Hombres y mujeres de visión

¿Acaso tienes metas en la vida…?

Ps. Fernando Alexis Jiménez


El día que recibió la asignación de ir a pastorear una congregación que llevaba más de diez años de establecida, y en la cual no pasaban de cincuenta asistentes, lo pensó una y mil veces. Aceptar implicaba asumir una tarea enorme. Aun cuando desconocía por qué los pastores habían salido de ese lugar sumamente desilusionados, pensaba que algo se podía hacer.

Oró a Dios. Primero con confianza, luego con desespero. Deseaba una confirmación del Señor para emprender semejante compromiso. Al principio nada parecía ocurrir, con el paso de los días experimentó paz. Finalmente aceptó.


El templo se estaba cayendo. Faltaban varias tejas y José Norbey jamás se logró explicar cómo hacían para reunirse cuando llegaba el período de invierno. ¿Cincuenta feligreses? No, eran solo veintitrés. Pese a ello, no se dio por rendido. Persistió y, con el paso de los días las personas fueron llegando. Hoy, cuando le preguntan cómo hizo para tener una iglesia con una asistencia que obligó derribar la vieja estructura y construir otra nueva, lo resumió en tres puntos:

El primero, buscar a Dios para consultarle qué decisión tomar apenas le hicieron el ofrecimiento. El segundo, ver las enormes posibilidades de aquel pueblecito donde no se había predicado con denuedo el evangelio ya que el trabajo pastoral se había limitado a esperar que las almas llegaran a los servicios religiosos, y tercero, perseverar.

Esos tres principios: involucrar a Dios en nuestras iniciativas, ver posibilidades donde los demás sólo ven fracaso y persistir así las cosas no vayan muy bien, fueron los que adoptó un pequeño empresario de comidas precocidas a quien conozco. Cuando lo despidieron del empleo, pensó que el mundo se hundía bajo sus pies. Conforme corrían los días, concluyó que no podía seguir como hasta ahora, en medio de la incertidumbre.

Con ayuda de su esposa inició la preparación de productos que congelaban y luego iban ofreciendo puerta a puerta. Tuvieron aceptación. Luego pensaron en comercializar su producción en las tiendas. Buena parte de los negociantes les cerraron las puertas, pero algunos aceptaron. Así la base de su mercado se iba ampliando.

En la actualidad generan empleo para decenas de personas. Son muchos quienes han podido experimentar los resultados favorables que se desprendieron de alguien que simplemente pensó que se podía vencer aunque la adversidad estuviera enfrente.

¿Oportunidades en medio de las crisis?

Una de las características que identifica a los vencedores, es que ven oportunidades en medo de las crisis. En su más reciente visita a Santiago de Cali, el ex presidente de España, Felipe González, exponía a un grupo de empresarios inquietos por encontrarse a las puertas de tratados de libre comercio con países mucho más competitivos, la importancia de mirar los retos como oportunidades. “Negarnos a las oportunidades, significa estancamiento”, dijo.

Con ese planteamiento coincidió Alfredo Carvajal Sinisterra, directivo de una empresa editorial caleña con presencia en varios países. Él recordó de qué manera habían iniciado labores hace cincuenta años, en medio de enormes dificultades. Refirió, por ejemplo, una situación difícil cando a instancias del Gobierno de Puerto Rico, quisieron establecer una empresa allí. Sin embargo les fue muy mal. “A partir de ese aparente fracaso, aprendimos una buena lección: debíamos pensar en grande, a nivel internacional; también analizar con cuidado adónde íbamos a hacer presencia y, ante todo, confiar en nosotros, en nuestras capacidades. No fue un proceso fácil ni tampoco rápido, por el contrario, fue muy largo. Ahora, cuando nos preguntan sobre el secreto de nuestro éxito, explicamos que obedece en gran parte a la experiencia que nos trae el paso del tiempo—las cosas no se aprenden de un día para otro y las organizaciones no se construyen en un abrir y cerrar de ojos—ya que vamos construyendo ladrillo a ladrillo, pegando uno sobre el otro”.

Traigo a colación la opinión de un estadista y de un empresario próspero para explicar la importancia que asiste a todo ser humano, y que en particular debe identificar al cristiano, de tener visión –pensar siempre en grande–, no temerle a los retos que emergen apenas comenzamos a trabajar hacia la concreción de esos sueños, y la necesidad de perseverar. Pero a estos tres elementos es necesario sumar uno más: la estrecha dependencia de Dios. A Él debemos someter todos los proyectos en procura de su ayuda (Salmo 37:5).

Una visión amplia en el cristiano

La visión amplia que apreciamos en aquellos que van más allá de lo que el común de las personas, debe ser una característica que identifique a los hijos de Dios.

En la antigüedad un hombre que participó en la conquista de la tierra prometida, se convirtió en el vivo ejemplo de un creyente convencido de que nació para vencer; que Dios va delante de sus hijos y que les otorga la victoria. Jamás podemos dar el brazo a torcer.

Caleb –quien encabezaba una delegación de la tribu de Judá–, se presentó ante Josué, el hombre escogido por Dios para acometer la conquista de aquel territorio. Le recordó de qué manera, décadas atrás, había participado en la exploración de la tierra de Canaán, y por encima de la opinión derrotista de sus compañeros, entregó un informe favorable y les dijo que podrían tomarse aquéllas áreas propicias para la siembra y la ganadería, porque el Señor les permitiría ganar las batallas. Llegado el momento, les ayudó en el proceso de conquista. Ahora, transcurridos cuarenta años, consideraba que había llegado el momento de recibir su herencia.

Le dijo a Josué: “Como podrás ver, Jehová me ha mantenido con vida y salud estos cuarenta y cinco años…Estoy tan fuerte como cuando Moisés nos envió en aquél viaje de exploración y aún puedo viajar y pelear como solía hacerlo en aquella época. Por lo tanto, te pido que me des la región montañosa que Jehová, me prometió. Recordarás que cuando exploramos la tierra vimos que los anaceos vivía allí en ciudades con murallas muy grandes, pero si Jehová está conmigo, yo los echaré de allí”(Josué 14:10-12. La Biblia al Día, paráfrasis-SBI).

Aquél patriarca tenía ochenta y cinco años de edad pero guardaba las fuerzas—provenientes del Señor—para alcanzar grandes metas.

Quizá usted ha dejado de lado iniciativas que por años acarició pero a las cuales renunció cuando se presentaron los primeros obstáculos, los que inevitablemente le condujeron al desánimo.

Le pregunto: ¿Considera que es el plan de Dios para su vida que le de cabida a la derrota? Sin duda que no. El tiene planes maravillosos para usted. No cabe la menor duda de que podrá llegar a límites insospechados.

Ante la solicitud de Caleb, Josué lo bendijo y le dio Hebrón como herencia permanente, por cuanto había obedecido a Jehová Dios de Israel”(versículos 13, 14).

Es hora de avanzar

Cuando volvemos sobre las páginas de la Biblia, hallamos el registro de hombres y mujeres que, al amparo de Dios, tuvieron visiones muy amplias y de largo alcance. Puede que a su alrededor escucharan no solo voces derrotistas, burlas y críticas, pero estaban dispuestos a vencer y nada les detendría.

Asidos de la mano de Aquél que todo lo puede, es hora de despertarnos del letargo que amenaza con gobernar nuestros pensamientos y acciones, y avanzar hacia la materialización de aquellos sueños, metas y esperanzas que creíamos sumidos en el olvido.

Puede que considere que se trata de algo imposible o, tal vez, que difícilmente podrá alcanzar aquello que siempre anheló. Sin embargo está equivocado. Dios colocó en usted las potencialidades de un vencedor.

No importan y es necesario desechar los criterios negativos de quienes nos rodean. Ellos quizá no tienen fe. Usted y yo nos afirmamos en la fe, por eso damos pasos concretos hacia la conquista de nuestras aspiraciones. Además, estamos convencidos de que podremos triunfar donde los demás han fracasado.

Al fin y al cabo, la naturaleza que nos acompaña es diferente. ¿Está dispuesto a a sumir la serie de retos que encontrará a su paso?

Fernando Alexis Jiménez © – Contacto (057)317-4913705

Email pastorfernandoalexis@hotmail.com

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