La crema desfollante de la Srta. Eva Hache.
Oye, que tampoco me estoy pasando tanto con el título. Es lo que le dijo Richard Collins Moore a Eva en vez de crema exfoliante.
Hasta el momento, y es poco tiempo de recorrido, es lo que más me está gustando de las noches de cuatroº, hasta que me voy a la cama. Eso sí, la mosca sigue encantándome.
Coñas aparte, el programa de Noche Hache no inventa nada nuevo. Resulta un late night (se agradece una duración ajustada, incluso más ajustada que Buenafuente), ejemplos los ha habido en Buenafuente, Noche de Fuentes y la Noche Paramount.
También juega con el formato entrevista y la parodia. En eso
tampoco se le va la mano con el informal, homozapping o Buenafuente.
El informativo desmadrado tampoco es una invención suya, el origen está en CQC, aunque por lo visto, me está gustando más que el
CQC de Fuentes incluso. Para gustos los colores. Y además da caña a todo el mundo.
Quizá el punto fuerte de “Noche Hache”; (NH, y no precisamente por los hoteles) es que, como si fuera una receta de cocina, los ingredientes están bien mezclados y cocinados. Es de esperar que los primeros programas hayan sido calculados al milímetro, cosas de la planificación, pero esperemos que se mantenga el nivel en el día a dia cotidiano.
NH juega con la baza de la personalización de sus contenidos (tal como BF tiene su estilo, NH tiene el suyo). El decorado me encanta, ya lo quisiera yo para el telediario de la primera. Fijaos como con una mesa y dos pantallas de proyección se puede hacer un informativo (y no tanta pantallita ni infografía como las demas cadenas). El escenario central es en el que se mueve Eva, a su izquierda tiene un escenario similar al suyo que es donde se desarrolla la acción del reportero y a su derecha uno más personalizado para la entrevista (reconozco que me encanta el sofá, grima me dio cuando Carrillo se puso a fumar encima de él)
Los colaboradores tienen “personalidades” muy definidas. Ricardo
Castella (hasta ahora encargado de política e internacional) es al que se le “escapa” cosas que se salen de madre (ejemplo: Pues yo me pediría a Kate Moss, porque tengo estropeada en casa la aspiradora). Dicen que Quequé es el chulo, pero a mí me resulta que no es para tanto, si te pones a comparar con el chulo de Fernando Gil. Marta Nebot es la insensible (nena, tíñete de rubio y preséntate al casting de Emma Frost para Xmen4) Y Richard Collins el “guiri” con problemas de idioma (su puntazo son las paridas en español; “Papa Chulo” o la “crema desfollante”)
Eva es la jefa, pero bueno, ella pone la cara de circunstancia ante lo que le sueltan sus colaboradores. Y qué cara pone. Vamos, yo me quedaría igual. Eva nos explica en la web de cuatro los objetivos de su programita. Pienso que, por lo explicado y por lo visto del mismo, los cumple estupendamente. Echad un vistazo a sus declaraciones. (es windows media)
Al final del día, en plan Carrascal, las pantallas se transforman en un cielo estrellado, y a modo de traca final, Eva hace sus meditaciones patafísicas antes de irse a la cama. Eso sí, nos desea buenas noches y todo. Qué encanto de chica.
El programa tiene microespacios realmente graciosos, como el recién estrenado “Consejo de Ministros” (Yo me muero de ganas por el consejo de Ana De Palacio para mantener las permanentes en el pelo el mayor tiempo posible, a ver si lo emiten) , el subtitulado “original” o los Bailes de Gemma Ruiz (nena, tú sí que vales mucho. No sabe lo que se perdió Paco Cascos). El peligro es que, al abusar de ellos, se agoten y cansen al personal antes de tiempo. Espero que caiga en la cuenta el equipo y esté elaborando a la vez nuevas triquiñuelas para entretener a la gente.
Las entrevistas suelen estar bien, aunque la duración del programa
no pide algo muy intenso. Me encantó la de Carrillo, por el hombre en
sí. El tipo fuma como un carretero y ha sobrevivido a Haro Tecglen y
a Campmany. No lo entiendo (lo de la longevidad del fumador crónico,
como le está pasando a David Bowie). Además, decía unas cosas con una lucidez que te dejaba de piedra, aunque luego no comulgues con su ideario, decía verdades como puños, con la simplicidad como las suelta Alaska. Ejemplificante. Vázquez Montalbán dijo en “epílogo” (su entrevista póstuma) que el modelo de político de poder quedaba representado por Pujol o por González, pero que a él, el
modelo de político que le fascinaba era el de Carrillo (también dijo que la única pena al respecto es que se encargara del Partido Comunista). Casi coincido con él.
Y así hasta el próximo repaso de NH. Y esto lo aprendí en la calle.