La vaciedad verbal de la clase política gobernante en nuestro país está empezando a cansarnos a todos los Españoles. Estamos cansados de lemas, promesas, intenciones, absurdas explicaciones, incoherencias y sobre todo, cansados de que nos tomen el pelo.
En los últimos tiempos no se habla de otra cosa: cambiar el modelo productivo se ha vuelto una prioridad para todos, gobierno y oposición. Todos lo teníamos claro, no podemos pretender salir de la crisis económica si no cambiamos el destino de las grandes inversiones privadas y públicas en nuestro país. El liderazgo en este proceso de cambio ha de ser asumido en su mayor parte por los poderes públicos, alentando la actividad investigadora y propiciando la transferencia tecnológica entre la universidad y la empresa. Un gobernante que no aprecie la enorme importancia de la investigación básica, dificilmente podrá entender el complicado reto al que nos enfrentamos hoy en España y en el mundo.
La ciencia hoy, es para el gobierno de España un gasto, un lastre, una mera cifra presupuestaria cuyo valor no tiene demasiada importancia. Sin embargo, el I+D+i en investigación básica o aplicada, lejos de ser un gasto superfluo, es una inversión de futuro que puede llegar a decidir el destino de un país a medio plazo. Quizá el gobierno central no aprecie la importante labor que realiza un becario que dedica días y días a redactar código Matlab o C++, a estar en un laboratorio midiendo pH o a dedicar día y noche a estudiar parámetros del contexto macroeconómico… Un gobierno que desprecie de esta forma a la investigación y el desarrollo, no puede pretender que los ciudadanos nos tomemos en serio sus palabras sobre “cambiar el modelo productivo”. Hoy el gobierno lejos de fomentar el esfuerzo y la superación como valores fundamentales de nuestra sociedad, impone un igualitarismo atroz a la vez que condena a la ciencia a una actividad de segunda recortando drásticamente el presupuesto.
Hoy el gobierno del PSOE valora un 17,5% menos a los científicos y la importante actividad que realizan en tanto en cuanto reduce su presupuesto de 2009 en ese porcentaje. La ciencia española ha retrocedido a niveles de 2006 en apoyo público, justo ahora, cuando más lo necesita este sector, que está llamado a sacarnos de la crisis. Un gobernante sensato analizaría la forma en la que se dilapida el dinero sin control a través de los archipublicitados “Plan E” para combinar la inversión en obra pública con una fuerte inversión en I+D+i que permita aumentar la eficacia del trabajo en nuestro país, dicho de otra forma: conseguir el ansiado crecimiento de la productividad.

