La Verdad

img
Fecha: febrero, 2017
Simetrías
Lola Gracia 27-02-2017 | 6:43 | 1

 

 

La vida está llena de simetrías.  Sospecho  —y bastantes leyendas circulan sobre esto—que cada cual tiene su gemelo en otra parte del mundo.  Aristófanes narraba en El banquete  una fábula al respecto. El humano era un cilindro pomposo y engreído :”los cuerpos eran robustos y vigorosos y de corazón animoso, y por esto concibieron la atrevida idea de escalar el cielo y combatir con los dioses”, apuntaba el dramaturgo.

Júpiter quiso bajarles los humos y los partió por la mitad. De esta forma no les quedó otra que buscar ayuda y apoyo en el otro. La necesidad del otro nos obliga a aterrizar en lo cotidiano y practicar el noble arte de la humildad.

Quién sabe si Júpiter decidió que estaríamos jodidos hasta el fin de los tiempos si el infortunio nos impedía encontrar a nuestro simétrico. Tal vez, para bajarnos los humos llenó el universo de galaxias calcadas de esta.

La NASA anuncia que ha descubierto un sistema planetario similar al nuestro, con siete planetas. Un lugar ideal, dicen los expertos, para buscar gemelos terrestres. Un lugar quizás también con vida. ¿Se imaginan que de verdad hay vida ahí fuera?¿Que este mundo en realidad está enloquecido, paranoico porque ha de encontrar a su gemelo en este nuevo sistema simétrico del nuestro?

El nuevo sistema está a 40.000 años luz de nosotros al fondo a la derecha, en torno a la estrella enana ultrafría TRAPPIST-1.

La vida es simétrica, dice Stephen King. Y es cierto. Nacemos y morimos solos. Muchas personas entran en nuestra vida y se marchan del mismo modo. Si uno observa su propia biografía, encontrará muchos paralelismos. Con los amores, con los amigos, con los oficios y hasta con los viajes.

La vida es circular, decía Borges. Y es cierto. No sabemos por qué pero nuestros pasos vuelven siempre sobre los mismos lugares y también sobre algunas personas, como si formasen parte de nuestro paisaje vital. Hay ciudades en las que somos reincidentes y otras que jamás pisaremos. Hay barrios y tiendas de barrio que estaban contigo en tu infancia y permanecen hoy, después de tanto tiempo, después de los avatares. Después de haber vivido al otro lado del mundo.

Nuestra vida son círculos concéntricos semejantes a las ondas que se hacen en el agua cuando tiramos una piedra. Ondas que reproducen el viaje del sonido. Ondas circulares como los anillos de Saturno. Ondas circulares como muchos planetas porque la Tierra ya saben ustedes que no es redonda, es ovoidal. O sea, gemela del huevo

En la naturaleza, las estructuras se repiten. Las mariposas y su simetría nos enseñan que existe belleza a cierta distancia porque, de cerca, con un microscopio, quizá su visión nos aterrorizaría. Los valles y montañas de la superficie son similares a valles y montañas bajo el océano marino. Las líneas de nuestra mano las equiparo al verdor fresco de las hojas que acompañan a las flores. Los pistilos almenados tienen la connotación innegable y sexual del pene en erección…Por no hablar de esas flores de gran clase y elegancia. Las calas (Zantedeschia aethiopica).

La infancia y la vejez también se asemejan. Incluso Nietzsche aseguraba que la madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con la que jugaba cuando era niño.

Encontrar el equilibrio en nuestra maltrecha simetría humana (ya saben, un ojo más grande que otro; una pierna más larga que otra) sería ya la perfección del círculo. Quién sabe, tal vez, en uno de esos itinerarios circulares y reincidentes hallemos esa paz. La tranquilidad que sólo otorgan la frialdad de los números.

 

 

Ver Post >
Machirulo, marichulo, papichulo
Lola Gracia 20-02-2017 | 6:41 | 1

 

Machirulo no existe en el diccionario de la Real Academia de la Lengua. Lo más cercano es cachirulo. Casi como de mentirijillas, estas broncas parlamentarias de patio de cole debieran ser ficción. Pero no. Son una vergüenza.

El caso es que yo pensaba que Machirulo era algo así como marimacho. Pero no. Según el docto lenguaje de la calle es una mezcla entre machista y chulo. Ains. De verdad que me siento hasta un poco out. ¡Mira que pasárseme este nuevo vocablo tan sofisticado!. Marichulo, que es una variante que me he inventado así, de pronto, tampoco existe y me parece más divertida ¿Qué sería? ¿Una mezcla entre marujo y chulo?.

La que me encanta, queridos, es papichulo. Es que es muy hot. Y esto es innegable.

La actualidad nos devuelve a una murciana, llamada Lola, radicalizada hacia el Daesh; a una Tamara Falcó que ha anunciado practicarse un détox espiritual —los retiros, que decían nuestras abuelas—y una pareja de undargarines en apuros. Eso entre otras muchas cosas, claro.

Cuántas veces algo que creemos verdadero, como estos vocablos que pululan desde el lumpen hasta los barrios pijos, no constan en ningún registro oficial. Es más, es muy posible que fenezcan en el triste olvido y quizá sólo sean rescatados por algún postapocalíptico escritor que pierda su tiempo sumergiendo su pluma en esta cavernosa y oscura época.

Lo de mezclar el hot y el detox con lo espiritual y lo carnal es detestable. Lo sé. A mi me mola, qué se le va hacer.

Muchos sentirán repugnancia al leer estos vocablos revolcados con nuestro noble castellano. Esos mismos se llenarán la boca de expresiones igualmente detestables como “poner en valor” o “en base a”. Por lo menos, el machirulo tiene un punto de gracia, como que entre los ambientes llamemos al actual presidente de Murcia, Pedro Antonio Sánchez, PAS.

Pero nada ha sido tan gracioso esta semana como la desternillante imitación que hizo Joaquín Reyes de ese rey del autobronceador, Trump (ya saben, tiriti trump, trump, trump).

Lola, la peligrosa murciana del Daesh podría ser un personaje de ficción. Pero no. Por los floripondios de su chador, se nos asemeja a una versión con más tela de las amas de casa de los Morancos. Nada más lejos de la realidad. Ejercía de captadora y estaba dispuesta a todo. Incluso a sacrificar a sus cuatro hijos. Yo es que no lo entiendo, de verdad. Ustedes dirán: “la gente por amor hace de todo”. Pero no. Les digo yo que no. Que eso no es amor. Es estulticia. Mirar para otro lado mientras tu marido se lo lleva calentito. Firmar sin saber  lo que firmas o arrojarte a los brazos del terrorismo por seguir a un hombre no es amor. Porque el amor es real y esto está más cerca de los cuentos para no dormir.

El amor te hace cosquillitas, te pone guapa, te da luz y no te cubre con un burka ni te convierte en monarca choriza.

¿Quién tiene la culpa? Muchos dirían que el mito del amor romántico. Pero no.  Ser mitómano/a presupone cierta absorción de la cultura y aquí yo sólo encuentro gilipollismo.

Ea, que esta semana estoy muy cansada de tanto idiota. Así que, ahí les dejo que se lo piensen. Realidades, ficciones, mitos y palabras raras. Menudo mejunge. Al final lo liamos todo. Tanto, que en 2008 el 23% de los británicos pensaban que Churchill era un personaje de mentiras.

Yo me voy con mi Papichulo —que sí existe para la RAE— a celebrar San Valentín con un poco de retraso.

Ver Post >
Escapismo
Lola Gracia 12-02-2017 | 8:47 | 1

Houdini es la metáfora perfecta del que consigue sobrevivir en nuestros días sin volverse completamente loco. Houidini era un escapista. Esposado, bajo el agua, conseguía zafarse de la trampa que él mismo había creado para entusiasmo y horror de sus seguidores.

Los humanos del siglo XXI somos expertos en fabricarnos trampas. El máximo exponente es la hipoteca. Seguimos con el coche y así con tantas y tantas pequeñeces que nos atan a números y no de magia precisamente.

Una vez recluidos en el hogar, en la rutina del trabajo y en las obligaciones ineludibles, le es muy sencillo al sistema apestillarnos un poquito más. El ejemplo lo tenemos este mes en la factura de la luz que, además, por arte de magia, tachán, se convierte en un monumental sablazo mensual. A pesar del  frío en nuestros hogares y no tener la calefacción prendida las 24 horas, la mayoría de nosotros pagaremos de media unos 100 €.

No sé qué pensaría Houdini, hijo de un rabino, feroz combatiente de todo lo paranormal, de los fenómenos extraños que acaecen a este esclavo humano del siglo XXI. No tenemos su fuerza descomunal, su gran voluntad para meterse en bañeras de hielo, su férrea disciplina y su genialidad. Como sabemos que falleció un día de Halloween yo apuesto por convocarlo el próximo año y pedirle, por favor, que se manifieste y nos dé una receta para burlar el impresentable coste de la vida que siempre acaece tras las navidades.

Si uno echa la vista atrás —muy atrás, de acuerdo— se tropieza estos súper hombres, casi hijos de los dioses que todavía hoy son una inspiración y un referente. Si uno echa la vista atrás, se sorprende de esos visionarios, de esos autores que viajaron en submarino o subieron a la luna desde las páginas de un libro, adelantándose en siglos a sus propios congéneres. Ese George Orwell de más actualidad que nunca que tuvo conciencia del imponente gran hermano que, no sólo nos observa, sino que se cuela hasta en el más recóndito de nuestros pensamientos para devolvernos un mensaje publicitario certero iluminando la pantalla de nuestro móvil.

Ese ser conscientes de las elaboradas mentiras que nos tragamos y regurgitamos al sostener opiniones opuestas y contradictorias. Opiniones parásitas pero que defenderemos con fervor.

Si uno echa la vista atrás, es sorprendentemente sencillo sentir el terror psicológico de Farenhait  451. La naturalidad con la que se ejecuta la persecución de unos humanos a otros. El delirio, el horror y la duda mágica. Quizá sí podemos escapar de las normas.

Nos arrojamos en los brazos de Ray Bradbury y le decimos, sí, tenías razón: es un placer arder. Porque a pesar de las consignas, las facturas, los mandatarios insolidarios, las guerras de pacotilla y los argumentos de chicha y nabo, todavía encontramos en la esencia del ser humano ese espíritu rebelde e insatisfecho del Gran Houdini. Ese que prefiere los bosques y que sabe encontrar la felicidad lejos de los grandes almacenes; Quizá entre las páginas de un libro, quizá en brazos de otro ardoroso cuerpo; quizá en su propia mente, creando personajes, argumentos, nuevas teorías de la liberación.

Houdini es nuestro espejo porque nos hemos convertido en expertos escapistas para salvaguardar la cordura ante la interminable incertidumbre. Somos expertos funambulistas en equilibrio. Las esposas no nos condenan, el agua helada no nos atemoriza.

No sé vosotros pero yo me escapo de un universo a otro, de un pensamiento a otro, de un sueño a otro y me siento invencible, etérea, ardiente, real.

Y es un placer arder. Al coste que sea.

Ver Post >
Compañeros de piso
Lola Gracia 05-02-2017 | 8:12 | 1

 

 

 

Decían Masters and Johnson que un matrimonio sin sexo es poco matrimonio. Esta afirmación que parece de cajón no es compartida por un gran número de personas. Cuando digo esta frase en algún foro de chat o grupo de whatsapp levanto ampollas. Literalmente.

Detesto estos memes cursis que proclaman que el amor en pareja es compartir, cuidar y apoyar y no son besos, sexo o pasión. Los detesto porque son falsos. Si usted está en una pareja moribunda o cadáver desde hace 15 años, tales afirmaciones le convienen para mantenerse en su zona de confort. Desean pensar que con perpetrar un polvo marital protocolario cada 6 meses, o tres semanas como mucho, es suficiente para mantener a salvo la relación. Es posible. Pero ¿De qué forma?

Cada pareja es un mundo, justifican. Cierto es, puntualizaría Yoda. Pero yo que tengo menos arrugas, y alguna que otra experiencia vital, pese a todo, les digo: las parejas que tornan su actividad en compañerismo estudiantil derivarán peligrosamente por una senda de escapismo. Porque el vacío es insalvable y enfrentarlo muy incómodo.  Estamos bien, proclamará su monólogo interior. Estamos bien pero cada uno, poco a poco, casi sin notarlo comenzará por vivir un destino, unas fantasías y unos deseos no compartidos. Poco a poco, el muro se engrosa, vamos que se hace gordo de narices. Poco a poco, las palabras más escasas.

Y del silencio a la mentira hay un paso.

La pareja real debe compartir sus miserias, sus mentiras, sus miedos, sus fracasos, sus ensoñaciones con otros lechos, o sus realidades manifiestas con otras personas. Y ese es un primer paso para que esos dos —que se ven quizá únicamente a la hora de la cena— puedan retomar aquello que les unió hace diez, quince o veinte años atrás.

Pero vamos al sexo que es lo que molesta sobremanera. ¿Qué pasa con las parejas de ancianos que permanecen juntas? Me preguntan. No pasa nada. Aunque a usted le desagrade la visión de dos cuerpos desgastados, plagados de huellas del tiempo, aunque a usted le escandalice, la gente mayor practica sexo. De acuerdo, no se enredarán en intricadas posturas del Kamasutra pero sus ratos de regocijo —como explicaba una mujer muy sabia y cercana— los tienen.

¿Qué pasa con los parapléjicos o mal llamados discapacitados?

—¿Qué pasa?— Les pregunto yo.

No pasa nada, que también practican sexo cuando pueden y encuentran al partenaire adecuado. Igual y igual que homos y heteros de toda clase y condición.

El gran error es creer que todo el sexo es coito. El sexo tiene mil caras. Las palabras lo son, las sensaciones, los juegos de la piel. De hecho, las terapias de Masters and Johnson para prevenir la eyaculación precoz y la falta de erección proponen erradicar el coito durante un tiempo. Prohibición expresa para aliviar la presión, la ansiedad y la angustia de si llegaré, si me mantendré, sin conseguiré una relación sexual completa y normal. Esos pensamientos también son erróneos. Nada es normal. Normal es un programa de la lavadora.

La relación completa sexual no se define en ningún lugar, cada uno la construye con sus herramientas, opciones, decisiones y elecciones.

Pero no se engañen. Cuidar y acompañarse es muy saludable, nadie lo niega, pero eso no es el amor de pareja. Como practicar el coito esporádicamente con una misma persona tampoco convierte el evento en una relación de pareja.

Entiendo que en este mundo de prisas y sobresaltos cueste tanto encontrar el equilibrio pero mentirse a uno mismo y mentir a los demás no es justo para nadie.

Ustedes mismos. El tiempo pasa. Y no perdona.

Foto de  Katharina Shumskaya

Ver Post >
Sobre el autor lolagracia
Periodista y escritora. Responsable de la empresa de Comunicación G Comunicación Creativa, gestora cultural columnista de La Verdad de Murcia y colaboradora de Onda Cero Murcia

Últimos Comentarios

mesasilla 15-05-2017 | 06:53 en:
Ciberataques y exhumaciones
mesasilla 01-05-2017 | 14:55 en:
Todo está conectado
mesasilla 20-04-2017 | 10:26 en:
mesasilla 12-04-2017 | 15:59 en:

Etiquetas

Otros Blogs de Autor