En estas fechas, los antiguos Celtas celebraban el ‘Samhain’.
Era una serie de festividades que duraba una semana, con su fiesta de «los espíritus», que vivían en un lugar de felicidad sin hambre ni dolor.
Sus sacerdotes, los Druidas, se comunicaban con los antepasados, que venían en esa fecha a visitar sus antiguos hogares. Para mantener a los espíritus contentos y alejar a los malos de sus hogares, dejaban comida fuera.
Esto se convirtió luego en lo que hoy hacen los niños yendo de casa en casa pidiendo dulces.
Por el Samhain, era costumbre vaciar nabos para ponerles dentro velas. Los irlandeses luego hicieron lo mismo con calabazas.


