La Verdad

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¿CÓMO OLVIDARLOS?, ¿CÓMO OLVIDARNOS?
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Antonio Arco | 29-04-2017 | 15:49

‘Cáscaras vacías’, la historia de seis discapacitados ejecutados por el régimen nazi, conmueve al público del Romea, donde se representó programada dentro del Festival Venagua (Arte para la inclusión)

MARCOS G PUNTO

 

ASÍ FUE. Obra: ‘Cáscaras vacías’. Texto y dirección: Magda Labarga y Laila Ripoll. Intérpretes: Natalia Abascal, Raúl Aguirre, David Blanco, Patty Bonet, Ángela Ibáñez, Jesús Vidal. Escenografía: José Luis Raymond. Iluminación: Juanjo Llorens. Vestuario: Almudena Rodríguez. Videoescena: Emilio Valenzuela. Representación: Teatro Romea de Murcia, sábado 29 de abril de 2017. Festival Venagua (Arte para la inclusión). Calificación: Muy interesante.

Una voz anuncia nada más comenzar la representación: «‘¡Vamos a proceder a la desinfección! ¡Desvístanse, rapidito! Ropa en un lado, zapatos a otro. Vamos, vamos… ¡No se duerman, deprisa!». Dice desinfección por no anunciarles a los desgraciados a quienes se dirige que van a ser eliminados, ejecutados, exterminados. Se trata de seis hombres y mujeres, todos ellos con alguna discapacidad física o intelectual, a los que se les niega no solo el derecho a su dignidad como personas, sino incluso la posibilidad de la piedad, cero compasión. Una humanidad de fieras enloquecidas. Un horror de fondo, que causa dolor solo de imaginarlo, lo inunda todo. Ah, y otra cosa, ¿cómo dormirse viendo ‘Cáscaras vacías’? ¡Imposible! El espectáculo no es solo emocionante, no es solo necesario, no es solo inquietante y por momentos demasiado ácido, demasiado duro de contemplar desde nuestras cómodas vidas que consumen teatro desde las butacas rojas del bellísimo Teatro Romea, sino que, también, es un montaje de excelente calidad.
Les explico brevemente de lo que va: Adolf Hitler llamaba ‘cáscaras vacías’ a las personas con discapacidad, a la que despreciaba por considerarlas inútiles y, además, por costarle dinero al Estado. El programa ‘Aktion T-4’ llevó a cabo espeluznantes ensayos médicos y el asesinato de cientos de miles de estas ‘cáscaras vacías’. Pronto llegaría también el exterminio de judíos en los campos de concentración. La obra que Magda Labarga y Laila Ripoll han escrito y dirigido –¡gracias, de verdad, a ambas!–, cuenta la historia de seis discapacitados que fueron ejecutados en el castillo austríaco de Hartheim, uno de los seis establecimientos donde se realizaron estas matanzas a manos tanto de personal sanitario como militar.
Cinco de los intérpretes, excelentes en el fruto del esfuerzo que realizan y en la verdad impagable que transmiten, muestran su discapacidad real con una naturalidad que sobrecoge. Un portentoso David Blanco, el único sin minusvalías, da a vida a Roland. Nada de pena, admiración es lo que provocan. Y como el espectáculo tiene formato de cabaret, y por suerte también destila buen humor en mitad del grito de angustia y rabia que atraviesa esta historia de crímenes en masa, el personaje de Hans (Jesús Vidal), presenta así a todos sus compañeros, protagonistas de la crónica de una muerte anunciada que te mantiene en todo momento con los ojos abiertos como cráteres. Expectante(s). Sobrecogido(s). Divertido(s). Los seis personajes nos contarán sus vidas; los escuchas desde el primer momento como si fuesen miembros de tu propia familia, personas queridas. Te ganan de inmediato.
Ellos son: Lotte (Patty Bonet), «nuestra albina ciega ha llegado de la fría tierra de las Walkirias»; Roland (el ya citado David Blanco), «nuestro epiléptico, llegado desde la cuenca del Ruhr»; Heyde (Natalia Abascal), «ella es mongólica, desde Sajonia llega»; Paul (Raúl Aguirre), «casi dos metros de hombre y así de cerebro: como un guisante. Llega desde un establecimiento psiquiátrico de Brandemburgo»; Agnes (brutal interpretación de Ángela Ibáñez), «nuestra sordomuda llega desde una casa de reposo de Múnich»; y el personaje que cree ser el doctor Hans Klismann (Jesús Vidal, citado ya también), «famoso en elmundo entero».
Todos ellos bailan, cantan, narran sus vivencias y se sostienen unos a otros en el transcurso de una representación en la que tienen cabida la tristeza profunda y la sonrisa amplia, y en la que, por encima de todo, se siente una descomunal vergüenza por los actos que, ¿por qué no decirlo?, ninguno de nosotros estaríamos libres de llevar a cabo en un momento determinado. La exclusión, los prejuicios, el fanatismo… Sin duda, ‘Cáscaras vacías’ es un espectáculo –muy cuidado en la parte artística, y que se disfrutaría mucho más en un espacio más reducido que el imponente Romea– que, con toda humildad, ternura y sin aspavientos, rinde homenaje a todas aquellas personas que, de un modo u otro, sufrieron la crueldad nazi.
Hay algunos momentos estremecedores, como cuando Roland lee la siguiente carta: «Queridos padres: os escribo para despedirme porque dentro de dos días volverán los autobuses y esta vez sé que vienen a por mí. Se ve de lejos que soy una boca inútil que alimentar y que no sirvo para nada. Entiendo que no me queráis tener con vosotros en casa. Os ruego que perdonéis todos mis errores. Os llevo en el corazón. Vuestro, siempre, Roland». Todos los intérpretes/personajes, justo antes de morir, se dirigen a cada uno de los espectadores para decirles: «No me olvides». Segundos después, el silencio más aterrador. Y la total oscuridad. Y una merecida ovación. Tranquilos, nunca os olvidaremos. Espero, lo espero de veras.

Sobre el autor Antonio Arco
Junto a una selección de entrevistas y críticas teatrales, el lector encontrará aquí, agrupados desde enero de 2016, los artículos de Opinión publicados los domingos en la contraportada de ‘La Verdad’, ilustrados por el fotógrafo Pepe H y el publicista y diseñador gráfico Nacho Rodríguez. Antonio Arco estudió Ciencias de la Información en la Universidad Complutense de Madrid. Periodista cultural y crítico teatral, una selección de sus trabajos periodísticos se recoge en los libros de entrevistas ‘Rostros de Murcia’ (1996), ‘Mujeres. Entrevistas a 31 triunfadoras’ (2000), ‘Monstruos. Entrevistas con los grandes del flamenco’ (2004), ‘Sal al Teatro. Momentos mágicos del Festival de San Javier’ (2004) y ‘¿En qué estábamos pensando? (Antes y después de la crisis. Entrevistas con filósofos, poetas y creadores)’ (2017). Finalista de los premios ‘La buena prensa' 2016.

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