargento emilia | 14-03-2016 | 16:29| 0

Voy a contarles una anécdota que me ronda en la cabeza cada vez que se habla de galardones. Lo ocurrido tuvo lugar, en este siglo, durante la férrea dictadura administrativa, y curiosamente también económica, del Alcalde Cámara. Estaba diluviando y junto a otro compañero procedimos a colocar vallas para impedir la entrada de vehículos al túnel subterráneo del Rollo, que se estaba inundando. Un conductor, que al parecer tenía prisa por llegar a casa, ignoró la señalización y se adentró en el túnel, anegado ya con veinte centímetros de agua. El hombre se quedó pegado al volante sin poder continuar su ruta, mientras el agua seguía subiendo a velocidad de vértigo, alcanzando ya las ventanillas del turismo. Se pidió ayuda a dos testigos para intentar sacar el coche a empujones. Pero, mientras contemplaban la escena, se negaron a colaborar alegando que llevaban en el bolsillo móviles de más de 600 euros y que no estaban dispuestos a sacrificarlos para salvarle la vida a nadie. A pesar de ello, se consiguió sacar en volandas al conductor, que se encontraba en estado de shock, mientras algunos de los curiosos, allí concentrados, tomaban fotos de la intervención, bajo un manto de agua.

Al día siguiente me llamaron a un despacho. Las fotos, donde se veía a dos policías locales con el agua hasta el cuello,dentro del túnel convertido en una balsa, habían llegado a las redacciones de los dos periódicos locales que habían creído oportuno ponerlas en portada como muestra del diluvio que había asolada la capital, el día anterior. Se me pidió que identificara a los dos policías que aparecían en las fotografías, rescatando al conductor despistado. Al parecer el Consistorio tenía mucho interés en felicitar públicamente a los dos policías, con bombo y platillo. Sorprendida, expliqué que uno de los agentes que aparecía en la imagen era uno de mis sufridos policías de tráfico y que el segundo, que llevaba un impermeable con capucha, era una servidora. Se hizo un silencio embarazoso y no pude evitar sentir un poco de pena al ver como mi implicación en el rescate les desmontaba el chiringuito mediático que habían ideado para mayor gloria del Cesar local. Como ya habrán imaginado, nunca más se supo de la felicitación. No se le dio ninguna publicidad a la intervención policial y la supuesta hazaña quedó en el olvido, incluso dentro de la policía.

La libertad de expresión es uno de esos derechos que hace posible nuestra Democracia. Aunque no sean conscientes de ello, sus consecuencias benefician a muchos, que nunca mejor dicho, no necesitan mojarse con sus opiniones. Pero raras veces esa libertad resulta provechosa para el que la ejerce, de ahí la incomprensión de los que integran tu entorno más próximo que no entiende ese anhelo tuyo de complicarte la vida, con tu testimonio. Dirigido a los que han tomado el relevo de la política murciana y a mis compañeros policías de cualquier escalafón y cuerpo que no deben de olvidar que están al servicio del Estado de Derecho, escribo este artículo, siguiendo con mi ingenuidad terminal, para pedirles que suscriban las palabras de mi amado Voltaire que tuvo la inteligencia de asegurar: “NO ESTOY DE ACUERDO CON LO QUE DICES PERO DEFENDERÉ CON MI VIDA TU DERECHO A EXPRESARLO”
Aprovechando que el día 17 de marzo es San Patricio, patrón de la policía local de Murcia, permítanme transmitir mi enhorabuena a todos los felicitados por su trabajo de ayuda a los demás. Le pese a quien no lo quiera entender, la eficacia del trabajo policial depende, en ocasiones, de poder recurrir a la prohibición, a la coacción, a la denuncia e incluso a la fuerza.

Feliz Patrón 2016 a todos.

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El poli me va oír
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sargento emilia | 02-02-2016 | 15:26| 0

Tengo que ir todos los días a trabajar al centro de la ciudad  y ya saben ustedes como está el aparcamiento en torno a los grandes almacenes en los que yo trabajo. Pero como soy un zorro viejo, me las he ingeniado para estacionar sin problemas cerca del curro y además sin gastar un euro. En la zona de estacionamiento de horario limitado cuando, a primera hora, los vecinos del centro dejan huecos, yo coloco allí mi vehículo gracias a la tarjeta de discapacitado de mi  padre. Con ella, en esas zonas puedo estacionar todo el día previo pago de una hora y media de aparcamiento.  Como los controladores de la ORA son unos señores que no son policías, cuando ven la tarjeta azul en el parabrisas ni la miran.(Tampoco tienen medios para saber quien conduce el coche). Así un servidor ya se puede despreocupar de la denuncia. Desde hace varios meses me ahorro incluso el tiket de la maquina expendedora. Dejo debajo de la tarjeta un resguardo caducado doblado y el tonto del controlado ni se entera.  Hace cuatro años solicitamos la tarjeta para mi padre, al que le habían reconocido una minusvalía severa, y miren por donde la cartulina nos llegó una semana después de que falleciera el hombre.
Les confesaré que para mí fue como una señal.
Ahora que mi hija tiene que ir a la universidad, al campus de la Merced que es otro reto para poder aparcar, le he hecho una fotocopia en color que está dando muy buen resultado. Estoy pensando en hacer unas cuantas fotocopias más para el resto de la familia  o para algún vecino que me caiga bien. No vean el ahorro y la comodidad a la hora de bajar al centro.
Cuando la tarjeta original caduque ya me han dicho algunos entendidos que puedo rascar la fecha de caducidad o colocar la tarjeta en el parabrisas de forma que no se pueda leer bien. El holograma dorado no es problema si se utiliza el papel brillante del interior de una cajetilla de tabaco. Y es que algunos familiares de discapacitados son expertos en este tipo de fraude.
Un municipal, vecino de  mi edificio, contaba en una reunión de comunidad que decenas de tarjetas fotocopiadas, caducadas o falsificadas e incluso de familiares fallecidos se intervenían mensualmente en vehículos  estacionados en zonas reservadas a minusválidos. Por ello prefiero la zona de ORA que no es competencia de la policía local  y que por su extensión  resulta más difícil de controlar.
Si algún día un  poli entrometido se percata de mi argucia les juro que me va a oír.
En primer lugar le diré que  yo soy un ciudadano ejemplar que paga sus impuestos y que ha de transportar a su pobre padre, que bastante tiene con su problema de movilidad.( El guardia no tiene por que saber que mi viejo falleció). Si ello no es suficiente le haré saber que mi cuñado es íntimo amigo del señor Alcalde. Y si el municipal no se deja amedrentar, después de recordarle los peligros del terrorismo Yijadista, de los robos en comercios y del tráfico de drogas, le afearé la conducta preguntándole por que me denuncia por una tontería cuando el mundo esta sucumbiendo ante tanto delito, corrupto y sinvergüenza. Que mi argumentario no le convence: montaré en cólera para hacerle partícipe de mi indignación ante los privilegios de un colectivo que puede aparcar con reserva de plazas, sólo y exclusivamente, por ser sus integrantes verdaderamente discapacitados.

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Las secuelas de la corrupción
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sargento emilia | 19-01-2016 | 16:08| 0

Ahora que los negocios escasean, la Comunidad Autónoma de Murcia se ha puesto por fin a trabajar para reformar la legislación sobre policías locales. Según  información aparecida en prensa, las dos asociaciones de jefes de la Región se han pronunciado  en contra del intrusismo y del enchufismo. Resulta divertido, conociendo la trayectoria de algunos de los integrantes de dichas asociaciones, que se rasguen las vestiduras después de dos décadas de corrupción masiva en la que los empresarios-políticos han podido campar a sus anchas. Con más o menos elegancia, estos han ido eligiendo, para los puestos de responsabilidad de las diferentes administraciones, a unos funcionarios dignos de los trapicheos que  debían de propiciar y en el mejor de los casos ignorar.
Es cierto que en Murcia se suele admirar al golfo profesional pero comprenderán que mientras unos se llenaban los bolsillos, la Administración, con la misma velocidad, se llenaba de necios. Era lógico que a la larga los elegidos se rodearan de subordinados mediocres dispuestos a prevaricar por ignorancia, servilismo o codicia. Ahora, muchos perduran en las Instituciones, capeando el temporal de unas responsabilidades que les vienen grandes, mientras ciertos Capos locales van cayendo. Sorprende comprobar como  algunos no han aprendido nada. Pretenden luchar por mantener esa endogamia, que seguro que no sólo afecta a las policías locales, y que impide que una Región, con tanto potencial como la nuestra, prospere. Se quiere legislar para evitar que venga gente de fuera de la comunidad de Murcia y que no tengan opciones los profesionales de otros cuerpos para así poder perpetuarse, al menos una década más, los que, durante años, han estado buceando en todas esas mini dictaduras municipales corruptas.
En lugar de buscar la excelencia, de aprobar mecanismos que impidan que cualquier proceso de selección se convierta, como es norma, en una farsa, de garantizar que aprueben los mejores y de fomentar  la colaboración con otros profesionales que pudieran ser útiles para la eficacia y la eficiencia del trabajo policial, los ineptos, en otra época intrusos o enchufados, se empeñan en declararle, de boquilla, la guerra a los ismos, mientras se ocupan de incrementar las doraduras y medallas de sus uniformes.

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Esperando las disculpas del Concejal de deportes
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sargento emilia | 04-11-2015 | 09:55| 0

Hacer compatible la necesidad de celebración de manifestaciones, eventos deportivos o desfiles festivos con los intereses de esos otros  ciudadanos que necesitan desplazarse, sin que dicho derecho les sea conculcado por el cierre de calles, es el objetivo de todo dispositivo policial de corte y desvío de tráfico.
Ello supone un trabajo de semanas en las que se ha de prever cualquier contratiempo,  incluido la celebración de otros eventos dentro del mismo espacio físico y la coordinación de numerosos colectivos implicados.
Esta situación se complica además, cuando se persona  en línea de salida, como ocurrió en el maratón de hace dos semanas, el concejal de deportes del Ayuntamiento de Murcia. Lejos de intentar mediar entre organizadores y policía local, como aseguraba al día siguiente un periodista, para no demorar más la salida de la carrera,  este contribuyó, con su actitud, a alterar los ánimos de los participantes y a poner en peligro la integridad física de los motoristas de la policía local allí presentes. Banderas rojas y verde estaban esperando la orden de salida mientras sus compañeros se encontraban intentando asegurar el recorrido. De nada había servido requerir a primera hora  a la organización para que cumpliera con lo acordado, dejando sin efecto  las reuniones previas al evento y  las instrucciones precisas que siempre se le suele facilitar con antelación al responsable de la prueba. Debían de encintar los más de veinte kilómetros de recorrido:
–    invisible para los conductores, cuyas quejas no dejaban de llegar a la sala del 092.
–    equivocado para los corredores, al desembocar en calles erróneas que se tuvieron que rectificar.
–    y con espacio suficiente entre valla y valla para que fueran colándose los vehículos, que invadían el recorrido.
Es cierto que, como profesionales, sabemos que los organizadores de cualquier evento sólo valoran lo que ellos han de gestionar y que cada vez son más las carreras que se organizan, en muchos casos con un ánimo de lucro que, como policía, no me corresponde valorar.
Pero lo que se cuestiona aquí es que un concejal, que además  conoce el trabajo desarrollado por esta, su policía, consienta los insultos de tipo “hijos de puta sólo estáis aquí para joder” y que apoye a los organizadores llamando a la sala del 092 para exigir que se inicie la prueba, a pesar de ser informado de las deficiencias. Tampoco es de recibo que, ante las explicaciones de uno de los policías, el Concejal, al no conseguir coaccionarla,  aludiera a La Sargento responsable del dispositivo con una frase que prefiero no reproducir y que desde luego es indigna de un representante del pueblo que ha de fomentar la igualdad de género.
Llevo dos semanas esperando una reacción a la situación descrita. Dos semanas de oídos sordos en los que me he limitado a exigir una disculpa. Somos una policía al servicio: del Ayuntamiento de Murcia, de ese concejal de deporte, de esos corredores que participan con ilusión en las carreras y de todos aquellos con los que la policía ha de bregar en cada cruce y en cada salida de calle cortada para que el ciudadano entienda que los eventos y las actividades son importantes para dar vida a una ciudad como la nuestra.
Nuestra profesionalidad, que la prensa ha tachado de “celo profesional” y los organizadores de “ganas de joder” ha de ser siempre la garantía de que no se vuelva a producir, salvando las distancias, un nuevo caso Madrid Arenas.

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Escoger no elegir
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sargento emilia | 17-09-2015 | 13:47| 0

He de escoger entre:
-Los que piensan que todos los negros son peligrosos, todos los musulmanes son terroristas, todas las mujeres son pecadoras y todos los homosexuales son enfermos pervertidos.
Y
-Los que están convencidos de que todos los negros son buenos, todos los musulmanes defienden la multiculturalidad, todas las mujeres son víctimas y todos los homosexuales son enrollados y simpáticos.
“Vaya panda de tarados”

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Los hijos Semidioses
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sargento emilia | 07-05-2015 | 13:36| 0

Soy cuentista y por ello creo en las peleas de los Dioses del Olimpo para favorecer a sus hijos Semidioses. Creo en la magia y en las pitonisas y sobre todo en esos sátiros sabios y entrometidos que adoptan la forma de rumor para anticiparnos lo que va a pasar.
Radio macuto es la versión actualizada del oráculo en nuestra policía y he comprobado que, a pesar de su falta de sofisticación, sus presagios se cumplen casi siempre. Cuando los adivinadores señalaron al escolta del señor Alcalde como candidato al ascenso, se verificó el vaticinio ante el asombro del personal que vio como, en tres ocasiones seguidas, el escudero del señor Cámara mejoraba en la escala jerárquica, convertido en un Cid escalador.
En su último brinco, el augurio se hizo realidad con un examen a puerta cerrada y sin testigos. Sus torpes contrincantes fueron eliminados en el primer ejercicio. Para su descargo señalare que tenían mejor nota curricular que el único aprobado.
Pero es que cuando las predicciones son claras, el futuro se amolda a sus designios. Por eso creo en la magia y en las pitonisas y sobre todo en esos sátiros sabios y entrometidos que adoptan la forma de rumor para anticiparnos lo que va a pasar.

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Sobre el autor sargento emilia
Sigo con mi "Versión Policial" en un intento por destripar una realidad urbana que el ciudadano en ocasiones apenas intuye. Con "Ficción Literaria" les hago partícipes de mis devaneos con la escritura. Más en mi blog titulado Sexo Exprés emigonzaga.blogspot.com

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