LOS ARQUITECTOS SON UNOS INCOMPETENTES

Los encargados de diseñar nuestras viviendas, son unos señores o señoras, que tras varios años de estudios universitarios, obtienen un título que, supuestamente, les capacita para ese trabajo. Pero en la práctica, todos somos conscientes de que son unos auténticos imbéciles, incapaces de hacer una casa en condiciones. Siempre utilizan el limitado y valioso espacio, de las viviendas de hoy en día, para hacer demasiado grandes dependencias que no lo necesitan y dejar muy pequeñas las realmente importantes. Además se empeñan en hacer balcones en los pisos, cuando todo el mundo sabe que ese espacio es mejor añadirlo al salón o habitación al que se ha puesto ese balcón.

A esta incompetencia de los arquitectos, se añade el mal gusto de los constructores, que siempre eligen los suelos, azulejos, barandillas y puertas más horrorosos del mercado. Con la variedad de diseños y colores existentes, siempre vienen a elegir lo peor.

Todas estas observaciones no son fruto de unos conocimientos profundos en arquitectura o en diseño de interiores, materias ambas en las que soy bastante ignorante. Uno acaba llegando a estas conclusiones, después de observar las reformas que hacen en sus nuevos hogares, las personas que los adquieren. Cuando tienes la oportunidad de hablar con alguna de las personas que deciden estas reformas, te dan una convincente explicación sobre lo mal que está diseñada la casa y la ineludible necesidad de tirar aquel muro o cambiar esos azulejos, para conseguir un hogar medianamente habitable. Es más, a pesar de realizar varias reformas, no se encuentran satisfechos al 100% de cómo ha quedado su vivienda. Si fuera por ellos, harían más reformas, pero la limitación presupuestaria les obliga a centrarse en las que consideran más importantes.

Estas mismas personas suelen ser las que, ineludiblemente, pasados unos años, vuelven a hacer reformas en su vivienda, sin que haya transcurrido el tiempo suficiente como para que el desgaste haga necesario una renovación de ningún elemento de la vivienda.

Pero el hecho de que existan personas que no realicen reforma alguna en las viviendas que adquieren, no quiere decir necesariamente que aprueben totalmente su diseño. Si tienes la oportunidad de hablar con ellos, te dirán que no realizan reformas por falta de dinero, ya que han empleado todo lo que tenían en la adquisición de la vivienda. Pero también se muestran muy críticos con el arquitecto que diseñó la distribución de la casa y con quién eligió puertas, suelos o ventanas.

Ante estas evidencias, cabría poner en duda la profesionalidad de los arquitectos o calificar de imbéciles caprichosos a aquellos que modifican el diseño de un experto, creyéndose mejor que él.

En otra ocasión disertaré en profundidad sobre la desaparición de las pegatinas de discotecas en los automóviles tuneados.

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