La Verdad

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Fecha: abril, 2017
SUSANA, MARTA, LLUIS…
Antonio Arco 30-04-2017 | 4:43 | 0

30 de abril de 2017

Pepe H / Nacho Rodríguez

 

El fiscal Luis Bermejo, harto, le dijo al frescales de Jordi Pujol hijo que sus explicaciones «insultan a una inteligencia media»

Parece evidente que, por ahora, y después ya veremos hacia dónde nos conduce este río revuelto que nos lleva sobresaltados, nada hace presagiar que el ángel de la democracia vaya a anunciar a la ciudadanía boquiabierta, cuando no dormida o cuando no directamente jodida o en vías de ello, que llega un tiempo nuevo de verdadera regeneración democrática, un reinado de la honradez y un gobierno de los mejores, tan necesarios estos para aquello que esperamos como un maná: la resolución de los problemas, y no que hagan de la política un circo en decadencia o una exhibición de piruetas infantiles de esas que no hacen gracia ni a los propios engendradores de las criaturas. Sigue lloviendo sobre mojado en un tiempo que anda enmoheciéndose por falta de líderes con buenas ideas y empuje. Gente de bien, por favor.
Me cuenta Aitana Sánchez-Gijón, mientras la escucho embobado como si me estuviese cantando al oído para mí solo el bolero ‘Bésame mucho’, que le parece inaudito que España, «frente a tantísimas corruptelas y corrupciones brutales que vamos descubriendo día a día», siga gobernada por los mismos.
Ya, pero es que, también, enfrente tenemos lo que tenemos, y eso ayuda poco a no desfallecer en el intento de remar colectivamente hacia puertos más generosos, donde las mercancías al alcance sean la lucha contra toda injusticia, la defensa entusiasta de una libertad que se alimente de una cultura y una educación que tiendan a la excelencia, y la implicación individual en la extinción de todo peligroso desmán ideológico que favorezca cualquier florecimiento de la violencia. Soñar es gratis. La actriz lo tiene claro: «Tenemos que seguir bien alerta porque es la única manera de poder cambiar las cosas, y hay que exigirles a nuestros políticos que se dejen de luchas intestinas, de numeritos, de golpes de efecto y de autobuses, y que vayan más a lo que importa». Ay, esa chiquillada sobre ruedas de Podemos, a ver si cogen ya de una vez por los cuernos el toro de la gestión responsable e inteligente, que ya toca.
Una ‘iluminada’ que ha visto la luz, aunque ignoro si también se ha caído de una jaca, es Susana Díaz, que legítimamente aspira a salvar España, para lo cual lo primero que tendría que pasar es que se salvase el PSOE de la cuna del descrédito en la que anda meciéndose, para desconsuelo de los socialistas de bien y de quienes defienden las bondades del bipartidismo. No puede ser que solo dejemos de cuestionar las actuaciones judiciales cuando favorecen a nuestros intereses. ¡Eh, no es ir por ahí! La presidenta andaluza ha vuelto a ver conspiraciones de los jueces en contra del PSOE. En concreto, ahora, de los magistrados de la Audiencia de Sevilla, que han decidido sentar en el banquillo –caso ERE mediante– a Manuel Chaves y José Antonio Griñán, junto a otros 20 altos cargos de la Junta.
Qué nada afortunada ha estado diciendo con su voz de carantoña que «cada vez que el PP está hasta el cuello por la corrupción, sale algo de los ERE». Debería recordar estas palabras de Mariana Pineda: «Nunca una palabra indiscreta escapará de mis labios para comprometer a nadie».
Los jueces y los fiscales valientes de este país requieren de todo nuestro apoyo, no de nuestras sospechas partidistas. El fiscal Fernando Bermejo, contundente y hasta las narices de aguantar tanta desfachatez por parte del clan Pujol –¿recuerdan a Marta Ferrusola, ¡uff!, lamentándose de que no tenían ‘ni un duro’?–, ha pedido prisión provisional y sin fianza para el primogénito de su exhonorable padre, quien, entre otras ocurrencias de torpe de solemnidad, ocultó, según la UDEF, nada menos que 14 millones de euros desde que se le empezó a investigar.
Bermejo le dijo al frescales que las explicaciones con las que intentaba defenderse «insultan a una inteligencia media». En general, y en blanco y negro o a todo color, el nivel de la clase política española es un insulto para, incluso, cualquier inteligencia en estado incipiente de gestación. Nos faltaba, para colmo, que de nuevo se vaya a poner de moda el Tamagotchi, ahora que hasta el gran cantautor catalán Lluis Llach, transformado en un radical e ‘iluminado’ independentista que utiliza la burda intimidación contra quienes no piensan como él, nos hace añorar al hombre que cantó maravillosamente eso de «compañeros, si buscáis las primaveras libres, con vosotros quiero ir».

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¿CÓMO OLVIDARLOS?, ¿CÓMO OLVIDARNOS?
Antonio Arco 29-04-2017 | 5:49 | 0

‘Cáscaras vacías’, la historia de seis discapacitados ejecutados por el régimen nazi, conmueve al público del Romea, donde se representó programada dentro del Festival Venagua (Arte para la inclusión)

MARCOS G PUNTO

 

ASÍ FUE. Obra: ‘Cáscaras vacías’. Texto y dirección: Magda Labarga y Laila Ripoll. Intérpretes: Natalia Abascal, Raúl Aguirre, David Blanco, Patty Bonet, Ángela Ibáñez, Jesús Vidal. Escenografía: José Luis Raymond. Iluminación: Juanjo Llorens. Vestuario: Almudena Rodríguez. Videoescena: Emilio Valenzuela. Representación: Teatro Romea de Murcia, sábado 29 de abril de 2017. Festival Venagua (Arte para la inclusión). Calificación: Muy interesante.

Una voz anuncia nada más comenzar la representación: «‘¡Vamos a proceder a la desinfección! ¡Desvístanse, rapidito! Ropa en un lado, zapatos a otro. Vamos, vamos… ¡No se duerman, deprisa!». Dice desinfección por no anunciarles a los desgraciados a quienes se dirige que van a ser eliminados, ejecutados, exterminados. Se trata de seis hombres y mujeres, todos ellos con alguna discapacidad física o intelectual, a los que se les niega no solo el derecho a su dignidad como personas, sino incluso la posibilidad de la piedad, cero compasión. Una humanidad de fieras enloquecidas. Un horror de fondo, que causa dolor solo de imaginarlo, lo inunda todo. Ah, y otra cosa, ¿cómo dormirse viendo ‘Cáscaras vacías’? ¡Imposible! El espectáculo no es solo emocionante, no es solo necesario, no es solo inquietante y por momentos demasiado ácido, demasiado duro de contemplar desde nuestras cómodas vidas que consumen teatro desde las butacas rojas del bellísimo Teatro Romea, sino que, también, es un montaje de excelente calidad.
Les explico brevemente de lo que va: Adolf Hitler llamaba ‘cáscaras vacías’ a las personas con discapacidad, a la que despreciaba por considerarlas inútiles y, además, por costarle dinero al Estado. El programa ‘Aktion T-4’ llevó a cabo espeluznantes ensayos médicos y el asesinato de cientos de miles de estas ‘cáscaras vacías’. Pronto llegaría también el exterminio de judíos en los campos de concentración. La obra que Magda Labarga y Laila Ripoll han escrito y dirigido –¡gracias, de verdad, a ambas!–, cuenta la historia de seis discapacitados que fueron ejecutados en el castillo austríaco de Hartheim, uno de los seis establecimientos donde se realizaron estas matanzas a manos tanto de personal sanitario como militar.
Cinco de los intérpretes, excelentes en el fruto del esfuerzo que realizan y en la verdad impagable que transmiten, muestran su discapacidad real con una naturalidad que sobrecoge. Un portentoso David Blanco, el único sin minusvalías, da a vida a Roland. Nada de pena, admiración es lo que provocan. Y como el espectáculo tiene formato de cabaret, y por suerte también destila buen humor en mitad del grito de angustia y rabia que atraviesa esta historia de crímenes en masa, el personaje de Hans (Jesús Vidal), presenta así a todos sus compañeros, protagonistas de la crónica de una muerte anunciada que te mantiene en todo momento con los ojos abiertos como cráteres. Expectante(s). Sobrecogido(s). Divertido(s). Los seis personajes nos contarán sus vidas; los escuchas desde el primer momento como si fuesen miembros de tu propia familia, personas queridas. Te ganan de inmediato.
Ellos son: Lotte (Patty Bonet), «nuestra albina ciega ha llegado de la fría tierra de las Walkirias»; Roland (el ya citado David Blanco), «nuestro epiléptico, llegado desde la cuenca del Ruhr»; Heyde (Natalia Abascal), «ella es mongólica, desde Sajonia llega»; Paul (Raúl Aguirre), «casi dos metros de hombre y así de cerebro: como un guisante. Llega desde un establecimiento psiquiátrico de Brandemburgo»; Agnes (brutal interpretación de Ángela Ibáñez), «nuestra sordomuda llega desde una casa de reposo de Múnich»; y el personaje que cree ser el doctor Hans Klismann (Jesús Vidal, citado ya también), «famoso en elmundo entero».
Todos ellos bailan, cantan, narran sus vivencias y se sostienen unos a otros en el transcurso de una representación en la que tienen cabida la tristeza profunda y la sonrisa amplia, y en la que, por encima de todo, se siente una descomunal vergüenza por los actos que, ¿por qué no decirlo?, ninguno de nosotros estaríamos libres de llevar a cabo en un momento determinado. La exclusión, los prejuicios, el fanatismo… Sin duda, ‘Cáscaras vacías’ es un espectáculo –muy cuidado en la parte artística, y que se disfrutaría mucho más en un espacio más reducido que el imponente Romea– que, con toda humildad, ternura y sin aspavientos, rinde homenaje a todas aquellas personas que, de un modo u otro, sufrieron la crueldad nazi.
Hay algunos momentos estremecedores, como cuando Roland lee la siguiente carta: «Queridos padres: os escribo para despedirme porque dentro de dos días volverán los autobuses y esta vez sé que vienen a por mí. Se ve de lejos que soy una boca inútil que alimentar y que no sirvo para nada. Entiendo que no me queráis tener con vosotros en casa. Os ruego que perdonéis todos mis errores. Os llevo en el corazón. Vuestro, siempre, Roland». Todos los intérpretes/personajes, justo antes de morir, se dirigen a cada uno de los espectadores para decirles: «No me olvides». Segundos después, el silencio más aterrador. Y la total oscuridad. Y una merecida ovación. Tranquilos, nunca os olvidaremos. Espero, lo espero de veras.

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Sobre el autor Antonio Arco
Junto a una selección de entrevistas y críticas teatrales, el lector encontrará aquí, agrupados desde enero de 2016, los artículos de Opinión publicados los domingos en la contraportada de ‘La Verdad’, ilustrados por el fotógrafo Pepe H y el publicista y diseñador gráfico Nacho Rodríguez. Antonio Arco estudió Ciencias de la Información en la Universidad Complutense de Madrid. Periodista cultural y crítico teatral, una selección de sus trabajos periodísticos se recoge en los libros de entrevistas ‘Rostros de Murcia’ (1996), ‘Mujeres. Entrevistas a 31 triunfadoras’ (2000), ‘Monstruos. Entrevistas con los grandes del flamenco’ (2004), ‘Sal al Teatro. Momentos mágicos del Festival de San Javier’ (2004) y ‘¿En qué estábamos pensando? (Antes y después de la crisis. Entrevistas con filósofos, poetas y creadores)’ (2017). Finalista de los premios ‘La buena prensa' 2016.

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