
Se es muy crítico con la grandes estrellas del fútbol profesional, a las que se tacha de niños millonarios consentidos y caprichosos. Pero lo cierto es que estos chicos tienen una fuerza de voluntad, una capacidad de sacrificio y un espíritu deportivo, realmente impresionantes. Con poco más de 20 años, ya tienen más dinero del que serán capaces de gastar en el resto de su vida, sin embargo siguen realizando un trabajo, que exige ciertos esfuerzos y sacrificios, que la mayoría de nosotros, si fuéramos millonarios, no admitiríamos.
Cuando uno tiene esa edad, el salir de noche, suele ser una de tus preferencias. Si además sabes, que por el hecho de ser famoso, chicas guapísimas van a acudir a ti como moscas, la tentación se hace casi irresistible. Sin embargo, estos chicos no pueden apenas salir de noche y, cuando lo hacen, tienen bastantes limitaciones. Deben hacerlo durante la semana, limitando mucho la ingesta de alcohol y cualquier otra sustancia estimulante y cuidando los horarios de vuelta a casa.
Si uno es millonario, a lo último que está dispuesto es a aguantar que continuamente le den órdenes, le digan a la hora a la que se tiene que levantar, a la que se tiene que acostar, lo que debe comer o lo que puede o no puede decir. Los futbolistas profesionales están sometidos a las órdenes de un entrenador, un preparador físico, un nutricionista y una directiva. Además tienen que soportar que la prensa y los aficionados les critiquen cada vez que fallan o que dicen algo inapropiado.
Por si esto fuera poco, tienen que aguantar las incomodidades que tiene el ser famoso. La gente les para continuamente, en cualquier espacio público, cuando salen a disfrutar de su tiempo libre, para hacerse fotos con ellos y contarles historias que no les interesan. Y esto en el mejor de los casos, porque como su rendimiento no sea el esperado, tienen que aguantar los insultos de energúmenos, sin poder responderles como merecen.
Además, apenas tienen tiempo de disfrutar su dinero, solo pueden ver como va creciendo. Durante la temporada, con 2 partidos por semana y los correspondientes viajes y entrenamientos, su tiempo libre es muy limitado. Si, como es habitual, no residen en su ciudad natal, no pueden contar con la compañía de su familia y amigos habituales para disfrutar con ellos, como hacemos todos. Su ocio lo comparten con nuevas amistades, posiblemente poco sinceras, que más que a una persona, ven en él a un personaje.
Creo que la mayoría tenemos claro que, a cambio del salario que perciben, estaríamos encantados de sufrir todos esos inconvenientes. Ahora bien, si tuviéramos veintipocos años y una cuenta corriente con, por ejemplo, 10 millones de euros ¿Cuántos estaríamos dispuestos a aguantar todo eso?
En otra ocasión disertaré en profundidad sobre el progresivo alargamiento de los pantalones de los futbolistas y el acortamiento de los de las jugadoras de voley.
Franquicia cementerios
Limpieza de Tumbas
