LOS HORARIOS RACIONALES SON ANTIPATRIOTAS

Cualquier experto en recursos humanos, psicólogo o similar, manifiesta sistemáticamente que los horarios que tenemos los españoles son claramente irracionales y deberían cambiarse. Por una parte están los descansos interminables de mediodía de 2 ó 3 horas, que alargan la hora final de salida. Luego está la costumbre de no madrugar demasiado, para poder estar hasta las 1 de la mañana despiertos viendo la tele. Por otro existe la tendencia de alargar la jornada laboral más allá de las 8 horas establecidas, como si eso significara trabajar más, obviando el hecho de que, con esta costumbre, somos uno de los países con menor productividad de nuestro entorno económico. No hay ningún experto que se atreva a decir públicamente que es bueno hacer un descanso a mediodía de al menos 2 horas o que sería aconsejable que la jornada laboral semanal fuera de 50 horas, en lugar de 40. Pero en la práctica, parece que no hay forma de cambiar estas arraigadas costumbres.

Todo esto nos encuadra en un sistema de vida que, durante la semana, no nos deja tiempo para otra cosa que no sea trabajar todo el día, llegar a casa, ducharse, cenar y ver un poco la tele, leer o navegar por Internet. Cuando uno sale de su casa a las 8 o las 9 de la mañana y vuelve a las 8 o las 9 de la noche, la posibilidad de realizar cualquier tipo de actividad ajena al trabajo se limita. Un horario de 7h. a 15h, de 8h a 16h. o similar, deja un tiempo razonable, para algo más, que no sea trabajar.

Seguro que con ese tiempo libre, hay personas que se aburrirían, no sabrían que hacer y acabarían deprimiéndose o buscándose un trabajo adicional. Pero el número de personas sin más aspiraciones e ilusiones en la vida, que trabajar, comer y dormir es limitado. La mayoría invertiría ese tiempo en su familia, su ocio personal y en formarse mejor en diversos temas. Esto tendría un efecto dinamizador de la economía, que potenciaría significativamente diversos sectores:

- La industria editorial vería como aumentan significativamente sus ventas, por el número de personas que comenzaría a leer más libros y por aquellos que adquirirían material didáctico para su formación.

- Los centros de enseñanza verían como se incrementan sus alumnos, que con tiempo libre, se podrían dedicar a mejorar sus conocimientos.

- Todo lo relacionado con el deporte, también tendría un gran potencial. Aumentarían las ventas de todo tipo de material deportivo y los establecimientos dedicados a su venta. Pero además todos los centros de práctica deportiva (gimnasios, piscinas, pistas de tenis, etc.) aumentarían su clientela y se construirían más instalaciones.

- El consumo, en general, de todo tipo de bienes aumentaría, ya que se dispondría de más tiempo para realizar compras, pero también se compraría más, al saber que se tendrá más tiempo para disfrutar lo comprado y obtener una mayor utilidad de ese bien.

Tendríamos una sociedad con una mejor formación, lo que redundaría en la productividad y mejora de las empresas. Una población más sana, lo que reduciría el gasto sanitario público. Una infancia mejor educada y atendida, que no causaría los problemas actuales, derivados de la falta de atención.

En otra ocasión disertaré en profundidad sobre como hacer oídos sordos a cualquier tipo de evidencia científica, informes de expertos y lógica aplastante.

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